Cali, la capital de la salsa y la alegría, ha aprendido a bailar también con los sabores del mundo. En sus calles, entre el olor a sancocho y el sonido de marimbas, han ido germinando restaurantes que traen aires de Italia, Japón, Líbano, Francia y otros rincones del planeta. No es que Cali haya dejado de ser Cali, sino que ha abierto sus puertas para que otros mundos entren a su mesa, creando un diálogo gastronómico donde el patacón conversa con la pasta y el ají con la wasabi.
Italia en el Valle del Cauca
En La Trattoria de la Quinta, en el barrio Granada, la pasta se hace a mano cada mañana. El chef Giovanni, llegado de Nápoles hace una década, insiste en que la masa debe reposar exactamente doce horas. Su plato signature, los tagliatelle con trufa negra y parmesano reggiano, cuesta alrededor de 45.000 pesos y se sirve de martes a domingo de 12:00 a 22:00. Los locales recomiendan acompañarlo con un vino Chianti de su carta limitada.
El Japón que encontró el Pacífico
Sakura Sushi Bar, en San Fernando, es más que un restaurante: es una ceremonia. El maestro Takeshi corta el atún con movimientos precisos mientras explica el origen de cada pieza. Su nigiri de salmón con piel crujiente (32.000 pesos) ha convertido a escépticos del sushi en devotos. Abren de lunes a sábado de 11:30 a 15:00 y de 18:00 a 23:00. Reservar con dos días de anticipación asegura lugar en la barra.
Sabores del Mediterráneo oriental
En Aladdin's Kitchen, en Ciudad Jardín, el hummus se prepara con garbanzos remojados 24 horas y tahini importado de Beirut. Los hermanos Haddad llegaron de Líbano en 2015 y desde entonces han enseñado a los caleños a comer falafel con salsa de yogur. Su mezze platter (38.000 pesos) incluye baba ganoush, tabulé y kibbeh. Abren todos los días de 11:00 a 22:00.
Francia entre palmeras
Le Petit Paris, en El Peñón, es un bistró donde el croissant es tan perfecto que duele comerlo. La chef Sophie, formada en Lyon, hace un coq au vin (42.000 pesos) que ha hecho llorar a franceses nostálgicos. La carta de vinos es pequeña pero cuidadosamente seleccionada. Abren de miércoles a lunes de 8:00 a 22:00, con brunch los domingos.
India con ritmo caleño
Taj Mahal Cali, en Versalles, llena el aire con especias que viajaron miles de kilómetros. El chef Raj prepara un curry de cordero (39.000 pesos) que equilibra picante y dulzor como un buen paso de salsa. El restaurante, decorado con telas traídas de Rajasthan, abre de martes a domingo de 12:00 a 23:00. Piden avisar sobre alergias al reservar.
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México más allá del tequila
En La Cantina Real, en el centro, las enchiladas se sirven con historia. Don Miguel, el dueño, cuenta cómo su abuela le enseñó a hacer mole en Oaxaca antes de emigrar. Su plato estrella, los tacos de cochinita pibil (28.000 pesos), marinan por 48 horas. Abren de lunes a sábado de 10:00 a 22:00. Los viernes hay mariachi en vivo.
Tailandia en clima tropical
Bangkok Street Food, en San Antonio, es humilde en apariencia pero enorme en sabor. La señora Lin, que llegó hace ocho años, hace un pad thai (26.000 pesos) que transporta a los mercados nocturnos de Bangkok. Usa tamarindo fresco y camarones del Pacífico. Abre de miércoles a lunes de 11:30 a 21:00. No aceptan tarjetas.
España con acento valluno
La Taberna Española, en Menga, tiene una paella que se cocina a leña los domingos. El chef Carlos, de Valencia, dice que el secreto está en el caldo de mariscos locales. Su paella marinera (55.000 pesos para dos personas) requiere reserva previa. Abren de martes a domingo de 12:00 a 23:00. Los jueves hay flamenco.
Consejos de quienes saben
María Fernanda, food blogger caleña, recomienda: "Visiten estos lugares con curiosidad, no con comparación. No busquen la autenticidad absoluta, sino la reinterpretación. Cali no copia, adapta". El chef Giovanni sugiere: "Pregunten por los ingredientes locales que usamos. Ese ají que ponemos en la pasta es nuestro guiño al Valle".
Para reservar y disfrutar
La mayoría acepta reservas por WhatsApp o plataformas como Restorando. Los fines de semana conviene reservar con tres días de anticipación. Los precios van desde 25.000 hasta 60.000 pesos por plato principal. Muchos ofrecen menús ejecutivos al mediodía entre 20.000 y 30.000 pesos. Pregunten por opciones vegetarianas: varios las tienen aunque no estén en el menú.
Estos restaurantes no son islas, sino puentes. Puentes entre Cali y el mundo, entre tradición y novedad, entre lo que éramos y lo que estamos siendo. Sentarse en sus mesas es viajar sin pasaporte, es descubrir que los sabores también migran, se adaptan, echan raíces. Y en Cali, donde todo se baila, hasta la comida tiene ritmo.