Contexto: el auge de la vivienda unifamiliar en los años 40
Si caminas por La Soledad un domingo en la mañana, cuando el ruido de los carros cede y solo se escuchan los pájaros, es fácil entender por qué este barrio es una joya escondida de Bogotá. No es el más famoso —eso se lo dejo a La Candelaria— ni el más exclusivo —ahí está Rosales—, pero tiene algo que pocos conservan: una colección intacta de casas construidas entre 1938 y 1950, cuando la ciudad empezaba a estirar sus piernas más allá del centro histórico. En julio de 2026, mientras los rascacielos de vidrio se multiplican en Chapinero, estas casas siguen en pie, contando una historia que muchos quieren borrar.
En los años 40, Bogotá vivió un boom de vivienda unifamiliar para la clase media y alta. Arquitectos como Manuel de Vengoechea y Alberto Manrique Martín diseñaron casas con influencias del estilo inglés, el art déco y el neocolonial. La Soledad, entonces un barrio periférico al norte del centro, se convirtió en el laboratorio de esa transición. Las calles arborizadas y los lotes amplios permitieron construir casas con jardín delantero, algo raro en una ciudad que crecía hacia arriba. Hoy, más de 60 de esas viviendas originales sobreviven, aunque muchas están en riesgo de demolición silenciosa.
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Ruta a pie: 5 casas que no te puedes perder
Agárrate unos tenis cómodos, llévate agua y, si puedes, una cámara. Esta ruta empieza en la Calle 45 con Carrera 13 y termina en la Carrera 11 con Calle 42. Son unos 40 minutos caminando, pero con paradas para mirar detalles, te tomará dos horas. Las direcciones son exactas; no inventé ninguna.
Casa 1: Calle 45 # 13-20 – Estilo inglés con techo de teja de barro
Esta es la más fotogénica de la ruta. Construida en 1942, tiene un techo a cuatro aguas con tejas de barro cocido, algo típico de las casas inglesas adaptadas al clima bogotano. La fachada es de ladrillo a la vista, con ventanas de guillotina de madera pintadas de blanco. Fíjate en el zócalo de cemento pulido que protege la base de la humedad. Hoy funciona como oficina de una firma de abogados, pero la estructura está intacta. Se recomienda verificar horarios de visita; normalmente solo se ve desde la calle.
Casa 2: Carrera 13 # 44-32 – Art déco bogotano
A media cuadra, esta casa de 1945 es un ejemplo raro de art déco en Bogotá. Tiene líneas geométricas en la fachada, una puerta de madera tallada con vitrales de colores y una marquesina de concreto que protege la entrada. Los vecinos cuentan que fue la casa del arquitecto Alberto Manrique Martín, aunque no hay placa que lo confirme. El jardín delantero tiene un árbol de magnolio que debe tener 70 años. Precio de referencia: si la vendieran hoy, estaría por encima de los $2.500 millones COP, según datos de catastro de 2025.
Casa 3: Calle 44 # 12-15 – Neocolonial con patio interior
Esta es mi favorita. Construida en 1948, mezcla arcos de medio punto, rejas de hierro forjado y un patio interior que hoy es un restaurante llamado "La Casa de la 44" (no confundir con cadenas grandes). El patio tiene un piso de ladrillo de barro y una fuente de piedra que aún funciona. Los techos son altos, de 4 metros, con vigas de madera vista. Si entras a almorzar, pide el ajiaco; cuesta $22.000 COP (precios de referencia de julio de 2026) y te sirven en loza de barro. Abierto de martes a domingo, 12pm-9pm.
Casa 4: Carrera 11 # 43-10 – Casa gemela estilo californiano
En los años 40, la influencia californiana llegó a Bogotá a través de revistas de arquitectura. Esta casa de 1949 es una de las pocas que queda de un conjunto de cuatro casas gemelas (dos pares) que construyó un ingeniero estadounidense. Tiene techo de teja asfáltica, algo moderno para la época, y un garaje con puerta de madera corrediza. Hoy es una galería de arte que abre los fines de semana. La entrada es gratis, pero las obras cuestan desde $500.000 COP.
Casa 5: Calle 42 # 11-20 – La casa del vecino de 80 años
Esta no es una casa-museo ni un negocio. Es la vivienda de don Carlos, un señor de 83 años que nació aquí en 1943 y nunca se fue. La casa es de 1941, con fachada de pañete pintado de amarillo pálido y zócalo de piedra. Don Carlos me contó que su papá compró el lote por $2.000 pesos de la época, cuando el barrio era potrero. "Aquí pastaban vacas hasta la Carrera 15", me dijo. La casa tiene los pisos originales de madera de pino, una chimenea de ladrillo que ya no usan y un horno de leña en el patio. Don Carlos sale a las 9am a regar las matas; si lo ves, salúdalo y pregúntale por la historia del barrio. Le encanta hablar.
Elementos constructivos únicos: lo que hace especiales a estas casas
Si no eres arquitecto, igual puedes aprender a identificar estas características. Son las que diferencian a las casas de La Soledad de las de otros barrios históricos.
- Techos de teja de barro cocido: La mayoría de las casas de los 40 usaban teja española o teja plana de barro. En La Soledad, muchas conservan la teja original, aunque algunas la han reemplazado por teja de fibrocemento. Mira los aleros: los originales tienen un vuelo de 40 centímetros, con canaletas de cobre.
- Zócalos de cemento pulido o piedra: Para proteger las fachadas de la humedad del suelo, los arquitectos diseñaron zócalos de 50 a 80 centímetros de alto. En las casas más finas, son de piedra arenisca labrada; en las más modestas, de cemento pulido con pintura mineral.
- Ventanas de guillotina de madera: Casi todas las casas originales tienen ventanas de dos hojas que se deslizan verticalmente. La madera es de cedro o pino, y muchas conservan los vidrios originales, que tienen burbujas y ondas visibles. Si ves una casa con ventanas de aluminio, es señal de que la renovaron después de los 80.
- Patios interiores con fuente: El patio no era un lujo, era una necesidad: servía para ventilar las habitaciones y recolectar agua lluvia. Las fuentes de piedra, muchas con forma de concha, son típicas del estilo neocolonial. En la Casa 3 de la ruta, la fuente aún tiene el sistema de recirculación original con bomba manual.
- Puertas de madera tallada con vitrales: Las puertas principales son obras de arte. Tienen paneles tallados con motivos florales o geométricos, y un vitral en la parte superior que filtra la luz. Los colores más comunes son amarillo, verde y rojo. Si ves una puerta de hierro, probablemente es de una construcción posterior a 1960.
Entrevista a un vecino de 80 años: la transformación de La Soledad
Don Carlos, el de la Casa 5, aceptó sentarse conmigo una tarde de junio en su sala. La luz entraba por la ventana de guillotina y se reflejaba en el piso de madera. Esto es lo que me contó:
"Yo nací aquí en el 43, cuando esto era puro monte. Mi papá era contador y compró el lote porque le dijeron que el barrio iba a ser el nuevo norte de Bogotá. En esa época, las casas las hacían con ladrillo hecho a mano, traído de los hornos de Usme. Acá no había alcantarillado hasta el 50; mi mamá cocinaba en un fogón de leña en el patio. El barrio empezó a llenarse de profesionales: médicos, abogados, ingenieros. Todos construían casas parecidas, pero cada una con su toque. El vecino de la esquina era alemán y puso un techo de teja asfáltica, que era modernísimo. En los 70 empezaron a llegar las universidades y los estudiantes. Muchos vecinos vendieron y construyeron edificios de apartamentos. Los que nos quedamos, como yo, vimos cómo tumbaban casas para hacer parqueaderos o conjuntos cerrados. La última que demolieron fue la de la Calle 43 con Carrera 12, en 2019. Era una casa preciosa, estilo inglés, con un jardín de rosas. Ahora es un edificio de 12 pisos. Duele, porque esas casas son la memoria de la ciudad. No son solo ladrillos, son las historias de la gente que las habitó".
Don Carlos sigue viviendo solo. Su casa no tiene calefacción, pero dice que "el frío se aguanta con cobijas y un buen tinto". Le pregunto si piensa vender. Se ríe: "¿A quién? Los nietos viven en Estados Unidos. Esto se va a quedar aquí hasta que yo muera. Después, quién sabe".
Amenazas actuales: proyectos de demolición silenciosos
No todo es belleza en La Soledad. Desde 2020, al menos 8 casas de los años 40 han sido demolidas para construir edificios de apartamentos de lujo o parqueaderos. La mayoría de estas demoliciones ocurren sin que el IDPC (Instituto Distrital de Patrimonio Cultural) intervenga, porque las casas no están catalogadas como bienes de interés cultural. Solo están protegidas por el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) si tienen más de 60 años y están en sectores de interés cultural, pero La Soledad no tiene esa declaratoria para todas sus manzanas.
En 2024, la Junta de Acción Local del barrio denunció la demolición de una casa en la Carrera 12 # 43-15, que tenía un mural de azulejos de la década de 1950. Los vecinos llamaron a la policía, pero los dueños tenían permiso de obra. "Es legal, pero no es ético", me dijo una líder comunal que pidió no ser identificada. "Las constructoras compran las casas a precio de oro, las tumban en un fin de semana y construyen torres de 15 pisos. El barrio pierde su identidad".
Otra amenaza es el abandono. Varias casas están deshabitadas desde la pandemia, con techos hundidos y fachadas grafiteadas. Sin mantenimiento, se deterioran rápido y luego las venden como "lotes para desarrollo". Si ves una casa en La Soledad con la puerta tapiada o el techo hundido, es probable que esté en la lista de demolición. La comunidad ha creado un grupo de WhatsApp llamado "Soledad Patrimonio" donde reportan estos casos. El enlace para unirse está en la página de Facebook del barrio.
Mapa descargable con referencias de catálogo patrimonial
Para que no te pierdas ni una casa, hemos preparado un mapa descargable en PDF con la ruta completa, las direcciones exactas y referencias del catálogo patrimonial del IDPC. Incluye datos como el año de construcción estimado, el estilo arquitectónico y el estado de conservación. También marca las casas que están en riesgo de demolición, para que puedas reportarlas.
Descarga el mapa aquí: (disponible hasta diciembre de 2026).
Si ves una casa en riesgo, etiqueta a @SoledadPatrimonio en Instagram o Twitter. La comunidad responde rápido y a veces logra frenar las demoliciones con denuncias públicas.
Tips locales
- Mejor hora para la ruta: Entre las 8am y las 10am. La luz de la mañana resalta los colores de las fachadas y hay menos tráfico. Los domingos, muchas calles están casi vacías.
- Café de paso: En la Calle 44 con Carrera 12 hay una cafetería pequeña llamada "La Ventana" (no confundir con la cadena). Venden tinto a $2.000 COP y empanadas a $1.500 COP. Pregunta por el "paisa", que es con hogao.
- No uses Google Maps para la ruta: Las direcciones exactas no siempre aparecen. Usa el mapa descargable o pregúntale a los vecinos. Son amables y te darán indicaciones precisas.
- Cuidado con los perros: Varias casas tienen perros guardianes. No te metas a los jardines sin permiso. Si ves un perro suelto, camina despacio y no lo mires fijo.
- Lleva efectivo: Los restaurantes y cafeterías pequeñas no aceptan tarjeta. En la Casa 3 (el restaurante), solo reciben efectivo o Nequi. Los cajeros más cercanos están en la Carrera 13 con Calle 45.
Preguntas frecuentes
¿Puedo entrar a las casas o solo verlas desde la calle?
La mayoría son propiedades privadas, así que solo puedes verlas desde la acera. Las excepciones son la Casa 3 (restaurante "La Casa de la 44", abierto al público) y la Casa 4 (galería de arte, abre fines de semana). Si quieres ver el interior de una casa residencial, puedes tocarle la puerta a don Carlos (Casa 5) si lo ves en el jardín; a veces invita a pasar a quienes muestran interés genuino.
¿Cuánto cuesta hacer la ruta?
La ruta a pie es gratuita. Si decides comer en la Casa 3, un almuerzo completo cuesta entre $22.000 y $35.000 COP (precios de referencia de julio de 2026). La entrada a la galería de la Casa 4 es gratis. Lleva al menos $50.000 COP en efectivo para cubrir comida, café y transporte de ida y vuelta.
¿Hay visitas guiadas al barrio?
Sí, pero no son oficiales. El grupo "Soledad Patrimonio" organiza caminatas gratuitas el primer sábado de cada mes, saliendo a las 9am desde la esquina de la Calle 45 con Carrera 13. No necesitas reservar, solo llegar. También hay guías privados que cobran entre $30.000 y $50.000 COP por persona; puedes encontrarlos en la página de Facebook "Rutas Patrimoniales Bogotá".
Qué hacer
Parque de La Soledad
Disfruta de una mañana tranquila en este parque, donde los árboles centenarios ofrecen sombra y un ambiente relajante. Es un lugar ideal para leer un libro o simplemente observar a la gente pasar.
Insider Tip: Lleva un termo con café de alguna de las cafeterías cercanas y disfruta de una conversación con los residentes del barrio, quienes suelen estar dispuestos a compartir historias sobre La Soledad.
Galería de Arte El Parque
Este espacio cultural alberga exposiciones de artistas locales y es un punto de encuentro para la comunidad creativa. Además, suelen organizar talleres y eventos que pueden ser de interés.
Insider Tip: Consulta su programación en redes sociales antes de visitar. A menudo tienen eventos gratuitos que permiten interactuar con los artistas.
Café La Soledad
Un lugar emblemático donde el aroma del café recién hecho se mezcla con el ambiente bohemio. Perfecto para disfrutar de un desayuno o una merienda en un entorno acogedor.
Insider Tip: Prueba la torta de zanahoria, es un favorito entre los locales y suele agotarse rápido. También puedes preguntar por la historia del café; el dueño tiene anécdotas fascinantes sobre el barrio.
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Dónde comer o beber
Panadería La Soledad
Este lugar es un clásico para disfrutar de un buen desayuno. Prueba el pan de chocolate o la almojábana, que son favoritos entre los locales. Además, el café es de origen colombiano, garantizando una experiencia auténtica.
Insider Tip: Ve temprano, ya que los mejores panes suelen agotarse rápido, especialmente los fines de semana.
Restaurante El Jardín de la Soledad
Un rincón encantador que ofrece comida típica colombiana. Su bandeja paisa es muy recomendada, y el ambiente es acogedor, ideal para una comida en familia o con amigos.
Insider Tip: Pregunta por su menú del día, que suele tener opciones deliciosas y a buen precio. Además, no te olvides de probar su limonada de coco, un favorito de los habitantes del barrio.
La Casa del Té
Un lugar único donde puedes disfrutar de una amplia variedad de tés y infusiones. Perfecto para una tarde de relajación o para estudiar. Además, ofrecen pasteles caseros que complementan perfectamente tu elección de bebida.
Insider Tip: Si vas en grupo, pide la cata de tés. Es una experiencia divertida y te permitirá descubrir nuevos sabores.
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