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La panadería de doña Nelly: 40 años amasando en Santa Rita

Equipo Editorial Malokal
Equipo Editorial Malokal|Equipo Editorial
Actualizado el 6 de mayo, 2026
La panadería de doña Nelly: 40 años amasando en Santa Rita

Son las 5:30 de la mañana en el barrio Santa Rita, al norte de Cali. Mientras la mayoría de la ciudad aún duerme, un aroma a pan caliente empieza a colarse por

El olor que despierta a Santa Rita

Son las 5:30 de la mañana en el barrio Santa Rita, al norte de Cali. Mientras la mayoría de la ciudad aún duerme, un aroma a pan caliente empieza a colarse por las rejas de las casas, por las ventanas de los carros que pasan rumbo al trabajo y hasta por los sueños de los trasnochados. Ese olor viene de un local pequeño, de fachada blanca con un letrero pintado a mano que dice: Panadería Doña Nelly. Lleva 40 años saliendo del mismo horno de barro, y si usted es de Santa Rita o sus alrededores, seguro lo ha seguido como un perro faldero desde niño.

Doña Nelly, una señora de 72 años, arrugada pero con una energía que le sobra a cualquiera de 30, abrió este negocio en 1986, cuando el barrio era potrero y las calles todavía tenían más tierra que asfalto. “Empecé con una mesa de madera y un horno que me prestó mi suegra. Vendía pan de bono a los vecinos, y ellos me decían: ‘Nelly, esto es mejor que el de la tienda’. Ahí entendí que tenía algo”, me contó una mañana de mayo de 2026, mientras enharinaba una tabla con la misma maña de siempre. Hoy, su panadería es un punto de referencia no solo para los residentes del barrio, sino para caleños de toda la ciudad que hacen fila los fines de semana por su famoso pan de bono con queso costeño.

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En esta guía le voy a contar todo lo que necesita saber sobre este lugar: qué probar, cómo llegar, por qué la masa de doña Nelly es diferente y, sobre todo, por qué vale la pena madrugar un sábado para agarrar el pan recién salido. Si usted es de los que cree que el pan de bono bueno solo se consigue en las panaderías de cadena, prepárese a cambiar de opinión.

La historia de doña Nelly: una vida amasando

Doña Nelly no nació panadera. Creció en una vereda de El Cerrito, Valle, donde su mamá hacía arepas de maíz pelado en un fogón de leña. A los 17 años se vino para Cali a trabajar en una casa de familia, y fue ahí donde aprendió a hacer pan: la señora de la casa, una antioqueña, le enseñó la receta básica del pan de bono y el pandebono. “Ella me decía: ‘Nelly, la clave no está en los ingredientes, está en las manos. La masa hay que sentirla, no pesarla’”, recuerda.

Cuando se casó con don Álvaro, un electricista del barrio Santa Rita, se mudaron a una casita en la carrera 36 con calle 5A. Con tres hijos pequeños y un sueldo ajustado, Nelly decidió hornear pan para vender entre los vecinos. Al principio eran 20 unidades al día. Ahora, en un buen sábado, puede vender más de 500. “Nunca pensé que esto se iba a volver así. La gente viene de Siloé, de Ciudad Jardín, hasta de Jamundí. Un señor me dijo que se levantaba a las 5 de la mañana solo para llegar antes de que se acabara el pan de bono especial”, dice con una sonrisa que le arruga aún más la cara.

El negocio ha pasado por el terremoto de 1994, los apagones de los 90, la pandemia del 2020. Pero doña Nelly nunca cerró. Durante la cuarentena, los vecinos hacían fila con tapabocas y distanciamiento, y ella les pasaba el pan por una ventanita. “Era como darles un abrazo en harina”, bromea. Hoy, su hija mayor, María Elena, la ayuda con la administración, y dos empleadas más se encargan de la producción. Pero doña Nelly sigue metiendo las manos en la masa todos los días. “Eso no lo delego ni muerta”, sentencia.

Qué hacer en la Panadería Doña Nelly

Visitar este lugar no es solo comprar pan. Es una experiencia sensorial que empieza desde que usted dobla la esquina de la carrera 36. Aquí le cuento qué no puede perderse.

Probar el pan de bono especial

Este es el producto estrella, el que tiene a la gente haciendo fila desde las 7 a.m. La diferencia con el pan de bono común está en el queso: doña Nelly usa queso costeño desmenuzado, que le da una textura más húmeda y un sabor salado que contrasta con la dulzura de la yuca. Además, le agrega un toque de anís que aprendió de su mamá. “Ese es el secreto que nadie me ha podido copiar”, dice. Cada unidad cuesta $2.500 COP (precio de referencia de mayo de 2026). Se recomienda pedirlo caliente, recién salido del horno, y acompañarlo con un café tinto de la olla que también venden ahí.

El pandebono tradicional

Si el pan de bono es el rey, el pandebono es el príncipe. La masa es más firme, menos húmeda, y tiene un sabor a queso más suave. Doña Nelly lo hace con almidón de yuca y queso fresco, sin añadirle azúcar. Es perfecto para los que prefieren algo menos dulce. Viene en dos tamaños: el pequeño (a $1.500 COP) y el grande (a $3.000 COP). Los vecinos lo compran por docenas para el desayuno del domingo.

Las almojábanas con bocadillo

Otro clásico que no puede dejar pasar. La almojábana de doña Nelly es esponjosa, con un punto justo de dulce de bocadillo que se derrite en la boca. “Aprendí a hacerlas con una receta de mi abuela, pero le puse mi toque: un poquito de canela molida”, explica. Cuestan $2.000 COP cada una y se acaban rápido, así que si llega después de las 10 a.m., probablemente ya no encuentra.

El pan de yuca relleno de queso

Este es el favorito de los niños. Es una bolita de masa de yuca frita, rellena de queso mozzarella, que se deshace al morderla. Doña Nelly los fríe en aceite de palma, como se hace tradicionalmente en el Valle. Vienen en porciones de 5 unidades por $6.000 COP. Son ideales para llevar a un paseo o para la lonchera del colegio.

Mirar el horno de barro

Si usted llega temprano (antes de las 8 a.m.), puede ver a doña Nelly metiendo las bandejas en el horno de barro que está en la parte de atrás del local. Es un horno artesanal que ella misma construyó con ladrillos refractarios hace 30 años. “Ese horno es como un ser vivo. Hay que conocerlo: saber cuándo está caliente, cuándo está frío, cuándo hay que echarle más leña. Si no lo cuida, el pan no sale igual”, dice. Verla trabajar es un espectáculo: con un delantal blanco manchado de harina, las manos ágiles y una sonrisa permanente, parece una artista en su taller.

Comprar para llevar

El local no tiene mesas ni sillas, así que todo es para llevar. Pero vale la pena hacer la fila, que suele ser de 10 a 15 minutos en hora pico (entre 7 y 9 a.m.). Si va después de las 11 a.m., es probable que ya no quede mucho, así que madrugue. Los sábados y domingos es cuando hay más variedad, pero de lunes a viernes también hay pan de bono y pandebono básicos.

Dónde comer y beber cerca

Santa Rita es un barrio residencial, pero tiene algunos sitios donde puede complementar su visita a la panadería. Aquí van mis recomendaciones.

La tienda de la esquina (Carrera 36 con Calle 5)

A media cuadra de la panadería, hay una tienda tradicional donde venden café de olla, gaseosas y empanadas. Es el lugar perfecto para sentarse en el andén (si no hay sol) y acompañar su pan de bono con un tinto bien cargado. La dueña, doña Rosa, es amiga de doña Nelly y a veces les guarda pan a los clientes que llegan tarde. No tiene nombre, pero todos la conocen como “la tienda de la esquina”.

Heladería Santa Rita (Calle 5 con Carrera 37)

A cinco minutos caminando, esta heladería lleva más de 20 años en el barrio. Venden helados artesanales de frutas naturales, como lulo, maracuyá y guanábana. Un cono doble cuesta $4.000 COP. Es un buen plan para después de comer pan caliente, sobre todo en días de calor caleño.

Restaurante El Fogón de la Abuela (Carrera 38B #5-12)

Si le da hambre de algo más sustancioso, este restaurante de comida típica vallecaucana queda a 10 minutos en carro. Sirven sancocho de gallina, bandeja paisa y arroz atollado. Los platos van de $15.000 a $25.000 COP. Abren de 11 a.m. a 4 p.m., de martes a domingo. No es gourmet, pero es comida casera que sabe a hogar.

Cómo llegar a la Panadería Doña Nelly

La panadería queda en la carrera 36 #5A-12, en el barrio Santa Rita, al norte de Cali. Es fácil llegar, pero hay que tener en cuenta que el barrio es residencial y las calles son angostas.

En carro particular

Desde el centro de Cali, tome la avenida 3N hacia el norte. Gire a la derecha en la calle 5 y siga hasta la carrera 36. El local está a media cuadra, en el lado izquierdo. Hay parqueo en la calle, pero los fines de semana se llena rápido. Le recomiendo llegar antes de las 8 a.m. para encontrar espacio. Si viene desde el sur, tome la autopista suroriental hasta la avenida 3N y siga las mismas indicaciones.

En transporte público

Puede tomar el MÍO (el sistema de buses de Cali) hasta la estación Santa Rita (línea T1 o T2). Desde ahí, camine 5 minutos hacia el oriente por la calle 5. También pasan buses alimentadores como el A44, que lo dejan en la carrera 36. El pasaje cuesta $2.800 COP (tarifa de 2026).

A pie o en bicicleta

Santa Rita es un barrio plano y caminable. Si se hospeda en el norte (cerca de la avenida 3N o del barrio Granada), puede llegar caminando en 15-20 minutos. En bicicleta, hay ciclorrutas en la avenida 3N y en la calle 5. El local no tiene estacionamiento para bicis, pero puede amarrarla en un poste cercano bajo su responsabilidad.

Tips locales para disfrutar al máximo

Aquí van consejos de un caleño que ha ido a la panadería desde que era niño:

  • Madrugue. El pan de bono especial se acaba antes de las 9 a.m. los sábados. Si llega a las 10, probablemente ya no queda. Los domingos hay un poco más de stock, pero igual, no se confíe.
  • Lleve efectivo. Doña Nelly no recibe tarjeta ni transferencias. Solo billetes y monedas. Hay un cajero automático en la avenida 3N con calle 5, a 10 minutos caminando, pero mejor prevenir.
  • Pida el pan de bono especial sin que se lo ofrezcan. A veces doña Nelly lo guarda para clientes frecuentes, pero si usted llega y pregunta, ella se lo vende. No sea tímido.
  • No se limite al pan de bono. Pruebe las almojábanas y los pandebonos también. Cada uno tiene su momento: el pandebono para el desayuno, la almojábana para la merienda.
  • Hable con doña Nelly. Si no hay mucha fila, ella se sienta un rato a conversar. Pregúntele por la historia del horno o por la receta del pan de bono. Es una señora encantadora que cuenta anécdotas como si estuviera contando cuentos.
  • Lleve un recipiente para llevar. El local entrega el pan en bolsas de papel, pero si compra muchas unidades, puede pedir una bolsa plástica. Mejor llevar su propia bolsa reutilizable para evitar desperdicios.
  • Evite ir en hora de lluvia. La fila es al aire libre, y en Cali llueve fuerte entre octubre y diciembre. Si va en temporada de lluvias, lleve paraguas.

El secreto de la masa: tradición que no se vende

Muchos le han ofrecido a doña Nelly montar una franquicia o vender la receta. Un empresario de Bogotá le ofreció 50 millones de pesos por la fórmula del pan de bono especial. Ella dijo que no. “Eso no se vende. La receta es de mi familia, de mi mamá, de mi abuela. Si la vendo, ¿qué les dejo a mis nietos?”, dice con firmeza. El secreto, según ella, está en tres cosas: el queso costeño, que compra en el mercado de Alameda cada miércoles; el almidón de yuca, que debe ser de la marca La Equitativa; y el horno de barro, que le da un sabor ahumado que no se consigue en hornos eléctricos. “Pero más que todo, es el cariño. Si usted amasa con rabia, el pan sale amargo. Si amasa con cariño, sale dulce”, filosofa.

Los clientes fieles lo confirman. Don Jaime, un vecino de 68 años que vive en la misma cuadra, dice: “Yo vengo aquí desde que abrió. Mi hijo creció comiendo este pan, y ahora mi nieto también. Es como un ritual: los sábados, a las 7, nos encontramos aquí con los amigos del barrio. Doña Nelly es parte de la familia”.

Clientes fieles: de niños a abuelos

Lo que hace especial a esta panadería no es solo el pan, sino la comunidad que ha creado. Los sábados por la mañana, la fila es un reflejo del barrio: señoras con delantal que vienen después de misa, jóvenes en bicicleta que paran a comprar para el desayuno, niños con sus papás que esperan ansiosos el pan de yuca relleno. Doña Nelly conoce a casi todos por nombre. “Mire, ese niño que viene con la mamá es hijo de una clienta que venía cuando estaba embarazada. Ahora él tiene 10 años y ya sabe qué quiere: el pan de bono especial, sin preguntar”, dice señalando a un pelado de gafas que saluda desde la fila.

Hay historias conmovedoras. Una señora llamada Lucía viaja desde el barrio El Peñón (al sur de Cali) cada sábado en bus, solo para comprar una docena de pandebonos. “Mi mamá vivía aquí en Santa Rita y me traía de niña. Ahora que ella murió, venir aquí es como sentirla cerca”, cuenta con los ojos húmedos. Doña Nelly le guarda los pandebonos sin que ella los pida. “Ella es especial. No le cobro el pan de bono extra”, confiesa.

El futuro del negocio

Doña Nelly tiene 72 años y no piensa jubilarse. Pero sí ha pensado en el relevo. Su hija María Elena, de 45 años, ya maneja la contabilidad y las redes sociales (tienen una página de Instagram con 3,000 seguidores, aunque doña Nelly no entiende bien cómo funciona). “Ella quiere modernizar, poner un horno eléctrico, abrir los domingos hasta las 2 p.m. Yo le digo que no, que el horno de barro es el alma del negocio. Pero al final, ella es la que manda ahora”, dice entre risas. María Elena, por su parte, asegura que no cambiará la receta ni el horno. “Lo único que quiero es que la gente pueda comprar en línea y recoger sin hacer fila. Pero mi mamá dice que la fila es parte de la experiencia. Y tiene razón”.

Por ahora, el negocio sigue igual: abierto de lunes a sábado de 6 a.m. a 12 p.m., y domingos de 7 a.m. a 11 a.m. Los precios se mantienen estables, aunque doña Nelly admite que ha tenido que subirlos un poco por la inflación. “Pero nunca más de $500 pesos al año. La gente de Santa Rita no es rica, y yo no voy a cobrarles como si fueran de Ciudad Jardín”, aclara.

Preguntas frecuentes

¿A qué hora es mejor ir para encontrar el pan de bono especial?

Lo ideal es llegar entre las 6:30 y las 8:30 a.m., especialmente los sábados. El pan de bono especial se hornea en tandas: la primera sale a las 6:30 a.m., la segunda a las 8 a.m. Si llega después de las 9 a.m., es probable que ya no haya. Los domingos hay un poco más de disponibilidad, pero igual, madrugar es la clave.

¿Aceptan pedidos por encargo o entregas a domicilio?

No tienen servicio de domicilio propio, pero puede llamar al número que aparece en su Instagram (@panaderiadonanellycali) para hacer un pedido y recogerlo. No hacen entregas porque doña Nelly prefiere que la gente vaya al local. “El pan caliente no se puede mandar en moto, se enfría y se daña”, explica. Si necesita una cantidad grande (más de 50 unidades), puede encargarlo con 24 horas de anticipación.

¿El pan de bono especial es apto para celíacos o personas con intolerancia al gluten?

El pan de bono y el pandebono están hechos con almidón de yuca, que no contiene gluten, por lo que son aptos para personas con enfermedad celíaca. Sin embargo, doña Nelly advierte que en el mismo horno se hornean productos que sí llevan harina de trigo (como las almojábanas), por lo que puede haber contaminación cruzada. Si usted tiene celiaquía severa, es mejor preguntar directamente antes de comprar.

¿Cuánto cuesta una docena de pan de bono especial?

El pan de bono especial se vende por unidad a $2.500 COP. Si compra una docena (12 unidades), el precio total es de $30.000 COP. No hay descuento por volumen, pero doña Nelly a veces regala una unidad extra si ve que el cliente es amable o viene de lejos. No cuenta con tarjeta de crédito, así que lleve efectivo.

¿Hay estacionamiento cerca?

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