Introducción al silencio que canta
Si caminas por El Cabrero un martes a las tres de la tarde, lo primero que te golpea es el silencio. No es el silencio incómodo de un lugar muerto, sino el de un barrio que guarda secretos entre sus paredes de calicanto. Las calles empedradas, las casas bajas con puertas de madera desgastada, el aire salado que llega desde la bahía. Todo parece detenido. Pero si te quedas quieto el tiempo suficiente, empiezas a escucharlo: un acordeón lejano, una voz que raspa una décima, el golpe seco de un verso contra el viento.
El Cabrero no es un barrio de cartel ni de fotos para Instagram. Es el lugar donde la música de acordeón y los versos improvisados —las coplas— encontraron su cuna en Cartagena. Aquí no hay tarima ni luces de neón. La trova se hace en las esquinas, en los patios interiores, en la puerta de la iglesia. Y si no sabes dónde buscar, te la pierdes.
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Conocí a Don Eulalio, un trovador de 73 años que lleva 50 viviendo en la misma casa de la Calle de la Media Luna. Me recibió con un café negro y un sombrero vueltiao que usa incluso para sacar la basura. "Mire", me dijo, "la primera copla que se cantó en este barrio fue en 1923, en la esquina de la iglesia de San Roque. Un tal Pedro 'Mandinga' se paró frente a la puerta y le cantó a una mujer que lo había dejado plantado. Desde entonces, esa esquina es sagrada".
Don Eulalio es uno de los pocos que aún mantiene viva la tradición de las décimas. No hay shows, no hay venta de boletas. Él llega los sábados a las 6 de la tarde a la misma esquina, se sienta en una silla de plástico, y empieza a cantar. La gente se asoma, los niños se sientan en el suelo, y el barrio entero se convierte en un teatro al aire libre.
Este artículo no es una guía turística común. Es una invitación a escuchar. A parar el oído. A encontrar los puntos exactos donde el silencio se rompe y la copla aparece. Porque El Cabrero no se ve: se oye.
Qué hacer: el mapa de los sonidos
En El Cabrero no hay museos ni galerías. No hay tiendas de artesanías ni restaurantes de lujo. Lo que hay es un barrio que respira música de acordeón y versos improvisados. Para vivirlo, hay que moverse con los oídos abiertos. Aquí te dejo los puntos clave, los que Don Eulalio llama "las esquinas que cantan".
La esquina de las décimas (Iglesia de San Roque)
Este es el epicentro. La esquina de la Iglesia de San Roque, en la Calle de la Media Luna con Carrera 3, es donde nació la tradición de las coplas en El Cabrero. Según Don Eulalio, aquí se paró Pedro "Mandinga" en 1923 para cantar su despecho. Hoy, los sábados a las 6 de la tarde, se reúnen trovadores locales para improvisar versos. No es un evento organizado: simplemente llegan, se sientan y empiezan a cantar. Si llegas temprano, puedes pedirles que te dediquen una copla. El precio es voluntario —una propina de 5.000 o 10.000 COP está bien—, pero ellos lo hacen por amor al arte.
Consejo: lleva una silla plegable o un cojín para sentarte en el suelo. Las sesiones pueden durar hasta dos horas. Y no olvides grabar un fragmento en tu celular: los versos son únicos, nunca se repiten.
Solar de la Casa de la Cultura (Calle del Pozo)
A tres cuadras de la iglesia, en la Calle del Pozo #4-12, está el Solar de la Casa de la Cultura. Es un patio interior con techo de zinc y paredes de bahareque donde se realizan talleres de décimas y acordeón. Aquí, los martes y jueves de 4 a 6 de la tarde, Don Eulalio y otros mayores enseñan a los niños del barrio a rimar. El ambiente es familiar: los niños se sientan en bancas de madera, los abuelos los corrigen, y al final siempre hay una ronda de coplas improvisadas.
Lo mejor es que puedes entrar sin problema. Solo toca la puerta de madera y di que vas a ver el taller. No hay costo, pero si quieres apoyar, puedes comprar una gaseosa o un paquete de galletas para los niños. En mayo de 2026, el taller sigue activo y busca voluntarios que quieran compartir sus conocimientos de música.
Calle de la Media Luna: el corredor de los versos
Esta calle es el corazón del barrio. Conecta la iglesia con la Casa de la Cultura y está llena de casas que en sus fachadas tienen grafitis de coplas. No son grafitis de firmas, sino versos completos pintados con brocha gorda. Por ejemplo, en la fachada de la casa #3-18, se lee: "El Cabrero no es de cartón, / tiene acordeón y corazón". Es un pequeño museo al aire libre que cambia cada año, cuando los trovadores locales renuevan los versos.
Camina despacio, lee cada uno. Si encuentras uno que te guste, tómale foto y pregúntale a algún vecino quién lo escribió. Lo más probable es que te lleven a la casa del autor y te inviten a un café.
El muelle de El Cabrero: el sonido del viento
Al final de la Calle de la Media Luna, llegas al muelle de El Cabrero. No es un muelle turístico, sino un embarcadero de pescadores. Aquí el sonido cambia: el acordeón da paso al crujir de las lanchas, al golpe de las olas contra la madera, a las voces de los pescadores que cantan mientras remiendan las redes. Es un sonido más crudo, menos ensayado, pero igual de auténtico.
Si tienes suerte, algún pescador te contará la leyenda de que la primera copla del barrio no nació en la iglesia, sino aquí, en el muelle, cuando un pescador llamado José "Candela" le cantó a una sirena. Don Eulalio se ríe cuando se lo menciono: "Eso es cuento de pescadores, pero suena bonito".
Dónde comer o beber: la comida de la trova
En El Cabrero no hay restaurantes con manteles ni cartas en inglés. La comida se hace en las casas y se vende en las puertas. Pero hay tres lugares que todo visitante debe probar, porque son parte del ritual de la copla.
La cocina de Doña Chila (Calle del Pozo #4-08)
Doña Chila cocina desde las 5 de la mañana. Su especialidad son las arepas de huevo con suero costeño, pero lo que la hace famosa en el barrio es su mote de queso. El plato cuesta 12.000 COP (precios de referencia de mayo de 2026) y viene con un vaso de agua de panela. Doña Chila atiende en la puerta de su casa, sobre una mesa de plástico, y mientras cocina, tararea coplas. Si le pides, te canta una mientras te sirve. Abre de lunes a sábado, de 6am a 2pm.
La tienda de Don Toño (Calle de la Media Luna #3-22)
Don Toño vende cerveza fría y gaseosas, pero también tiene un secreto: los sábados por la noche, después de las coplas en la iglesia, los trovadores se reúnen en su tienda a tomar y a seguir cantando. No hay horario fijo. Simplemente, cuando termina la sesión de la esquina, la gente se traslada aquí. Si quieres escuchar versos improvisados hasta la madrugada, este es el lugar. Las cervezas cuestan 3.500 COP cada una.
El puesto de jugos de La Gorda (Carrera 3 con Calle del Pozo)
Un carrito de jugos naturales que opera de 8am a 6pm. La especialidad es el jugo de corozo, una fruta típica de la región. El vaso grande cuesta 5.000 COP. La Gorda, como le dicen, es conocida por poner música de acordeón en un parlante viejo mientras prepara los jugos. No es raro que algún trovador se acerque, pida un jugo y empiece a cantar. Es el punto más relajado del barrio para sentarse a observar.
Cómo llegar y transporte
El Cabrero está ubicado en la parte norte de Cartagena, entre el Centro Histórico y el barrio de Getsemaní. Llegar es fácil, pero hay que saber cómo moverse.
En bus o buseta
Desde el Centro Histórico, toma cualquier bus que vaya hacia "El Cabrero" o "Manga". Las rutas más comunes son la T-101 y la T-102. El pasaje cuesta 2.500 COP. Bájate en la parada de la Iglesia de San Roque, que es la principal del barrio. Los buses pasan cada 10-15 minutos en hora pico, pero en la tarde pueden demorar hasta 30 minutos.
En taxi o mototaxi
Un taxi desde el Centro Histórico hasta la Iglesia de San Roque cuesta entre 8.000 y 12.000 COP, dependiendo del tráfico. Los mototaxis son más baratos: 5.000 COP por carrera. Ambos te dejan en la puerta de la iglesia. Recomiendo el mototaxi si vienes solo, porque es más rápido y puedes pedirle al conductor que te dé un tour por las calles principales.
Caminando
Si estás en el Centro Histórico, puedes caminar hasta El Cabrero en 20 minutos. La ruta es sencilla: sal del Centro por la Calle del Arsenal, cruza el puente de la Avenida del Lago, y sigue recto hasta llegar a la Carrera 3. El camino es seguro durante el día, pero de noche es mejor ir en taxi o mototaxi, especialmente si no conoces el barrio.
Tips locales para el viajero melómano
Aquí van algunos consejos que solo un local te daría. Son pequeños trucos para que tu experiencia en El Cabrero sea auténtica y no de turista perdido.
- Llega con tiempo. Las sesiones de coplas en la esquina de la iglesia empiezan a las 6 de la tarde, pero los trovadores llegan desde las 5:30. Si llegas temprano, puedes hablar con ellos antes de que empiece la música. Pregúntales por su copla favorita o por la historia del barrio. Son gente abierta y les gusta compartir.
- No uses flash al grabar. Los trovadores se distraen con el flash de las cámaras. Si quieres grabar un video, hazlo con la luz natural o con la luz de la calle. El sonido ambiente es parte de la magia: el ruido de los carros, los perros ladrando, los niños jugando. No lo arruines con un flashazo.
- Aprende una copla básica. Si quieres conectar con los locales, aprende una copla corta. Puedes memorizar esta, que es la más famosa en El Cabrero: "El Cabrero es mi barrio, / donde el acordeón suena, / la copla nace en la esquina, / y el corazón se llena." Recítala cuando te presenten y verás cómo las sonrisas se multiplican.
- Lleva efectivo. En El Cabrero casi no hay datáfonos. Las tiendas, los puestos de comida y los trovadores solo aceptan efectivo. Saca dinero antes de llegar, porque el cajero más cercano está en el Centro Histórico, a 15 minutos caminando.
- Respeta los silencios. El barrio es tranquilo. No grites, no pongas música alta en tu celular. La gente valora el silencio tanto como la música. Si quieres escuchar una copla, siéntate en silencio y espera a que empiece. No la pidas a gritos.
- Graba el sonido más auténtico y envíanoslo. Sí, este es el llamado a la acción. Queremos crear un playlist colaborativo con los sonidos de El Cabrero. Si escuchas una copla que te llegue al alma, un acordeón que te ponga la piel de gallina, o simplemente el sonido del viento en el muelle, grábalo con tu celular (en audio, no video) y envíanoslo a través del formulario en malokal.com. Los mejores serán publicados en nuestro perfil de Spotify. Así, el barrio sigue cantando para el mundo.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro caminar por El Cabrero de noche?
Sí, pero con precaución. El barrio es tranquilo y la gente es amable, pero como en cualquier lugar de Cartagena, es mejor no andar solo después de las 10 de la noche. Si vas a las sesiones de coplas de los sábados, sal con el grupo de personas que se va después de la tienda de Don Toño. El camino hasta el Centro Histórico es seguro si vas acompañado.
¿Necesito saber español para disfrutar de las coplas?
No necesariamente, pero ayuda. Las coplas se improvisan en español costeño, con mucho doble sentido y humor local. Si no hablas español, puedes sentir la música y el ritmo, pero te perderás los chistes y las historias. Mi consejo: busca a un local que te traduzca mientras cantan. En la esquina de la iglesia, siempre hay alguien dispuesto a ayudar.
¿Hay alojamiento en El Cabrero?
Muy poco. El barrio es residencial y no tiene hoteles ni hostales formales. Lo más cercano son algunas casas que alquilan habitaciones por Airbnb, pero son escasas. La mayoría de los visitantes se alojan en el Centro Histórico o en Getsemaní y vienen a El Cabrero en el día. Si quieres quedarte, busca en aplicaciones de alquiler temporal con al menos dos semanas de anticipación.
¿Cuál es la mejor época del año para visitar El Cabrero?
Todo el año, pero enero y febrero son especiales porque coinciden con el Festival de la Cople, un evento no oficial que organizan los trovadores locales en la esquina de la iglesia. No hay fecha fija, pero suele ser el segundo sábado de enero. En mayo de 2026, el festival no se ha confirmado, pero los trovadores aseguran que lo harán mientras haya público.
¿Puedo comprar discos o grabaciones de las coplas?
No hay tiendas de discos en el barrio. Los trovadores graban sus coplas en sus celulares y las comparten por WhatsApp. Si quieres una grabación, puedes pedírsela a Don Eulalio o a cualquier trovador después de la sesión. Ellos te la enviarán por Bluetooth o por WhatsApp sin costo. Eso sí, no esperes calidad de estudio: son grabaciones caseras, pero llenas de alma.
