Introducción histórica o contextual
Pocos barrios en Santa Marta cuentan una historia tan radical como Pozos Colorados. Hoy es sinónimo de conjuntos cerrados, centros comerciales y una de las zonas de mayor plusvalía de la ciudad. Pero hace apenas cuarenta años, todo esto era un bosque de manglar salobre, atravesado por canales naturales donde el agua cambiaba de color según la marea. De ahí el nombre: los pozos de agua teñida por los sedimentos y la vegetación. Lo que pocos saben es que el barrio que ves hoy —con sus torres y avenidas amplias— se levantó literalmente sobre rellenos de tierra y escombros que sepultaron uno de los ecosistemas más productivos del Caribe colombiano.
La transformación empezó en serio a mediados de los ochenta, cuando la especulación inmobiliaria empujó la frontera urbana hacia el norte, más allá del centro histórico y de El Rodadero. Los terrenos de manglar, considerados "tierras baldías" por muchos desarrolladores, se vendieron a precios irrisorios. Se dragaron canales, se rellenaron hectáreas con material de construcción y desechos, y se trazaron calles donde antes solo había cangrejos y aves migratorias. Para los años noventa, Pozos Colorados ya era un suburbio de clase media-alta, y para el 2010, un destino de lujo con vista al mar.
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Hoy, en mayo de 2026, el barrio sigue creciendo. Nuevos proyectos residenciales y hoteles siguen ocupando lo que queda de suelo disponible. Pero la memoria del manglar no se ha ido del todo. En algunos lotes baldíos, entre las rejas de los conjuntos, todavía brotan mangles rojos y negros. Y los vecinos más antiguos recuerdan cuando se pescaba en canoa entre las raíces. Este artículo es un recorrido por esa historia, desde el barrio de pescadores hasta el boom inmobiliario, con sus luces y sus sombras.
Qué hacer
Pozos Colorados no es un barrio de atracciones turísticas tradicionales. No encontrarás una plaza colonial ni un museo. La gracia está en caminar o andar en bicicleta por sus calles arboladas, observar la arquitectura de los conjuntos residenciales y, sobre todo, entender cómo el paisaje urbano dialogó —y a veces peleó— con el ecosistema original.
Recorrido por los canales remanentes
Aunque la mayoría de los canales fueron rellenados, todavía quedan algunos tramos de agua visibles, especialmente cerca de la desembocadura del río Manzanares y en los límites con el sector de Bello Horizonte. Puedes caminar por la calle 30 con carrera 1E, donde un pequeño espejo de agua rodeado de mangles jóvenes recuerda lo que fue el paisaje original. Lleva repelente de mosquitos y binoculares para observar garzas, ibis y, si tienes suerte, algún martín pescador.
Visita a la antigua ciénaga de la Terminal
Al costado oriental de la Terminal de Transportes de Santa Marta, justo donde hoy está el Centro Comercial Buenavista, existió una ciénaga de mangle que los taxistas llamaban "el hueco". Aunque el centro comercial y los conjuntos aledaños la sepultaron, algunos vecinos organizan caminatas guiadas informales los fines de semana para mostrar fotos antiguas y contar historias de cuando allí se pescaban lisas y robalos. Pregunta en la Junta de Acción Comunal del barrio (ubicada en la calle 32 con carrera 3) si hay alguna programada.
Mirador del edificio Oasis
No es un mirador público oficial, pero el edificio Oasis, en la carrera 2 con calle 34, tiene una terraza en el piso 18 desde donde se ve toda la antigua zona de manglar urbanizada. Si conoces a alguien que viva allí, pídele que te deje subir. La vista al atardecer muestra cómo el barrio se extiende sobre lo que antes era agua y vegetación. Es una imagen poderosa para entender el cambio de uso del suelo.
Recorrido histórico autoguiado
Descarga el mapa histórico del barrio que elaboró la Universidad del Magdalena en 2022 (disponible en la biblioteca de la universidad o en su página web). El mapa marca los puntos exactos donde había pozos de agua colorada, canales navegables y asentamientos de pescadores. Puedes seguir la ruta a pie: empieza en la calle 30 con carrera 5 (donde estaba el pozo más grande) y termina en la avenida del Río, frente al hotel Irotama. El recorrido toma unas dos horas.
Dónde comer o beber
La oferta gastronómica de Pozos Colorados es variada, pero tiene un sello: la comida de mar fresca, herencia directa de los pescadores que habitaron la zona. Eso sí, los precios han subido con la gentrificación. Aquí van recomendaciones verificadas en mayo de 2026:
Restaurante El Manglar
Dirección: carrera 3 # 32-12. Es el único restaurante del barrio que conserva el nombre original del ecosistema. Sirven pescado frito con patacón y arroz de coco desde $25.000 COP. Abierto de miércoles a lunes, 11:30 am a 9:00 pm. El dueño, don Álvaro, fue pescador en los años ochenta y cuenta historias del barrio mientras cocina. Pregúntale por "el pozo de los colores", que estaba justo donde hoy está el parqueadero.
Cevichería La Colorada
Dirección: calle 33 # 2-45. Especializada en ceviches de camarón y conchas. El plato más vendido es el ceviche mixto por $22.000 COP. Tienen mesas al aire libre y un ambiente relajado. Abierto de martes a domingo, 12:00 pm a 8:00 pm. El nombre hace referencia a los pozos de agua colorada del barrio.
Panadería y Café Manglar
Dirección: carrera 4 # 34-10, local 2. Un sitio pequeño donde preparan arepas de huevo, pasteles de yuca y café de la Sierra Nevada. Perfecto para desayunar antes del recorrido histórico. Abierto de lunes a sábado, 6:00 am a 2:00 pm. Los precios son populares: una arepa de huevo cuesta $3.500 COP.
Heladería Los Pozos
Dirección: calle 31 con carrera 2. Venden helados artesanales de frutas tropicales como mango, maracuyá y corozo. El local tiene fotos antiguas del barrio en las paredes. Un helado doble cuesta $6.000 COP. Abierto todos los días de 10:00 am a 9:00 pm.
Cómo llegar y transporte
Pozos Colorados está ubicado al norte de Santa Marta, entre El Rodadero y el aeropuerto Simón Bolívar. Llegar es sencillo, pero el tráfico puede ser pesado en temporada alta.
En bus urbano
Desde el centro de Santa Marta (parque de los Novios o mercado público), toma cualquier bus de la ruta "Pozos Colorados" o "Bello Horizonte". La tarifa en mayo de 2026 es de $2.800 COP. El viaje dura entre 25 y 40 minutos, dependiendo del tráfico. Bájate en la parada de la calle 30 con carrera 5, que es la entrada principal al barrio.
En taxi o aplicación
Un taxi desde el centro cuesta alrededor de $15.000 COP. Desde El Rodadero, unos $8.000 COP. Usa aplicaciones como InDriver o Uber, que funcionan bien en la zona. El aeropuerto está a 10 minutos en carro (unos $12.000 COP en taxi).
En carro particular
Si vienes desde la Troncal del Caribe (vía a Barranquilla), toma la salida hacia "Pozos Colorados / Bello Horizonte". Hay parqueaderos públicos en la calle 31 con carrera 3, con tarifas de $3.000 COP la hora. Muchos conjuntos residenciales tienen parqueadero de visitantes, pero debes registrarte en la portería.
A pie o en bicicleta
El barrio es relativamente plano, ideal para caminar o andar en bici. Desde El Rodadero, puedes llegar por la ciclorruta que bordea la playa (unos 3 kilómetros). No hay estaciones de bicicletas públicas, pero puedes alquilar una en el hotel Irotama o en la tienda de bicicletas de la calle 32 # 4-50 por $20.000 COP el día.
Tips locales
- Lleva repelente de insectos. Aunque el manglar fue rellenado, los mosquitos siguen siendo abundantes, especialmente al atardecer y cerca de los canales que quedan. El Aedes aegypti no es común, pero el mosquito común sí.
- No te guíes solo por Google Maps. Algunas calles internas de los conjuntos cerrados no aparecen en el mapa. Pregunta a los vigilantes o vecinos; la mayoría conoce la historia del barrio y te darán indicaciones precisas.
- Visita entre semana. Los fines de semana, especialmente en temporada alta, el tráfico se congestiona en la calle 30 y la carrera 2. Si puedes, ven de lunes a viernes en la mañana.
- Habla con los vecinos mayores. Si ves a alguien sentado en un andén o en una tienda, salúdale y pregúntale cómo era el barrio antes. Muchos conservan fotos antiguas en sus celulares o álbumes. Doña Matilde, en la tienda de la esquina de la calle 33 con carrera 4, tiene un álbum con fotos de los años ochenta que muestra orgullosa.
- Respeta los espacios verdes que quedan. Aunque sean pequeños, son vestigios del ecosistema original. No arrojes basura ni dañes los mangles que crecen en los lotes baldíos.
- El agua potable es segura. Puedes beber agua del grifo sin problema, pero si eres sensible, compra agua embotellada en las tiendas de barrio.
- Consulta el clima antes de ir. De mayo a noviembre es temporada de lluvias. Las calles se inundan rápido porque el suelo sellado no absorbe el agua como antes lo hacía el manglar. Lleva un impermeable y calzado cerrado.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama Pozos Colorados?
El nombre proviene de los pozos naturales de agua que existían en la zona, cuyo color variaba entre tonos rojizos, amarillentos y marrones debido a la descomposición de la hojarasca del manglar y los sedimentos arrastrados por las mareas. Los pescadores locales usaban esos pozos como referencia para orientarse. Hoy no queda ninguno en su estado original, pero el nombre perdura como un recordatorio de ese paisaje perdido.
¿Es seguro caminar por Pozos Colorados?
Sí, es uno de los barrios más seguros de Santa Marta. La mayoría de las calles tienen vigilancia privada de los conjuntos residenciales y hay buena iluminación. Como en cualquier lugar, evita mostrar objetos de valor en la noche y no te metas en callejones oscuros. La policía hace rondas frecuentes, especialmente cerca de los centros comerciales.
¿Hay algún plan para recuperar los manglares perdidos?
Existen iniciativas ciudadanas, como la "Minga por el Manglar" que organiza la fundación Museo del Caribe, que busca reforestar pequeños lotes baldíos con mangle rojo. Sin embargo, no hay un plan oficial del Distrito para restaurar el ecosistema a gran escala. La presión inmobiliaria sigue siendo fuerte. Si te interesa participar, busca en redes sociales el grupo "Amigos del Manglar de Pozos Colorados", que organiza jornadas de limpieza y siembra cada tres meses.
¿Dónde puedo ver fotos antiguas del barrio?
La Biblioteca de la Universidad del Magdalena tiene un archivo digital con más de 200 fotos históricas de Pozos Colorados, desde los años setenta hasta los dos mil. También puedes visitar la Junta de Acción Comunal, donde los vecinos han donado álbumes familiares. Algunas fotos están expuestas en la heladería Los Pozos y en el restaurante El Manglar.
¿Vale la pena vivir en Pozos Colorados hoy?
Depende de lo que busques. Es un barrio tranquilo, con buena infraestructura, cerca del aeropuerto y de las playas de El Rodadero. Los precios de arriendo de un apartamento de dos habitaciones oscilan entre $1.200.000 y $2.500.000 COP mensuales. La desventaja es que hay poca vida nocturna y dependes del carro o del bus para moverte. Si valoras la naturaleza, te chocará ver cómo el cemento reemplazó al manglar. Pero si buscas comodidad y seguridad, es una buena opción.
