Introducción histórica o contextual
Don Miguel, pescador de oficio desde los 12 años, se paró frente a la orilla y señaló un punto vacío entre el mar y el edificio de apartamentos. “Ahí, justo ahí, había una piedra negra como de tres metros. Le decían la Piedra de los Enamorados. Los novios iban a sentarse a ver el atardecer. Ya no existe. La volaron para construir el espolón del hotel”. Su dedo no apuntaba a un recuerdo vago, sino a un mapa que solo él y unos cuantos vecinos mayores llevan tatuado en la memoria. El Rodadero que conocen los turistas de hoy —con sus tiendas de artesanías, restaurantes de mariscos y discotecas— es apenas la capa más reciente de un lugar que ha sido borrado y reescrito varias veces.
El Rodadero no siempre fue el balneario masivo que vemos en mayo de 2026. Hace cuarenta años, era una caleta de pescadores con casas de bahareque, un camino de tierra que bajaba desde la Troncal del Caribe y una playa que cambiaba de forma cada invierno. Los mapas oficiales de la época —los que vendían en la librería del Centro— mostraban una línea de costa distinta a la de Google Maps. No es nostalgia barata: es cartografía desaparecida. Este artículo es un intento de reconstruir ese mapa perdido, con la ayuda de quienes lo vivieron y lo vieron desvanecerse ladrillo a ladrillo, ola a ola.
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Qué hacer: recorrer las huellas de lo que ya no está
Visitar El Rodadero hoy implica un ejercicio de arqueología urbana. No se trata solo de tomar sol y comer ceviche, sino de caminar con los ojos entrenados para ver lo que falta. Aquí van algunas rutas que siguen los pasos de los antiguos moradores.
La ruta de la memoria oral
Empieza en la Carrera 1 con Calle 17, justo frente al edificio de la antigua Estación de Policía. Allí, si tienes suerte, te encontrarás con doña Elena, que vende jugos de corozo en un carrito desde 1985. Pregúntale por “la rampa de maderos”. Ella te contará que ahí, donde hoy está el estacionamiento del centro comercial, había una rampa hecha con troncos de mangle por donde los pescadores subían las lanchas cuando el mar se ponía bravo. No queda ni un clavo. Pero si cierras los ojos y escuchas su voz, puedes oír el golpe de la madera contra la quilla.
El mapa dibujado a mano vs. Google Maps
Consigue una copia del plano catastral de 1982 (a veces lo venden en la tienda de fotocopias de la Calle 14). Compáralo con la vista satelital actual. Notarás que la línea de costa se ha desplazado hasta 50 metros tierra adentro en algunos tramos. Donde hoy está la terraza del restaurante “La Fragata”, antes había un arenal que llamaban “El Cocal”, porque ahí sembraban cocoteros los vecinos. El mar se tragó ese pedazo de tierra durante el huracán de 1998. En el mapa actual, ese punto aparece como “zona de bañistas”. En el mapa antiguo, era un huerto.
Testimonios de tres vecinos
Don Miguel (74 años, pescador retirado): “La calle principal era de tierra. Cuando llovía, se volvía un barrial. Los carros se enterraban hasta el eje. La gente salía con botas de caucho. Ahora todo es asfalto y edificios de 15 pisos. Pero yo todavía veo la calle de tierra cuando cierro los ojos”.
Doña Elena (68 años, vendedora de jugos): “La Piedra de los Enamorados era el punto de encuentro. Los muchachos se sentaban ahí a conversar. La volaron en el 2005, cuando ampliaron el muelle. Dijeron que estorbaba para los barcos turísticos. Pero estorbaba para los negocios, no para los barcos”.
Don José (81 años, antiguo dueño de una tienda de abarrotes): “El Rodadero no era solo playa. Había un manglar detrás de donde hoy está el hotel Irotama. Allí se pescaban jaibas y se cazaban iguanas. Todo eso lo rellenaron para construir las canchas de tenis. Ahora ese manglar solo existe en las fotos que guardo en una caja de zapatos”.
Dónde comer o beber: sabores que sobreviven al cambio
Aunque muchos lugares emblemáticos han desaparecido, algunos negocios mantienen vivo el sabor del Rodadero antiguo. No esperes lujos; espera autenticidad.
El puesto de jugos de doña Elena
En la Carrera 1 con Calle 17, desde las 8:00 a.m. hasta que se acabe el jugo. Prueba el corozo bien frío, o el níspero si hay temporada. Doña Elena no ha cambiado la receta desde que empezó: agua, panela y fruta. Un vaso grande cuesta $4.000 COP (precio de referencia de mayo de 2026). No tiene redes sociales ni publicidad. Solo el rumor de boca en boca entre los locales.
La Cabaña del Pescador
En la Calle 12, a dos cuadras de la playa. Este restaurante lleva abierto desde 1978, cuando el dueño, don Ramiro, empezó a vender arroz con coco y pescado frito en una mesa de madera. Hoy el local tiene tejas de barro y ventiladores de techo, pero el menú sigue siendo el mismo: pargo rojo, mojarra, y el infaltable patacón. Platos desde $25.000 COP. Pregunta por el “sudado de pescado”, que es el plato que más piden los que recuerdan el Rodadero de antes.
La tienda de abarrotes de don José (ya cerrada, pero aún recordada)
Don José vendía panela, café en grano y sardinas en lata desde un mostrador de madera en la Calle 15. Cerró en 2019, cuando el edificio donde estaba fue demolido para construir un hotel. Pero los vecinos aún se reúnen en la esquina y cuentan historias mientras toman tinto de un termo. El lugar exacto ahora es una fachada de vidrio y acero, pero el olor a café y a pescado seco todavía flota en el aire, dicen.
Cómo llegar y transporte
Llegar al Rodadero es fácil desde cualquier punto de Santa Marta. Pero si quieres hacer el recorrido de la memoria, te sugiero que evites los taxis y uses el transporte público tradicional.
En bus desde el Centro
Toma cualquier bus de la ruta “Rodadero” en la Carrera 5 con Calle 22. El pasaje cuesta $2.800 COP (precio de referencia de mayo de 2026). Bájate en la parada de la Calle 14, justo frente a la antigua estación de servicio. Desde ahí, camina hacia la playa. El trayecto dura unos 25 minutos en hora valle.
En mototaxi (recomendado para la ruta de la memoria)
Los mototaxis son más caros ($5.000 COP por trayecto corto), pero el conductor puede detenerse donde le pidas. Pídele que te lleve por la vía antigua, paralela a la Troncal, que pasa por el barrio de pescadores. Verás casas de madera que aún conservan el estilo de los años 70. No todas han sido reemplazadas por edificios.
A pie desde el aeropuerto
Si vienes del Aeropuerto Simón Bolívar, puedes caminar hasta El Rodadero en 40 minutos si tomas la ruta por la playa. Es un paseo agradable, pero ten en cuenta que el tramo entre el aeropuerto y la bahía ha sido modificado por la erosión costera. Lleva zapatos cómodos y agua.
Tips locales
Aquí van consejos que solo un local te daría, y que te ayudarán a ver más allá de la postal.
- No te fíes de Google Maps para la línea de costa: la aplicación muestra una playa que ha sido alterada por los espolones y las construcciones. Si quieres ver la forma original, busca en internet “mapa catastral Rodadero 1982” o pregunta en la biblioteca del Centro.
- Habla con los viejos: los pescadores que se sientan en los bancos de la Carrera 1 después de las 4:00 p.m. son una biblioteca ambulante. Pregúntales por “la playa de los muertos” (un tramo que ya no existe, al sur del muelle). Te contarán historias que no aparecen en ninguna guía.
- Lleva una libreta y un lápiz: los testimonios orales son frágiles. Si alguien te señala un lugar que ya no está, anótalo. Puede que en diez años no quede nadie que lo recuerde.
- Evita los tours organizados de “historia”: la mayoría repite información genérica sobre la fundación de Santa Marta. Lo que buscas está en los detalles pequeños: el nombre de una calle que cambió, la ubicación de un pozo de agua dulce que ya no existe.
- Visita en temporada baja (abril-junio): el Rodadero está menos lleno y es más fácil encontrar a los vecinos dispuestos a conversar. En diciembre y enero, el ruido de los turistas ahoga las voces de los antiguos.
Preguntas frecuentes
¿Dónde puedo encontrar fotos antiguas del Rodadero?
La mayoría de las fotos están en álbumes familiares privados. Sin embargo, el Archivo Histórico de Santa Marta (en la Calle 14 con Carrera 4) tiene una colección digitalizada de imágenes de los años 60 y 70. También puedes preguntar en la tienda de fotocopias de la Calle 14, donde a veces venden copias de fotos donadas por vecinos. En redes sociales, el grupo de Facebook “Rodadero Antiguo” es un buen punto de partida: los miembros comparten imágenes y relatos.
¿Qué pasó con la Piedra de los Enamorados?
Fue dinamitada en 2005 durante la ampliación del muelle turístico. Según los testimonios de los vecinos, la piedra era un bloque de granito negro de unos tres metros de altura que sobresalía en la orilla. Los novios la usaban como banco. Hoy, en su lugar, hay una plataforma de concreto donde atracan los botes de paseo. No existe ningún registro oficial de su demolición; la información solo se conserva en la memoria oral.
¿El Rodadero seguirá cambiando en el futuro?
Sí. La erosión costera es un fenómeno acelerado por el cambio climático y la construcción de espolones. Según un estudio de la Universidad del Magdalena de 2023, la línea de costa podría retroceder otros 20 metros en los próximos 15 años. Varios edificios construidos sobre la arena ya presentan grietas. El Rodadero que conocemos hoy —con sus hoteles y restaurantes— probablemente será irreconocible para los nietos de los actuales vecinos. Lo único que quedará, si alguien se toma la molestia de registrarlo, serán los mapas dibujados a mano y las historias de los pescadores.
¿Conservas una foto antigua del Rodadero? Compártela en comentarios o mándala al DM y la añadimos al mapa colaborativo.
