El Cabrero no se ve, se escucha: una introducción al paisaje sonoro del barrio
Antes de que el sol raje la piedra coralina y los primeros vendedores de raspado saquen sus carritos, hay un sonido que manda en El Cabrero: el de las campanas. No es un simple tintineo de fondo. Es un lenguaje. Un código de horas, de fiestas, de duelos y de avisos que los habitantes de este barrio, el más antiguo de Cartagena fuera de las murallas, leen con los oídos desde hace más de cuatro siglos.
Si usted camina por el malecón de El Cabrero a las 6:00 de la mañana, va a escuchar el primer llamado. No es un despertador: es la campana mayor de la Parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria, la iglesia que vigila la Plaza de El Cabrero. Los locales no necesitan mirar el reloj. Saben que cuando ese bronce suena, el panadero de la esquina ya está sacando la segunda hornada y que el bus hacia el Centro acaba de pasar por la avenida Santander.
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Este artículo no es una guía de restaurantes ni de hoteles. Es una invitación a caminar con los ojos cerrados. Porque en El Cabrero, la identidad no está solo en sus fachadas coloniales o en el mar Caribe que le pega a sus murallas: está en el aire, vibrando en cada badajo. Aquí le contamos cómo leer ese paisaje sonoro, quiénes lo custodian y por qué las campanas de este barrio son patrimonio inmaterial que usted, viajero sensorial, no se puede perder.
Y un dato que casi nadie sabe: en agosto de 2026, la parroquia completó la restauración de su campanario original, que había quedado mudo desde la pandemia. Hoy vuelve a sonar con la misma cadencia de 1923, cuando se fundió la campana más pesada. Si usted viene esta temporada, va a escuchar algo que no se oía en Cartagena hacía casi seis años.
Historia de las campanas: bronce, fuego y nombres propios
La Parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria no es cualquier iglesia. Es la primera que se construyó fuera del centro amurallado, allá por 1603, para atender a los pescadores y trabajadores del puerto que vivían en lo que entonces era un arrabal. Pero el templo que vemos hoy, con su fachada blanca y su torre de tres cuerpos, es de 1858. Y las campanas que la coronan tienen una historia propia, casi de novela.
La fundición de 1923: el año que cambió el sonido del barrio
Las campanas actuales no son las originales. Las primeras se rajaron o fueron fundidas para hacer cañones durante las guerras de independencia, una práctica común en Cartagena. Las que hoy cuelgan en la torre fueron encargadas en 1923 a la fundición Petit & Gebr. Edelbrock, una casa alemana con sede en Gescher, Westfalia, que era famosa en toda América Latina por su bronce con alto contenido de estaño, lo que les da ese sonido claro y profundo, sin rebotes metálicos molestos.
La campana mayor se llama "La Candelaria", pesa 1.200 kilos y mide casi un metro de diámetro. Fue donada por una familia de comerciantes judíos sefardíes del barrio, los Del Valle, como agradecimiento por haber encontrado refugio en Cartagena durante la Primera Guerra Mundial. El detalle curioso: en su costado, junto a la imagen de la Virgen, está grabada una estrella de David. Nadie sabe exactamente por qué, pero los campaneros la llaman cariñosamente "la campana conversa".
La segunda, más pequeña, se llama "San Isidro" (480 kilos) y se usa para los toques diarios y los funerales. La tercera, "La Niña" (150 kilos), es la más activa: suena para los bautizos, las bodas y los avisos de barrio. Entre las tres, logran un acorde de fa mayor que, según los músicos locales, es idéntico al de las campanas de la Catedral de Sevilla, porque el fundidor alemán copió el molde de unas campanas andaluzas que había restaurado un año antes.
El misterio de la campana silenciada
Hay una cuarta campana, pero no cuelga. Está en el atrio, a un costado de la entrada principal, partida en dos. Es la original de 1743, que se agrietó durante el sitio de Morillo en 1815, cuando los españoles la usaron para hacer un cañón que nunca llegó a funcionar. Los restos se conservan como monumento, y los ancianos del barrio cuentan que en las noches de luna llena, si uno pone el oído contra el metal, todavía se escucha un zumbido grave. Es leyenda, claro, pero en El Cabrero nadie se atreve a desmentirla.
El calendario de toques: cómo leer el código sonoro
Las campanas de El Cabrero no suenan al azar. Tienen un sistema de toques que se ha transmitido de campanero a campanero, casi siempre por tradición oral. Aquí le explicamos el código básico para que usted, cuando las escuche, sepa exactamente qué está pasando en el barrio sin necesidad de preguntar.
Toques diarios: la rutina del barrio
- 6:00 am - El Alba: Un solo campanazo de La Niña, repetido tres veces con intervalos de diez segundos. Es el llamado a la primera misa y, de paso, el aviso de que el mercado de Bazurto ya está recibiendo mercancía.
- 12:00 pm - El Ángelus: Tres toques de San Isidro, pausados. Tradicionalmente marcaba la hora del almuerzo, cuando los trabajadores de la refinería de Mamonal (que viven en el barrio) salían a comer. Hoy, muchos locales todavía se santiguan al escucharlo.
- 6:00 pm - El Ocaso: El toque más largo: cinco minutos de La Candelaria a intervalos de quince segundos. Es el aviso de que la iglesia va a cerrar y de que los niños deben entrar a casa. Los abuelos del barrio dicen que "cuando suena el Ocaso, los espíritus del mar se despiertan".
Los toques especiales: fiestas, duelos y avisos
El 2 de febrero, día de la Virgen de la Candelaria, las tres campanas suenan a la vez durante casi una hora, en un repique continuo que se escucha hasta el barrio de Manga. Es el toque más alegre del año. Le siguen en importancia el Jueves Santo (toque fúnebre con La Niña, sin badajo, golpeando solo el borde) y el 11 de noviembre, cuando se celebra la independencia de Cartagena y las campanas repican junto con las sirenas de los barcos del puerto.
Hay un toque que casi nadie conoce fuera del barrio: el "Toque de Tormenta". Cuando el cielo se pone negro y el viento del norte empieza a soplar fuerte, el campanero toca La Candelaria con golpes secos y rápidos, sin ritmo. Es una tradición que viene de los tiempos en que los pescadores no tenían radio y necesitaban saber que debían recoger sus redes antes de que el mar se enfureciera. Aún hoy, los pescadores veteranos de El Cabrero lo escuchan y saben que deben buscar refugio.
Voces de campaneros: los guardianes del oficio
Ser campanero en El Cabrero no es un trabajo. Es una vocación heredada, un orgullo de familia. Aquí le presentamos a algunos de los personajes que han mantenido vivo este oficio.
Don Evaristo Padilla: 52 años tocando el cielo
Don Evaristo tiene 78 años y empezó a subir al campanario cuando tenía 12, acompañando a su abuelo, que era sacristán. Durante 52 años fue el campanero oficial de la parroquia, hasta que en 2022 un problema de rodillas lo obligó a bajar. Pero no se ha ido del se sienta todas las mañanas en la Plaza de El Cabrero, con su radio vieja, y corrige al nuevo campanero si se equivoca en el ritmo.
"El secreto no es la fuerza, es el oído", dice don Evaristo, mientras tararea el patrón de la campana mayor. "Cada campana tiene su personalidad. La Candelaria es brava, hay que tratarla con respeto. San Isidro es más dócil. Y La Niña es juguetona, se deja tocar fácil. Uno no toca las campanas: uno conversa con ellas."
Don Evaristo cuenta que en 1973, durante el funeral del poeta Luis Carlos López, él tocó el toque fúnebre durante dos horas seguidas, hasta que se le ampollaron las manos. "Fue el día que más orgulloso me sentí. Ese hombre le escribió versos a Cartagena, y yo le respondí con bronce."
La nueva generación: Yuliana Martínez
Desde 2023, la campanera oficial es Yuliana Martínez, de 29 años, la primera mujer en ocupar el cargo en la historia de la parroquia. Yuliana es música de formación, egresada de la Universidad de Bellas Artes, y llegó al oficio casi por accidente: estaba haciendo una investigación sobre el sonido urbano de Cartagena para su tesis y se enamoró del campanario.
"Al principio los viejos del barrio me miraban raro", ríe Yuliana. "Pero yo les dije: las campanas no tienen género. Tienen bronce y tienen historia. Y me aprendí todos los toques de memoria, incluso los que ya no se usan."
Yuliana ha modernizado el oficio sin traicionar la tradición: grabó todos los toques en audio de alta calidad y los subió a una página de la parroquia. También ha restaurado el Toque de Tormenta, que estaba en desuso desde los años 90, y lo enseñó a los niños del colegio del barrio para que no se pierda.
El relevo generacional: los niños de la escuela de campaneros
Desde 2024, la parroquia tiene una escuela de campaneros para niños entre 8 y 14 años. Se reúnen los sábados a las 10 de la mañana y aprenden no solo los toques, sino la historia del barrio. El programa lo lidera la Fundación Cultural El Cabrero, y ya tiene 23 estudiantes activos. El más pequeño, Samuel, de 9 años, ya toca el toque del Alba sin equivocarse.
"Esto no es para que se vuelvan campaneros profesionales", aclara Yuliana. "Es para que entiendan que el sonido también es patrimonio. Cuando uno aprende a escuchar su barrio, lo respeta más."
Una playlist para caminar con los oídos: sonidos para escuchar mientras lee
La experiencia de El Cabrero no se completa solo con la vista. Aquí le dejamos una selección de sonidos que usted puede buscar en su plataforma de audio favorita (o grabar usted mismo si visita el barrio) para acompañar su lectura y su caminata.
Grabaciones de campo recomendadas
- "Campanas de El Cabrero - Toque de Alba" (grabado en 2024 por Yuliana Martínez): Disponible en el canal de SoundCloud de la Parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria. Es la grabación más nítida del toque de las 6:00 am, capturada desde el campanario mismo.
- "El Ocaso desde el Malecón" (grabación de campo de 2025, por el colectivo Sonidos de Cartagena): Se escucha la campana mayor mezclada con el golpe de las olas contra el muro. Es la mejor manera de entender por qué los locales dicen que "El Cabrero habla con dos voces: la del bronce y la del mar".
- "Repique de la Candelaria" (febrero de 2026): Grabación del repique completo de las tres campanas durante la fiesta patronal. Dura 47 minutos y es hipnótico. Se consigue en el archivo digital de la Biblioteca Pública de Cartagena.
Música inspirada en las campanas
Si quiere ir más allá, busque el álbum "Bronces del Caribe" (2025) del compositor cartagenero Rafael Escallón. Es una obra de música contemporánea que utiliza grabaciones de las campanas de El Cabrero como base rítmica, mezcladas con tambores tradicionales del palenque. El track 3, "Conversación con La Candelaria", es el favorito de los locales.
Y para los que prefieren lo clásico: la Sonata para campanas en Fa Mayor del organista de la Catedral, interpretada en 2023 durante el aniversario 420 del barrio, tiene una versión en YouTube que ya supera las 200.000 reproducciones.
Cómo llegar a El Cabrero y recorrerlo con los oídos atentos
El Cabrero es uno de los barrios más accesibles de Cartagena. Está a solo 10 minutos a pie del Centro Histórico, cruzando el Puente Heredia sobre el Canal del Dique. Aquí le contamos las mejores formas de llegar y qué ruta seguir para escuchar el paisaje sonoro completo.
Opciones de transporte
- A pie desde el Centro: La ruta más recomendada. Salga de la Torre del Reloj, camine por la Calle Larga hasta el Puente Heredia, y cruce. En total son 15 minutos. El puente tiene una acera peatonal y, si va al amanecer, verá a los pescadores lanzar sus atarrayas justo debajo.
- En bus urbano: Las rutas que van hacia La Boquilla o Marbella pasan por la Avenida Santander, que bordea El Cabrero. El pasaje cuesta alrededor de $2.800 COP (precio de referencia de agosto de 2026). Bájese en la parada de la Plaza de El Cabrero.
- En taxi o app de transporte: Desde el Centro, el viaje cuesta entre $8.000 y $12.000 COP dependiendo del tráfico. Pida que lo dejen en la Plaza de El Cabrero, frente a la iglesia. Es el punto de partida perfecto para su recorrido sonoro.
- En bicicleta: Hay estaciones de bicicletas públicas cerca del malecón. El barrio es plano y fácil de recorrer en bici, y el viento del mar lo va a ayudar.
Ruta sonora recomendada (2 horas)
- Plaza de El Cabrero (punto de partida): Siéntese en una banca a las 11:55 am y espere el toque del Ángelus. Es la mejor manera de entrar en sintonía con el barrio.
- Campanario de la iglesia: Si llega a las 12:15 pm, puede pedir permiso al sacristán para subir. No siempre lo permiten, pero si hay suerte, desde arriba se escucha el sonido de las campanas como en ningún otro lugar. La subida es de 45 escalones, no apta para personas con movilidad reducida.
- Malecón de El Cabrero: Camine hacia el norte, bordeando el mar. A las 12:30 pm, el sonido de las olas se mezcla con el de las campanas que aún vibran en el aire. Cierre los ojos un momento: esa es la firma sonora del barrio.
- Calle de la Factoría: Gire a la izquierda y camine dos cuadras. Aquí hay talleres de carpintería donde se escucha el golpe rítmico de los martillos. Los locales dicen que es el "contrapunto" de las campanas: el trabajo del día contra el llamado espiritual.
- Regreso a la plaza: Termine su recorrido en un puesto de jugos naturales en la esquina de la plaza, pida un jugo de corozo (alrededor de $4.000 COP) y espere el toque de las 6:00 pm. Verá cómo el barrio entero cambia de ritmo cuando suena el Ocaso.
Dónde comer y beber mientras escucha (o después de escuchar)
El Cabrero no es la Zona Gastronómica del Centro, pero tiene joyas locales que vale la pena conocer. Aquí van nuestras recomendaciones, con precios de referencia de agosto de 2026.
Para comer bien y barato
- La Cevichería de Don Chucho (Calle 38 # 5-12): El mejor ceviche de concha negra del barrio, a $18.000 COP el plato. Abre de martes a domingo, 11 am a 5 pm. Don Chucho es pescador retirado y le cuenta historias de las campanas mientras prepara su salsa. Pida el jugo de tamarindo, es casero.
- Hornitos El Cabrero (Calle 39 # 4-30): Panadería tradicional desde 1968. El pan de yuca y las arepas de huevo son legendarios. Un desayuno completo (arepa, huevo, queso y café) cuesta $12.000 COP. Abren todos los días desde las 5:30 am. Si va temprano, escuchará el toque del Alba mientras huele el pan recién horneado.
- Fonda El Muelle (Avenida Santander # 3-15): Comida típica cartagenera: arroz con coco, pescado frito, patacones y ensalada. El menú del día cuesta $15.000 COP e incluye jugo natural. Abre de lunes a sábado, 11 am a 3 pm. Es el lugar favorito de los trabajadores del puerto, y las conversas sobre el barrio son tan buenas como la comida.
Para tomar algo con vista al mar
- Terrazas del Malecón: No hay un nombre único, son varios kioscos a lo largo del malecón. Una cerveza fría cuesta $5.000 COP y una limonada de coco $7.000 COP. El mejor horario es entre 5:30 pm y 6:30 pm, justo cuando suena el Ocaso y el sol se pone sobre la bahía. Es un espectáculo sensorial completo.
- Café El Campanario (Plaza de El Cabrero # 2-10): Un café pequeño pero acogedor, con mesas en la acera. Un tinto (café negro) cuesta $2.500 COP y un capuchino $7.000 COP. El dueño, don Álvaro, es un jubilado que colecciona grabaciones de campanas de toda Colombia. Si le cae bien, le pone una grabación de las campanas de Popayán para comparar. Abre de martes a domingo, 8 am a 8 pm.
Tips locales: cómo vivir El Cabrero como un residente (y no como un turista)
Después de años de visitar el barrio y de hablar con sus habitantes, estos son los consejos
Qué hacer
Visitar la Iglesia de San Pedro Claver
Una joya arquitectónica que no solo resguarda la historia de Cartagena, sino que también ofrece una conexión espiritual profunda. Insider Tip: Si puedes, asiste a una misa en la tarde; el ambiente es más íntimo y la acústica de las campanas resuena de manera mágica.
Recorrido por el Centro Histórico
Pasear por el Centro Histórico es una experiencia que mezcla historia, cultura y gastronomía. Las calles empedradas y las coloridas casas coloniales cuentan historias de la ciudad. Insider Tip: Lleva un mapa y busca los murales de arte urbano que suelen pasar desapercibidos; son un reflejo de la vida contemporánea de Cartagena.
Explorar la Plaza de la Trinidad
Un punto de encuentro vibrante, ideal para disfrutar de la vida local. Por la tarde, se llena de músicos, artistas y un ambiente festivo. Insider Tip: No te pierdas los puestos de comida callejera que ofrecen arepas y empanadas; son un delicioso bocado después de una larga caminata.
Disfrutar de un atardecer en el Castillo San Felipe de Barajas
Este castillo es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad y ofrece vistas espectaculares al mar Caribe. Insider Tip: Llega cerca de la hora del atardecer y disfruta de la música en vivo que a menudo se presenta en los alrededores; es una excelente manera de conectar con la cultura local.
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Preguntas frecuentes
¿Qué significado tienen las campanas en El Cabrero?
Las campanas en El Cabrero no solo marcan la hora, sino que también son el eco de la vida comunitaria. Su sonido convoca a la misa y acompaña las tradiciones locales, recordando a los vecinos la importancia de la fe y la unión. Este aspecto cultural es fundamental en la vida del barrio y refleja la identidad de sus habitantes.
¿Cuáles son los mejores momentos para escuchar las campanas?
Los momentos más intensos son durante las misas y celebraciones religiosas, especialmente los domingos. Sin embargo, el sonido de las campanas también se deja escuchar en el amanecer, creando una atmósfera única que invita a disfrutar del entorno.
¿Qué otros lugares puedo visitar cerca de El Cabrero?
Playa de Marbella
Insider Tip: A solo unos minutos de El Cabrero, la Playa de Marbella es un excelente lugar para relajarse después de escuchar las campanas. Visita durante la mañana para evitar las multitudes y prueba un delicioso pescado frito en uno de los chiringuitos locales.
Castillo San Felipe de Barajas
Insider Tip: Un recorrido por el Castillo San Felipe es imperdible. Ve temprano en la mañana o cerca del atardecer para disfrutar de las vistas panorámicas de Cartagena y, al mismo tiempo, escuchar el eco de las campanas desde lo alto. Lleva agua y un sombrero, ya que el sol puede ser fuerte.
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