Menga a pie: el callejón de los murales olvidados
Menga, ese barrio que muchos asocian con el olor a carbón de las parrillas y el ruido de los bares los fines de semana, guarda un secreto que pocos se toman el tiempo de mirar. A espaldas de la avenida principal, entre el tráfico de motos y el sonido de los picós, hay un puñado de murales que se están cayendo a pedazos. No están en las guías turísticas, ni los mencionan los influencers de paso. Son obra de vecinos, de pelados que crecieron aquí, de un colectivo que dejó su marca hace más de una década y que hoy, en mayo de 2026, apenas se sostiene contra el sol y el abandono.
Este recorrido no es para quien busca selfies perfectos. Es para el que le gusta descubrir el arte donde nadie lo cuida, para el fotógrafo callejero que sabe que la belleza también está en la pintura descascarada, y para el local que quiere volver a mirar su barrio con otros ojos. Arrancamos desde la esquina de la cancha, donde una gata nos da la bienvenida.
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Introducción: el arte que se borra
Menga es un barrio de clase media trabajadora, al norte de Cali, que creció alrededor de la antigua carretera a Yumbo. Durante los años 2000, el grafiti llegó como una forma de apropiarse del espacio público, de decir "esto es nuestro" en un sector que no tenía mucha oferta cultural. Los murales que aún sobreviven son testigos de esa época: firmas de colectivos que ya no existen, rostros de mujeres anónimas, animales mitológicos y frases que el tiempo ha ido borrando.
Hoy, muchos de esos murales están tapados por capas de pintura gris, por humedad o por el simple descuido. Pero todavía se pueden encontrar joyas escondidas si uno sabe dónde buscar. Lo que sigue es una ruta a pie que no te va a tomar más de una hora, pero que te va a dejar pensando en cómo el arte popular se sostiene sin presupuesto ni reflectores.
Qué hacer: la ruta de los murales olvidados
Punto de partida: esquina de la cancha (mural de la 'Gata Flora')
El recorrido empieza en la esquina de la cancha de fútbol del barrio, en la calle 70 con carrera 3E. Ahí, en la pared de una casa vieja de dos pisos, está el mural de la 'Gata Flora'. Es un felino enorme, de colores desteñidos, que parece estar a punto de saltar sobre un balón de fútbol. Lo pintó un vecino conocido como "El Mello" hace como quince años, cuando su hija Flora tenía cinco años y le decían "la gatica".
Hoy, el mural tiene la pata trasera izquierda completamente borrada por la humedad, y el ojo derecho parece un borrón amarillo. Pero la expresión del animal sigue siendo intensa, como si mirara a cada persona que pasa. Si te fijas bien, en la esquina inferior derecha hay una fecha: 2011. Es uno de los murales más antiguos que quedan en pie.
Dato curioso: La dueña de la casa donde está el mural es la señora Leonor, que vende empanadas en la puerta los fines de semana. Ella misma dice que nunca le ha pedido dinero a nadie para mantenerlo: "Si se borra, se borra, pero mientras esté, es parte de la historia del barrio".
Callejón de los Tanques: 12 murales en deterioro
Desde la cancha, camina dos cuadras hacia el norte, por la carrera 3E, hasta llegar al callejón que todos conocen como "el de los tanques". Es un pasaje angosto, de unos cien metros, bordeado por paredes de ladrillo y bloques de concreto. Aquí hay doce murales, uno al lado del otro, en distintos estados de conservación.
El primero que ves al entrar es un rostro de mujer con flores en el cabello, firmado por el colectivo "Pintas Urbanas" en 2013. Los colores ya no son vivos; el azul del fondo se ha vuelto gris verdoso, y el cabello está manchado de óxido por un tubo de agua que gotea desde el techo. A su lado, un mural abstracto de círculos concéntricos parece un blanco de tiro al blanco, pero con la pintura saltada en pedazos.
El más llamativo de todos es el que está al fondo: un esqueleto bailando salsa, con un sombrero y un bastón. Lo pintó un artista conocido como "Beto Graf" en 2015, y es el único que aún conserva los colores originales, porque está protegido por un alero de zinc. Sin embargo, la base del mural está empezando a desprenderse del ladrillo. Si no se restaura pronto, podría perderse en un par de años.
Recomendación para fotógrafos: La luz del atardecer, entre las 4 y las 5 de la tarde, atraviesa el callejón y crea sombras largas que hacen que los murales parezcan más tridimensionales. Llega con un lente de 50mm para capturar los detalles de las grietas y las firmas.
El muro del antiguo billar: firma del colectivo 'Los Vagos'
Siguiendo por el callejón, al salir al otro lado, llegas a la carrera 3F, donde está el muro del antiguo billar. El local lleva cerrado desde 2019, pero la pared de la fachada sigue intacta. Aquí está la firma más grande de todo el barrio: un mural de unos ocho metros de ancho que dice "Los Vagos" en letras enormes, con un estilo de grafiti clásico de los 90, con sombras tridimensionales y colores rojo y negro.
Debajo de las letras, hay una escena de un grupo de jóvenes jugando billar, con tacos y bolas, todo en blanco y negro. Es un homenaje al lugar que fue punto de encuentro de varias generaciones. El mural lo pintaron en 2012, y aunque el sol lo ha desteñido, la firma sigue siendo legible. Si te acercas, puedes ver que algunos vecinos han escrito mensajes encima, como "Gracias por los recuerdos" o "Aquí aprendí a jugar".
Dato que pocos saben: El colectivo "Los Vagos" estaba conformado por cinco amigos que crecieron en Menga. Hoy, dos viven en España, uno en Bogotá, y solo dos siguen en Cali. Según cuentan, nunca pidieron permiso para pintar: lo hicieron una madrugada, con latas de aerosol compradas con plata prestada.
El mural oculto detrás del puesto de mangos: único firmado por mujer
El último punto de la ruta es el más difícil de encontrar, pero vale la pena. Detrás del puesto de mangos que está en la esquina de la calle 71 con carrera 3E, hay un mural pequeño, de apenas un metro cuadrado, pintado en una pared que casi nadie ve. Es el único mural del barrio firmado por una mujer: "Luna", escrito en letra cursiva, con un corazón al lado.
El mural muestra una mariposa monarca, con alas naranjas y negras, posada sobre una flor de cayena. Está muy deteriorado: la flor perdió casi todo el rojo, y una de las alas tiene un hueco por donde se ve el ladrillo. Pero la firma se mantiene clara, como si la hubieran pintado ayer.
Según vecinos, Luna era una pelada de diecisiete años que vivía a dos cuadras. Pintó la mariposa en 2014, cuando su mamá vendía mangos en ese mismo puesto. Hoy, Luna estudia arte en la Universidad del Valle, pero el mural sigue ahí, olvidado, esperando que alguien lo mire.
Para encontrarlo: El puesto de mangos solo abre de lunes a viernes, de 9am a 6pm. Si llegas un sábado, el mural está visible pero detrás de una reja. Pregunta por doña Martha, la dueña del puesto, que te cuenta la historia completa mientras te pela un mango.
Dónde comer o beber
Después de caminar, el hambre y la sed llegan. Menga no es famoso por su gastronomía, pero hay opciones honestas y baratas que completan el paseo.
Puesto de mangos de doña Martha
En la esquina de la calle 71 con carrera 3E. Mangos en todas las presentaciones: en jugo, con sal y limón, en biche o maduros. Un vaso grande cuesta $3.000 COP (precio de referencia de mayo de 2026). El plus es la charla con doña Martha, que conoce la historia de cada mural del barrio.
La Fonda de la Abuela
En la carrera 3D # 70-42. Un restaurante de menú del día, con bandeja paisa, sancocho de gallina y jugos naturales. Los platos van desde $12.000 a $18.000 COP. Abierto de lunes a sábado, 11am a 8pm. No es gourmet, pero la comida es casera y abundante.
La Terraza de Menga
En la calle 70 con carrera 4, un bar más bien pequeño, con mesas en la acera. Venden cerveza fría a $4.000 COP y tienen un parlante donde suenan salsa y champeta. Es el lugar donde se reúnen los vecinos después del trabajo. No esperes coctelería de moda, pero sí ambiente auténtico.
Cómo llegar y transporte
Menga está en el norte de Cali, a unos 20 minutos en bus desde el centro. Estas son las opciones para llegar:
- Bus: Toma cualquier bus de la ruta P10A o P10B que vaya hacia Menga. Bájate en la parada de la calle 70 con carrera 3, justo donde está la cancha de fútbol. El pasaje cuesta $2.700 COP (2026).
- Taxi o app: Desde el centro, un taxi cuesta entre $12.000 y $15.000 COP. Desde el sur de la ciudad, puede subir a $25.000. Pide que te dejen en la esquina de la cancha, que es el punto de partida de la ruta.
- Bicicleta: Si vienes en bici, usa la ciclovía de la avenida 3N hasta la calle 70. El barrio es plano, así que no hay problema con las subidas. Hay un parqueadero de bicicletas en la cancha, vigilado por don Álvaro, que cobra $1.000 COP por dejarla todo el día.
- Carro particular: Hay parqueo en la calle, pero es limitado. Busca espacio en la carrera 3E, cerca de la cancha. No dejes objetos de valor a la vista.
Recomendación: Llega en la mañana, entre las 8 y las 10am, cuando el barrio está más tranquilo y hay menos tráfico. Los fines de semana, la ruta se puede hacer sin afán, pero ten en cuenta que algunos puestos de comida cierran los domingos.
Tips locales
- Lleva agua y repelente: El sol en Menga pega fuerte, y hay mosquitos cerca de los tanques de agua del callejón. No hay tiendas en la ruta, así que abastécete antes de empezar.
- No uses el celular a la vista en el callejón: Es un barrio tranquilo, pero el callejón de los tanques es angosto y tiene pocas salidas. Mejor guarda el celular y usa una cámara discreta. Si vas en grupo, no hay problema.
- Saluda a los vecinos: La gente en Menga es amable si uno se acerca con respeto. Si ves a alguien en la puerta de su casa, saluda y pregunta por los murales. Te van a contar historias que no están en ningún lado.
- Horarios para fotos: La mejor luz es entre las 3:30pm y las 5:00pm. El sol de la tarde pega de costado en los murales del callejón y resalta las texturas. Evita el mediodía, cuando la luz es plana y las sombras desaparecen.
- No toques los murales: Algunos están tan frágiles que la pintura se desprende al tocarlos. Si quieres limpiar uno para una foto, no uses agua ni productos químicos. Solo sopla el polvo con cuidado.
- Descarga el mapa en PDF: Antes de salir, descarga el mapa de los murales desde el link en la bio de Malokal. Tiene las coordenadas exactas de cada punto y fotos de referencia para que no te pierdas.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro caminar por Menga solo?
Sí, en general es seguro durante el día. Menga es un barrio residencial, con movimiento de gente y tiendas abiertas. El callejón de los tanques puede sentirse solitario, pero está en una zona donde siempre hay vecinos en las puertas. Lleva tus pertenencias discretas y evita usar audífonos para estar atento. De noche, mejor no hacer la ruta sola o sola; los murales no se ven bien sin luz natural.
¿Puedo pintar un mural nuevo en Menga?
Técnicamente, necesitas permiso del dueño de la pared. La mayoría de los murales actuales se hicieron sin permiso formal, pero con el visto bueno de los vecinos. Si quieres pintar, habla primero con la Junta de Acción Comunal (JAC) de Menga, que se reúne los primeros sábados de cada mes en la cancha. Ellos pueden orientarte sobre qué paredes están disponibles. No pintes sobre los murales existentes, por muy deteriorados que estén: son parte de la memoria del barrio.
¿Cuánto tiempo toma el recorrido completo?
Si vas sin afán, parando a tomar fotos y a hablar con los vecinos, el recorrido toma entre una hora y una hora y media. Son solo cuatro puntos, separados por unas pocas cuadras. Si además te quedas a comer un mango o a tomarte una cerveza, puedes alargarlo a dos horas. Es un paseo perfecto para una mañana de sábado.
¿Hay algún mural que todavía esté en buen estado?
El esqueleto bailando salsa en el callejón de los tanques es el que mejor se conserva, gracias al alero de zinc que lo protege de la lluvia. También la firma de "Los Vagos" en el muro del billar se mantiene legible, aunque los colores están desteñidos. El resto están en estado regular o malo. Precisamente por eso se llama la ruta de los "murales olvidados": la gracia está en verlos antes de que desaparezcan por completo.
Comparte tu foto del mural más descuidado con el hashtag #MuralesMenga para que la Junta de Acción Comunal sepa cuáles necesitan restauración prioritaria. Y si te animas, descarga el mapa en PDF desde el link en la bio de Malokal para no perderte ningún detalle.
