Introducción histórica o contextual
Son las 9:30 de la mañana en Laureles, y el único ruido que compite con el zumbido de los motores en la Carrera 73 es un tintineo metálico, casi imperceptible, que sale del local 12-45. Es el sonido de cientos de segundos sincronizados, de engranajes que giran al unísono. Allí, entre vitrinas de madera y letreros desgastados por el sol, don Carlos Londoño, de 68 años, lleva más de cuatro décadas reparando el tiempo.
La Carrera 73 es una de las arterias más vivas de Laureles. Aquí, los edificios de apartamentos conviven con cafeterías de especialidad y talleres de bicicletas. Pero en medio de esa modernidad, hay un reducto que se resiste al cambio: el taller de relojería de don Carlos. No es una tienda cualquiera. Es un archivo vivo de la historia de Medellín, donde cada reloj que llega —desde un Omega de 1950 hasta un Casio de los 90— tiene una historia que contar. Este artículo es una guía para quienes quieren entender no solo cómo reparar un reloj, sino cómo preservar un oficio que se extingue.
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Qué hacer: sumergirse en el oficio de los relojeros de la 73
Visitar este taller no es solo un trámite técnico. Es una experiencia sensorial y cultural que pocos lugares en Medellín ofrecen. Si eres residente de Laureles o un turista curioso, aquí te contamos qué puedes hacer cuando cruces la puerta.
Observar el proceso de reparación
Don Carlos no trabaja con prisa. Cada pieza que desmonta la coloca sobre un paño de gamuza azul, y sus dedos, gruesos pero precisos, manejan pinzas y lupas como si fueran extensiones de su cuerpo. Puedes sentarte en una de las sillas de plástico que tiene frente al mostrador y verlo trabajar. No hay música de fondo, solo el tic-tac de los relojes que cuelgan de las paredes. Él te explicará, si le preguntas, cómo detecta un eje roto o una pieza desgastada en un movimiento mecánico. Es un espectáculo que pocos turistas conocen, pero que los locales valoran como un tesoro.
Comprar relojes antiguos o piezas de colección
En las vitrinas del fondo hay relojes que don Carlos ha restaurado y está dispuesto a vender. Desde un Longines de los años 60 hasta un Seiko automático de los 70. Los precios varían, pero van desde los $150.000 COP (unos 38 USD) para modelos sencillos hasta $1.200.000 COP (unos 300 USD) para piezas más raras. No hay etiquetas de precios; don Carlos te dirá el valor según el estado y la rareza. Si eres coleccionista, este es uno de los pocos lugares en Medellín donde puedes encontrar algo auténtico sin pagar sobreprecios de galería.
Escuchar las historias detrás de cada reloj
Don Carlos guarda un cuaderno con anotaciones de cada reparación que ha hecho desde 1985. Allí están los nombres de los dueños, las marcas, las fechas. Te puede contar, por ejemplo, la historia del reloj de un señor que lo heredó de su abuelo, un ferroviario que trabajó en la línea de Ferrocarril de Antioquia. O la del reloj de una señora que lo trajo después de que su esposo falleciera, porque era lo único que le quedaba de él. Cada pieza tiene un peso emocional que don Carlos trata con respeto.
Dónde comer o beber cerca del taller
La Carrera 73 está llena de opciones para comer después de visitar el taller. Aquí te recomendamos algunos lugares que combinan con el ambiente tradicional de Laureles.
Café de la 73
A pocos pasos del taller, en la Carrera 73 # 38-12, está este café familiar que lleva abierto desde 1995. Sirven un tinto (café negro) por $2.500 COP y un pandequeso recién horneado por $1.800 COP. Es el lugar ideal para sentarse a leer el periódico o hablar con otros clientes que también son asiduos del barrio. Abierto de lunes a sábado, 7am-7pm.
La Fonda de Laureles
Si te da hambre después de la visita, camina dos cuadras hasta la Calle 39 con Carrera 74. Allí encontrarás La Fonda de Laureles, un restaurante de comida típica antioqueña que sirve bandeja paisa ($28.000 COP) y sancocho de gallina ($18.000 COP). Los fines de semana se llena de familias, pero entre semana es más tranquilo. Abierto de martes a domingo, 11am-9pm.
Heladería El Nogal
Para algo más ligero, cruza la 73 hacia el norte, en la Carrera 73 # 39-08. Esta heladería artesanal tiene sabores como arequipe con brevas y café con leche. Un cucurucho cuesta $6.000 COP. Es perfecto para los días calurosos de Medellín. Abierto todos los días, 10am-8pm.
Cómo llegar y transporte
El taller de don Carlos está ubicado en la Carrera 73 # 38-45, en el barrio Laureles, a media cuadra de la Avenida 33. Llegar es sencillo desde cualquier punto de Medellín.
En metro
La estación más cercana es Estadio (Línea A). Desde allí, camina 10 minutos hacia el sur por la Carrera 70, luego gira a la izquierda en la Calle 38 y camina dos cuadras hasta la Carrera 73. El trayecto total es de unos 15 minutos a pie.
En bus
Varias rutas de buses pasan por la Avenida 33. Busca las que digan "Laureles" o "Estadio". Bájate en la intersección de la Avenida 33 con Carrera 73. Desde allí, el taller está a menos de 100 metros. El pasaje cuesta $2.900 COP (2026).
En taxi o Uber
Un taxi desde el centro de Medellín cuesta entre $12.000 y $18.000 COP. Desde El Poblado, el precio sube a unos $25.000 COP. Dile al conductor que te deje en "Carrera 73 con Calle 38, frente a la ferretería La 73". Es una referencia conocida.
En carro particular
Hay parqueadero público en la Calle 38 con Carrera 74, a una cuadra del taller. Cuesta $5.000 COP la hora. Ten en cuenta que la Carrera 73 es de doble sentido y puede estar congestionada en horas pico (7-9am y 5-7pm).
Tips locales
- Lleva efectivo. Don Carlos no acepta tarjetas de crédito ni transferencias bancarias. Los pagos son en efectivo, preferiblemente billetes pequeños. Los precios de las reparaciones van desde $30.000 COP (cambio de pila y ajuste) hasta $200.000 COP (reparación completa de un reloj mecánico).
- No llegues sin cita. Aunque don Carlos atiende sin cita previa, los miércoles a las 10am es el momento más tranquilo. Los lunes y viernes suele haber fila de clientes que traen relojes de herencia. Si quieres una atención más personalizada, apunta el miércoles.
- Pregunta por el cuaderno de anotaciones. Si eres un apasionado de las historias, pídele a don Carlos que te muestre su cuaderno. Es un registro de más de 40 años de trabajo, con nombres, fechas y anécdotas. No lo hace con todos los clientes, pero si le preguntas con respeto, te contará alguna historia.
- Viste ropa cómoda. El taller es pequeño y no tiene aire acondicionado. En días calurosos (Medellín puede llegar a 28°C), es mejor llevar ropa fresca. Además, tendrás que caminar un poco si decides ir en metro.
- Revisa el estado del reloj antes de llevarlo. Don Carlos te dirá si vale la pena repararlo o # A veces, un reloj antiguo tiene más valor sentimental que económico, y él es honesto: si la reparación cuesta más que el reloj, te lo dirá.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta reparar un reloj en el taller de don Carlos?
Los precios varían según el tipo de reparación. Un cambio de pila y ajuste básico cuesta desde $30.000 COP. Una reparación completa de un reloj mecánico, que incluye limpieza, lubricación y cambio de piezas desgastadas, puede costar entre $80.000 y $200.000 COP. Don Carlos siempre da un presupuesto antes de empezar, sin costo adicional. Los precios mencionados son de referencia de julio de 2026.
¿Acepta relojes de cualquier marca?
Sí, don Carlos trabaja con relojes de todas las marcas, desde las más comunes como Casio, Seiko y Timex, hasta marcas de lujo como Rolex, Omega y Longines. Sin embargo, para relojes de alta gama, recomienda que el cliente verifique si la reparación es viable, ya que algunas piezas son difíciles de conseguir. Él mismo puede pedir repuestos a proveedores locales, pero el tiempo de espera puede ser de una a tres semanas.
¿El taller tiene página web o redes sociales?
# Don Carlos no usa internet ni redes sociales. Todo su negocio se basa en el voz a voz y en la clientela fiel que ha construido durante décadas. La mejor manera de contactarlo es visitándolo en persona en la Carrera 73 # 38-45, de lunes a viernes, de 9am a 5pm. Si quieres asegurarte de que esté, puedes llamar al teléfono fijo del local (el # está en la puerta del taller), pero no hay garantía de que conteste si está concentrado en una reparación.

