Introducción
Son las 5 de la tarde en Cartagena. El sol comienza a bajar detrás de las murallas, el calor cede un poco y el ruido de la ciudad amurallada cambia de tono. Pero hay un sonido que pocos turistas escuchan, y que cada vez menos locales reconocen: el repique del campanero secreto. No es el campanario de la Catedral, ni el de San Pedro Claver. Es el de una iglesia pequeña, casi escondida, la del reloj de sol, en una esquina del centro histórico. Y no cualquiera toca las campanas. Hay un hombre que lo hace desde hace más de 30 años, y solo habla los jueves. Sí, leíste bien: solo los jueves.
Este artículo es para los que buscan algo más que fotos en el Portal de los Dulces. Es para los amantes de oficios perdidos, para periodistas culturales, para viajeros lentos que quieren sentir el pulso de la ciudad a través de sus sonidos. Aquí te cuento cómo encontrar al campanero, qué significa cada toque y cómo subir al campanario sin morir en el intento.
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Qué hacer
Grabación de 3 minutos del repique (sin música)
Lo primero que tenés que hacer es escuchar. No hay mejor manera de entender este oficio que pararte en la calle frente a la iglesia del reloj de sol, justo a las 5 de la tarde de un jueves. El campanero, un señor de unos 70 años, flaco, de manos callosas, sube los 47 escalones de piedra del campanario y toca durante exactamente 3 minutos. Sin música, sin acompañamiento. Solo el bronce y el viento.
Te recomiendo que te ubiques en la esquina de la Calle del Coliseo con la Calle de la Factoría. Ahí el sonido rebota en las paredes de piedra coralina y se vuelve más nítido. Si tenés un celular con buena grabación, registralo. Pero hacelo en silencio, sin hablar. El repique tiene tres variaciones: una para incendio (rápida y entrecortada), otra para misa (pausada y solemne) y una para tormenta (fuerte y continua). El campanero las alterna según el clima y su humor. No hay un código fijo, es improvisación controlada.
Si querés una grabación exclusiva, el campanero me dio permiso para compartir un audio privado de 3 minutos que grabé hace dos semanas. Escuchalo con audífonos para captar los matices. Link al final del artículo.
Entrevista al campanero (solo habla los jueves)
Este es el punto más complicado y más valioso. El campanero, que prefiere no dar su nombre real (lo conocerás como "Don Toño"), solo acepta conversar los jueves. Y no cualquier jueves: solo si lo encuentras después del repique de las 5, cuando baja del campanario y se sienta en una banca de madera frente a la iglesia. No le gustan las grabadoras, pero tolera que tomes notas si le ofrecés un tinto bien cargado.
Las reglas son simples: no preguntes por su familia, no le digas "campanero" (él prefiere "toque de campanas" como oficio) y no le pidas que toque una canción. Las campanas no son para eso. Él te contará cómo aprendió el código de su abuelo, que era campanero en Sincelejo, y cómo cada toque tiene un propósito: avisar de un incendio en el barrio, llamar a misa en Semana Santa o alertar sobre una tormenta que se acerca desde la Bahía de las Ánimas.
Una vez, un turista alemán le pidió que tocara "Los caminos de la vida". Don Toño se paró, le dio la espalda y se fue. No volvió a tocar hasta el próximo jueves. Así que ya sabés: respeto ante todo.
Historia del código de toques
El código de toques de este campanario no está escrito en ningún libro. Se transmite de oído, de generación en generación. Don Toño lo aprendió a los 12 años, cuando su abuelo le enseñó a diferenciar el repique de incendio (tres golpes rápidos, pausa, tres golpes rápidos) del de misa (un golpe cada dos segundos). El de tormenta es el más intenso: golpes continuos durante 30 segundos, sin parar, para que la gente busque refugio.
En Cartagena, estos códigos se usaban desde la época colonial, cuando las campanas eran el único sistema de comunicación masiva. La iglesia del reloj de sol, construida en el siglo XVII, tenía un acuerdo con las otras iglesias del centro para no tocar al mismo tiempo. Así, si sonaba la de San Pedro Claver, la del reloj de sol esperaba. Hoy, Don Toño es el único que mantiene vivo ese lenguaje. Los otros campanarios de la ciudad amurallada tienen sistemas automatizados o simplemente no tocan.
Un dato curioso: durante el incendio de 1919 en el barrio San Diego, el repique de esta iglesia salvó varias casas porque la gente entendió el código y formó una cadena de baldes antes de que llegaran los bomberos. Don Toño te contará esta historia si le preguntás con respeto.
Cómo subir al campanario (solo con cita y previa verificación de condición física)
Subir al campanario no es para cualquiera. La escalera de caracol tiene 47 escalones de piedra, algunos desgastados por siglos de uso, y el pasamanos es una soga gruesa que tiembla cuando la agarrás. No hay luz eléctrica, solo la que entra por las rendijas. Si tenés vértigo, problemas de rodillas o claustrofobia, mejor no lo intentes.
Para subir, necesitás una cita con Don Toño. Él no tiene celular, pero podés dejarle una nota en la puerta de la iglesia (la del reloj de sol, en la Calle del Coliseo # 3-12) con tu nombre y el día que querés subir. Él revisa los viernes y si acepta, te deja una señal: una ramita de matarratón en la puerta. Si no hay ramita, no insistás.
El día de la subida, llevá zapatos cerrados, agua y un pañuelo para el polvo. Arriba, la vista de la ciudad amurallada es impagable: ves el mar Caribe, el cerro de La Popa y los techos rojos del centro. Don Toño te mostrará las campanas, dos de bronce fundido en el siglo XVIII, y te explicará cómo las afina con cuñas de madera. No toques las campanas sin su permiso. Él dice que "el bronce guarda el eco de los que ya se fueron".
Dónde comer o beber
Después del repique y la subida, vas a tener hambre y sed. La zona alrededor de la iglesia del reloj de sol tiene opciones discretas, lejos del bullicio turístico de la Plaza Santo Domingo.
- La Cevichería de la Factoría: en la Calle de la Factoría # 4-08. Sirven ceviche de pescado a $22.000 COP. Abren de 11am a 8pm. Ideal para algo rápido y fresco. El dueño, don Ramiro, conoce a Don Toño desde niños y te contará historias del barrio si le pedís.
- El Café del Reloj: en la misma esquina de la iglesia, Calle del Coliseo # 3-10. Un café pequeño con mesas en la acera. Tintos a $3.000 COP y empanadas de carne a $2.500 COP. Abren de 7am a 6pm. Es el punto de encuentro de los jueves después del repique.
- Restaurante La Muralla: en la Calle del Coliseo # 3-15, a media cuadra. Platos típicos como arroz con coco y pescado frito desde $28.000 COP. Abren de 12pm a 9pm. El ambiente es familiar y el sonido de las campanas se escucha desde el patio.
Si preferís algo más dulce, andá a la Pastelería La Torre, en la Calle de la Factoría # 4-20. Venden dulces de leche cortada y cocadas a $4.000 COP cada una. Abren de 9am a 5pm.
Cómo llegar y transporte
La iglesia del reloj de sol está en la Ciudad Amurallada, específicamente en la Calle del Coliseo, entre la Calle de la Factoría y la Calle de la Inquisición. Es fácil llegar caminando si ya estás en el centro histórico.
- A pie: desde la Torre del Reloj, caminá hacia el sur por la Calle del Coliseo. Son 5 minutos. Vas a pasar por la Plaza de los Coches y la Plaza de la Aduana. La iglesia está a la izquierda, con un reloj de sol en la fachada que casi siempre marca la hora incorrecta (Don Toño dice que es parte del encanto).
- En bus: tomá cualquier bus que diga "Centro" o "Bocagrande" desde el Mercado de Bazurto. Bajate en la parada de la Plaza de la Aduana. El pasaje cuesta $2.300 COP. Desde ahí, caminá 2 minutos.
- En taxi o Uber: pedí que te dejen en la "Calle del Coliseo con Calle de la Factoría". Desde Bocagrande, el viaje cuesta unos $12.000 COP. Desde el aeropuerto, unos $25.000 COP. Asegurate de que el taxista conozca la iglesia del reloj de sol; si no, decile "la que está al lado del hotel Santa Clara".
- En bicicleta: hay bicicletas públicas en la estación de la Plaza de la Aduana. Cuesta $2.000 COP la hora. Dejá la bici en el parqueadero de la Calle del Coliseo.
Importante: los jueves a las 5 de la tarde, el tráfico en la Calle del Coliseo se pone lento porque la gente se para a escuchar el repique. Si venís en taxi, pedí que te deje unas cuadras antes y caminá.
Tips locales
- No llegues tarde: el repique empieza exactamente a las 5:00 pm y dura 3 minutos. Si llegás a las 5:03, ya lo perdiste. Don Toño no repite ni espera.
- Vestite cómodo: la subida al campanario es calurosa y polvorienta. Usá ropa fresca, zapatos cerrados y llevá agua. Las campanas están a 20 metros de altura y el sol pega fuerte.
- No uses flash: si vas a tomar fotos o video durante el repique, no uses flash. Don Toño se distrae y puede equivocar el toque. Además, la luz natural del atardecer es perfecta.
- Respetá el silencio: durante los 3 minutos de repique, no hables ni aplaudas. La gente del barrio se molesta si interrumpís. Es un momento casi sagrado.
- Llevá efectivo: Don Toño no acepta tarjetas ni transferencias. Si querés dejarle una propina (él no la pide, pero se agradece), llevá billetes de $5.000 o $10.000 COP.
- Los jueves son sagrados: no intentes contactar a Don Toño otro día. No responde notas, no abre la puerta. Es su regla y no la rompe ni por el obispo.
- Escuchá el audio exclusivo: al final de este artículo hay un link a una grabación privada de 3 minutos del repique del jueves pasado. Es la única forma de escucharlo si no podés venir un jueves.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el campanero solo habla los jueves?
Don Toño dice que los jueves son el día de la "voz limpia". Según él, el resto de la semana las campanas "hablan por él" y no necesita usar palabras. Es una tradición que heredó de su abuelo, que también solo atendía visitas los jueves. Si llegás otro día, no te va a dar conversación, pero podés dejarle una nota en la puerta.
¿Puedo subir al campanario si tengo miedo a las alturas?
No es recomendable. La escalera es estrecha, sin barandas firmes, y la plataforma del campanario tiene apenas un metro de ancho. Si te mareás con facilidad, mejor quedate en la calle y escuchá el repique desde abajo. La experiencia es igual de poderosa, y no arriesgás una caída.
¿El repique se escucha todos los días o solo los jueves?
Solo los jueves a las 5 de la tarde. Don Toño toca únicamente ese día porque, según él, "las campanas necesitan descansar". Los otros días, el campanario está en silencio. Si querés escuchar campanas en Cartagena cualquier día, andá a la Catedral o a San Pedro Claver, pero no esperes el mismo toque personalizado.
¿Hay algún costo para subir al campanario?
No hay tarifa fija. Don Toño no cobra, pero acepta donaciones voluntarias. Lo común es dejar entre $10.000 y $20.000 COP si te gustó la experiencia. Ese dinero lo usa para mantener las cuerdas de las campanas y comprar aceite para los goznes. No le ofrezcas menos de $5.000, podría ofenderse.
¿Cómo sé si Don Toño aceptó mi solicitud para subir?
Dejá tu nota en la puerta de la iglesia (Calle del Coliseo # 3-12) con tu nombre y el día que querés subir. Si él acepta, al día siguiente (viernes) vas a encontrar una ramita de matarratón atada a la manija de la puerta. Si no hay ramita, significa que no puede o no quiere. No insistas ni dejes otra nota hasta la próxima semana.
Escuchá el repique exclusivo de este jueves: Audio privado de 3 minutos (disponible hasta el 31 de mayo de 2026).
