La Soledad: un museo a cielo abierto entre casas de 1930 y murales que cuentan historias
¿Sabía que a solo diez minutos de la Plaza de Bolívar existe un barrio donde el tiempo se detuvo en 1930? La Soledad no aparece en la mayoría de las guías turísticas, y eso es precisamente lo que la hace especial. Mientras los visitantes se aglomeran en La Candelaria, los locales saben que aquí, en estas cuadras tranquilas, se esconde la Bogotá que resistió la modernidad. Aquí no hay rascacielos ni centros comerciales. Hay fachadas art déco, murales que denuncian la violencia, y una comunidad que se reúne en cafés con olor a tinto recién pasado. Este barrio, declarado Patrimonio Cultural de la Nación, es un testimonio vivo de cómo una "ciudad jardín" de los años treinta sobrevivió al caos bogotano. Y si usted es arquitecto, fotógrafo o simplemente un viajero curioso, esta ruta le va a cambiar la forma de ver la ciudad.
Le voy a contar algo que pocos saben: la mayoría de los mapas turísticos ignoran La Soledad porque no tiene un "gran atractivo" como Monserrate o el Museo del Oro. Pero eso es un error garrafal. Este barrio es un archivo arquitectónico al aire libre, con más de 200 predios de conservación. Y desde agosto de 2026, un nuevo mural en la Calle 35 con Carrera 19 está generando controversia entre los vecinos que quieren preservar las fachadas originales y los artistas que ven las paredes como lienzos. Esa tensión entre pasado y presente es exactamente lo que hace a La Soledad fascinante.
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El origen: cuando Bogotá quiso ser una ciudad jardín europea
Para entender La Soledad hay que viajar a 1936. El presidente Alfonso López Pumarejo impulsaba la "Revolución en Marcha", y Bogotá buscaba modernizarse a la europea. Fue entonces cuando el urbanista Karl Brunner, un austriaco contratado por el gobierno, diseñó este barrio como un experimento social: quería crear un espacio donde la clase media alta pudiera vivir con jardines, aire puro y calles arboladas, lejos del hacinamiento del centro histórico.
El nombre "La Soledad" no viene de la tristeza. Se dice que honra a la Virgen de la Soledad, pero los historiadores locales cuentan otra versión: en los años cuarenta, las familias que llegaban aquí buscaban precisamente eso, soledad, alejarse del bullicio del centro. Y lo lograron. Las casas se construyeron con amplios antejardines, fachadas con influencia del movimiento moderno europeo, y techos de teja de barro que hoy son una rareza en Bogotá.
Lo que muchos ignoran es que Brunner también diseñó el barrio como un "filtro social". Las calles más anchas (como la Calle 35) eran para los carros de las familias pudientes, mientras que las callejuelas internas (como el Pasaje Las Acacias) servían para el servicio doméstico. Esa jerarquía espacial todavía se lee en el trazado urbano, y es un detalle que los arquitectos que visitan el barrio no dejan de anotar en sus libretas.
Para agosto de 2026, el barrio conserva el 70% de sus construcciones originales. Eso lo convierte en uno de los pocos lugares en Bogotá donde usted puede caminar dos horas y ver la evolución arquitectónica de la ciudad sin moverse de un solo sector.
Qué hacer: la ruta a pie de las 5 casas que no puede perderse
Olvídate de los recorridos organizados. La mejor forma de conocer La Soledad es caminando sin prisa, con la cámara lista y los ojos bien abiertos. Esta ruta que le propongo toma aproximadamente dos horas y media, y lo lleva por las cinco casas más representativas del barrio. Cada una cuenta una historia distinta de la Bogotá de los años treinta.
1. Casa de la Calle 35 # 17-25: el art déco puro
Esta es probablemente la fachada más fotografiada del barrio. Construida en 1938, tiene esas líneas geométricas típicas del art déco: ventanas rectangulares alargadas, una cornisa escalonada y una puerta de madera tallada que todavía conserva los herrajes originales. Los vecinos cuentan que aquí vivió un médico alemán que llegó huyendo de la Segunda Guerra Mundial. Hoy es una residencia privada, pero la fachada se puede admirar desde el andén sin ningún problema. El detalle que pocos notan: las rejas del primer piso tienen un patrón de rombos que se repite en la puerta, un guiño al estilo vienés que Brunner trajo de Europa.
2. La casa republicana de la Carrera 19 # 34-12
Si el art déco es geométrico, la arquitectura republicana es recargada. Esta casa, de 1935, es un ejemplo perfecto: balcones con barandillas de hierro forjado, molduras en las ventanas, y un zaguán que conduce a un patio interior con plantas. Es el típico estilo de las casas de la élite bogotana de la época. Hoy funciona como sede de una fundación cultural, y de vez en cuando abren sus puertas para exposiciones. Si la encuentra cerrada, no se preocupe: la fachada vale la pena por sí sola. Mire el detalle de las columnas que flanquean la entrada: son jónicas, pero con un toque local, ya que no fueron talladas en mármol sino en cemento pintado.
3. El Pasaje Las Acacias: la joya oculta
Este pasaje peatonal es quizás el lugar más fotogénico del barrio, y el más desconocido. Se trata de un callejón estrecho que conecta la Calle 34 con la 35, bordeado por casas de un solo piso con fachadas de colores pastel. Fue diseñado como un "espacio de servicio", pero hoy es un oasis de tranquilidad. Las casas tienen techos de teja de barro y puertas de madera que se abren directamente al pasaje. Al final del callejón hay un mural pequeño pero significativo: un retrato de la lideresa social María Cano, pintado por un artista local en 2021. Es fácil pasarlo por alto, pero es uno de los pocos homenajes a la mujer en el arte urbano del barrio.
4. La esquina de la Calle 34 con Carrera 17: el eclecticismo
Esta esquina es una lección de arquitectura comparada. En una sola cuadra usted puede ver una casa neocolonial (con techo de teja y balcón de madera), una art déco (con líneas verticales), y una protomoderna (con ventanas de paño fijo). Fue construida entre 1937 y 1942, y refleja la transición estilística que vivía Bogotá en esa época. La casa neocolonial, en particular, tiene un detalle curioso: en la fachada hay una placa que dice "Año de 1938", pero los vecinos juran que la construcción terminó en 1940. Nadie ha podido explicar la discrepancia, y eso solo aumenta el encanto del lugar.
5. La Casa de los Espejos (Calle 36 # 18-30)
Este es el nombre informal que le dan los vecinos a esta casa de 1936, y no es por los espejos literales. Se llama así porque su fachada tiene una serie de ventanas con vidrios que reflejan la luz de tal manera que, al atardecer, parece que la casa estuviera hecha de agua. Es un efecto óptico que los fotógrafos conocen bien, y por eso muchas sesiones de moda se hacen aquí. La casa tiene un estilo neocolonial con influencia californiana, algo inusual para Bogotá. Hoy es una residencia privada, y los dueños no permiten fotos del interior, pero la fachada es un espectáculo. Vaya entre las 4 y las 5 de la tarde, cuando el sol incide directamente sobre los vidrios.
Los murales: arte urbano con memoria social
La Soledad no es un barrio grafitero en el sentido tradicional. Aquí los murales no son tags ni firmas: son obras comunitarias con un fuerte contenido social y político. Desde 2018, la Junta de Acción Comunal ha trabajado con artistas locales para intervenir muros que estaban deteriorados, convirtiendo el barrio en una galería a cielo abierto. Estos son los tres murales que usted no puede dejar de ver, cada uno con su historia y su significado.
Mural "Memoria de las Flores" (Calle 35 con Carrera 19)
Este mural, pintado en marzo de 2025 por la artista bogotana Valentina Rojas, cubre una pared de unos 15 metros de largo. Representa un jardín de flores silvestres colombianas, pero si se fija bien, entre los pétalos hay rostros humanos. Es un homenaje a los líderes sociales asesinados en el país desde 2016. La artista trabajó con las familias de las víctimas para pintar los retratos, y cada flor tiene el nombre de una persona. El mural fue polémico porque algunos vecinos querían una obra más "neutral", pero hoy es el más fotografiado del barrio. La mejor hora para verlo es en la mañana, cuando el sol ilumina los colores sin reflejos.
Mural "La Esperanza en el Barrio" (Carrera 18 con Calle 34)
Este mural es diferente: no es político, sino comunitario. Fue pintado en 2023 por un colectivo de jóvenes del barrio, liderados por el artista local Andrés "Pato" Rodríguez. La obra muestra un árbol gigante con raíces que se convierten en manos entrelazadas. En el tronco, hay palabras en español e inglés: "unidad", "memoria", "futuro". La idea nació de un taller con niños del colegio vecino, y cada hoja del árbol fue pintada por un niño diferente. Es un mural que invita a la interacción: muchos visitantes dejan mensajes en un pequeño buzón que hay al pie del muro, y los vecinos los leen cada mes.
Mural "Mujeres de Agua" (Pasaje Las Acacias)
Este es el mural más pequeño de los tres, pero el que tiene la historia más profunda. Pintado en 2021 por la artista cartagenera Lorena Guerrero, representa a tres mujeres afrocolombianas con turbantes que emergen de una ola de agua azul. Es un homenaje a las mujeres que trabajaron como lavanderas en el río Bogotá a principios del siglo XX, muchas de las cuales vivieron en este barrio. El mural estuvo a punto de ser borrado en 2022, cuando un nuevo dueño de la casa quiso pintar la fachada. La comunidad se organizó, recogió firmas y logró que el mural fuera declarado "patrimonio comunitario". Hoy es un símbolo de resistencia del barrio.
Dónde comer y beber: los cafés donde los vecinos realmente van
Olvídate de las cadenas de café. En La Soledad, los lugares con más tradición son pequeños establecimientos familiares que han visto pasar generaciones. Aquí no hay menús digitales ni baristas con tatuajes; hay señoras que sirven tinto con pan y huevos pericos, y mesas de madera donde los vecinos discuten de política y fútbol. Estos son los sitios que los locales frecuentan, y donde usted va a comer como un bogotano de verdad.
Café El Jardín de la 35
Ubicado en la Calle 35 # 17-30, este café lleva más de 40 años funcionando. Es un lugar pequeño, con unas ocho mesas, y las paredes están llenas de fotos antiguas del barrio. Doña Martha, la dueña, tiene 70 años y conoce la historia de cada casa de la cuadra. El menú es sencillo: tinto ($1.500 COP), café con leche ($3.000 COP), y una variedad de empanadas y tamales que cambia según el día. El plato fuerte es el "desayuno bogotano": caldo de costilla, huevos pericos, chocolate y arepa, todo por $12.000 COP. Abre de lunes a sábado, de 6:30 am a 4:00 pm. Los domingos cierra temprano, así que vaya antes del mediodía.
La Tienda de Doña Rosa
Este no es un café en el sentido estricto, sino una tienda de barrio que también vende comida. Está en la Carrera 18 # 34-45, y es el punto de encuentro de los vecinos mayores. Doña Rosa tiene 82 años y atiende desde 1975. Aquí usted puede comprar una gaseosa, un paquete de papas, o un almuerzo casero por $10.000 COP. El menú es lo que haya preparado Doña Rosa ese día: generalmente ajiaco, sobrebarriga o frijoles. No hay carta, solo le pregunta "¿qué quiere hoy?" y ella le sirve. Es una experiencia auténtica, pero vaya con tiempo: Doña Rosa es conversadora y le va a contar la historia del barrio mientras usted come.
La Esquina del Pan
En la Calle 36 con Carrera 19, este pequeño horno artesanal es famoso por su pan de maíz y sus almojábanas. Abre a las 5:30 am, y para las 8:00 am ya ha vendido la mitad de la producción. Los vecinos vienen con sus canastos de mercado y compran pan para toda la semana. El precio es módico: una almojábana cuesta $1.000 COP, y un pan de maíz grande, $2.500 COP. No hay mesas para sentarse, así que es mejor comprar para llevar y comerlo en el Parque de la Soledad, que está a dos cuadras.
Para quienes buscan algo más contemporáneo, en 2024 abrió "La Casa del Barrio", un café cultural en la Carrera 17 # 35-10. Es más caro que los anteriores (un café americano cuesta $6.000 COP), pero el lugar es hermoso: una casa restaurada de 1938 con patio interior y una pequeña biblioteca. Los fines de semana hacen lecturas de poesía y presentaciones de música en vivo. Es un buen punto medio entre lo auténtico y lo cómodo.
Cómo llegar y transporte
Llegar a La Soledad es fácil, y eso es parte de su ventaja. El barrio está ubicado entre las calles 32 y 38, y las carreras 15 y 20, a solo 15 minutos caminando desde el centro histórico. Estas son las mejores opciones para llegar:
En TransMilenio
La estación más cercana es Profamilia, en la Caracas (Carrera 14) con Calle 35. Desde allí, camine dos cuadras hacia el occidente (hacia la Carrera 17) y ya está en el corazón del barrio. Si viene desde el norte, también puede bajarse en la estación Marly (Carrera 7 con Calle 32) y caminar cinco cuadras hacia el occidente. El pasaje del TransMilenio cuesta $2.950 COP en 2026.
En bus o SITP
Varias rutas del SITP pasan por la Carrera 17 y la Calle 34. Los buses que van hacia el centro (rutas que terminan en la Avenida Jiménez) suelen pasar por aquí. El pasaje cuesta $2.950 COP. Si no está seguro de qué ruta tomar, pregunte a cualquier local: la gente del barrio es amable y le va a indicar.
A pie desde La Candelaria
Si usted está en La Candelaria, la caminata hasta La Soledad es agradable y segura. Tome la Calle 19 hacia el occidente, cruce la Carrera Séptima, y continúe hasta la Carrera 17. Son unos 25 minutos de caminata, subiendo ligeramente. En el camino verá el deterioro del centro histórico y, de repente, la transición a las casas bien cuidadas de La Soledad. Es un contraste que vale la pena experimentar.
En bicicleta
Bogotá tiene una red de ciclorrutas que pasa cerca del barrio. La más cercana es la de la Avenida Caracas, y desde allí se puede llegar en unos 10 minutos. El barrio es plano, así que pedalear es fácil. Hay varios parqueaderos de bicicletas en la zona, especialmente cerca del Parque de la Soledad.
En carro
Si viene en carro, tenga en cuenta que las calles del barrio son estrechas y el parqueo es limitado. Hay algunos parqueaderos privados en la Calle 34 con Carrera 17, que cobran alrededor de $5.000 COP por hora. Le recomiendo dejar el carro y caminar: el barrio es pequeño y se recorre mejor a pie.
Tips locales: cómo aprovechar al máximo su visita
Después de años explorando La Soledad, estos son los consejos que le doy a mis amigos cuando me preguntan cómo visitar el barrio. Son detalles que no están en las guías y que marcan la diferencia.
La luz ideal para fotografiar
- Mañana (7:00 am - 9:00 am): La luz es suave y lateral, perfecta para fachadas. Las fachadas orientadas al oriente (hacia la Carrera 19) reciben luz directa y los colores se ven vibrantes. Es la mejor hora para el mural "Memoria de las Flores".
- Mediodía (12:00 pm - 2:00 pm): La luz es dura y crea sombras fuertes. No es ideal para fachadas, pero es perfecta para capturar el contraste entre las casas y el cielo azul de Bogotá. Use un polarizador si tiene uno.
- Tarde (4:00 pm - 5:30 pm): La luz dorada baña las fachadas orientadas al occidente (hacia la Carrera 15). Es la mejor hora para la Casa de los Espejos y para el mural "La Esperanza en el Barrio".
- Noche: El barrio no está bien iluminado, así que no es ideal para fotografía nocturna. Sin embargo, las farolas antiguas de la Calle 35 crean una atmósfera nostálgica si tiene un trípode.
Cuándo visitar
Los fines de semana el barrio está tranquilo, casi desierto, lo cual es ideal para fotografía. Sin embargo, muchos cafés cierran los domingos. Si quiere combinar fotos con comida, vaya un sábado temprano. Los días de semana, entre 8:00 am y 10:00 am, verá la vida real del barrio: gente saliendo al trabajo, niños yendo al colegio, y los cafés llenos de parroquianos. Es la mejor hora para sentir el pulso del lugar.
Seguridad
La Soledad es un barrio seguro durante el día, pero como en todo Bogotá, hay que tomar precauciones. No exhiba cámaras costosas en la calle si no es necesario; use una correa de cámara y manténgala cerca. Evite los callejones solitarios después de las 7:00 pm. El Pasaje Las Acacias es hermoso, pero no lo recorra solo al anochecer. En general, la comunidad es muy unida y los vecinos están atentos a los extraños, lo que disuade la delincuencia.
Hable con los vecinos
La gente de La
Preguntas frecuentes
¿Es seguro visitar La Soledad?
La Soledad es un barrio con un ambiente tranquilo y acogedor, pero como en cualquier lugar, es importante estar atento a tu entorno. Se recomienda visitar durante el día y disfrutar de sus encantos con un grupo o un local que conozca la zona. La hospitalidad de sus habitantes es notable, así que no dudes en preguntar si necesitas orientación.
¿Qué tipo de murales puedo encontrar en La Soledad?
Los murales en La Soledad son una mezcla de arte contemporáneo y expresiones culturales locales. Algunos son obras de artistas emergentes que buscan reflejar la identidad del barrio. No te pierdas el mural de la esquina de la Calle 26 con Carrera 10, que representa la historia de los migrantes en Bogotá. Lleva tu cámara, ya que cada mural tiene una historia que contar.
¿Dónde puedo probar comida típica cerca de La Soledad?
La Soledad cuenta con varias opciones para disfrutar de la gastronomía local. Un lugar que no puedes dejar de visitar es "El Refugio", famoso por sus empanadas y arepas. Insider Tip: Pide la arepa de huevo, un clásico que no encontrarás en todos lados. Además, si te interesa la fruta fresca, busca el vendedor en la esquina de la Calle 25, que ofrece una variedad de jugos naturales.
¿Qué días son mejores para visitar La Soledad?
Los fines de semana son ideales para explorar La Soledad, ya que hay más actividad en las calles y a menudo se realizan ferias de artesanías y gastronomía. Si buscas una experiencia más tranquila, considera visitarlo entre semana. Insider Tip: Los miércoles, algunos artistas locales realizan intervenciones artísticas en las plazas, lo que puede ser una buena oportunidad para conocer el talento local.
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