El solar de la 65: cuando el concreto de Aranjuez aprendió a dar tomates
En una esquina de Aranjuez, el aroma a tierra mojada se impone sobre el ruido de los buses de la 65. No es un parque ni un espacio abandonado; es un solar que un grupo de vecinos ha transformado en una huerta comunitaria, un rincón vibrante que se siente como un oasis en medio de edificios, talleres de mecánica y tiendas de barrio.
Si te das una vuelta por la calle 65, entre la carrera 50 y la 55, te toparás con canastillas de guadua, botellas plásticas reutilizadas como materas, y verás a las vecinas con sombrero recogiendo cilantro a primera hora de la mañana. Este es el corazón de la huerta comunitaria de la 65, un proyecto que no solo cultiva alimentos, sino también confianza entre los vecinos.
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Este texto es para quienes quieren conocer cómo funciona este lugar, quiénes son sus protagonistas, qué actividades se llevan a cabo y cómo pueden sumarse. También es para los que vienen de afuera —extranjeros, estudiantes, curiosos— y quieren ver una Medellín que no aparece en las postales de El Poblado. Septiembre de 2026 es un buen momento para hablar de esto, porque el proyecto sigue vivo, sigue abierto y sigue necesitando manos.
Contexto: Aranjuez, un barrio que se hizo a pulso
Aranjuez es uno de esos barrios que la ciudad conoce de nombre, pero que pocos visitan con intención. Ubicado en la zona nororiental de Medellín, entre el río y las lomas que suben hacia Manrique y Santa Cruz, nació como un barrio obrero a mediados del siglo XX. Aquí, las familias construyeron sus casas con ladrillos a la vista y un esfuerzo que se siente en cada rincón.
Hoy, Aranjuez es un tejido denso de casas de dos y tres pisos, talleres, panaderías, papelerías, iglesias evangélicas y tiendas de barrio que llevan décadas en la misma esquina. La calle 65 es una de sus arterias principales, una vía bulliciosa por donde pasan buses, motos y camiones de carga. En medio de ese tráfico, el solar de la huerta se presenta como un respiro.
No hay que idealizar el barrio. Aranjuez enfrenta problemas típicos de cualquier sector popular de Medellín: inseguridad intermitente, basuras en algunas esquinas y esa sensación de que la inversión pública siempre llega tarde. Pero también tiene una vida comunitaria robusta, con juntas de acción comunal activas, colectivos juveniles y grupos de adulto mayor, además de este experimento agroecológico que le da identidad a la zona.
Qué hacer en la huerta y sus alrededores
La huerta no es un parque temático ni un destino turístico. Es un espacio comunitario donde se trabaja, y la mejor forma de vivirlo es participando. Sin embargo, hay varias actividades que puedes disfrutar si decides visitarla.
Jornadas de siembra y cosecha
Los sábados por la mañana son los días más movidos. Los vecinos se reúnen para sembrar, trasplantar, desyerbar o cosechar según la temporada. Se cultivan cosas que van bien en el clima de la ciudad: cilantro, cebolla larga, lechuga, rábano, acelga, espinaca, y algunas hierbas como hierbabuena y albahaca, además de tomate y frijol en ocasiones. La idea no es producir en grandes volúmenes, sino demostrar que en un solar urbano se puede cosechar comida para la olla familiar.
Si llegas sin experiencia, no te preocupes. Aquí nadie te va a exigir que sepas podar o identificar plagas. Te explican, te prestan herramientas y te ponen a hacer algo. La regla es clara: el que llega, trabaja; el que trabaja, aprende.
Talleres de agroecología y compostaje
De manera periódica, se organizan talleres abiertos sobre temas concretos: cómo hacer compost con residuos de cocina, preparar abonos orgánicos, controlar plagas sin veneno y hacer semilleros en botellas plásticas. Estos talleres son gratuitos o de aporte voluntario, y se convocan a través de redes sociales y el boca a boca del barrio.
El enfoque es sencillo: nada de agroquímicos. Se trabaja con materia orgánica, asociación de cultivos y control biológico. Aquí se aplica agroecología en un solar de barrio, sin complicaciones teóricas.
Trueques y mercados comunitarios
Otra actividad recurrente son los trueques: la gente trae lo que tiene —semillas, plántulas, verduras del huerto, conservas caseras, pan— y lo intercambia sin dinero. A veces, se organizan mercados campesinos o ferias donde participan productores de corregimientos cercanos como Santa Elena o San Cristóbal, y donde la huerta pone su cosecha a la venta a precios populares.
Estos espacios son un imán para estudiantes de agroecología y activistas ambientales, porque muestran una economía alternativa funcionando a pequeña escala.
Jornadas de limpieza y recuperación del espacio
El solar no siempre estuvo limpio. Antes de ser huerta, era un lote lleno de escombros y maleza, y según cuentan los vecinos, un punto de reunión de cosas que no conviene mencionar. Recuperarlo tomó jornadas de limpieza, recolección de basura, nivelación del terreno y construcción de camas de cultivo con materiales reciclados.
Ese trabajo no ha terminado. Cada cierto tiempo, se convocan jornadas para mantener el espacio: recoger hojas, reparar cercas, arreglar las canastillas y pintar letreros. Estas actividades son abiertas y son, quizás, la mejor puerta de entrada para quienes quieren conocer el proyecto sin comprometerse de inmediato.
Junta de Acción Comunal de Aranjuez
La JAC de Aranjuez es una de las organizaciones comunitarias más activas del sector. Ha gestionado obras de canalización de aguas lluvias, mantenimiento de espacios públicos y articulación con programas de la Alcaldía. Su relación con la huerta ha sido variable: a veces de apoyo, a veces de tensión, como suele pasar en barrios donde conviven estructuras formales y colectivos autónomos.
Para entender la vida organizativa de Aranjuez, la JAC es un punto de referencia clave. Tiene página web y presencia en redes sociales, donde publican convocatorias, reuniones y actividades del barrio. Si vives en la zona y quieres involucrarte en algo más allá de la huerta, vale la pena acercarte a sus reuniones.
Parque Biblioteca España
Aunque está en el barrio Santo Domingo Savio, en la comuna de Popular, el Parque Biblioteca España es un referente cultural para toda la zona nororiental. Su arquitectura —tres edificios con forma de rocas negras diseñados por Giancarlo Mazzanti— es icónica, y su programación incluye talleres, cine, biblioteca y actividades para niños y jóvenes.
No está al lado de la huerta, pero si vienes de visita a Aranjuez y quieres completar el día con algo cultural, es una parada que vale la pena. Puedes llegar en metro hasta la estación Santo Domingo y luego tomar el metrocable o un bus.
Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe
El Jardín Botánico es otro espacio que se conecta con el espíritu de la huerta. Ubicado en el centro de Medellín, cerca de la estación Universidad del metro, tiene colecciones de plantas, mariposario, herbario y programas de educación ambiental. Para quienes trabajan en agroecología, es una visita útil para conocer especies nativas y aprender sobre iniciativas de soberanía alimentaria que se desarrollan en la ciudad.
La entrada es económica y hay días de acceso gratuito para públicos específicos. Te recomiendo verificar horarios y tarifas antes de ir, ya que cambian según la temporada y la programación.
Museo de Antioquia
Si te interesa más la historia y la cultura, el Museo de Antioquia, en el centro, alberga una colección significativa de arte antioqueño y colombiano, incluyendo obras de Fernando Botero. Aunque no tiene relación directa con la huerta, es parte del circuito cultural que cualquier visitante de Medellín debería considerar, ayudando a entender el contexto de la ciudad donde proyectos como este existen.
Dónde comer y beber cerca de la huerta
La huerta no cuenta con restaurante ni cafetería. Lo que sí hay alrededor es la oferta típica de barrio: tiendas, panaderías, asaderos, fritos y comidas corrientes a precios populares. Aquí no encontrarás menú de autor, pero sí comida honesta y asequible.
Los fines de semana, cuando hay jornada, es común que los participantes lleven algo para compartir: arepas, fruta, café en termo, agua de panela. Esa es, en la práctica, la mejor comida del lugar: la que se comparte después del trabajo.
Si deseas comer en la zona, busca los asaderos y comidas corrientes sobre la calle 65 y sus alrededores. Los precios de referencia en septiembre de 2026 para un almuerzo corriente suelen estar entre $15.000 y $25.000 COP, aunque esto varía según el establecimiento. Para opciones más elaboradas, la oferta gastronómica de Medellín se concentra en otras zonas como El Poblado o Laureles, pero eso ya es otro viaje.
Una recomendación práctica: si vas a la huerta un sábado, lleva agua y algo para picar. El trabajo es físico y el sol de Medellín no perdona.
Cómo llegar y transporte
Aranjuez está bien conectado con el resto de Medellín. Aquí algunas opciones:
- Metro: la estación más cercana es Hospital, en la línea A. Desde allí, puedes caminar hacia el norte por la carrera 51 o tomar un bus alimentador que suba hacia Aranjuez.
- Metroplús: hay rutas que pasan por la zona nororiental y conectan con el centro y otros sectores de la ciudad.
- Bus urbano: varias rutas suben por la calle 65 y por la carrera 50. Pregunta al conductor si pasa por Aranjuez antes de subir.
- Taxi o aplicación: es la opción más cómoda si vas por primera vez y no conoces el barrio. Desde el centro, el trayecto es corto y económico.
- Bicicleta: la zona tiene algunas ciclorrutas, pero el tráfico de la calle 65 es pesado. Si vas en bici, usa casco y elige vías alternas.
Una vez en el barrio, la huerta está sobre la calle 65. Pregunta a cualquier vecino por "la huerta" o "el solar" y te indicarán. Es un espacio conocido en la zona.
Tips locales
- Vaya con ropa que se pueda ensuciar. Esto no es una visita de museo. Si vas a participar, prepárate para sudar y mancharte.
- Lleva gorra, protector solar y agua. El sol de Medellín es fuerte, incluso en días nublados.
- Pregunta antes de tomar fotos. La huerta es un espacio comunitario, no un set. A la mayoría no le molesta, pero es de buena educación pedir permiso.
- No vayas con expectativas de "experiencia turística". Esto es trabajo comunitario. Si llegas con curiosidad y disposición a ayudar, serás bien recibido. Pero si solo llegas a mirar y grabar, probablemente #
- Habla con la gente. La memoria del barrio está en las conversaciones, no en los letreros. Los vecinos mayores cuentan historias que no encontrarás en ningún libro.
- Si vas a donar, pregunta qué se necesita. A veces hacen falta herramientas, semillas o materiales específicos. Otras veces, lo que falta es gente. No lleves cosas que no se pidieron.
- Respeta los acuerdos del colectivo. Cada huerta comunitaria tiene sus reglas, explícitas o # Pregunta cómo funcionan antes de asumir.
- Verifica horarios y actividades antes de ir. Asegúrate de que haya algo en marcha cuando llegues.
Preguntas frecuentes
¿Qué actividades se realizan en el solar de la 65?
En el solar, los vecinos se reúnen para cultivar hortalizas, compartir saberes y realizar talleres de educación ambiental. Además, es un espacio para eventos culturales y comunitarios, donde se fomenta la integración y el aprendizaje colectivo.
¿Es accesible para todos?
Sí, el solar es un espacio abierto para la comunidad. Cualquier persona interesada en participar en las actividades, ya sea cultivando o aprendiendo, es bienvenida. La idea es fortalecer los lazos comunitarios y promover la sostenibilidad.
¿Qué se puede aprender en los talleres?
Los talleres abarcan desde técnicas de cultivo orgánico hasta charlas sobre biodiversidad y conservación. Los facilitadores suelen ser miembros de la comunidad con experiencia en diferentes áreas, lo que añade un valor local a la enseñanza.
¿Cómo puedo contribuir al solar?
Existen diversas formas de contribuir: donando semillas, herramientas o simplemente tu tiempo para ayudar en las actividades. También se pueden organizar talleres o eventos que enriquezcan la experiencia del solar.
¿Hay algún evento especial durante el año?
El solar de la 65 celebra varios eventos a lo largo del año, como ferias de intercambio de semillas y festivales de cosecha. Estas actividades no solo promueven el cultivo, sino que también celebran la cultura local y fortalecen la comunidad.
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