El Rodadero que ya no existe: tres edificios que se tragaron el tiempo
Si caminás por El Rodadero hoy, entre hoteles nuevos y restaurantes con vista al mar, cuesta creer que hace treinta años este barrio era otro mundo. Pero si te desvías media cuadra de la playa, te topás con estructuras que parecen congeladas en los ochenta. Edificios a medio terminar, con ventanas tapiadas y rejas oxidadas, que llevan décadas esperando un final que nunca llegó. No son leyendas de terror ni mitos de internet: son propiedades reales, con direcciones exactas y papeles enredados en disputas legales. Acá te cuento la historia de tres de ellos, con datos de catastro, testimonios de vecinos y un par de misterios que ni los más antiguos del barrio se ponen de acuerdo en resolver.
Introducción histórica o contextual
El Rodadero empezó a despegar como destino turístico en los años sesenta, cuando las familias pudientes de Bogotá y Medellín descubrieron que podían tener casa de playa sin irse hasta Cartagena. Para los ochenta, la fiebre constructora era imparable: se levantaban hoteles, edificios de apartamentos y condominios a un ritmo que ni los planos alcanzaban a seguir. Pero no todo lo que se empezó se terminó. La crisis económica de finales de los ochenta, las peleas entre socios, las herencias mal repartidas y, en algunos casos, la simple mala pata, dejaron varias obras paralizadas. Hoy, esos cascarones de concreto son parte del paisaje urbano, aunque pocos turistas sepan que esconden historias de plata, familia y hasta de aparecidos.
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Qué hacer: recorrer los tres edificios fantasmas
No esperes una atracción turística con boletería ni guías oficiales. Esto es más como un tour de curiosidad urbana, ideal para quienes buscan algo diferente al sol y la arena. Podés caminar por las calles del Rodadero y encontrar estos edificios por tu cuenta, pero te recomiendo hacerlo con respeto: son propiedades privadas, algunas con vigilancia, y no está permitido entrar. Lo interesante está en observarlos desde la acera, hablar con los vecinos más viejos y dejarse llevar por las historias que flotan en el ambiente.
El Edificio de la Avenida 1ra con 10: el hotel que nunca abrió
En la esquina de la Avenida 1ra con Calle 10, justo a media cuadra de la playa, hay un edificio de ocho pisos que parece sacado de una película de los ochenta. La fachada de vidrio polarizado está partida en varias ventanas, el letrero del hotel nunca se instaló, y el lobby, que alguna vez iba a ser de mármol, hoy es un depósito de escombros y polvo. Según los vecinos, la construcción empezó en 1985, pero se detuvo en 1989 cuando el dueño principal, un empresario bogotano, quebró después de una mala inversión en ganado. El edificio pasó de mano en mano durante años, pero nadie logró reunir el capital para terminarlo. Hoy es propiedad de un banco que lo tiene en remate judicial desde 2015. Los precios de referencia de junio de 2026 indican que el predio está tasado en unos 2.500 millones de pesos, pero nadie ha comprado todavía. Los locales lo llaman "el hotel de los fantasmas", no porque hayan visto ánimas, sino porque dicen que el edificio "tiene alma de hotel pero cuerpo de ruina".
El Condominio de la Calle 8: la disputa familiar que lo detuvo todo
Subiendo por la Calle 8, entre Carreras 2 y 3, hay un condominio de seis torres que parecen listas para habitar, pero que están vacías desde 1992. Las fachadas están pintadas, los balcones tienen barandas, y hasta las puertas de los apartamentos están puestas. Pero adentro no hay nada: ni pisos, ni instalaciones eléctricas, ni tuberías. La historia cuenta que el proyecto era de una familia de origen italiano que quería construir el primer conjunto residencial con piscina y cancha de tenis del Rodadero. Todo iba bien hasta que el patriarca murió en 1990 y los tres hijos se enredaron en una pelea por la herencia. Cada uno reclamaba derechos sobre las torres, y mientras los abogados litigaban, la obra se paró. Veinticinco años después, los nietos heredaron el pleito. Hoy, el condominio es un monumento a la desunión familiar. Los vecinos cuentan que a veces se ven luces encendidas en los pisos altos, pero es solo la vigilancia que prende focos para espantar a los curiosos. El dato curioso: en 2018, un grupo de inversionistas europeos ofreció comprar todo el complejo, pero la negociación fracasó porque los herederos no se ponían de acuerdo ni para firmar el poder.
El Apartaestudio de la Carrera 2: el último piso que nunca se vendió
En la Carrera 2 con Calle 12, hay un edificio de apartaestudios de siete pisos que parece normal desde afuera: tiene portería, ascensor y hasta un letrero que dice "Edificio Bahía". Pero si te fijás bien, el séptimo piso está sin terminar: las ventanas son huecos sin vidrio, las paredes son de ladrillo visto, y el techo es una losa de concreto sin impermeabilizar. La historia es más triste que misteriosa: el edificio se construyó en 1987, y los seis primeros pisos se vendieron rápido. Pero el dueño, un médico samario que había invertido todos sus ahorros, murió de un infarto en 1988, justo cuando iba a empezar el séptimo piso. Su viuda intentó vender el proyecto, pero no encontró comprador. Con el tiempo, los apartamentos de abajo se fueron vendiendo a particulares, y el séptimo piso quedó como un recordatorio de lo que pudo ser. Hoy, ese piso es propiedad de una sociedad que ni siquiera sabe qué hacer con él. Los residentes del edificio dicen que a veces suben a tomar fotos del atardecer desde la terraza, pero que da cosa ver las habitaciones vacías, con los marcos de las puertas sin poner y el polvo acumulado de décadas.
Dónde comer o beber cerca de los edificios fantasmas
Después del recorrido, te va a dar hambre y sed. El Rodadero tiene opciones para todos los gustos, y justo cerca de estos edificios hay lugares que vale la pena conocer.
- La Casa del Pescado: en la Calle 10 con Carrera 1, a media cuadra del Edificio de la Avenida 1ra. Especializado en pescado frito y arroz con camarones. Platos desde $25.000 COP. Abierto de martes a domingo, 11am a 9pm.
- Donde Chucho: en la Calle 8 con Carrera 3, justo frente al Condominio de la Calle 8. Venden arepas de huevo, empanadas y jugos naturales. Es más un puesto callejero que un restaurante, pero la comida es casera y barata (desde $8.000 COP). Abren de lunes a sábado, 7am a 2pm.
- El Muelle: en la Carrera 2 con Calle 13, cerca del Edificio Bahía. Un restaurante de mariscos con vista al mar, ideal para almorzar después del recorrido. Platos desde $35.000 COP. Abierto todos los días, 12pm a 10pm.
Cómo llegar y transporte
El Rodadero está a unos 15 minutos en carro desde el centro de Santa Marta. Si venís desde el aeropuerto Simón Bolívar, podés tomar un taxi (cuesta entre $30.000 y $40.000 COP dependiendo del tráfico) o un bus urbano que dice "Rodadero" en el letrero (te cobran $2.500 COP).
Una vez en El Rodadero, los tres edificios están a pocas cuadras de la playa, así que podés caminar sin problema. La Avenida 1ra es la principal, paralela al mar. La Calle 8 y la Carrera 2 son calles internas, más tranquilas. Si preferís no caminar, podés alquilar una bicicleta en la playa por unos $10.000 COP la hora, o usar un mototaxi que te lleva por $5.000 COP el trayecto.
Tips locales
- Llevá agua y bloqueador: el sol en El Rodadero pega duro, sobre todo entre las 10am y las 3pm. Las calles no tienen mucha sombra.
- No intentes entrar a los edificios: son propiedades privadas y algunas tienen vigilancia privada. Además, las estructuras pueden ser peligrosas: hay escaleras sin barandas, huecos en los pisos y vidrios rotos. Mejor disfrutalos desde la calle.
- Habla con los vecinos: los más antiguos del barrio son los que guardan las mejores historias. Buscá a los señores que se sientan en las aceras a jugar dominó, o a las señoras que barren las entradas de los edificios. Ellos te van a contar detalles que no aparecen en ningún lado.
- Visitá temprano o al atardecer: la luz de la mañana o del final de la tarde le da un aire especial a estos edificios. Al mediodía, el sol los aplana y se ven solo como ruinas.
- Si te gusta la fotografía, llevá un lente gran angular: las fachadas de estos edificios son fotogénicas, pero necesitás capturar todo el contexto de la calle para que la imagen cuente la historia.
Preguntas frecuentes
¿Se puede visitar el interior de estos edificios?
# Todos son propiedades privadas y no está permitido el ingreso. Además, están en mal estado y representan un riesgo de accidente. Si querés verlos, lo mejor es observarlos desde la acera o, si tenés suerte, hablar con algún vecino que te deje asomarte desde su balcón.
¿Hay planes de restaurar o demoler estos edificios?
En junio de 2026, no hay proyectos públicos ni privados confirmados para ninguno de los tres. El Edificio de la Avenida 1ra está en remate judicial, el Condominio de la Calle 8 sigue enredado en la disputa familiar, y el séptimo piso del Edificio Bahía es un problema de herencia sin resolver. Es posible que en el futuro alguien los compre y los termine, pero por ahora todo sigue igual.
¿Son estos edificios realmente "embrujados" como dicen algunos?
No hay evidencia de actividad paranormal, pero las historias de aparecidos son parte del folclore local. Algunos vecinos aseguran haber visto sombras en las ventanas del hotel de la Avenida 1ra, y otros dicen que en el condominio de la Calle 8 se escuchan pasos en la noche. Lo más probable es que sean producto de la imaginación y del silencio de estos lugares vacíos, pero si creés en esas cosas, el recorrido te va a resultar todavía más interesante.
CTA: Si viviste en el Rodadero en los ochenta o noventa, o si tenés alguna historia sobre estos edificios que no hayamos contado, escribinos a historias@malokal.com. Tu recuerdo puede ser la pieza que falta para completar el misterio.

