Menga: el taller de marimba que resuena entre bloques
Si caminas por la carrera 18A con calle 5, en el barrio Menga de Cali, lo primero que escuchas no es el tráfico de la Avenida 3N. Es un golpe seco, rítmico, que se cuela entre el ruido de las motos y los parlantes de las tiendas. Ese sonido viene de un taller de marimba de chonta que funciona en una casa de fachada gris, sin letrero ni redes sociales. Allí, Don Eulises, un marimbero de 67 años que aprendió el oficio en el Chocó, lleva más de una década transformando madera y ritmo en un refugio para músicos experimentales, estudiantes de etnomusicología y melómanos que buscan algo auténtico, lejos de las rutas turísticas de la ciudad.
Este artículo es para vos, que querés meterte en el sonido real de Cali. No vas a encontrar acá una guía de restaurantes ni un listado de clubes nocturnos. Esto es un mapa para llegar al taller de Don Eulises, entender cómo se hace una marimba de chonta, y unirte a las 'descargas' de los jueves. Todo en Menga, el barrio donde la tradición del Pacífico se encuentra con el ruido de una ciudad que no para.
📌 Transparencia
Este artículo contiene enlaces patrocinados/de afiliados. Podríamos recibir una pequeña comisión sin costo para ti.
Don Eulises: el marimbero que no usa YouTube
Don Eulises Córdoba llegó a Cali desde Bahía Solano en los años 80, con una marimba bajo el brazo y el oficio heredado de su abuelo. En Menga, un barrio popular del norte de Cali, montó su taller en el patio de su casa. Allí, entre trozos de guadua, cuerdas de nailon y herramientas de carpintería, construye marimbas de chonta desde cero. No tiene página web ni vende en línea. Solo recibe a quienes tocan a su puerta, y eso incluye desde estudiantes de la Universidad del Valle hasta músicos de jazz experimental que vienen a grabar en su espacio.
Lo que hace especial a Don Eulises no es solo su habilidad para tallar el chontaduro —la madera dura de la palma de chonta que da el sonido seco y brillante a la marimba—, sino su forma de enseñar. No usa partituras ni teoría musical occidental. Él transmite los patrones rítmicos de la marimba como se hacía en el Pacífico: cantando, tarareando, y golpeando la madera con las manos. "El ritmo no está en el papel, está en el cuerpo", dice mientras ajusta una tecla con un serrucho.
Si llegás al taller un jueves a las 5 de la tarde, lo vas a encontrar rodeado de tambores, cununos y guasás. No importa si nunca tocaste un instrumento: Don Eulises te va a dar un palo y te va a poner a seguir el compás. El ambiente es relajado, sin formalidades. Acá no hay escenario ni luces. Solo el sonido de la marimba y el ruido del barrio de fondo.
El sonido de la marimba vs. el ruido del tráfico local
Una de las primeras cosas que sorprende al llegar al taller es cómo la marimba compite con el entorno. Menga no es un barrio silencioso. Queda pegado a la Avenida 3N, una de las vías más transitadas de Cali, y el tráfico de buses, motos y camiones es constante. Pero Don Eulises no se queja. "El ruido de la ciudad es parte del sonido", dice. "La marimba no se calla, se impone".
Los músicos que van al taller han aprendido a trabajar con eso. En las grabaciones que hacen ahí, se escucha de fondo el pitido de un bus o el ladrido de un perro. Para ellos, eso no es un defecto: es una marca de autenticidad. "Si querés un estudio insonorizado, te vas a un lugar caro en el sur de la ciudad. Acá el sonido es real", me contó Mateo, un estudiante de etnomusicología que graba su tesis en el taller.
El contraste entre la marimba —un instrumento que evoca los ríos y la selva del Pacífico— y el concreto de Menga es exactamente lo que atrae a los músicos experimentales. No es una imitación de la tradición; es una reinterpretación en un contexto urbano. Don Eulises lo sabe y lo fomenta. "La marimba no es solo para bailar currulao. También puede sonar a rock, a jazz, a lo que sea", dice mientras ajusta una tecla desafinada.
Cómo consiguen la madera: chontaduro y guadua en el barrio
Hacer una marimba de chonta no es fácil. La madera principal, el chontaduro, viene de la palma de chonta, que crece en la selva del Pacífico colombiano. Don Eulises la consigue a través de un contacto en Buenaventura que le envía trozos cada tres meses. Pero no es solo la chonta: también usa guadua para el bastidor, el marco que sostiene las teclas. La guadua la consigue en un depósito de materiales de construcción en la misma Menga, a dos cuadras del taller.
El proceso de construcción de una marimba lleva entre dos y tres semanas. Primero, Don Eulises corta la chonta en tablones delgados, de unos 30 centímetros de largo. Luego, los afina a golpe de lija y cuchillo, comparando el sonido con un diapasón casero que él mismo fabricó con un alambre. Cada tecla se ajusta hasta que suena en la nota correcta. El bastidor de guadua se arma con cuerdas de nailon que tensan las teclas. El resultado es un instrumento que suena más seco y percusivo que las marimbas de metal que se usan en la música clásica.
Lo curioso es que Don Eulises no vende marimbas. Solo las construye para quienes las tocan en su taller. "Si te vendo una, te la llevás y no volvés. Prefiero que toqués acá, que aprendás, que compartás", dice. Eso ha creado una comunidad pequeña pero fiel de músicos que van cada semana a ensayar y a grabar.
Anécdota de la primera grabación callejera
En 2023, un grupo de músicos que frecuentaba el taller decidió grabar un disco en vivo en plena calle, frente al taller. Don Eulises no estaba muy convencido al principio. "Pensé que la gente se iba a quejar del ruido", recuerda. Pero resultó todo lo contrario. Los vecinos salieron a escuchar, algunos se pusieron a bailar, y hasta un señor de la tienda de al lado prestó una extensión eléctrica para conectar los micrófonos.
La grabación duró tres horas. Tocaron currulaos tradicionales, pero también improvisaciones libres donde la marimba se mezclaba con el sonido de los carros y las voces de la calle. Al final, Don Eulises se sentó en una silla de plástico y dijo: "Esto no lo grabamos en un estudio de lujo, pero suena a verdad". Ese disco, que aún no ha sido publicado oficialmente, circula en copias USB entre los asistentes al taller.
Esa experiencia cambió la dinámica del taller. Ahora, cada vez que hay una 'descarga' —como llaman a las sesiones de los jueves—, a veces sacan los instrumentos a la acera. No es un concierto formal, sino una celebración espontánea. Los vecinos ya están acostumbrados. Algunos incluso se unen con sus propias percusiones: una caja de cartón, una botella de vidrio, lo que tengan a mano.
Qué hacer en el taller de Don Eulises
Si llegás al taller, no esperes una clase estructurada ni un tour guiado. Acá la dinámica es simple: llegás, saludás, y si hay un instrumento libre, lo agarrás. Don Eulises no cobra entrada ni exige experiencia. Solo pide respeto por los instrumentos y ganas de compartir.
- Taller de marimba de chonta: Aprendés a afinar y tocar las teclas. Don Eulises te enseña los patrones básicos del currulao y la juga.
- Percusión libre: Hay cununos, tambores alegres y guasás. Podés improvisar solo o con otros músicos.
- Grabación casera: Si llevás tu equipo de grabación (una grabadora portátil o un celular), podés registrar las sesiones. No hay estudio, pero el sonido ambiente es único.
- Descarga de los jueves: La cita principal. Arranca a las 5 p. m. y puede durar hasta que el cuerpo aguante. Se recomienda llevar instrumento propio si tenés, pero también podés usar los del taller.
El taller no tiene horario fijo fuera de los jueves. Lo mejor es llegar temprano, entre semana, y tocar la puerta. Don Eulises casi siempre está trabajando en alguna marimba y recibe con gusto.
Dónde comer y beber cerca del taller
Menga tiene opciones sencillas y económicas para comer antes o después de la descarga. No esperes restaurantes gourmet: acá se come comida de barrio, casera y sin pretensiones.
- La Tienda de Doña Nelly: A media cuadra del taller, en la carrera 18A. Vende empanadas de carne y pollo a $2.000 COP cada una, y jugo de lulo natural a $3.000 COP. Abre de lunes a sábado, 8 a. m. a 8 p. m.
- Asadero El Chontaduro: En la calle 5 con carrera 19. Especializado en carne asada y chorizos. Un plato de bandeja paisa cuesta alrededor de $15.000 COP. Abren de martes a domingo, 11 a. m. a 10 p. m.
- Panadería Menga: En la avenida 3N con calle 5. Venden pandebonos y buñuelos por $1.500 COP cada uno. Bueno para un desayuno rápido si llegás temprano.
Para beber, la tienda de la esquina vende cerveza Águila a $4.000 COP la botella. No hay bares de moda ni cocteles de autor. Acá se toma lo que haya, sentado en una silla de plástico en la acera.
Cómo llegar y transporte al taller
El taller de Don Eulises queda en la carrera 18A con calle 5, en el barrio Menga, al norte de Cali. La dirección exacta no tiene #, pero es fácil de encontrar: es la casa de fachada gris con una marimba apoyada en la puerta.
- En bus: Tomá cualquier bus que vaya por la Avenida 3N con el letrero "Menga" o "Terminal Menga". Bajate en la parada de la calle 5. El pasaje cuesta $2.500 COP.
- En taxi o Uber: Pedí que te lleven a la "carrera 18A con calle 5, Menga". Desde el centro de Cali, el viaje cuesta entre $12.000 y $18.000 COP, dependiendo del tráfico.
- En bicicleta: Hay ciclorrutas en la Avenida 3N. Desde el sur de la ciudad, el recorrido es de unos 30 minutos. Llevá candado porque no hay parqueadero vigilado.
- Caminando: Si estás en el norte de Cali (cerca de la estación de MIO Menga), son 15 minutos a pie. Caminá por la calle 5 hacia el oeste hasta llegar a la carrera 18A.
El MIO tiene una estación llamada "Menga" en la avenida 3N. Desde ahí, caminá dos cuadras hacia el oeste por la calle 5. Es seguro durante el día, pero de noche es mejor llegar en taxi o Uber, especialmente si llevás instrumentos.
Tips locales para aprovechar la experiencia
Estos consejos te van a ayudar a no llegar perdido y a sacarle el jugo al taller:
- Llegá antes de las 5 p. m. los jueves: Las descargas arrancan puntuales. Si llegás tarde, te perdés la parte inicial donde Don Eulises explica los ritmos.
- Llevá tu propio instrumento: Si tenés un tambor, una flauta o cualquier percusión, traelo. Los instrumentos del taller son limitados y se turnan entre los asistentes.
- No uses zapatos blancos: El piso del taller es de tierra y cemento. Te vas a ensuciar. Usá zapatos cerrados y cómodos.
- Llevá efectivo: No hay datáfono ni transferencias. Las tiendas y el taller solo reciben efectivo. Sacá plata antes de llegar.
- Grabá con permiso: Don Eulises no tiene problema con que grabes, pero preguntale primero. A veces pide que no compartas ciertas improvisaciones hasta que él las revise.
- No esperes lujo: El taller es un espacio humilde. No hay baño público (solo el de la casa, con permiso) ni sillas cómodas. Sentate en el suelo o en un costal de madera.
- Conocé a los vecinos: Doña Nelly, de la tienda, sabe todo sobre el barrio. Si tenés preguntas sobre Menga, ella te puede contar historias que no están en internet.
Preguntas frecuentes
¿Es necesario saber tocar marimba para ir al taller?
# Don Eulises recibe a personas sin ninguna experiencia. Él enseña desde lo básico: cómo sostener los palos, cómo golpear las teclas, y los ritmos simples del currulao. Lo importante es tener ganas de aprender y respetar el espacio.
¿Cuánto cuesta asistir a las descargas de los jueves?
No hay un costo fijo. Don Eulises no cobra entrada, pero acepta contribuciones voluntarias. Algunos asistentes dejan entre $5.000 y $10.000 COP para ayudar con la compra de cuerdas y lijas. No es obligatorio, pero es una forma de apoyar el taller.
¿Se pueden comprar marimbas de chonta en el taller?
Don Eulises no vende marimbas a personas que no asisten regularmente al taller. Su enfoque es comunitario: construye instrumentos para que se toquen en el espacio, no para comercializar. Si asistís varias veces y mostrás compromiso, podés negociar con él la construcción de una marimba personalizada, pero el precio y los tiempos se acuerdan directamente.
¿El taller es seguro para ir solo o en la noche?
Menga es un barrio popular de Cali, con dinámicas de seguridad típicas de la ciudad. Durante el día, es tranquilo y hay movimiento de gente. En la noche, especialmente después de las 8 p. m., las calles se vacían. Se recomienda llegar y salir en taxi o Uber si vas solo. El taller en sí es seguro, pero la zona alrededor puede sentirse solitaria. Siempre avisale a Don Eulises si planeás quedarte hasta tarde.
El taller de Don Eulises en Menga no es un lugar para turistas que buscan una foto bonita. Es un espacio para quienes quieren escuchar cómo suena la tradición cuando se encuentra con el ruido de la ciudad. Llevá tu tambor, llegá temprano, y preparate para compartir una tarde de marimba, sudor y conversaciones que no olvidás. La próxima descarga es este jueves a las 5 p. m. en la carrera 18A con calle 5. No hay excusa para perdérsela.
Introducción histórica o contextual
Menga, situado en la ladera occidental de Cali, ha sido un punto neurálgico de la cultura afrocolombiana. Este barrio, que se ha forjado a través de la mezcla de tradiciones y ritmos, es hogar de muchas familias que han transmitido su amor por la música, especialmente la marimba, de generación en generación. La influencia de la comunidad afrodescendiente en la ciudad no solo se refleja en la música, sino también en la gastronomía, el arte y las festividades que dan vida al barrio.
La marimba, un instrumento de gran tradición en la región del Pacífico colombiano, simboliza la resistencia cultural y la identidad de su gente. En Menga, el sonido de la marimba resuena no solo en talleres como el de Menga, sino en las calles, donde los jóvenes se agrupan para aprender y crear música. Este entorno vibrante fomenta un sentido de comunidad y pertenencia, donde cada nota cuenta una historia de lucha y celebración.
Visitar Menga es sumergirse en un mundo donde la historia de los afrocolombianos se entrelaza con la modernidad. Además de asistir a un taller de marimba, los visitantes pueden explorar la rica gastronomía local y participar en eventos culturales que celebran la herencia africana. No olvides preguntar a los locales sobre las leyendas y tradiciones que han hecho de este barrio un lugar único en Cali.
