Kennedy no es solo el aeropuerto: el arte que vive en los patios
Cuando la gente piensa en Kennedy, lo primero que le viene a la mente es el tráfico de la Avenida 68, el centro comercial Hayuelos o la zona industrial. Pero si usted se desvía por las calles residenciales, entre el comercio de barrio y las casas de uno o dos pisos, hay un circuito de murales que pocos conocen. No están en fachadas principales ni en galerías: están en los patios internos, en los muros que dan a los callejones, en los costados de las casas que solo se ven si alguien le abre la puerta.
En agosto de 2026, con la ciudad cambiando a toda velocidad, estos murales siguen siendo un secreto a voces. Los vecinos los encargaron, los artistas los pintaron y la historia del barrio quedó registrada en aerosol y acrílico. Esta guía es para que usted los encuentre, los entienda y, sobre todo, los respete. Porque ver un mural en un patio privado no es como ver uno en la calle: hay que pedir permiso, hay que tocar la puerta y hay que escuchar la historia que lo acompaña.
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La cultura de la cuadra: por qué el arte se metió a los patios
Kennedy es un barrio que creció a punta de autoconstrucción. En los años 60 y 70, las familias llegaban de todas partes del país, compraban un lote y levantaban su casa con sus propias manos. El patio no era un lujo: era el espacio donde se hacía el taller, donde se lavaba la ropa, donde los niños jugaban mientras los adultos trabajaban. Era el corazón de la casa, pero también el lugar donde se guardaban las historias.
Cuando empezó el auge del grafiti en Bogotá, a finales de los 90 y principios de los 2000, la mayoría de los artistas se fueron para el centro, para La Candelaria o para la carrera Séptima. Pero en Kennedy, un grupo de vecinos y artistas locales decidió hacer algo distinto: en lugar de pelear con las fachadas públicas o arriesgarse a una multa, propusieron a los dueños de casa pintar los muros internos de los patios. El resultado es una red de arte comunitario que no se ve desde la calle, que no está sujeta a las reglas del turismo y que se mantiene viva porque los vecinos la cuidan como parte de su casa.
El mural en un patio no es un capricho estético. Es una forma de memoria colectiva. Cada trazo cuenta algo: la historia de la familia que vive ahí, el oficio del barrio, las luchas de la comunidad o simplemente la belleza de lo cotidiano. A diferencia de los murales institucionales que uno ve en el centro, estos no tienen placa de la Alcaldía ni fueron encargados por una marca. Son arte que nace del acuerdo entre un artista y un vecino, y eso les da un valor que no se puede replicar.
Qué hacer: la ruta de los 7 murales ocultos
Antes de empezar, una advertencia: estos murales están en propiedades privadas. No se pueden ver desde la calle, y entrar sin permiso sería una falta de respeto. La buena noticia es que la mayoría de los vecinos están orgullosos de sus muros y reciben con gusto a quien pregunta con amabilidad. Aquí va la ruta, con la información que hemos recopilado con ayuda de los propios habitantes de cada sector.
1. El mural del barrio El Tintal: la memoria del río
En una casa de dos pisos, a media cuadra del Parque El Tintal, hay un mural de unos 8 metros de largo que cuenta la historia del río Fucha. El artista, un joven de la zona que firma como "Aerosol Sur", usó aerosoles en tonos azules y verdes para representar el agua, los juncos y los pájaros que solían verse en la zona. El vecino que lo encargó, un señor de 70 años que vive ahí desde 1975, dice que lo hizo para que sus nietos supieran que antes de las bodegas y los camiones, por esa cuadra pasaba un río.
Dónde: A media cuadra de la Carrera 80 con Calle 9, en el costado sur del parque.
Precio: No hay costo, pero se agradece una propina para el dueño de la casa si le ofrece un tinto.
Horario: Se recomienda visitar entre 9am y 12pm, cuando los vecinos están más dispuestos a abrir la puerta.
2. El callejón de la 43: la cuadra de los oficios
En un callejón que conecta dos calles entre la Avenida 1 de Mayo y la Calle 43, hay un mural colectivo que se hizo en 2019. Participaron cinco artistas locales y cada uno pintó un panel que representa un oficio del barrio: la costurera, el mecánico, la panadera, el zapatero y el vendedor de frutas. La técnica es mixta: aerosol para el fondo y acrílico para los detalles de las caras y las manos. El resultado es un homenaje al trabajo diario, a esa gente que mantiene vivo a Kennedy sin necesidad de salir en los periódicos.
Dónde: Callejón peatonal entre la Carrera 78B y la Carrera 78C, a dos cuadras del CAI de la localidad.
Precio: Gratis, pero si quiere tomar fotos de detalle, pida permiso a la señora de la tienda de la esquina, que es quien cuida el callejón.
Horario: El callejón está abierto todo el día, pero los murales están en los patios de las casas contiguas, así que hay que tocar puertas.
3. La casa del pescador: arte y memoria en el barrio Marsella
Esta es quizá la joya de la ruta. En una casa del barrio Marsella, un vecino que trabajó muchos años en la pesca artesanal en la Costa Pacífica encargó un mural que cubre todo el muro del patio trasero. La obra, hecha en acrílico, muestra un paisaje marino con una canoa, redes y un atardecer naranja. El artista, que prefiere mantenerse anónimo, tardó tres semanas en terminarla, y el vecino le pagó con pescado fresco y algo de dinero. La historia es tan buena como el mural: el hombre quería tener el mar cerca, aunque viviera a 400 kilómetros de la costa.
Dónde: En una casa de la Carrera 74 con Calle 10, en el sector de Marsella. No damos la dirección exacta para no exponer al dueño; pregunte en la tienda de la esquina por "la casa del pescador".
Precio: El dueño no cobra, pero le va a contar la historia del Pacífico durante una hora si usted le da la oportunidad.
Horario: Solo con cita previa. No toque la puerta sin avisar primero, porque el señor es mayor y se asusta con los desconocidos.
4. El mural de las flores: homenaje a las matronas
En el barrio Kennedy Central, hay una casa que se distingue por un muro interior lleno de flores gigantes pintadas en aerosol. El mural, que ocupa unos 6 metros de ancho, fue hecho en 2021 por una colectiva de mujeres artistas llamada "Pinceladas de Barrio". Cada flor representa a una mujer de la cuadra: la abuela que crió a sus nietos, la que vendía empanadas, la que trabajaba en la fábrica. La dueña de la casa, una señora de 65 años, dice que encargó el mural porque quería que las mujeres del barrio se sintieran visibles, aunque fuera solo en su patio.
Dónde: En una casa de la Calle 5 con Carrera 76, en el sector de Kennedy Central.
Precio: No hay costo, pero la señora agradece que le compren un postre a la vecina que los vende en la esquina.
Horario: Entre semana, después de las 3pm, cuando la dueña regresa de su trabajo. Los fines de semana, por la mañana.
5. El callejón del deporte: cuando el barrio juega
En el barrio Timiza, hay un callejón que une dos conjuntos residenciales y que tiene uno de los murales más dinámicos de la zona. Pintado en 2022, muestra a niños jugando fútbol, una cancha de baloncesto y un ring de boxeo, todo en colores vibrantes y con técnica de aerosol. El artista, un joven que hace parte de una escuela de boxeo local, quiso representar el deporte como una salida para los jóvenes del barrio. Los vecinos lo encargaron entre varias familias, y hoy es el orgullo de la cuadra.
Dónde: Callejón peatonal entre la Carrera 72 y la Carrera 72A, cerca del Parque Timiza.
Precio: Gratis, pero si quiere ver los murales de los patios contiguos, pida permiso en la portería de los conjuntos.
Horario: El callejón es público, pero los patios son privados. Mejor ir entre 10am y 2pm, cuando los porteros están más tranquilos.
6. La casa del sol: un mural que cambia con la luz
En el barrio El Amparo, hay una casa con un mural especial: un sol enorme pintado en acrílico que ocupa todo el muro del patio. Lo interesante es que el artista usó una técnica de degradado que hace que el sol cambie de color según la hora del día: naranja al amanecer, amarillo al mediodía y rojo al atardecer. El vecino que lo encargó, un profesor de escuela, dice que quería que su patio tuviera "un sol que nunca se apagara". El artista, que firma como "Kroma", es conocido en la zona por sus trabajos en fachadas de colegios.
Dónde: En una casa de la Calle 3 con Carrera 70B, en el sector de El Amparo.
Precio: No cobran, pero el profesor le va a explicar la técnica del degradado si usted demuestra interés real.
Horario: Mejor en la tarde, entre 3pm y 5pm, cuando el sol está en su punto máximo y el mural se ve mejor.
7. El mural del barrio La Amistad: la memoria de los abuelos
Cerramos la ruta con un mural que es un homenaje a los abuelos. En una casa del barrio La Amistad, un mural de unos 10 metros de largo muestra escenas de la vida campesina: una finca, un caballo, una cocina de leña y una hamaca. El artista, un hombre de 55 años que creció en el campo y ahora vive en Kennedy, usó aerosol y acrílico para crear una obra que parece una fotografía en sepia. El vecino que lo encargó, un señor de 80 años, dice que lo hizo para no olvidar de dónde viene su familia.
Dónde: En una casa de la Carrera 68 con Calle 1, en el sector de La Amistad.
Precio: No hay costo, pero el señor agradece que le lleven un café con pan.
Horario: Solo los fines de semana, en la mañana, porque entre semana el señor está con sus nietos.
Dónde comer o beber después de la ruta
Después de caminar por los patios de Kennedy, el hambre llega. La zona no es famosa por su oferta gastronómica, pero hay algunos lugares que valen la pena y que además están cerca de la ruta de los murales.
La esquina del tinto y la almojábana
En la Carrera 78 con Calle 8, hay una tienda que lleva más de 20 años vendiendo tinto, almojábanas y pan de queso. Es el típico lugar de barrio donde uno se sienta en una silla plástica, mira la calle y escucha a los vecinos hablar de fútbol o de política. Un tinto con almojábana cuesta alrededor de $4.000 COP, y el dueño, don Álvaro, siempre tiene una historia que contar sobre el barrio. No es un sitio turístico, pero es el mejor lugar para descansar después de ver los murales.
Las empanadas de la 43
En la esquina del callejón de la 43, hay una señora que vende empanadas desde hace 15 años. Son empanadas de carne, papa y arroz, fritas en el momento, con ají casero que quema pero que sabe increíble. Cada empanada cuesta $2.500 COP, y la señora, doña Gloria, es conocida en toda la cuadra por su buen humor. Si usted va a ver el mural de los oficios, no puede irse sin probar una de sus empanadas.
La panadería de Marsella
En el barrio Marsella, cerca de la casa del pescador, hay una panadería que vende pan de maíz, almojábanas y pasteles de pollo. Es un lugar pequeño, con tres mesas y un mostrador de vidrio, pero el pan sale caliente y el café es de olla. Un desayuno completo (pan, café y jugo) cuesta alrededor de $10.000 COP. La dueña, doña Rosa, es amiga de la familia del pescador, así que si usted le dice que va a ver el mural, ella le va a contar la historia completa antes de que usted toque la puerta.
La frutería de El Amparo
Si lo que quiere es algo fresco, en la Calle 3 con Carrera 70B hay una frutería que vende jugos naturales, ensaladas de frutas y salpicón. Un jugo grande cuesta $5.000 COP, y la señora que atiende, doña Carmen, siempre tiene mango, papaya y lulo frescos. Es el lugar perfecto para hidratarse después de caminar bajo el sol de Kennedy.
Cómo llegar y transporte
Llegar a Kennedy es fácil, pero moverse dentro del barrio para ver los murales requiere paciencia y buen calzado. Aquí le contamos las opciones.
En TransMilenio
La estación más cercana a la zona de los murales es la estación Kennedy de la troncal de la Avenida 68, o la estación Banderas de la troncal de la Avenida 1 de Mayo. Desde ahí, puede tomar un bus alimentador o caminar unos 15-20 minutos hasta el sector de los murales. El pasaje de TransMilenio cuesta $2.950 COP en 2026, y se paga con la tarjeta Tu Llave.
En SITP
Hay varias rutas de SITP que pasan por Kennedy. Las rutas que van por la Avenida 68 o por la Avenida 1 de Mayo son las más útiles. El pasaje cuesta lo mismo que TransMilenio ($2.950 COP), y las rutas más frecuentes son la 6-4, la 8-4 y la 12-4. Consulte la aplicación TransMiApp para ver las rutas en tiempo real.
En taxi o aplicación de transporte
Si viene de otras zonas de la ciudad, la opción más cómoda es tomar un taxi o un carro de aplicación. Desde el centro, el trayecto hasta Kennedy toma unos 30-40 minutos dependiendo del tráfico, y cuesta entre $20.000 y $30.000 COP. Desde el norte, el trayecto puede tomar una hora y costar hasta $40.000 COP. Se recomienda poner como destino el Parque Timiza o el Parque El Tintal, que son puntos de referencia conocidos.
En bicicleta
Kennedy tiene varias ciclorrutas, y la más útil para esta ruta es la que va por la Avenida Ciudad de Cali o por la Avenida 1 de Mayo. Si usted es ciclista, puede llegar fácilmente y moverse entre los murales con libertad. Solo tenga cuidado con el tráfico en las horas pico (7-9am y 5-8pm), que es bastante pesado.
En carro particular
Si viene en carro, tenga en cuenta que el parqueo en Kennedy es complicado. La mayoría de las calles residenciales no tienen parqueo público, y los pocos parqueaderos privados cobran entre $3.000 y $5.000 COP por hora. Se recomienda parquear en un centro comercial como Hayuelos o Plaza Américas y tomar un taxi o caminar hasta los murales.
Tips locales: cómo hacer la ruta sin meter la pata
Esta ruta no es como ir a un museo. Aquí no hay taquilla ni guía oficial. Todo depende de la buena voluntad de los vecinos, así que siga estos consejos para que la experiencia sea buena para usted y para ellos.
Pida permiso siempre, sin excepción
La regla de oro es simple: si el mural está en un patio privado, usted no puede entrar sin permiso. Toque la puerta, salude con amabilidad y explique qué está haciendo. La mayoría de los vecinos le van a abrir con gusto, pero si le dicen que no, respete la decisión y siga su camino. No insista, no mire por la ventana y no tome fotos a escondidas.
Lleve algo para compartir
En la cultura de Kennedy, la visita se celebra con un tinto o un café. Si usted lleva un paquete de galletas o un poco de pan, la conversación fluye mucho mejor. No es obligatorio, pero es un gesto que los vecinos aprecian y que abre muchas puertas.
Vaya en grupo pequeño
Si usted llega con un grupo de 10 personas, los vecinos se van a sentir abrumados. Lo ideal es ir en grupos de máximo 4 o 5 personas. Si usted es fotógrafo o estudiante de arte, avise con tiempo si quiere hacer una sesión larga, porque la mayoría de los patios son espacios pequeños y la gente necesita seguir con su vida.
No toque los murales
Puede parecer obvio, pero mucha gente toca los murales para "sentir la textura". Eso daña la pintura y puede arruinar años de trabajo. Mire, tome fotos, pero no toque.
Lleve efectivo
Muchos de los lugares que recomendamos (tiendas, panaderías, fruterías) no aceptan tarjeta. Lleve billetes pequeños y monedas para poder comprar un tinto, una empanada o un jugo sin problema.
Vaya entre semana si puede
Los fines de semana, la mayoría de los vecinos están ocupados con sus familias y no tienen tiempo para recibir visitas. Si usted puede ir entre martes y viernes, en horas de la mañana o la tarde, va a encontrar más disposición.
Respete el horario de la siesta
En los barrios populares de Bogotá, la siesta es sagrada. Entre 1pm y 3pm, no toque puertas. Es mejor esperar a que pase ese rato para no molestar.
El riesgo de la gentrificación art
Preguntas frecuentes
¿Dónde se encuentran los murales?
Los murales están ubicados en varios patios de casas en Kennedy, algunos de los cuales son difíciles de encontrar. Recomendamos explorar las calles aledañas al Parque de Kennedy, donde hay una concentración de arte urbano. No dudes en preguntar a los vecinos, muchos de ellos están orgullosos de las obras y pueden darte indicaciones precisas.
¿Cuándo es el mejor momento para visitarlos?
La mejor hora para disfrutar de los murales es durante la mañana o al atardecer, cuando la luz natural resalta los colores vibrantes de las pinturas. Además, es un buen momento para interactuar con los artistas locales, quienes a menudo están trabajando en nuevos proyectos.
¿Es seguro explorar los patios?
Como en cualquier área urbana, se recomienda estar atento a tus pertenencias. Sin embargo, Kennedy es generalmente seguro durante el día. Es aconsejable visitar en grupo y mantener un perfil bajo. La interacción con los residentes puede brindarte una experiencia más enriquecedora.
¿Hay algún evento relacionado con el arte urbano en Kennedy?
Ocasionalmente, se organizan recorridos guiados por los murales y eventos comunitarios que celebran el arte urbano. Mantente al tanto de las redes sociales de colectivos de arte local como "La Resistencia" o "Pintando La Paz" para no perderte de estas actividades.
¿Qué más puedo hacer en la zona?
Aparte de explorar los murales, puedes visitar el Parque de Kennedy, donde a menudo hay actividades culturales y ferias de comida. También puedes disfrutar de un delicioso ajiaco en alguno de los restaurantes cercanos, por ejemplo, "El Jardín de la Abuela", que es conocido por su receta tradicional.
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