Orígenes
La mayoría de caleños conoce el río Pance como el plan de domingo por excelencia: llegar temprano, echar la cobija en la orilla, comprar un chuzo desgranado y devolverse antes de que el sol pegue más duro. Pero cuando los últimos carros se van y el polvo que levantan se asienta, el corregimiento de Pance se transforma en otra cosa. La temperatura baja unos grados, el ruido de los parlantes desaparece y el bosque seco tropical empieza a respirar de nuevo.
La Reserva Ecológica de Pance, que abarca más de 1.200 hectáreas entre el Cerro de la Horqueta y la cuenca del río, ha sido territorio de paso desde tiempos precolombinos. Los indígenas de la región, principalmente de la etnia Pijaos, usaban estos senderos para conectar el Valle del Cauca con la vertiente del Pacífico. Mucho después, en los años 70, familias de Cali empezaron a construir fincas de recreo en la zona alta, y para los 90 ya había un movimiento de conservación liderado por la comunidad que logró frenar la urbanización descontrolada. Hoy, Pance es una de las pocas áreas verdes protegidas a menos de 30 minutos del centro de Cali, y su verdadero carácter solo se revela después de las seis de la tarde.
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Línea de tiempo o hitos históricos
De camino indígena a corregimiento turístico
El desarrollo de Pance como destino no fue planeado. Durante los años 50, la carretera que lleva al corregimiento era un camino de herradura. Solo había dos o tres casas de campesinos que cultivaban café y plátano en las laderas. Fue en 1965 cuando un grupo de empresarios caleños construyó el primer balneario privado, lo que atrajo a familias que buscaban escapar del calor de la ciudad.
- 1978: Se funda la Junta de Acción Comunal de Pance, que empieza a organizar la recolección de basura y el mantenimiento de la carretera.
- 1985: La Universidad del Valle realiza el primer censo de fauna nocturna en la cuenca, documentando especies como el mono aullador y el tigrillo.
- 1992: Un incendio forestal provocado por una fogata mal apagada quema 40 hectáreas. Eso despierta la conciencia ambiental en la comunidad.
- 2001: Se declara la Reserva Ecológica de Pance como área de protección municipal, prohibiendo construcciones nuevas en la zona alta.
- 2015: Un grupo de guías locales empieza a ofrecer caminatas nocturnas informales, enfocadas en avistar ranas de cristal en las quebradas.
- 2023: La Alcaldía de Cali instala señalización bilingüe en los senderos principales, buscando atraer turismo extranjero de bajo impacto.
Hoy, en mayo de 2026, las caminatas nocturnas están organizadas por colectivos como Pance Nativo y Astrónomos del Valle, que trabajan con la comunidad para que el ecoturismo nocturno sea una fuente de ingresos sostenible para las familias del corregimiento.
Personajes o hechos clave
Don Efraín, el guía que conoce todos los sonidos
Don Efraín Cifuentes tiene 67 años y ha vivido en Pance desde que nació. Su papá fue uno de los primeros campesinos en sembrar café en la zona. Hoy, es el guía más solicitado para las caminatas nocturnas. Don Efraín no usa linterna frontal. Camina descalzo cuando el terreno lo permite y distingue el canto de una rana venenosa del de una rana de cristal solo por la frecuencia del croar. Él cuenta que aprendió a moverse de noche cuando era niño, porque tenía que ir a buscar las vacas que se perdían en el monte. "Uno no necesita luz si sabe escuchar", dice.
La Llorona del río Pance
Todos los guías de la zona tienen una versión de la leyenda. La más repetida es la de una mujer que perdió a su hijo en una creciente del río en los años 40. Cuentan que cuando el caudal sube después de una tormenta en la montaña, se escucha su lamento mezclado con el ruido del agua. Los guías locales la mencionan con respeto, no con miedo. Algunos caminantes juran haber visto una figura blanca cerca del puente de la entrada, pero siempre a lo lejos, nunca de cerca.
El duende del bosque seco
Otra historia recurrente es la del duende que protege los árboles de guáimaro. Según la tradición oral, es un ser pequeño que aparece cuando alguien corta un árbol sin pedir permiso. Los campesinos viejos dejan una ofrenda de panela y café antes de talar, como señal de respeto. Durante las caminatas nocturnas, los guías a veces cuentan esta historia en voz baja mientras el grupo pasa bajo los guáimaros más viejos, que tienen más de 200 años.
El avistamiento de la rana de cristal en 2019
En 2019, un grupo de biólogos de la Universidad del Valle confirmó la presencia de Nymphargus grandisonae, una especie de rana de cristal que no se había registrado en el Valle del Cauca desde 1987. El hallazgo se hizo durante una caminata nocturna en la quebrada El Indio, un afluente del río Pance. Esto puso al corregimiento en el mapa de la herpetología nacional y atrajo a investigadores de la Universidad de los Andes. Desde entonces, los guías locales aprendieron a identificar las ranas por su tamaño y transparencia, y las muestran a los visitantes sin tocarlas, usando linternas con filtro rojo para no estresarlas.
Estado actual
La caminata astronómica: el cielo de Pance sin contaminación lumínica
El principal atractivo del Pance nocturno es la ausencia casi total de luz artificial. A diferencia del centro de Cali, donde el brillo naranja de los postes tapa las estrellas, en la reserva se puede ver la Vía Láctea a simple vista en noches despejadas. Los puntos de observación recomendados son:
- El mirador del Cerro de la Horqueta: A 1.800 metros sobre el nivel del mar. Se llega después de una caminata de 45 minutos desde el estacionamiento de la reserva. Ideal para ver constelaciones del hemisferio sur como la Cruz del Sur y Escorpio.
- La planada de la Finca El Edén: Un terreno abierto a 1.200 metros, rodeado de guadua. Perfecto para sesiones de astrofotografía con trípode.
- El claro del Sendero de los Micos: Un espacio que se abre después de 20 minutos de caminata, donde el dosel del bosque se separa y deja ver el cielo cenital.
Los astrónomos aficionados de la Universidad del Valle recomiendan programar las visitas en noches de luna nueva, cuando la luz lunar no compite con la de las estrellas. En mayo de 2026, las mejores fechas son del 7 al 12 y del 22 al 27. Llevar binoculares 10x50 o un telescopio portátil marca Celestron es opcional, pero mejora la experiencia.
Fauna nocturna: cómo avistarla sin molestarla
La reserva alberga una diversidad sorprendente para estar a media hora de una ciudad de 2.5 millones de habitantes. Los animales nocturnos más comunes son:
- Ranas de cristal (Centrolenidae): Miden entre 2 y 3 centímetros. Su piel es transparente, y se ven los órganos internos. Se posan en el envés de las hojas sobre las quebradas. Para verlas, hay que acercarse despacio y usar una linterna con filtro rojo (las ranas no detectan esa longitud de onda).
- Búho rayado (Strix virgata): Se escucha más de lo que se ve. Su canto es un silbido grave que sube de tono. Anida en los árboles de aguacatillo cerca del río.
- Zarigüeya común (Didelphis marsupialis): El marsupial más grande del bosque seco. Sale a buscar frutos caídos después de las 8 pm. Se deja ver con facilidad en los senderos cercanos al puente peatonal.
- Murciélago frutero (Artibeus lituratus): Polinizador clave del bosque. Se alimenta de higos y guayabas. Vuela bajo, a veces rozando la cabeza de los caminantes.
La regla de oro que repiten los guías: no usar luz blanca. La luz blanca desorienta a los animales y puede cegarlos temporalmente. Las linternas con filtro rojo o las frontales con modo rojo son obligatorias. Tampoco se deben tocar las ranas: su piel es porosa y el aceite de las manos humanas las daña.
Leyendas vivas: las historias que cuentan los guías
Más allá de la biología, el Pance nocturno es un escenario para la tradición oral. Los guías locales han sistematizado las leyendas como parte del recorrido. La más popular es la de La Llorona del río Pance, que ya mencionamos, pero también hay otras:
- El perro negro de la quebrada: Un perro grande sin dueño que aparece en los senderos después de las 10 pm. Los campesinos dicen que es el espíritu de un perro que murió defendiendo a su dueño de una creciente. Si te cruzas con él, no debes correr, solo seguir caminando.
- La luz del guáimaro: Algunas personas aseguran haber visto una luz azulada que flota entre los árboles de guáimaro. Los guías explican que es bioluminiscencia de hongos, pero la versión mágica dice que es el alma de un indígena que cuida el bosque.
Estas historias no se cuentan para asustar, sino para conectar a los visitantes con la memoria del lugar. Don Efraín dice que "el monte tiene memoria, y si uno no la respeta, el monte se cierra".
Logística para la caminata nocturna
Ir a Pance de noche no es lo mismo que ir de día. Hay reglas que no se negocian:
- Horario de ingreso: La reserva cierra sus puertas a las 6:00 pm para vehículos. Las caminatas nocturnas organizadas tienen permiso especial para entrar hasta las 7:30 pm, pero hay que coordinarlo con los guías. No se puede ingresar después de esa hora sin autorización.
- Seguridad: No se recomienda ir solo ni en pareja. El grupo mínimo es de 4 personas. Los senderos no tienen señal celular en varios tramos, así que es mejor descargar el mapa de la zona en Google Maps antes de llegar.
- Ropa y equipo: Llevar pantalón largo (por los mosquitos y la vegetación), camisa manga larga, botas o tenis con buen agarre (el suelo es rocoso y puede estar resbaloso), chaqueta impermeable (la neblina aparece de repente), linterna frontal con filtro rojo, agua (1.5 litros por persona), snack (frutos secos o granola) y una bolsa para la basura.
- Precio de referencia: Las caminatas guiadas cuestan entre $30.000 y $50.000 COP por persona, dependiendo del grupo y la duración (2 a 4 horas). Los precios son de referencia de mayo de 2026 y pueden variar.
El dato curioso: el telescopio comunitario
En la Finca El Edén, propiedad de la familia Orozco, hay un telescopio reflector de 8 pulgadas que compraron entre varias familias del corregimiento en 2022. Lo usan para sesiones de observación abiertas al público una vez al mes, cuando la luna está en cuarto menguante. El telescopio tiene un seguidor automático que permite ver Júpiter y sus lunas con claridad. Los dueños no cobran entrada, pero piden una colaboración voluntaria para el mantenimiento. Es uno de los pocos telescopios comunitarios en el Valle del Cauca.
Call to Action
Si después de leer esto te quedaron ganas de ver la Vía Láctea desde el Cerro de la Horqueta o de escuchar el canto del búho rayado, no te guardes las ganas. Malokal organiza la próxima caminata guiada el sábado 16 de mayo de 2026, en alianza con el grupo de astrónomos aficionados de la Universidad del Valle. La salida es a las 5:30 pm desde el parqueadero de la Reserva Ecológica de Pance. Incluye guía local, uso de telescopio comunitario y linterna roja prestada. El valor es de $40.000 COP por persona. Los cupos son limitados a 15 personas para no alterar la fauna. Para apartar tu puesto, escribe al WhatsApp de Malokal o busca el evento en malokal.com. No dejes que el Pance nocturno sea solo una historia que te contaron.



