Malokal Logo
Volver a Colombia

La Cartagena Afrodescendiente: Rutas de los Cabildos y la Herencia de los Cimarrones en Getsemaní

Camila Mendoza
Camila Mendoza|Cronista de Historia Urbana & Barrios
Actualizado el 29 de octubre, 2026
La Cartagena Afrodescendiente: Rutas de los Cabildos y la Herencia de los Cimarrones en Getsemaní

Cartagena de Indias no se entiende sin África. Y no lo digo como frase de folleto: lo digo porque el trazado mismo de la ciudad, sus cofradías, su música de gai

Orígenes

Cartagena de Indias no se entiende sin África. Y no lo digo como frase de folleto: lo digo porque el trazado mismo de la ciudad, sus cofradías, su música de gaitas y tambores, y hasta el acento de sus mercados, nacieron del cruce violento entre la Corona española y miles de personas traídas a la fuerza desde el Golfo de Guinea, Angola, el Congo y la costa de Guinea. Entre 1580 y 1650, Cartagena fue uno de los puertos negreros más activos del Caribe. Por aquí entraron, según los registros coloniales que se conservan en el Archivo General de la Nación y en el Archivo Histórico de Cartagena, decenas de miles de africanos esclavizados. Muchos se quedaron en la ciudad; otros fueron revendidos hacia Panamá, Portobelo, Lima o el interior del Nuevo Reino.

De ese desarraigo nacieron los cabildos de africanos y sus descendientes: cofradías urbanas que funcionaban como sociedades de socorro mutuo, escuelas de lengua y memoria, y —esto es clave— como espacios de autonomía religiosa y política dentro de una ciudad que los vigilaba. Los cabildos tenían reyes y reinas de origen (congo, carabalí, arará, mina), elegidos entre la propia comunidad. Se reunían los domingos y en fiestas de santos, y bajo la advocación de una virgen o un santo católico mantenían vivas sus lenguas, sus cantos y sus formas de organización. En Cartagena, los cabildos se asentaron sobre todo en los arrabales: Getsemaní, el barrio de la otra orilla, y los extramuros de la ciudad amurallada.

📌 Transparencia

Este artículo contiene enlaces patrocinados/de afiliados. Podríamos recibir una pequeña comisión sin costo para ti.

La ruta afrodescendiente que propongo aquí se puede hacer caminando en una mañana. Los precios de referencia van desde la entrada gratuita a museos comunitarios hasta recorridos guiados por decenas de miles de pesos, siempre sujetos a cambios y a verificación directa con cada espacio. En malokal.com encontrarás las tarjetas interactivas de cada lugar, con mapa seguro por barrio (Locales vs. Extranjeros), horarios de festivos en vivo y reserva directa por WhatsApp.

Línea de tiempo o hitos históricos

La memoria afrodescendiente de Cartagena no es un bloque homogéneo: es una secuencia de resistencias, pactos y reinvenciones. Estos son los hitos que conviene tener claros antes de caminar Getsemaní.

  • 1580–1650 — El puerto negrero. Cartagena se consolida como escala obligada del comercio de esclavizados en el Caribe. Los africanos llegan al mercado de la plaza de la Aduana y desde allí se distribuyen. En los arrabales empiezan a formarse cofradías de negros y mulatos libres.
  • 1596 — La fuga de Benkos Biohó. Según la tradición recogida por cronistas e historiadores locales, Benkos Biohó, un líder de origen mandinga —descrito en la literatura como caudillo de los esclavizados—, escapa del puerto de Cartagena junto con otras personas y se interna en los montes de Matuna y la ciénaga de la Matuna, al sur de la ciudad. Allí se forma un palenque: territorio libre de cimarrones.
  • 1603 — El pacto de paz. Tras años de hostigamiento, la Corona negocia con Biohó un acuerdo de pacificación: se reconoce cierta autonomía al palenque a cambio de que sus habitantes no incursionen en la ciudad. Es uno de los primeros reconocimientos formales de un territorio cimarrón en América.
  • 1621 — La ejecución de Biohó. El acuerdo se rompe y Benkos Biohó es ejecutado por el gobierno colonial. La tradición cuenta que su cuerpo fue descuartizado y exhibido como escarmiento público. Su muerte no disuelve el palenque: lo convierte en símbolo. La fecha es un punto de anclaje para entender la larga duración de la resistencia cimarrona en la región de Cartagena y los Montes de María.
  • 1691 — San Basilio de Palenque. El palenque de San Basilio, en los Montes de María, recibe reconocimiento como territorio libre. Su lengua, el palenquero —un criollo de base bantú con español que se mantiene vivo y único en el mundo—, y su organización de kuagros y ma-kuagros son hoy Patrimonio de la Humanidad. Muchas familias de Getsemaní y de barrios como El Cabrero tienen raíces allí.
  • 1811–1815 — La Independencia y los pardos. En la gesta independentista de Cartagena participan activamente artesanos, mulatos y negros libres de Getsemaní. El barrio, extramuros y con población mayoritariamente afrodescendiente, se convierte en bastión de las milicias y de la resistencia durante el sitio de 1815. La memoria popular vincula a Getsemaní con la firma y defensa del Acta de Independencia de 1811.
  • Siglo XX — Del arrabal al barrio patrimonial. Getsemaní pasa de ser zona de artesanos, mataderos y vivienda popular a barrio en proceso de gentrificación. En 1984 el centro histórico y Getsemaní son declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La declaratoria trae restauración, pero también presión inmobiliaria y desplazamiento.
  • 2005–2026 — La reivindicación afro. La Ley 70 de 1993 y el reconocimiento constitucional del carácter pluriétnico del país impulsan procesos de memoria: museos comunitarios, rutas de turismo cultural y organizaciones de guías locales afrodescendientes. En 2026, la conversación en Cartagena ya no es solo sobre murallas: es sobre quién cuenta la historia y quién se beneficia del turismo.

Personajes o hechos clave

Benkos Biohó

La figura central. Nacido a finales del siglo XVI, probablemente en la región de Guinea-Bisáu, fue capturado y traído a Cartagena. Su fuga y la fundación del palenque de la Matuna lo convirtieron en el símbolo mayor de la libertad cimarrona en Colombia. La tradición lo describe como un líder que negoció con las autoridades coloniales de igual a igual, y cuya ejecución en 1621 selló la ruptura definitiva. Su nombre aparece hoy en plazas, escuelas y en la memoria de los palenqueros que venden frutas en la Plaza de la Trinidad. No hay que confundirlo con un personaje de leyenda: los documentos coloniales lo mencionan, aunque su biografía exacta tenga zonas grises que los historiadores siguen discutiendo.

Los cabildos y sus reinas

Menos célebres que Biohó, pero igual de importantes, fueron las reinas de cabildo. Mujeres que organizaban las fiestas de la Virgen de la Candelaria o de San Benito, administraban los fondos de la cofradía y transmitían cantos y recetas. En Cartagena, los cabildos de origen congo y carabalí dejaron huella en la música de tambores y en la organización de las fiestas de noviembre. Su legado es menos visible en los monumentos, pero está vivo en las procesiones y en los grupos de gaita que ensayan en Getsemaní.

Getsemaní y la Independencia

El barrio de la otra orilla fue, durante el sitio de 1815, uno de los puntos donde la resistencia popular se hizo fuerte. Artesanos, zapateros, sastres y milicianos pardos defendieron la ciudad frente a las tropas realistas de Pablo Morillo. La historiografía local subraya que la Independencia de Cartagena no fue solo un asunto de letrados criollos: fue también un levantamiento de barrios afrodescendientes que pusieron el cuerpo. Esa memoria se conmemora cada 11 de noviembre, cuando la ciudad recuerda su independencia absoluta.

La herencia palenquera

San Basilio de Palenque, a unas dos horas de Cartagena, es el primer pueblo libre de América reconocido formalmente. Su lengua, el palenquero, mezcla base bantú con español. Muchas familias palenqueras se asentaron en barrios cartageneros como El Cabrero, donde la tradición oral recuerda a los fundadores y a los líderes cimarrones. Hoy, las palenqueras que venden dulces en la Plaza de la Trinidad y en la Plaza de los Coches son herederas directas de esa historia: su presencia en el espacio público es un recordatorio vivo de la diáspora africana en la ciudad.

Estado actual

La Cartagena afrodescendiente de 2026 vive una tensión palpable. Por un lado, el turismo de memoria crece: recorridos guiados por Getsemaní que hablan de cimarrones, murales que retratan a Benkos Biohó, museos comunitarios que rescatan la historia de los cabildos. Por otro, la gentrificación avanza: los arriendos suben, los talleres de artesanos se convierten en hostales y las familias que vivieron generaciones en Getsemaní se mudan a barrios periféricos. La pregunta que recorre las calles no es si la historia afro se debe contar, sino quién la cuenta y quién se queda con los ingresos.

Para el viajero interesado en historia social, hay espacios concretos donde esa memoria se trabaja con rigor y con la comunidad. Aquí van los principales, con la advertencia de siempre: los horarios y precios cambian, y conviene confirmar antes de ir.

Plaza de la Trinidad

El corazón de Getsemaní. Rodeada de casas de colores, árboles de almendro y bancas de cemento, la plaza es el punto de encuentro de músicos, vendedores de fruta y vecinos que sacan la silla a la puerta al caer la tarde. Aquí se respira la Cartagena popular: no hay muralla, no hay reloj monumental, solo el ir y venir de gente que vive el barrio. En sus alrededores se ven murales que aluden a la historia cimarrona y a la herencia africana, y es común encontrar grupos de gaita ensayando. Es un lugar gratuito, abierto todo el día, ideal para empezar la ruta afrodescendiente y para sentarse a observar sin prisa. La iglesia de la Santísima Trinidad, que preside la plaza, es un hito visual del barrio; su historia arquitectónica es la de un templo de arrabal, no la de una catedral, y eso forma parte de su encanto.

Barrio Getsemaní

Caminar Getsemaní es caminar la historia de la Cartagena que no cabía dentro de las murallas. Sus calles estrechas, sus balcones de madera y sus casas de techos altos fueron hogar de artesanos, libertos y milicianos pardos. Hoy el barrio mezcla talleres de serigrafía, hostales boutique, tiendas de diseño y fondas donde se come arroz con coco y pescado frito a precio de barrio. Para el visitante, la recomendación es caminar sin afán: calle del Espíritu Santo, calle de la Sierpe, calle del Pozo. Los murales que retratan a Benkos Biohó y a las palenqueras son parte del paisaje y se han convertido en puntos de memoria. Eso sí: el barrio es residencial, y el respeto por los vecinos es parte del trato. Los precios de hospedaje y comida varían mucho según la temporada; conviene verificar en las tarjetas de Malokal antes de reservar.

Museo Histórico de Cartagena

Ubicado en el antiguo Palacio de la Inquisición, en la Plaza de Bolívar, este museo es la puerta de entrada obligada para entender el contexto colonial en el que se desarrolló la esclavitud en Cartagena. Sus salas recorren la historia de la ciudad desde la Colonia hasta la Independencia, e incluyen piezas relacionadas con la Inquisición y con la vida cotidiana de la época. Es un espacio que ayuda a situar los cabildos y la resistencia cimarrona dentro del sistema colonial que los reprimía. La visita se puede combinar con un recorrido por el centro amurallado. Se recomienda verificar horarios y tarifas antes de visitar, ya que cambian según temporada y días festivos.

Casa de la Cultura de Getsemaní

Un espacio comunitario que f

Camila Mendoza

Camila Mendoza

Cronista de Historia Urbana & Barrios

Historiadora urbana y apasionada de la arquitectura colonial y republicana. Rescata la memoria barrial y los secretos de cada rincón.

Intensive Immersion

Spanish Bootcamp Online

The intensity of traveling abroad, from your home.
⚡
Super Intensive 15 hours/week (3h per day)
👥
Micro Groups Max 6 students
🎓
Expert Teachers 10+ years experience
😊
Happiness Method No boring textbooks
🌍 +2,000 students from 80+ countries have joined the future of education.