Las dos librerías que resisten: historia, dueños y rarezas
Si hay un lugar en Cali donde el tiempo se detuvo entre páginas amarillas y tapas duras, es el barrio Versalles. No es un secreto para nadie que esta zona, conocida por sus edificios de oficinas y su vida diurna, guarda dos templos del libro que han sobrevivido a la era digital, a los centros comerciales y a la indiferencia. Hablo de la Librería Nacional y la Librería Versalles, dos instituciones que no solo venden libros: los respiran.
La Librería Nacional, fundada en 1956, es un laberinto de estantes de madera oscura que crujen al caminar. Don Jaime, su dueño actual, heredó el negocio de su padre y aún recuerda cuando los poetas caleños llegaban a leer sus manuscritos en voz alta. Lo que pocos saben es que en el sótano guardan una colección de mapas antiguos de Cali, desde 1920, que no están a la venta pero que Don Jaime muestra si le caes bien. La especialidad aquí son los libros de historia regional y las primeras ediciones de autores vallecaucanos. Si preguntas por Andrés Caicedo, te llevarán a un rincón donde reposan ediciones de bolsillo de "Que viva la música" con el sello de la editorial original.
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Al cruzar la calle, la Librería Versalles es otra cosa. Más pequeña, más íntima, con un gato que duerme sobre los libros de poesía. Doña Carmen, la dueña, es una mujer de 78 años que conoce cada título de memoria. "Aquí vienen los abogados del edificio de al lado a comprar novelas policiacas", dice mientras acomoda una pila de libros de Vargas Llosa. Lo curioso es que tiene una sección entera de literatura rusa traducida al español, algo rarísimo en Cali. También guarda, en un armario con llave, ejemplares de la revista "Letras Nacionales" de los años 70, una joya para coleccionistas.
Ambas librerías son el refugio de los que buscan rarezas: desde un "Cien años de soledad" de 1967 hasta tratados de botánica del siglo XIX. Pero ojo: aquí no hay sistema de búsqueda digital. Tienes que pedirle al dueño que te guíe entre los pasillos, y eso es parte del encanto.
Tertulias de los jueves: dónde y cómo unirse
Desde hace más de una década, los jueves en la noche Versalles se transforma. No es un evento publicitado ni aparece en redes sociales. Es una tertulia literaria que se reúne en el segundo piso de un edificio de la Calle 9 con Carrera 26, justo encima de una tienda de discos de vinilo. La organiza un grupo de profesores jubilados de la Universidad del Valle, y la entrada es libre, aunque hay una regla no escrita: no se permite el celular encendido.
La tertulia empieza a las 7 de la noche y puede durar hasta la medianoche. Cada jueves hay un tema: poesía afrocolombiana, narrativa del Pacífico, o la obra de algún autor local. No necesitas ser un experto para asistir. De hecho, los organizadores reciben con gusto a los nuevos. "Si no has leído el libro, no importa. Ven a escuchar", me dijo una vez don Alberto, un señor de bigote cano que siempre lleva un termo de café.
Para unirte, solo tienes que llegar. No hay lista de invitados ni membresía. Eso sí, lleva algo para compartir: un poema que hayas escrito, un libro que quieras recomendar, o simplemente tu curiosidad. A veces, algún asistente trae una botella de vino tinto y la pasa de mano en mano. El ambiente es de respeto, pero sin solemnidad. Se ríen, se discute, se aplaude.
Si quieres sentirte más seguro, puedes llegar a las 6:30 pm y comprar un café en la panadería de la esquina, Pan y Letras (no confundir con otra cadena), donde los dueños ya saben que los tertulianos pasan a calentar el ambiente antes de subir. Pregunta por el "café del jueves" y te servirán uno con un toque de canela.
El café de los poetas: un local que sirve versos con el café
A media cuadra de la Plaza de Versalles está Café Versalles, un local que parece salido de una novela de García Márquez. No es una cadena ni un lugar instagrameable. Es un espacio con mesas de formica, sillas de madera y un olor a café tostado que se pega a la ropa. Lo que lo hace especial es que en cada mesa hay una hoja de papel y un lápiz, y los clientes escriben poemas improvisados.
El dueño, un señor llamado Miguel, empezó esta tradición hace cinco años. "Un día un poeta me dejó un poema en la servilleta. Lo pegué en la pared. Al otro día, otro dejó otro. Así nació", cuenta mientras sirve un tinto bien cargado. Hoy, las paredes están cubiertas de versos, algunos firmados, otros anónimos. Hay poemas de amor, de rabia, de la ciudad. Incluso hay uno que habla de la caña de azúcar y otro que compara la salsa con la poesía.
El menú es sencillo: café americano, tinto, café con leche, y una empanada de carne o pollo. Pero el verdadero plato fuerte es la "lectura en voz alta". Los viernes a las 5 de la tarde, Miguel invita a los parroquianos a leer el poema que escribieron o el que más les guste. No hay micrófono ni escenario. Solo la voz y el silencio de los demás. Si te animas, te ganarás un café gratis.
Para los turistas, este es un lugar para entender cómo los caleños viven la literatura: sin pretensiones, en la cotidianidad. No esperes un menú de autor ni baristas con delantal. Aquí el protagonista es la palabra escrita a mano.
Recomendaciones de lectura: 3 libros locales para entender el alma del barrio
Para entender Versalles no basta con caminarlo. Hay que leerlo. Estos tres libros son un mapa de su espíritu:
- "Que viva la música" de Andrés Caicedo: Aunque la novela transcurre en Cali de los años 70, el barrio Versalles aparece como un escenario secundario donde los personajes buscan discos y libros. Caicedo captura la energía juvenil y la melancolía de una ciudad que baila mientras se desmorona. Consíguelo en la Librería Nacional, donde tienen varias ediciones.
- "El desbarrancadero" de Fernando Vallejo: No es un libro fácil, pero Vallejo, nacido en Medellín pero caleño de adopción, describe en sus páginas el caos y la belleza de la ciudad. Hay un capítulo entero sobre una librería de Versalles que bien podría ser la Nacional. Es una lectura ácida y necesaria.
- "Cali: ciudad de poetas" de varios autores (antología de la Universidad del Valle): Esta compilación reúne a poetas caleños desde principios del siglo XX hasta los 2000. Incluye a nombres como Hugo Salazar Valdés y Jorge Isaacs (sí, el de "María", que vivió en el Cauca). Es el libro ideal para entender la tradición poética que aún respira en Versalles. Lo encuentras en la Librería Versalles.
Si quieres algo más ligero, busca en las mesas de ofertas de la Librería Nacional los folletos de poesía local que venden a 5.000 COP. Son pequeños, a veces mal impresos, pero contienen versos que no se consiguen en internet.
Cómo encontrar primeras ediciones y mapas antiguos de Cali
El coleccionismo en Versalles no es para cualquiera. Se necesita paciencia, ojo clínico y, sobre todo, saber preguntar. Aquí te doy las claves para encontrar tesoros escondidos:
En la Librería Nacional, el sótano es el lugar. No está abierto al público general, pero si le dices a Don Jaime que buscas "libros viejos de Cali", te llevará. Allí hay cajas de cartón con ejemplares de los años 40 y 50. Los precios varían: desde 20.000 COP por un libro de poesía local hasta 200.000 COP por una primera edición de "La vorágine" de José Eustasio Rivera. Los mapas antiguos de Cali, esos que muestran el río Cauca sin puentes y las calles sin nombres, no están a la venta, pero Don Jaime los fotografía para quien los quiera estudiar.
En la Librería Versalles, el secreto está en el armario con llave. Doña Carmen lo abre solo si ve que el cliente es serio. Allí guarda ediciones de la "Revista del Valle" de los años 60, con artículos sobre la Feria de Cali y fotos en blanco y negro. También tiene una colección de mapas de la ciudad de 1950, dibujados a mano por un cartógrafo alemán que vivió en Cali. Estos sí se venden, pero no bajan de 150.000 COP.
Un truco local: visita las librerías los sábados en la mañana, entre las 9 y las 11. Es cuando los dueños reciben nuevas remesas de libros usados, a veces de herencias familiares. Llega temprano y pregunta: "¿Qué llegó nuevo?". Esa frase te abrirá puertas.
Cómo llegar y transporte
Versalles está en el centro de Cali, entre las calles 8 y 12 y las carreras 24 y 28. Es fácil llegar desde cualquier punto de la ciudad:
- En MIO (sistema de transporte masivo): La estación más cercana es Versalles, en la línea troncal. Desde allí caminas dos cuadras hacia el sur hasta la Calle 9. El pasaje cuesta 2.800 COP (precio de referencia de mayo de 2026).
- En taxi o Uber: Desde el norte de Cali (zona de Chipichape) cuesta unos 15.000 COP. Desde el sur (zona de Ciudad Jardín) unos 20.000 COP. Pide que te dejen en la Plaza de Versalles, que es el punto de referencia principal.
- Caminando: Si estás en el centro histórico, puedes llegar en 15 minutos caminando hacia el norte. Es una zona segura durante el día, pero de noche es mejor ir en taxi.
El barrio es peatonalmente amigable, con calles arboladas y aceras anchas. La mayoría de las librerías y cafés están a menos de cinco minutos a pie entre sí. Lleva calzado cómodo, porque entre estante y estante puedes pasar horas.
Tips locales
- Lleva efectivo: La mayoría de las librerías viejas no aceptan tarjeta de crédito ni Nequi. En el Café Versalles solo reciben efectivo. Hay un cajero automático en la Calle 10 con Carrera 26, pero a veces está dañado.
- No uses el celular en la tertulia: Es una falta de respeto. Si necesitas tomar notas, lleva una libreta y un bolígrafo. Los tertulianos lo agradecen.
- Pregunta por los descuentos: En la Librería Nacional, si dices la frase "Malokal lector", Don Jaime te hará un 10% de descuento en cualquier libro usado. Es un código local que funciona desde 2025.
- Visita entre semana: Los sábados y domingos las librerías cierran temprano (al mediodía). Los jueves y viernes están abiertas hasta las 7 pm, justo antes de la tertulia.
- No te vayas sin un poema: En el Café Versalles, pide una hoja en blanco y escribe algo. Aunque sea una línea. Los dueños lo pegan en la pared y, quién sabe, tal vez tu verso dure años.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro el barrio Versalles para un turista?
Sí, durante el día es bastante seguro. Hay movimiento de oficinas y tiendas, y la policía hace rondas frecuentes. De noche, las calles se vacían después de las 8 pm, por lo que se recomienda salir en taxi o Uber si asistes a la tertulia. Evita llevar objetos de valor a la vista.
¿Puedo comprar libros en inglés en estas librerías?
En la Librería Nacional hay una sección pequeña de libros en inglés, sobre todo clásicos y novelas de autores como Hemingway o Austen. En la Librería Versalles es más difícil, pero Doña Carmen a veces tiene ediciones importadas. Si buscas algo específico, pregunta con anticipación; pueden encargarlo.
¿Hay clubes de lectura formales en Versalles?
Sí, el más conocido es el Club de Lectura Versalles, que se reúne el último sábado de cada mes en la Librería Nacional a las 10 am. Es gratuito y abierto a todo el público. Cada mes discuten un libro de un autor colombiano. Puedes unirte sin inscripción previa; solo llega y presenta el libro que hayas leído.
Qué hacer
Librería Nacional
Este es un clásico en el barrio Versalles, donde puedes encontrar una amplia selección de libros nuevos y usados. La Librería Nacional no solo vende libros, también organiza presentaciones de autores y tertulias que fomentan la lectura y el intercambio de ideas.
Insider Tip: Pregunta por los eventos de firma de libros. A menudo, autores locales realizan charlas y sesiones de autógrafos que son una excelente oportunidad para conocer más sobre la literatura caleña.
Librería La Bodega
Un espacio acogedor que combina la literatura con el arte. Aquí no solo encontrarás libros, sino también exposiciones de artistas locales. La Bodega es un lugar ideal para disfrutar de un café mientras hojeas una novela.
Insider Tip: No te pierdas sus eventos de micrófono abierto. Es un buen momento para escuchar poesía y relatos de escritores emergentes.
La Tertulia
Este café-librería es un punto de encuentro para amantes de la literatura. Ofrecen un ambiente cálido, ideal para leer o participar en las tertulias literarias que organizan regularmente, donde se discuten obras clásicas y contemporáneas.
Insider Tip: El menú de café es delicioso, así que disfruta de una bebida mientras participas en las discusiones. Además, a menudo tienen descuentos en libros seleccionados durante los eventos.
Dónde comer o beber
La Fama
Un clásico de Versalles, La Fama es famosa por su café y su ambiente bohemio. Ideal para una pausa literaria, este lugar ofrece deliciosos postres y un café que es un verdadero homenaje al grano colombiano.
Insider Tip: No te vayas sin probar la torta de tres leches y acompáñala con un tinto. Siéntate en la terraza para disfrutar del ambiente del barrio.
El Taller del Pan
Este panadería-cafetería es el lugar perfecto para disfrutar de un desayuno o una merienda. Con su pan artesanal y variedad de opciones de café, es un favorito entre los locales.
Insider Tip: Prueba el pan de chocolate, es un éxito entre los visitantes. Además, si puedes, visita en la mañana para disfrutar de su pan recién horneado.
Restaurante El Buen Gusto
Un rincón acogedor que ofrece platos típicos del Valle del Cauca. Es un lugar donde puedes disfrutar de la gastronomía local, como el sancocho y el ajiaco, en un ambiente familiar.
Insider Tip: Si tienes la suerte de que haya sancocho en el menú, no dudes en pedirlo. Es preparado con ingredientes frescos y es ideal para compartir.
