Qué es y contexto
Mientras el FICCI 65 —el festival de cine más antiguo de América Latina— ocupa las pantallas del Centro de Convenciones, los teatros del Centro Histórico y los hoteles de Bocagrande entre el 14 y el 19 de abril de 2026, hay otra Cartagena que prende sus propios proyectores. En azoteas del Pozón, patios de Torices y esquinas de Olaya Herrera, un circuito de cine comunitario le compite al festival oficial con bici-generadores, parlantes reciclados y una curaduría que no pasa por ninguna sala de prensa.
Esto no es una protesta contra el FICCI. Es una constatación: el festival que nació en 1960 con vocación social e inclusiva —como reza su propia página— ha ido concentrando su atención en las salas de paga y los eventos de la ciudad amurallada. Quienes viven en los barrios populares del suroriente, donde el boleto de bus vale más que la entrada a muchas funciones gratuitas, quedaron fuera del mapa festivalero. Así nacieron los cineclubes barriales que hoy desafían esa lógica. No con declaraciones, sino con pantallas.
📌 Transparencia
Este artículo contiene enlaces patrocinados/de afiliados. Podríamos recibir una pequeña comisión sin costo para ti.
La FICCI paralela: cómo surgen los cineclubes barriales
En Torices, un barrio de calles estrechas y casas de colores que trepan el cerro de La Popa, un grupo de jóvenes empezó a proyectar películas en 2022 con un proyector prestado y una sábana blanca. Se llaman Cine al Patio. No tienen sede fija: usan el patio de la casa de doña Elvira, una señora de 68 años que presta su terraza cada viernes porque “aquí la gente no tiene plata para ir al Centro, pero tiene ganas de ver cine bueno”.
Algo similar ocurre en el Pozón, el barrio más grande y uno de los más pobres de Cartagena. Allí, La Pantalla del Sur —colectivo formado por estudiantes de la Universidad de Cartagena— organiza funciones cada quince días en la cancha del barrio. La energía la ponen bicicletas estáticas adaptadas: mientras el público pedalea, genera electricidad para el proyector. “Es cine sustentable y participativo”, explica Carlos Mercado, uno de los fundadores. “Si no pedaleas, no hay película. Así todos ponen de su parte”.
En Olaya Herrera, sector Rafael Núñez, funciona Cine desde el Andén, un proyecto que nació en pandemia y se quedó. Proyectan en la calle, con el permiso tácito de los vecinos y la colaboración de la junta de acción comunal. Su especialidad: cortometrajes africanos y latinoamericanos que nunca llegan a las salas del FICCI. “El festival trae a los grandes directores, pero aquí mostramos a los que no tienen distribución”, dice Laura Jiménez, programadora del colectivo.
El mapa de los cineclubes activos en 2026
- Cine al Patio (Torices) — Funciones cada viernes a las 6:30 p.m. en la casa de doña Elvira (calle 31B # 17-28). Entrada gratuita.
- La Pantalla del Sur (Pozón) — Sábados alternos, 5:00 p.m. en la cancha de la urbanización Villa Estrella. Lleva tu propia silla.
- Cine desde el Andén (Olaya Herrera, sector Rafael Núñez) — Miércoles cada 15 días, 7:00 p.m. en la esquina de la tienda de don Ramiro.
- Proyecto Bici-Cine (Barrio Nelson Mandela) — Funciones móviles sin fecha fija. Síguelos en redes para saber dónde caen.
Pantallas en azoteas y patios: los formatos de proyección comunitaria
Lo que distingue a estos circuitos no es solo el contenido, sino la forma. No hay butacas de terciopelo ni sistemas de sonido Dolby. Hay sillas de plástico, bancos de madera y, en el mejor de los casos, cojines sobre el piso. El sonido sale de parlantes reciclados de carros viejos, conectados a amplificadores caseros. La imagen se proyecta sobre paredes de ladrillo visto o sábanas tendidas entre dos postes.
El bici-generador es la estrella técnica. En La Pantalla del Sur tienen tres bicicletas estáticas modificadas con un alternador de carro y un inversor de corriente. Durante la proyección, los asistentes se turnan para pedalear. “Cuando hay escenas de acción, la gente pedalea más fuerte y la imagen se vuelve más brillante”, ríe Mercado. “Es como si la película respirara con el público”.
En Cine al Patio usan un generador de gasolina pequeño, pero prefieren la bicicleta porque “genera conversación”. Los niños del barrio compiten por quién pedalea más tiempo. Los adultos aprovechan para hablar de la película mientras esperan su turno. “El cine comunitario no es solo ver una película”, dice doña Elvira. “Es compartir un rato, tomarse un café, prestar la silla al vecino”.
El equipamiento típico de una proyección barrial
- Proyector LED portátil (de esos que cuestan menos de 300.000 COP en el centro)
- Sábana blanca o pared encalada como pantalla
- Parlantes reciclados de carro con amplificador de 12 voltios
- Bici-generador o planta eléctrica pequeña
- Extensiones eléctricas de 20 metros
- Nevera portátil con aguas y gaseosas para la venta
Los programadores invisibles: jóvenes que llevan cine africano y latinoamericano a donde no llega el festival
Detrás de cada cineclub hay alguien que pasa horas buscando películas, contactando directores independientes y negociando derechos de proyección. No reciben salario ni auspicios. Lo hacen porque creen que el cine es una herramienta de transformación social.
Laura Jiménez, de 24 años, estudia Comunicación Social en la Universidad de Cartagena. Su especialidad es el cine africano contemporáneo. “En el FICCI ves mucho cine europeo y norteamericano, pero casi nada de Senegal, Burkina Faso o Kenia. Esa es la deuda del festival con el sur global”, afirma. Ella misma contacta a directores africanos por Instagram, les explica que no puede pagar derechos y les pide permiso para proyectar sus cortos. “La mayoría dice que sí. Saben que su cine no va a llegar a estos barrios de otra forma”.
Carlos Mercado, por su parte, se enfoca en el cine latinoamericano de resistencia: documentales sobre la lucha por la tierra en el Cauca, la defensa del agua en Bolivia, el conflicto armado en el Chocó. “Mis películas no son para entretener”, dice. “Son para que la gente sepa lo que pasa en otras partes de Colombia y América Latina. Aquí en el Pozón saben de violencia, pero también quieren entender la de los demás”.
Ambos coinciden en que el FICCI debería hacer más para integrar estos circuitos. “El festival tiene un programa de Cine en los Barrios, pero es muy limitado: llegan a tres o cuatro sectores, ponen una carpa, proyectan una película y se van. No hay continuidad”, critica Jiménez. “Nosotros estamos todo el año. No solo durante la semana del festival”.
Calendario secreto 2026: proyecciones gratuitas en barrios populares durante la FICCI
Del 14 al 19 de abril, mientras el FICCI 65 deslumbra en el Centro Histórico, los cineclubes barriales tienen su propia programación. Esto es lo que han confirmado hasta mayo de 2026:
- Martes 15 de abril — Cine al Patio (Torices) proyecta “Los conductos” (Colombia, 2020), del director Camilo Restrepo. 6:30 p.m. Entrada libre.
- Miércoles 16 de abril — Cine desde el Andén (Olaya Herrera) presenta una muestra de cortometrajes senegaleses. 7:00 p.m. Lleva tu silla.
- Jueves 17 de abril — La Pantalla del Sur (Pozón) exhibe “El abrazo de la serpiente” (Colombia, 2015) con bici-generador. 5:00 p.m. en la cancha de Villa Estrella.
- Viernes 18 de abril — Proyección especial en el barrio Nelson Mandela con el Proyecto Bici-Cine. Lugar y hora por confirmar en sus redes.
- Sábado 19 de abril — Cierre conjunto en el patio de doña Elvira (Torices) con documentales sobre el Carnaval de Barranquilla y la música de palenque. 6:00 p.m.
Importante: Todas las funciones son gratuitas. Se recomienda llegar temprano porque el aforo es limitado (entre 30 y 80 personas, según el espacio). En caso de lluvia, las proyecciones se cancelan o se trasladan a una semana después.
Cómo llegar a los puntos de proyección
Si eres turista y quieres asistir, ten en cuenta que estos barrios no están en las rutas turísticas tradicionales. Aquí te explicamos cómo llegar desde el Centro Histórico:
- A Torices (Cine al Patio): Toma un bus de la ruta Ternera o Torices desde la avenida Santander. Bájate en la parada del mercado de Torices y
Precios y cómo conseguir entradas
Las proyecciones comunitarias en Cartagena ofrecen una alternativa accesible y enriquecedora al FICCI 65. Los precios suelen oscilar entre 0 y 10.000 COP, dependiendo del lugar y de si la proyección es gratuita o con costo.
Proyecciones en la Plaza de la Aduana
Insider Tip: Este es uno de los espacios más populares para el cine al aire libre. Llega temprano para disfrutar de un buen puesto y no olvides llevar tu silla portátil o manta, ya que el espacio puede llenarse rápidamente.
Cine Club La Bonga
Insider Tip: Este cine alternativo ofrece una selección curada de películas independientes y documentales. Asegúrate de revisar sus redes sociales para conocer la programación semanal y los eventos especiales, que a menudo son gratuitos.
Teatro Adolfo Mejía
Insider Tip: Aunque es un espacio tradicional, a menudo organiza proyecciones especiales durante el FICCI. Comprueba su sitio web para obtener descuentos en entradas y promociones de combos que incluyen comida y bebida.
...
Tips para asistentes
Plaza de la Trinidad
Insider Tip: Este es uno de los lugares más vibrantes para disfrutar de proyecciones comunitarias. Llega temprano para conseguir un buen lugar y no olvides llevar una manta. La atmósfera es perfecta para compartir con amigos y disfrutar de la brisa caribeña mientras ves una película al aire libre.
Teatro Adolfo Mejía
Insider Tip: Aunque es un espacio más tradicional, a menudo se organizan eventos alternativos. Revisa la programación local antes de tu visita, ya que puede haber proyecciones únicas. La acústica del lugar es excepcional, así que si tienes la oportunidad de ver una película aquí, no te la pierdas.
Baluarte de San Francisco Javier
Insider Tip: Este baluarte no solo ofrece una vista espectacular de la ciudad, sino que también alberga proyecciones de cine alternativo. Lleva algo de comer de los vendedores locales que se instalan por la zona, así podrás disfrutar de una experiencia completa con el sabor local mientras disfrutas de una buena película.
...


