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Aranjuez oculto: murales de la memoria en la 73

Camila Mendoza
Camila Mendoza|Cronista de Historia Urbana & Barrios
Actualizado el 14 de agosto, 2026
Aranjuez oculto: murales de la memoria en la 73

Si usted vive en Medellín y todavía cree que el arte urbano se limita a la Comuna 13 o al centro, se está perdiendo la mitad de la historia. Aranjuez, ese barri

Aranjuez y la calle 73: el barrio que convirtió el dolor en galería

Si usted vive en Medellín y todavía cree que el arte urbano se limita a la Comuna 13 o al centro, se está perdiendo la mitad de la historia. Aranjuez, ese barrio de la zona norte que muchos conocen solo por el Metrocable o por el estadio, guarda en la calle 73 uno de los corredores de memoria más potentes de la ciudad. No es un museo con aire acondicionado ni tiene taquilla: es una cuadra tras otra de murales que cuentan lo que los libros de texto prefieren omitir. Entre la carrera 45 y la carrera 52, la 73 se convierte en un archivo visual de resistencia, dolor y esperanza que ningún filtro de Instagram le hace justicia.

La historia de este sector no es fácil. Durante las décadas de los 80 y 90, Aranjuez fue uno de los epicentros de la violencia que azotó a Medellín. Pandillas, sicarios y el conflicto entre el Estado y los carteles dejaron cicatrices profundas en sus calles. Pero de esas mismas esquinas también salió una respuesta: la de los colectivos culturales que entendieron que la pintura podía ser más fuerte que la pólvora. Desde los años 2000, y con más fuerza después de 2015, la calle 73 se fue llenando de murales que no solo decoran: documentan.

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Lo que hace especial a este corredor es que no es un proyecto institucional. No encontrará aquí las piezas pulcras y encargadas por la Alcaldía que abundan en otros sectores. Estos murales nacieron de procesos comunitarios, de talleres con víctimas, de artistas que vivieron el conflicto en carne propia y de vecinos que cedieron sus fachadas como acto de sanación. El resultado es un mosaico crudo, a veces incómodo, siempre honesto.

Para agosto de 2026, la ruta de la 73 sigue activa y en constante cambio. Algunos murales de 2018 ya fueron repintados, otros han ganado capas de significado. Si usted es de los que cree que el arte urbano es solo "pintar paredes", lo invito a caminar estas seis cuadras con otros ojos. Aquí no hay garabatos: hay testimonios.

Qué hacer: la ruta autoguiada de murales que no aparece en Google Maps

La mejor manera de recorrer la calle 73 es a pie, con cámara en mano y sin afán. El corredor principal va desde la carrera 45 (cerca de la estación Andalucía del Metro) hasta la carrera 52 (donde empieza el sector de Berlín). En total son unos 800 metros que se caminan en 15 minutos si va directo, pero que fácilmente se convierten en dos horas si se detiene a mirar cada pared. Le recomiendo empezar temprano, entre 9 y 10 de la mañana, cuando la luz pega de frente a las fachadas del costado sur y las sombras no le arruinan las fotos.

Estos son los murales que usted no se puede perder, con sus calles exactas y lo que representan:

1. "El abrazo de las madres" – Calle 73 con carrera 46

En la esquina de la 73 con la 46, sobre una fachada de dos pisos que antes fue un depósito de muebles, está una de las piezas más conmovedoras del corredor. Es un mural de aproximadamente 8 metros de alto que muestra a un grupo de mujeres mayores abrazando siluetas vacías. La obra, realizada en 2019 por el colectivo Mujeres de Frente, rinde homenaje a las Madres de la Candelaria, el grupo de mujeres que durante años buscó a sus hijos desaparecidos en esta zona. Los rostros de las mujeres son retratos reales de vecinas del barrio, y el fondo tiene una textura que imita las boletas de búsqueda que ellas pegaban en los postes.

Dato curioso: si mira de cerca el costado inferior derecho, hay una lista de nombres pintados en letra pequeña. Son 47 nombres de desaparecidos de la comuna 4, según el registro que el colectivo obtuvo de la personería local. No están todos, pero los que están, están para no olvidarlos.

2. "La memoria de los pájaros" – Calle 73 con carrera 47

Esta pieza, pintada por el artista local Stinkfish en 2021, es quizás la más fotogénica de la ruta. Stinkfish, conocido por sus retratos coloridos con influencia del pop art, hizo en esta ocasión una variación: un pájaro gigante con el pecho abierto del que salen flores y semillas. La idea, según contó el propio artista en una entrevista para un medio local, nació de una conversación con una vecina que le dijo que "los pájaros eran los únicos que vieron todo lo que pasó y nadie les creyó". El mural usa la técnica de esténcil multicapa que caracteriza al artista, pero con una paleta más sobria de lo habitual: verdes, ocres y un azul profundo que contrasta con el gris del concreto.

El pájaro mira hacia el oriente, hacia las montañas de donde vienen los vientos de la mañana. Es un detalle que muchos pasan por alto, pero que los vecinos señalan con orgullo: "el pájaro vigila el barrio".

3. "Raíces de acero" – Calle 73 con carrera 48

En la 73 con 48, sobre la pared lateral de una bodega de reciclaje, se encuentra un mural que rinde homenaje a los oficios del barrio. "Raíces de acero" fue pintado en 2022 por el colectivo La Piel de la Tierra, un grupo de artistas de la comuna 4 que trabaja con materiales reciclados. La obra muestra un árbol cuyas raíces se transforman en engranajes, tuercas y herramientas. Es una metáfora de los talleres mecánicos y las fábricas que dieron trabajo a generaciones de aranjuenses.

Lo interesante de este mural es que los artistas usaron pintura con pigmentos naturales hechos de tierra de la misma comuna. Con el sol, el color va cambiando sutilmente: en la mañana se ve más rojizo y en la tarde más marrón. Es un efecto que no se aprecia en las fotos, pero que en persona es fascinante.

4. "La niña del trompo" – Calle 73 con carrera 49

Este es uno de los murales más antiguos del corredor, pintado originalmente en 2016 y restaurado en 2024. La obra, del artista bogotano DJ Lu, muestra a una niña jugando con un trompo mientras detrás de ella se ve un barrio en llamas. La imagen es fuerte, pero la niña sonríe. DJ Lu explicó en su momento que la pieza habla de la infancia que sobrevivió a la violencia: "los niños que jugaban mientras todo ardía, porque no les quedaba de otra".

El mural fue restaurado por estudiantes del colegio aledaño, el INEM José Félix de Restrepo, como parte de un proyecto de memoria escolar. Si usted va un día de semana entre 1 y 2 de la tarde, es probable que vea a los estudiantes cuidando la zona o explicando la historia del mural a los visitantes. Es una de las pocas piezas del corredor que tiene mantenimiento constante.

5. "Cicatrices de río" – Calle 73 con carrera 50

Este mural, pintado en 2023 por la artista paisa Karina Vásquez, es el más abstracto de la ruta. Son franjas de azul, gris y plata que se entrelazan como si fueran corrientes de agua, pero si uno se aleja unos metros, la forma general es la de una herida que se cierra. Karina Vásquez, quien creció en Aranjuez, contó en una entrevista que la obra representa la relación del barrio con el río Medellín: "el río fue por décadas el basurero de la ciudad, y el barrio también. Esta obra es sobre cómo sanamos juntos".

El mural usa pintura con partículas reflectivas que brillan ligeramente en la noche. Si usted pasa por ahí después de las 7 de la tarde, verá cómo la pared "se enciende" con la luz de los postes. Es un efecto deliberado, pensado para que el arte no desaparezca cuando cae el sol.

6. "Los que se fueron" – Calle 73 con carrera 51

En la recta final del corredor, antes de llegar a la carrera 52, está una de las piezas más recientes (pintada en enero de 2026) y más políticas del recorrido. "Los que se fueron" es un mural colaborativo que ocupó una fachada completa de tres pisos. Muestra un tren del Metrocable lleno de siluetas humanas que se desvanecen hacia el cielo. La obra, liderada por el colectivo Grafiti Resistencia, habla de los desplazados, los exiliados y los que tuvieron que irse del barrio por amenazas o falta de oportunidades.

Lo más conmovedor es que los organizadores invitaron a los vecinos a escribir en pequeños papeles los nombres de personas que se fueron, y esos papeles fueron incrustados en el mural bajo una capa de barniz. Si usted se acerca, puede leer decenas de nombres: "Don Álvaro, el de la tienda", "Luz Mery, mi prima", "El Mono, que tocaba guitarra". No hay apellidos completos, solo recuerdos. Es un mural que no se ve en una foto; hay que leerlo en persona.

Dónde comer o beber: paradas para recargar entre mural y mural

Después de dos horas mirando paredes, el cuerpo pide algo. La buena noticia es que la calle 73 no es solo arte: también tiene opciones gastronómicas que valen la pena. Estas son mis recomendaciones, pensadas para un recorrido que no se interrumpe:

La Tienda de Doña Gloria – Calle 73 con carrera 47

A media cuadra del mural de Stinkfish está esta tienda de barrio que lleva 30 años funcionando. Doña Gloria, una señora de 68 años que vivió toda la violencia del sector, atiende con una sonrisa que desmiente lo que ha visto. Aquí usted puede comprar una gaseosa bien fría, un paquete de papas o un "pintadito" de café por unos $2.000 COP. Lo mejor no es la comida, sino la conversación: si usted le pregunta por los murales, ella le cuenta historias que no están en ninguna guía. "Ese de los pájaros lo pintaron un día que llovía mucho", me dijo una vez. "Yo les presté un toldillo para que no se mojaran las pinturas".

Horno San Martín – Carrera 48 con calle 73

Si le da hambre de verdad, este horno de tradición familiar es el lugar. Venden pan de yuca, pandequeso y almojábanas recién horneadas desde las 6 de la mañana. Un desayuno completo (dos pandequesos y un café) le sale por unos $6.000 COP. Los domingos hacen una "bandeja de pan" especial con quesito y mermelada de guayaba que es imperdible. No es un lugar turístico: es un horno de barrio donde los vecinos van a comprar el pan de todos los días. Pero si usted llega con respeto y saluda, lo van a tratar como a uno más.

La Esquina del Sabor – Calle 73 con carrera 50

Este puesto de comida al paso, que atiende de jueves a domingo desde las 6 de la tarde, es famoso entre los trasnochadores del barrio por sus "perros calientes sencillos" ($5.000 COP) y sus "hamburguesas de la casa" ($8.000 COP). No es gourmet, pero es honesto. Lo que sí le recomiendo probar es la "limonada de coco", que preparan con coco fresco rallado en el momento. El dueño, don Jairo, es también uno de los gestores culturales que ayudó a organizar las jornadas de pintura de los murales. Si usted le dice que está haciendo la ruta, es muy probable que le cuente cómo convenció a los vecinos para que prestaran sus fachadas.

Cómo llegar y transporte: todas las rutas hacia la 73

Llegar a la calle 73 es fácil, y tiene varias opciones según de dónde venga. La más recomendable para los que no conocen el barrio es el Metro:

  • En Metro: Bájese en la estación Andalucía (Línea A). Salga por el costado norte (hacia la calle 73) y camine dos cuadras hacia el occidente. En total son unos 5 minutos a pie hasta el inicio del corredor de murales. Si viene desde el centro, el trayecto en Metro toma unos 10 minutos.
  • En Metrocable: Si quiere una vista panorámica antes de empezar, puede subirse al Metrocable en la estación Andalucía (línea K) y bajarse en la estación La Aurora. Desde allá, un bus del barrio lo baja hasta la 73 en unos 15 minutos. Esta ruta es más larga, pero la vista de la ciudad desde el cable es espectacular.
  • En bus: Las rutas que pasan por la avenida 73 son varias. Los buses que van de Bello a El Poblado o de Castilla a San Diego lo dejan en la 73 con carrera 45 o con carrera 52. El pasaje cuesta alrededor de $3.000 COP. Pregúntele al conductor "¿me deja en la 73 con 45?" y él le avisa.
  • En carro o moto: Si viene en carro, sepa que el parqueo en la calle 73 es complicado. Hay parqueaderos privados cerca de la carrera 45 y de la 52, con tarifas de $4.000 a $6.000 COP la hora. Si puede, mejor venga en Metro y evítese el estrés. En moto, puede parquear en las zonas marcadas sin problema.
  • En bicicleta: La 73 no tiene ciclorruta, pero el tráfico en las mañanas de domingo es bajo. Hay bicicleteros en la estación Andalucía del Metro donde puede dejar su bici asegurada con candado. Eso sí, prepárese para algunas subidas si viene desde el sur.

Para los que vienen de otras ciudades o países, la referencia más fácil es: tome el Metro hasta Andalucía, y la 73 es la calle que pasa justo al lado de la estación. No se puede perder.

Tips locales: cómo vivir la experiencia como un aranjuense

Después de varias visitas al corredor y de hablar con vecinos, artistas y comerciantes, estos son los consejos que solo le dará alguien que conoce el barrio de verdad:

  • Vaya entre semana, no el fin de semana. Los sábados y domingos hay más gente (sobre todo estudiantes de fotografía), pero entre martes y jueves el barrio está más tranquilo, los vecinos están más dispuestos a conversar y las tiendas tienen menos fila. El lunes, ojo: muchos murales están en fachadas de talleres que cierran, y algunas tiendas de comida no abren.
  • Hable con los vecinos, no solo con los artistas. Los murales son de ellos, no de los pintores. Si usted ve a alguien barriendo la entrada de su casa o sentado en una esquina, salude y pregunte por el mural de su fachada. Le van a contar historias que no están en ninguna placa. Eso sí, sea respetuoso: no entre a las casas ni tome fotos de las personas sin pedir permiso.
  • Traiga efectivo. Muchas tiendas y puestos de comida del barrio no reciben tarjeta ni pagos digitales. Para el café de Doña Gloria, el pan del Horno San Martín o una limonada en La Esquina del Sabor, necesitará billetes pequeños. Hay un cajero automático en la carrera 48 con 73, pero a veces tiene fila o está sin servicio.
  • Use protector solar y lleve agua. La calle 73 no tiene árboles grandes que den sombra, y el sol de Medellín a mediodía pega duro. Le recomiendo empezar el recorrido a las 9 de la mañana y llevar una botella de agua. Hay un par de tiendas en el camino donde puede rellenar, pero mejor prevenir.
  • No se limite a la 73. El corredor principal es la calle 73, pero los murales se extienden una o dos cuadras hacia el norte y el sur. En la carrera 47 con calle 71 hay un mural de la artista Bekam sobre el reciclaje, y en la carrera 50 con calle 74 hay uno sobre el fútbol de barrio. Si tiene tiempo, explore las calles aledañas: encontrará piezas más pequeñas pero igual de poderosas.
  • Respete la obra. No toque los murales, no los raye y no se suba a las estructuras para tomarse fotos. Algunos vecinos han invertido tiempo y dinero en restaurar las fachadas, y un acto de irrespeto puede echar a perder el trabajo de meses. Si quiere una foto "artística", agáchese o use el ángulo, pero no dañe la pintura.
  • Vaya con tiempo. No intente hacer la ruta en 20 minutos. Cada mural tiene detalles que solo se ven de cerca: nombres, fechas, símbolos, dedicatorias. Planee mínimo dos horas para el recorrido completo, y si quiere conversar con vecinos, tres. No hay afán; el barrio no se va a ir.

Preguntas frecuentes

¿Es seguro caminar por la calle 73?

Como en cualquier barrio de Medellín, hay que tener precaución, pero la calle 73 es relativamente segura durante el día. Hay presencia de vecinos, comerciantes y estudiantes, y la zona ha mejorado mucho en los últimos años. Le recomiendo hacer el recorrido entre 9 de la mañana y 5 de la tarde, no llevar objetos de valor a la vista y, si va solo, usar el celular con moderación. En las noches, el sector cambia y es mejor ir acompañado o tomar un taxi. Los locales son amables y están acostumbrados a ver visitantes por los murales, así que no dude en preguntar si tiene dudas.

¿Los murales son permanentes o cambian?

Algunos son permanentes, otros # La mayoría de los murales del corredor central (los que describí arriba) han sido restaurados o protegidos por los vecinos, pero el arte urbano es vivo: hay piezas que se repintan cada cierto tiempo, y otras que desaparecen cuando un dueño decide remodelar su fachada. En agosto de 2026, el corredor está en su mejor momento, pero si usted vuelve en un año, es probable que encuentre piezas nuevas y algunas que ya no están. Eso es parte de la naturaleza del arte callejero: no es un museo estático, es un diálogo constante.

¿Puedo contratar un guía local para el recorrido?

Sí, aunque no hay una agencia oficial. La mejor manera es contactar a los colectivos que pintaron los murales, como Grafiti Resist

Introducción histórica o contextual

Aranjuez es un barrio que ha transformado su identidad a través del arte urbano, convirtiéndose en un epicentro de la memoria colectiva y la expresión cultural en Medellín. Fundado en la década de 1930, este sector ha sido testigo de múltiples cambios sociales y económicos que han dejado una huella en su paisaje. Con un pasado marcado por la industrialización y la migración, Aranjuez ha sabido adaptarse, integrando su historia en los murales que adornan sus calles.

En la actualidad, el arte urbano en Aranjuez no solo embellece el entorno, sino que también cuenta historias de resistencia y comunidad. Los murales reflejan las vivencias de sus habitantes, abordando temas como la memoria histórica, la identidad cultural y la lucha por los derechos. Estos elementos convierten al barrio en un lienzo vivo que invita a los visitantes a reflexionar sobre su pasado y presente.

Explorar los murales de Aranjuez es una experiencia enriquecedora, ya que cada obra tiene un significado y contexto que vale la pena conocer. Además de los murales, el barrio ofrece una variedad de espacios para disfrutar del arte y la cultura local, siendo un lugar perfecto para aquellos que buscan una conexión más auténtica con la ciudad.

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Camila Mendoza

Camila Mendoza

Cronista de Historia Urbana & Barrios

Historiadora urbana y apasionada de la arquitectura colonial y republicana. Rescata la memoria barrial y los secretos de cada rincón.

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