Orígenes
Antes de que el sur de Santa Marta se llenara de torres y conjuntos cerrados, Playa Salguero era otra cosa: una franja de arena larga donde el mar pegaba fuerte, rodeada de cocoteros, casas de pescadores y fincas que olían a coco y a sal. Los samarios que crecieron por esos lados recuerdan que para llegar había que agarrar la carretera hacia Pozos Colorados y bajarse donde el paisaje dejaba de ser ciudad. No había semáforos, ni centros comerciales, ni la congestión que hoy conocemos.
La playa funcionaba como despensa y como patio. Los pescadores salían de madrugada con atarraya y chinchorro, y al mediodía las familias cocinaban lo que había caído: pargo, sierra, lisa. En las fincas de coco se sacaba copra y se vendía agua de coco a quien pasara. Ese paisaje de casas bajas, techos de zinc y patios de arena es el que muchos vecinos todavía defienden como la memoria viva del barrio.
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El cambio llegó con el boom inmobiliario de las últimas décadas, cuando el sur de la ciudad se convirtió en el principal polo de desarrollo de Santa Marta. Los terrenos que antes eran fincas se valorizaron, y con ellos aparecieron los conjuntos residenciales, los hoteles y los accesos privados. Ahí nació la tensión que define a Playa Salguero hasta hoy: cómo crecer sin que la playa deje de ser de todos.
Línea de tiempo o hitos históricos
Playa Salguero
La playa es el corazón del relato. Su arena abierta y su oleaje fuerte la distinguen de la calma del Rodadero, y por eso mismo fue durante años el balneario de quienes buscaban algo menos turístico y más de barrio. Con la llegada de los grandes desarrollos, el riesgo de que los accesos quedaran cerrados o privatizados se volvió real, y fue ahí donde la comunidad se organizó.
Hoy la playa sigue siendo de acceso público, y ese es el logro que los vecinos reivindican. Si quieres moverte por la zona con datos frescos, en malokal.com puedes consultar el mapa seguro por barrio (Locales vs. Extranjeros), los horarios de festivos en vivo y reservar directo por WhatsApp; los precios de referencia corresponden a noviembre de 2026 y pueden cambiar.
Comité Cívico de Playa Salguero
El comité cívico y la Junta de Acción Comunal son las figuras que canalizan la voz del barrio. Estas organizaciones, reguladas y registradas ante el Ministerio del Interior, son la herramienta legal que tienen los vecinos para interlocutar con la Alcaldía, los constructores y las autoridades ambientales. En Playa Salguero su papel ha sido clave para exigir que los accesos a la playa se mantengan abiertos y que el desarrollo respete el espacio público.
La labor es menos glamorosa de lo que suena: reuniones, derechos de petición, veedurías y mucha paciencia. Pero es la razón por la que hoy cualquiera puede bajar a la arena sin que un celador le pregunte a qué conjunto va. Si quieres entender la historia del barrio, empieza por ahí: por la gente que se organizó para no perder su playa.
Pozos Colorados
Pozos Colorados es el sector vecino que marca el límite del desarrollo hotelero del sur. Su nombre aparece en los mapas y en la memoria de los samarios como la puerta hacia la playa larga. La zona ha crecido con hoteles y conjuntos, pero conserva tramos de arena abierta que los locales siguen usando los fines de semana.
Para el visitante, Pozos Colorados es una buena referencia para ubicarse: si estás por ahí, ya estás cerca de Playa Salguero. Se recomienda verificar horarios y condiciones del mar antes de visitar, porque el oleaje en este tramo puede ser fuerte.
Sector Bello Horizonte
Bello Horizonte es el barrio residencial que se consolidó como el vecino directo de Playa Salguero. Allí vive buena parte de la comunidad que participa en los comités, y sus calles muestran el contraste entre las casas antiguas y los edificios nuevos. Es un sector de vida cotidiana: tiendas, panaderías, colegios y tráfico de mañana.
Para quien quiere conocer el barrio más allá de la playa, caminar por Bello Horizonte da una idea clara de cómo se transformó el sur de Santa Marta en las últimas dos décadas. No es un destino turístico en sí, pero sí el contexto real donde ocurre la historia de los comités de vecinos.
Personajes o hechos clave
La historia de Playa Salguero no tiene un solo protagonista, sino muchos. Los líderes comunales que impulsaron la creación del comité cívico, los pescadores que siguieron saliendo al mar cuando el paisaje cambió, y las familias que se quedaron en sus casas de siempre mientras los edificios crecían alrededor. Nada de discursos grandilocuentes: pura faena de todos los días.
Los oficios que sobreviven son parte de ese relato. Los areneros que preparan la playa, los vendedores de coco que recorren la arena con su carreta, y los vigilantes informales que cuidan las pertenencias de los bañistas son figuras que cualquier samario reconoce. Su presencia mantiene vivo el carácter popular de la playa frente a la presión del turismo y la construcción.
Un hecho clave fue la consolidación de la Junta de Acción Comunal como interlocutor formal. Ese paso, que parece burocrático, permitió que el barrio tuviera representación legal para exigir el cumplimiento de las normas de espacio público y acceso a las playas. Sin esa estructura, las quejas de los vecinos se habrían quedado en conversaciones de esquina.
Estado actual
Hoy Playa Salguero es un barrio en tensión permanente entre lo que fue y lo que quiere ser. El sur de Santa Marta sigue creciendo, y con él la presión sobre la playa y los accesos. Los comités de vecinos continúan activos, vigilando que los nuevos proyectos no cierren el paso público ni deterioren la arena.
Para el visitante, la recomendación es simple: baja a la playa, consume en los negocios locales, respeta el espacio de los residentes y no asumas que un acceso cerrado es normal. La playa es pública, y ese derecho costó organización vecinal. Si vives o veraneas en Playa Salguero, cuéntanos en comentarios qué cambió en tu cuadra en los últimos diez años.
En el fondo, lo que pasó aquí se parece a lo que pasa en tantas zonas costeras de Colombia: llega el desarrollo y la comunidad decide si se adapta o se organiza. En Playa Salguero eligieron lo segundo. Y esa playa abierta, con sus vendedores de coco y su oleaje fuerte, es la prueba de que funcionó.

