Orígenes
Si hay un plato que divide a Cartagena en dos bandos —los que la aman y los que no entienden su fama— es la arepa sucia. No es una arepa cualquiera. No lleva mantequilla, ni queso fresco, ni nada que se parezca a la versión paisa o santandereana. La arepa sucia es un desayuno grasoso, callejero, lleno de sabor y, sobre todo, cargado de historia. Pero, ¿de dónde carajos salió?
La historia oficial, si es que existe, tiene dos versiones. La primera sitúa el nacimiento del plato en la antigua cárcel de San Diego, que funcionó hasta los años 80 en lo que hoy es el Centro de Convenciones. Los presos, con recursos limitados, empezaron a freír arepas de maíz y a rellenarlas con lo que conseguían: huevo, queso costeño duro, y un hogao improvisado. La mezcla, al caer sobre el fogón, dejaba la arepa "sucia" de grasa y residuos. De ahí el nombre.
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La segunda versión, más popular entre los vendedores de Getsemaní, asegura que el plato nació en las calles del barrio a mediados del siglo XX. Doña Matilde, una vendedora de la Plaza de la Trinidad, empezó a servir arepas fritas con huevo y queso a los trabajadores del puerto. Como no había platos, la arepa se servía en un papel y se comía con las manos, dejando las huellas dactilares llenas de grasa. "Sucia" por lo que se veía, no por falta de higiene.
Lo que nadie discute es que la arepa sucia es un invento cartagenero, nacido de la necesidad y la creatividad de las cocinas populares. No es gourmet, no es Instagrameable (a menos que te guste el caos visual), pero es un pedazo de identidad local.
Línea de tiempo o hitos históricos
Para entender cómo un plato callejero pasó de ser comida de obreros a ícono turístico, hay que mirar la evolución de la arepa sucia en el tiempo.
- Década de 1950-1960: Primeras referencias orales de arepas fritas con huevo y queso en la Plaza de la Trinidad, Getsemaní. Se vendían a 10 centavos.
- 1970-1980: La cárcel de San Diego se convierte en un centro de innovación gastronómica forzada. Los presos perfeccionan la técnica de freír la arepa en aceite reciclado, dándole su textura crujiente por fuera y suave por dentro.
- 1990: Con el cierre de la cárcel, varios exempleados y vendedores ambulantes trasladan la receta a las calles de Getsemaní y el Centro Histórico. Nace el primer puesto fijo conocido: "Arepas La Sucia" en la Calle Larga.
- 2005: El auge del turismo en Cartagena lleva a que restaurantes del Centro empiecen a ofrecer versiones "limpias" de la arepa sucia, con ingredientes importados y presentación en plato. Los puristas se quejan.
- 2015: La arepa sucia es incluida en guías gastronómicas internacionales como uno de los platos callejeros imperdibles de Colombia. Aparecen versiones con camarón, langosta y hasta trufa negra.
- 2020-2022: La pandemia golpea fuerte a los vendedores tradicionales. Muchos cierran. Pero también nace un movimiento de rescate: jóvenes cocineros locales empiezan a documentar la receta original y a apoyar a los puestos históricos.
- Mayo de 2026: Hoy, la arepa sucia vive una dualidad: los puestos originales luchan por sobrevivir frente a la gentrificación, mientras los restaurantes "artesanales" la venden a $25.000 COP como si fuera un manjar exótico.
Personajes o hechos clave
Don Ramiro, el arepudo de la esquina
Don Ramiro lleva 32 años vendiendo arepas sucias en la esquina de la Calle de la Sierpe con la Calle de la Media Luna, en Getsemaní. Lo conocí un martes a las 7 de la mañana, cuando el sol aún no pegaba duro y el olor a aceite ya llenaba la cuadra.
"Mire, yo empecé con mi mamá. Ella tenía un carrito de madera, de esos que ya no se consiguen. La arepa sucia de antes no era como la de ahora. Llevaba huevo, queso costeño, hogao y nada más. Nada de salchichas, nada de pollo, nada de esas cosas raras", me dice mientras voltea una arepa en el budare de hierro.
Don Ramiro es una leyenda entre los madrugadores: taxistas, albañiles, estudiantes de la Universidad de Cartagena. Su secreto, según él, es el hogao: "Lo hago con tomate chonto, cebolla cabezona, ajo y comino. Nada de cilantro, que eso es pa' otras cosas. Y el queso tiene que ser costeño, duro, de ese que raspa cuando lo muerdes".
Pero Don Ramiro también es testigo del cambio. "Antes vendía 200 arepas al día. Ahora, con suerte 80. Los turistas pasan, toman foto, pero no compran. Prefieren ir a los restaurantes de la Plaza de la Trinidad, donde les ponen la arepa en un plato de loza y les cobran $18.000. Yo la vendo a $5.000, pero la gente cree que lo barato es malo".
La receta original vs. la versión artesanal
Aquí está el meollo del asunto. La arepa sucia original tiene una composición simple pero precisa:
- Arepa de maíz: Hecha con masa de maíz blanco o amarillo, sin leche ni mantequilla. Se fríe en aceite vegetal caliente hasta que queda dorada y crujiente por fuera.
- Huevo: Se rompe directamente sobre la arepa mientras se fríe, para que se cocine junto con la masa.
- Queso costeño: Duro, salado, rallado grueso. Se agrega al final, justo antes de servir, para que se derrita ligeramente con el calor residual.
- Hogao: Una salsa espesa de tomate, cebolla, ajo y comino. Se unta sobre la arepa antes de doblarla.
La versión "artesanal" que venden en restaurantes como La Mulata o El Bistró de la Trinidad suele incluir ingredientes extras: mozzarella, jamón serrano, aguacate, mayonesa de ajo. Algunos incluso la sirven con camarones salteados. ¿Es rico? Sí. ¿Es una arepa sucia? No.
Las tres paradas clásicas
Si quieres probar la versión original, hay tres puestos que han resistido el paso del tiempo:
- Arepas La Sucia (Calle Larga #10-25): El más antiguo de los que aún funcionan. Abren de lunes a sábado, 6am a 12pm. Precio: $5.000 COP (mayo de 2026). No esperes lujos: es un carrito con toldillo, pero el sabor es el de antes.
- Puesto de Doña Cielo (Plaza de la Trinidad, esquina noroccidental): Doña Cielo tiene 68 años y sigue haciendo arepas como su abuela. Su hogao es legendario. Abre de martes a domingo, 7am a 11am. Precio: $4.500 COP.
- El Carrito de Don Ramiro (Calle de la Sierpe con Media Luna): El que mencioné antes. Abre todos los días, 6am a 1pm. Precio: $5.000 COP. Lleva tu propio termo de café, que él no vende.
Estado actual
La arepa sucia está en una encrucijada. Por un lado, el turismo masivo ha creado una demanda de versiones "mejoradas" que poco tienen que ver con el plato original. Por otro, los vendedores históricos luchan contra el aumento de los alquileres en Getsemaní, las restricciones del espacio público y la competencia de los restaurantes que pueden pagar publicidad en Instagram.
En mayo de 2026, hay al menos cinco restaurantes en el Centro Histórico que ofrecen "arepa sucia artesanal" en sus menús. Algunos son honestos y la llaman "arepa sucia moderna". Otros, como el restaurante Alma del Mar, la venden a $28.000 COP con langosta y salsa de maracuyá. Los puristas, como Don Ramiro, se limitan a decir: "Eso no es arepa sucia, es otra cosa. Pero si la gente paga, pues que paguen".
Sin embargo, hay esperanza. En los últimos dos años, un grupo de cocineros locales llamado "Sabor Costeño" ha estado documentando las recetas originales y organizando rutas gastronómicas que incluyen los puestos tradicionales. También han creado una infografía descargable con la historia y las ubicaciones exactas de los cinco puestos más antiguos. Esa infografía se puede descargar gratis desde su sitio web (saborcosteñocartagena.com) y es la mejor guía para quien quiera comer la arepa sucia real, no la turística.
Un dato curioso que pocos saben: la arepa sucia original se come sin cubiertos. Se dobla como un taco, se envuelve en una servilleta de papel y se muerde de lado. Si la sirven en un plato con tenedor y cuchillo, no es arepa sucia. Es otra cosa. Y si el queso no raspa, tampoco.
La próxima vez que estés en Cartagena, camina hasta Getsemaní antes de las 10 de la mañana. Busca un carrito con toldillo, un olor a aceite caliente y una fila de taxistas. Pide una arepa sucia con huevo y queso costeño. No pidas pollo, no pidas camarón, no pidas nada más. Cómela con las manos, deja que la grasa te corra por los dedos, y entiende por qué este plato callejero ha sobrevivido a cárceles, pandemias y gentrificación.
Y si quieres llevar la historia contigo, descarga la infografía gratuita 'Historia de la Arepa Sucia' en saborcosteñocartagena.com. Ahí encontrarás la receta original de Doña Cielo y los cinco puestos que aún mantienen viva la tradición. No te la pierdas.

