De la Feria a la pantalla: ¿Por qué Cali es más que salsa?
Cuando uno piensa en Cali, lo primero que llega a la mente es la salsa, la Feria y el baile. Y sí, eso es parte del ADN de la ciudad. Pero desde hace unos años, hay un rumor que crece en los barrios, en las casas culturales y en los bares de San Antonio: una movida de cine independiente que le está dando una nueva cara a la ciudad. No es Hollywood, ni siquiera Bogotá. Es la 'Caliwood', un término que nació casi como un chiste entre cineastas locales y que hoy es un sello de identidad para una generación que filma con celulares, cámaras prestadas y mucha berraquera.
Para el viajero cultural que busca algo más allá de las discotecas, o para el local que ya se sabe de memoria el Guion de la Feria, este artículo es una invitación a descubrir cómo el cine independiente está redefiniendo lo que significa ser caleño en mayo de 2026.
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Orígenes
Los colectivos de los 70: El germen olvidado
La historia del cine en Cali no empieza con YouTube ni con las redes sociales. En los años 70, mientras la salsa sonaba en los barrios, un grupo de intelectuales y artistas empezó a juntarse en casas del barrio San Antonio y el centro para hablar de cine. Eran los tiempos del Cine Club de Cali, donde se proyectaban películas de Godard, Pasolini y del cine latinoamericano que llegaba de contrabando. Allí nacieron figuras como Carlos Mayolo y Luis Ospina, dos directores que pusieron a Cali en el mapa cinematográfico con su mirada crítica y su humor negro.
Mayolo y Ospina, junto con otros como Andrés Caicedo (el escritor maldito de la ciudad), crearon lo que se conoció como el Grupo de Cali. No tenían presupuesto, pero tenían una obsesión: retratar la ciudad real, la de los barrios populares, la de las esquinas y los personajes callejeros. Películas como Oiga, Vea (1972) o Cali: de película (1973) son documentos brutales de una ciudad que ya no existe, pero que dejó una semilla.
Esa semilla se durmió durante los 80 y 90, cuando el narcotráfico y la violencia opacaron todo. Pero no murió. Quedó guardada en las videotecas de las universidades y en la memoria de algunos viejos cinéfilos.
El resurgimiento en el siglo XXI: La era digital
Con la llegada del internet y las cámaras digitales baratas, a principios de los 2000, una nueva generación tomó el relevo. Ya no necesitaban rollos de 16mm ni permisos costosos. Con un celular y una laptop, cualquier pelado del barrio Obrero o de la Comuna 20 podía contar su historia. Así empezaron a formarse colectivos como La Fábrica de Cine, Cine Sin Fronteras y Ojo de Pez, que organizaban talleres gratuitos en las bibliotecas públicas y en las casas de la cultura.
El punto de inflexión fue el 2015, cuando un grupo de jóvenes estrenó La Tierra y la Sombra (2015) de César Augusto Acevedo, una película filmada en el norte del Valle que ganó la Cámara de Oro en Cannes. Aunque no era estrictamente de Cali, demostró que desde acá se podía hacer cine de clase mundial sin salir del país. Eso encendió la mecha.
Línea de tiempo o hitos históricos
- 1971: Fundación del Cine Club de Cali en el barrio San Antonio. Primeras proyecciones de cine arte en la ciudad.
- 1972: Estreno de Oiga, Vea de Mayolo y Ospina. Primera película que retrata la Cali popular sin filtros.
- 1985: Muerte de Andrés Caicedo. El cine caleño pierde a su mayor visionario, pero su legado literario inspira a futuros cineastas.
- 2003: Nace el Festival de Cine de Cali (hoy Festival de Cine de Cali - FICCALI), que se consolida como el principal escaparate del cine independiente local.
- 2010: Aparece el colectivo Cine al Barrio, que lleva proyecciones gratuitas a las comunas más alejadas del centro.
- 2015: Estreno de La Tierra y la Sombra en Cannes. Se populariza el término "Caliwood" en redes sociales como hashtag de orgullo local.
- 2018: Inauguración de la Cinemateca La Tertulia renovada, que se convierte en el corazón del cine independiente en la ciudad.
- 2022: Lanzamiento de la plataforma Caliwood TV, un canal de streaming con contenido 100% caleño.
- 2025: Más de 50 colectivos activos en la ciudad, según el censo de la Secretaría de Cultura.
Personajes o hechos clave
Los nuevos nombres que mueven la cámara
Si hoy hablamos de cine independiente en Cali, hay que mencionar a Mauricio Martínez, director de El Sonido de los Mudos (2019), una película sobre un sordomudo en el barrio Siloé que se filmó con actores no profesionales y un presupuesto de 5 millones de pesos. La película se estrenó en el Teatro Jorge Isaacs y llenó la sala dos fines de semana seguidos. Eso nunca había pasado con una producción local.
También está Laura Restrepo (no confundir con la escritora), una directora de 27 años que en 2023 estrenó La Sombra del Mango, un documental sobre las trabajadoras del mercado de Santa Elena. La película se proyectó en la Calle del Sabor al aire libre, con los mismos vendedores como público. "No necesitamos un festival grande para que nos vean", dice Laura. "La calle es nuestra sala".
Y no podemos olvidar a Juan Pablo "JP" García, un youtuber convertido en cineasta que en 2024 estrenó Rápido y Caleño, una comedia de acción filmada en las lomas de San Antonio con cero permisos municipales. La película se viralizó en TikTok y hoy tiene más de 2 millones de vistas en YouTube.
Los hechos que marcaron el camino
Uno de los momentos más importantes fue el Paro Nacional de 2021. Durante las protestas, varios colectivos de cine salieron a filmar con sus celulares. Lo que grabaron se convirtió en el documental Cali en Llamas, que se proyectó en la Plaza de Cayzedo en una pantalla improvisada. Esa noche, más de 500 personas vieron las imágenes mientras los mismos manifestantes comentaban la película. Fue cine político en su estado más puro.
Otro hito fue la creación del Laboratorio de Cine Comunitario en la Biblioteca Departamental, un espacio donde cualquier persona puede aprender a editar, grabar y producir su propio cortometraje. Desde 2019, han pasado más de 3.000 personas por sus talleres gratuitos. La mayoría son jóvenes de la Comuna 13 y la Comuna 20, que antes no tenían acceso a nada parecido.
Los templos secretos: Salas de proyección independientes en San Antonio y Granada que no aparecen en guías
San Antonio: El barrio bohemio que respira cine
En el barrio San Antonio, específicamente en la Calle 5ta # 4-60, está la Casa Cultural El Chontaduro. No es una sala de cine formal, sino una casa vieja con un patio grande donde los sábados por la noche proyectan películas en una sábana blanca. La entrada es una donación voluntaria (entre 2.000 y 5.000 COP) y siempre hay alguien vendiendo empanadas y cerveza. Allí se han estrenado cortometrajes que después ganaron premios en festivales internacionales.
A pocas cuadras, en la Carrera 3 # 5-22, está La Tertulia, pero no la principal. Me refiero a la Sala Alterna de La Tertulia, un espacio pequeño en el segundo piso del edificio donde solo caben 30 personas. Programan ciclos temáticos: cine africano, cine mudo con piano en vivo, o retrospectivas de directores caleños olvidados. No tiene cartelera fija; todo se anuncia en Instagram bajo el perfil @latertuliacine.
Granada: El barrio que se reinventó con el cine
El barrio Granada, conocido por sus restaurantes caros, guarda un secreto: el Centro Cultural de Cali, en la Carrera 5 # 7-15. Allí funciona el Cine Club Granada, un espacio que nació en 2018 como una iniciativa de vecinos. Proyectan todos los miércoles a las 7:00 p.m., con entrada libre. Lo interesante es que después de la película siempre hay un foro donde el director (si está en la ciudad) responde preguntas. Hace poco proyectaron La Sombra del Mango y Laura Restrepo estuvo dos horas discutiendo con el público.
Otro lugar imperdible es el Bar El Gato Negro, en la Carrera 4 # 8-40. No es una sala de cine, pero los jueves de cada mes se convierte en una. Apagan las luces, ponen un proyector en la barra y pasan cortometrajes locales mientras la gente toma cerveza. El ambiente es relajado, nada académico. Perfecto para conocer a los cineastas en persona.
El fenómeno 'Caliwood': Cómo directores locales usan la ciudad como set sin presupuesto
La ciudad como plató infinito
Lo que hace especial a la 'Caliwood' es que no hay sets de filmación. Los directores usan la ciudad real: las lomas de la Comuna 20, los pasillos del Mercado de Santa Elena, las fachadas del barrio San Antonio, los puentes peatonales de la Calle 5ta. Todo es prestado, todo es improvisado. Un ejemplo: en la película Rápido y Caleño, la escena de persecución se grabó en la Loma de la Cruz sin cerrar la calle. Los carros reales pasaban mientras los actores corrían. Eso le da una autenticidad que ninguna producción con presupuesto puede comprar.
Los directores también aprovechan los eventos masivos. Durante la Feria de Cali, por ejemplo, muchos colectivos filman en medio de las multitudes, sin permisos. "La Feria es el mejor set porque nadie te pregunta nada", me dijo una vez un cineasta local. "Todos están mirando la salsa, nadie se fija en la cámara".
El presupuesto: Cero pesos, mucha creatividad
La mayoría de las películas de la 'Caliwood' se hacen con menos de 10 millones de pesos. Los actores son amigos, familiares o vecinos. El equipo técnico se reduce a una cámara (a veces un celular) y un micrófono de solapa comprado en el centro. El sonido se mezcla en la casa de alguien. La edición se hace en computadores prestados de la universidad.
Pero lo que falta en dinero, sobra en ideas. Por ejemplo, para la película El Sonido de los Mudos, el director Mauricio Martínez usó botellas de vidrio para simular el sonido de la lluvia porque no tenía un micrófono profesional. Ese tipo de ingenio es el sello de la 'Caliwood'.
Conexión con la comunidad: Cine foros y talleres gratuitos que son el verdadero pulso cultural
Los cine foros: Donde la película es solo el pretexto
En Cali, el cine no termina cuando se apaga la pantalla. Después de cada proyección, viene el foro. Y no es un foro académico aburrido. Es una discusión en la que el público opina, critica, pregunta. En el Cine Club de la Biblioteca Departamental (ubicada en la Carrera 5 # 20-50), los foros duran hasta dos horas. La gente habla de política, de barrio, de la realidad caleña. La película es solo un disparador.
Uno de los más activos es el Cine Foro de la Comuna 13, que se realiza todos los viernes en la Casa de la Cultura de Siloé. Allí proyectan cortos hechos por los mismos jóvenes del barrio. Después, discuten cómo mejorar las historias, cómo grabar mejor, cómo contar lo que viven. Es cine comunitario en su máxima expresión.
Talleres gratuitos: La escuela de la 'Caliwood'
Si quieres aprender a hacer cine en Cali, no necesitas pagar una universidad. Hay talleres gratuitos en toda la ciudad. El Laboratorio de Cine Comunitario de la Biblioteca Departamental ofrece cursos de guion, fotografía, edición y sonido. Son intensivos de una semana y al final cada participante entrega un cortometraje de 3 minutos. Los mejores se proyectan en el Festival de Cine de Cali.
Otro espacio clave es la Escuela de Cine Popular, que funciona en la Casa Cultural El Chontaduro. Allí, cada sábado de 10 a.m. a 2 p.m., un cineasta diferente da una charla práctica. La entrada es gratuita, solo hay que llevar algo para compartir en el almuerzo colectivo.
Estado actual
Mayo de 2026: Una escena en ebullición
Hoy, en mayo de 2026, la 'Caliwood' está más viva que nunca. Según datos de la Secretaría de Cultura, hay más de 60 colectivos activos en la ciudad, desde la Comuna 1 hasta la 22. El Festival de Cine de Cali (FICCALI) celebró su edición # 23 el año pasado con más de 200 películas en competencia, la mayoría de directores locales. La Cinemateca La Tertulia reportó un aumento del 30% en asistentes en comparación con 2024.
Pero lo más interesante es que el cine independiente ya no es un nicho. En los bares de San Antonio, en las tiendas de la Calle del Sabor, en los parques de El Peñón, la gente habla de películas locales como si fueran series de Netflix. "Viste la de la señora del mercado? Está en YouTube", es una frase común.
Sin embargo, los desafíos siguen. La falta de financiación es crónica. Much


