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Rutas a pie por las murallas olvidadas: senderismo histórico en las fortificaciones de Cartagena (sin turistas)

Camila Mendoza
Camila Mendoza|Cronista de Historia Urbana & Barrios
Actualizado el 16 de julio, 2026
Rutas a pie por las murallas olvidadas: senderismo histórico en las fortificaciones de Cartagena (sin turistas)

Cuando la mayoría de la gente piensa en las murallas de Cartagena, se imagina el tramo del Centro Histórico, lleno de vendedores de sombreros vueltiaos, turista

Introducción

Cuando la mayoría de la gente piensa en las murallas de Cartagena, se imagina el tramo del Centro Histórico, lleno de vendedores de sombreros vueltiaos, turistas posando para fotos y el ruido constante de los carros. Pero la verdadera joya de la ingeniería militar española está en los tramos olvidados, esos que quedan lejos de las postales. A pocas cuadras de la Torre del Reloj, hay baluartes y fortines donde el único sonido es el del viento y el mar. En julio de 2026, si quieres caminar sin prisas y sin codazos, necesitas conocer estas rutas a pie que te voy a contar.

Aquí no hay filas para el helado ni selfies con el atardecer de fondo. Esto es senderismo histórico de verdad: piedras que guardan siglos de batallas, vistas al Caribe que solo conocen los locales y, de paso, un buen ejercicio. Prepárate para sudar, porque el sol en Cartagena no perdona, pero la recompensa es una ciudad que pocos han visto.

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Lista de tramos secretos de las murallas de Cartagena

1. Fuerte de San Sebastián de Pastelillo – El fortín de los pescadores

Este fuerte está en el barrio El Laguito, justo al lado del Club de Pesca. La mayoría de la gente pasa de largo porque piensa que es solo un restaurante caro, pero el verdadero tesoro está en la base de la muralla, donde los pescadores locales amarran sus botes. Desde aquí se ve toda la bahía de Cartagena, incluyendo la Isla de Tierra Bomba. El camino empieza en la Avenida Miramar, justo donde termina la zona hotelera de Bocagrande. Son apenas 800 metros de ida, pero el piso es irregular, con piedras sueltas y raíces de árboles que se han incrustado en los muros. Lleva zapatos cerrados, no chanclas. El mejor horario es a las 6:30 de la mañana, cuando el sol apenas calienta y los pelícanos se lanzan al agua. Dato curioso: este fuerte fue construido en el siglo XVIII para proteger la entrada de la bahía, pero nunca recibió un ataque directo. Los españoles lo usaban más como almacén de pólvora que como posición de combate.

2. Baluarte de San Ignacio – El mirador secreto del Centro Histórico

Ubicado en la Calle Larga, justo detrás del Museo Naval del Caribe, este baluarte es uno de los menos visitados de todo el sistema de murallas. La entrada es discreta: una puerta de madera oxidada que parece llevar a un taller de reparación, pero al cruzar te encuentras con una plataforma de piedra que da directo al mar. Desde aquí se ve el Castillo de San Felipe, pero desde un ángulo que nadie más tiene. La caminata desde la Plaza de los Coches hasta acá son unos 15 minutos a paso tranquilo, pero el piso es adoquín colonial, así que cuidado con los tobillos. Lo mejor de este lugar es que casi siempre está vacío. Los turistas se quedan en la muralla de la Avenida Santander, pero este tramo tiene menos de 50 metros de largo, con bancas de piedra donde puedes sentarte a leer un libro sin que nadie te interrumpa. Consejo: lleva agua, porque no hay tiendas cerca. Y si ves un grafiti colonial en la pared, no lo toques; algunos tienen más de 200 años y son marcas de los soldados que vigilaban el puerto.

3. Muralla de la Media Luna – El tramo de los fantasmas

Este es el tramo más largo y menos conocido de todas las fortificaciones de Cartagena. Va desde el Fuerte de la Media Luna, en el barrio de Manga, hasta el Baluarte de San Francisco, en el Centro. Son casi 2 kilómetros de muralla que bordean la Ciénaga de las Quintas, un humedal que muchos cartageneros ni siquiera saben que existe. El camino es de tierra compactada y piedra caliza, con vegetación espesa a los lados. No hay sombra, así que si vas a las 11 de la mañana, te fríes. El mejor momento es al atardecer, entre las 4:30 y las 5:30 de la tarde, cuando la luz cambia y las garzas se posan en los muros. La dificultad es media: hay tramos donde la muralla se ha derrumbado parcialmente y toca bajar con cuidado. Lo más impresionante son los cañones originales que aún están en su lugar, apuntando hacia la ciénaga. Según los historiadores locales, este era el punto más débil de la defensa de Cartagena, porque los españoles pensaban que nadie atacaría por un pantano. Se equivocaron: en 1741, las tropas inglesas intentaron desembarcar justo aquí, pero se hundieron en el lodo. Hoy es un paraíso para los observadores de aves y los que buscan silencio absoluto.

4. Baluarte de Santa Catalina – La escalera hacia el mar

Si entras por la Puerta del Reloj y caminas hacia la derecha, pasando la Plaza de los Coches, llegas a una escalera de piedra que baja directamente al agua. Ese es el Baluarte de Santa Catalina. La mayoría de la gente camina por arriba, pero la magia está abajo, donde las olas golpean los muros y puedes ver los agujeros de bala de cañón que aún están incrustados en la piedra. La bajada es empinada y las escaleras son estrechas, con pasamanos de hierro oxidado. No es para personas con problemas de movilidad. Una vez abajo, hay una pequeña plataforma de concreto que usan los pescadores locales para lanzar sus redes. Desde acá, la vista del Castillo de San Felipe es completamente diferente: parece que está flotando sobre la ciudad. El sonido del mar es tan fuerte que no escuchas nada más. Es un lugar perfecto para meditar o para tomar fotos sin gente. El truco: ve a las 6 de la mañana, cuando los pescadores están recogiendo sus botes y el sol apenas asoma por el cerro de La Popa. Lleva repelente de mosquitos, porque los zancudos son dueños del lugar hasta que el sol calienta bien.

5. Fuerte de San Fernando – La fortaleza abandonada en la isla

Este no está en la ciudad, sino en la Isla de Tierra Bomba, a 20 minutos en lancha desde el Muelle de la Bodeguita. Pero si de senderismo histórico se trata, es imperdible. El Fuerte de San Fernando es una fortaleza del siglo XVIII que nunca se terminó de construir. Quedó a medio hacer, con muros de hasta 10 metros de altura y túneles que se pierden en la oscuridad. La caminata desde el muelle de la isla hasta el fuerte son unos 3 kilómetros por un sendero de arena y piedra, rodeado de cactus y arbustos secos. No hay sombra en todo el trayecto, así que hidratación es clave. Una vez dentro, puedes explorar las bóvedas, subir a las torres y ver el mar desde ambos lados de la isla. Lo más fascinante son los grafitis de los soldados españoles, grabados en la piedra con fechas del siglo XVIII. Algunos dicen cosas como "Viva el Rey" o "Aquí murió Juan". Es un lugar que te transporta a otra época. La lancha de ida y vuelta cuesta unos 15.000 COP por persona (precios de referencia de julio de 2026), y el fuerte no tiene entrada, pero se recomienda dejar una propina al cuidador local que vive al lado. Lleva suficiente agua y algo de comer, porque en la isla no hay restaurantes cerca del fuerte.

6. Baluarte de San José – El escondite de los artistas

Este baluarte está en el barrio de Getsemaní, justo detrás del Centro de Convenciones. La entrada es por la Calle de la Media Luna, pasando la Iglesia de la Trinidad. Es un lugar pequeño, de unos 30 metros de largo, pero tiene una de las vistas más bonitas de la ciudad: desde aquí ves el Cerro de la Popa, la bahía y los techos de las casas coloniales. Lo que lo hace especial es que los artistas locales lo han adoptado como su espacio. Casi siempre hay alguien pintando, tocando guitarra o simplemente sentado en las piedras viendo el atardecer. No hay vendedores, ni música a todo volumen, solo el sonido de los pinceles y las conversaciones en voz baja. La caminata desde la Plaza de la Trinidad hasta acá son 5 minutos, pero el piso es adoquín y puede estar resbaloso si ha llovido. El mejor momento es a las 5 de la tarde, cuando la luz es dorada y los artistas empiezan a llegar. Si tienes suerte, te regalan un dibujo o te cuentan historias de cómo era Getsemaní antes de que llegara el turismo masivo.

Mapa o cómo llegar

No necesitas GPS para estas rutas, pero sí un poco de intuición y ganas de perderte. La mayoría de los tramos están conectados por el sistema de murallas que rodea el Centro Histórico y Getsemaní. Si empiezas en el Fuerte de Pastelillo (en El Laguito), puedes caminar hacia el norte por la Avenida Miramar hasta llegar al Baluarte de San Ignacio (en la Calle Larga). Desde ahí, sigue la muralla hacia el este, pasando por la Puerta del Reloj, y llegarás al Baluarte de Santa Catalina. Para el tramo de la Media Luna, tienes que salir del Centro y caminar hacia Manga, cruzando el Puente Román. El Fuerte de San Fernando requiere una lancha, pero los lancheros en el Muelle de la Bodeguita conocen la ruta. Si te pierdes, pregunta a cualquier local mayor de 50 años; ellos saben dónde están las entradas secretas. Un consejo: descarga un mapa offline de la zona antes de salir, porque en algunos tramos no hay señal de celular.

Conclusión o recomendación final

Cartagena no es solo sus playas y sus restaurantes caros. Las murallas olvidadas son un testimonio de la historia que aún respira en cada piedra. Caminar por estos tramos es como leer un libro de batallas sin tener que pagar entrada a un museo. Si eres de los que prefiere el silencio al ruido, la piedra al concreto y la historia a las selfies, estas rutas son para ti. Solo recuerda: lleva agua, bloqueador solar, zapatos cómodos y, sobre todo, respeto por estos muros que han visto pasar siglos. No dejes basura, no toques los grafitis antiguos y, si encuentras un cañón, no te subas a él. La ciudad te lo va a agradecer.

Descarga el mapa interactivo de las murallas secretas de Cartagena – ideal para tu próxima caminata. Escanea el código QR en la oficina de turismo de la Plaza de los Coches o búscalo en la página de Malokal. Te va a salvar de dar vueltas innecesarias bajo el sol.

Lista numerada (mínimo 5 items con mini-reseña)

  1. Batería del Ángel San Rafael

    Esta fortificación, ubicada al norte de la ciudad, ofrece vistas espectaculares de la bahía. Aunque no es tan conocida como otras estructuras, su historia como punto estratégico de defensa en el siglo XVIII la hace invaluable. Insider Tip: Visita al atardecer para disfrutar de una experiencia mágica, y no olvides llevar tu cámara para capturar el paisaje.

  2. Batería de San José

    Situada en la zona de Getsemaní, esta batería es un excelente ejemplo de la arquitectura militar colonial. La tranquilidad del lugar permite reflexionar sobre su importancia histórica sin el bullicio de los turistas. Insider Tip: Lleva un picnic y disfruta de la sombra de los árboles mientras aprendes sobre la historia local a través de las placas informativas.

  3. Fuerte de San Sebastián del Pastelillo

    Este fuerte, ubicado en la entrada de la bahía, fue vital para la defensa de Cartagena. Aunque es menos visitado, su estructura bien conservada y su ubicación estratégica lo convierten en un lugar fascinante para explorar. Insider Tip: Busca un guía local que pueda contarte las leyendas que rodean este lugar, muchas de las cuales no se encuentran en las guías turísticas.

  4. Castillo de San Felipe de Barajas

    Considerado uno de los fuertes más imponentes de América, San Felipe es una visita obligada. Aunque es popular, hay rutas menos transitadas dentro de sus murallas que te harán sentir como un explorador. Insider Tip: Opta por la visita guiada en horarios menos concurridos, como temprano en la mañana o durante la tarde, para evitar las multitudes.

  5. Mural de Los Héroes

    Este mural, aunque no es una fortificación, está ubicado cerca de las murallas y es un homenaje a los héroes de la independencia. Con un diseño vibrante y lleno de simbolismo, es un interesante contraste con la historia militar que rodea a la ciudad. Insider Tip: Pregunta a los artistas locales sobre el significado detrás de cada figura, ya que muchos de ellos están dispuestos a compartir sus historias.

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Camila Mendoza

Camila Mendoza

Cronista de Historia Urbana & Barrios

Historiadora urbana y apasionada de la arquitectura colonial y republicana. Rescata la memoria barrial y los secretos de cada rincón.

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