El mito de la ciudad sin pasado profundo
Cuando uno camina por el centro de Cali, entre el bullicio de la Carrera 7 y la Calle 12, es fácil pensar que esta es una ciudad sin capas, sin sótanos, sin memoria enterrada. Los guías turísticos hablan de la salsa, de la Feria, de la caña de azúcar. Pero pocos saben que bajo las losas del centro histórico, bajo las iglesias coloniales y las casonas republicanas, existe una red de túneles, cimientos y restos que cuentan otra historia: la de una ciudad que ha sido reconstruida sobre sí misma una y otra vez.
Cali no es Bogotá con sus cerros ni Medellín con su transformación radical. Es una ciudad que ha crecido horizontalmente, tragándose sus propios vestigios. Los terremotos de 1766 y 1922, las crecientes del río Cali, la modernización de los años 50 y 60: todo eso quedó sellado bajo el asfalto. Este artículo es para el viajero que quiere ver la ciudad con otros ojos, para el local que jamás ha mirado hacia abajo.
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Orígenes
Para entender la Cali oculta, hay que devolverse a la fundación. Santiago de Cali fue fundada el 25 de julio de 1536 por Sebastián de Belalcázar, pero no en el lugar donde hoy está el centro. La primera fundación se hizo en la margen derecha del río Cali, cerca de lo que hoy es el barrio La Campiña. Los ataques de los indígenas Jamundíes y otras tribus de la región obligaron a los españoles a reubicar la ciudad en 1537 en el sitio actual, entre el río Cali y el río Cauca.
Ese cambio de ubicación fue el primer acto de una ciudad que constantemente se está rehaciendo. Pero lo que pocos cuentan es que los españoles no llegaron a un terreno vacío. La zona ya estaba habitada por comunidades prehispánicas que dejaron montículos, caminos y entierros. Cuando se construyó el edificio del Banco de la República en pleno centro, en los años 80, los arqueólogos encontraron restos de cerámica y tumbas indígenas bajo los cimientos. La ciudad no empezó con los españoles: empezó mucho antes, y eso quedó enterrado bajo las bóvedas bancarias.
La Cali colonial era una ciudad pequeña, de unas pocas manzanas alrededor de la Plaza de Caicedo. Las casas eran de bahareque y teja de barro, con patios interiores y huertas. Los terremotos, especialmente el de 1766, destruyeron gran parte de ese primer trazado. En lugar de demoler y reconstruir desde cero, los habitantes simplemente rellenaron los escombros y construyeron encima. Así nacieron los primeros sótanos naturales de la ciudad: capas de escombros, huesos de animales, cerámicas rotas y cimientos viejos que hoy sostienen edificios modernos.
Línea de tiempo o hitos históricos
1536-1537: Fundación y reubicación
La primera Cali se funda cerca del río, pero se traslada al sitio actual tras los ataques indígenas. El trazado original se pierde, pero algunos historiadores locales sostienen que los cimientos de esa primera ciudad aún yacen bajo los potreros de La Campiña y las urbanizaciones del norte.
1766: El terremoto que lo cambió todo
El 9 de febrero de 1766, un terremoto devastador destruye la mayoría de las construcciones coloniales de Cali. La reconstrucción no fue planificada: la gente rellenó los huecos con escombros y levantó nuevas casas sobre las ruinas. Este es el origen de muchos de los "huecos" y sótanos que hoy se encuentran en el centro.
1870-1920: La era republicana y las galerías
Con la llegada del ferrocarril y la prosperidad del comercio del café, Cali se expande hacia el sur y el oeste. Se construyen casonas republicanas con sótanos y túneles que comunicaban bodegas con las casas principales. Muchas de estas conexiones subterráneas aún existen, aunque están selladas.
1922: El terremoto que modernizó la ciudad
Otro terremoto en 1922 destruye gran parte del centro. La ciudad aprovecha para modernizar sus calles, ensancharlas y construir edificios más altos. Los escombros de las casas coloniales se usan como relleno para nivelar terrenos y crear nuevas vías. La Cali colonial queda definitivamente sepultada.
1950-1970: La explosión urbana
La industrialización atrae miles de migrantes. Se rellenan humedales, se desvían quebradas y se construyen avenidas como la Quinta y la Sexta sobre antiguos cauces de agua. El centro se densifica y los patios coloniales se convierten en parqueaderos y bodegas. La ciudad subterránea se amplía con alcantarillas, ductos y sótanos de concreto.
1990-2020: El redescubrimiento
Arqueólogos y urbanistas comienzan a documentar los restos ocultos. Se encuentran túneles bajo la Catedral de San Pedro, restos de la muralla del convento de San Francisco y cimientos de la antigua iglesia de La Merced. El interés por la Cali subterránea crece, pero la mayoría de estos sitios siguen cerrados al público.
Personajes o hechos clave
Sebastián de Belalcázar y la primera fundación
El conquistador español es conocido por todos, pero pocos saben que su primera Cali está literalmente enterrada. Los mapas coloniales indican que la primera iglesia, una capilla de paja, fue abandonada y sus restos jamás fueron excavados. Hoy, los terrenos de La Campiña podrían guardar los cimientos de esa capilla, pero no se han hecho excavaciones sistemáticas.
El padre José María Fernández
Este sacerdote del siglo XIX fue uno de los primeros en documentar los túneles del centro. En sus crónicas, describe pasadizos que conectaban la iglesia de San Francisco con el convento de Santo Domingo, usados por los religiosos para moverse sin salir a la calle. Algunos historiadores creen que esos túneles eran parte de un sistema más grande que llegaba hasta el río Cali, usado para escapar en caso de ataques o inundaciones.
Ricardo Borrero Álvarez, el cronista de lo perdido
Este historiador caleño, activo en los años 60 y 70, dedicó su vida a recopilar testimonios de ancianos que recordaban la Cali anterior a la modernización. Sus archivos, hoy en la Biblioteca Departamental, incluyen planos de túneles, fotografías de casonas demolidas y mapas de quebradas que ya no existen. Gracias a su trabajo, sabemos que la Calle 5, entre la Carrera 4 y la 5, fue originalmente una quebrada que se canalizó y se convirtió en calle.
La creciente de 1926
El río Cali, que hoy parece un hilo de agua, solía ser un torrente peligroso. En 1926, una creciente repentina destruyó el barrio de La Ermita, que quedaba en la margen izquierda del río. Las casas fueron arrasadas y la ciudad decidió construir un muro de contención. Los restos de ese barrio desaparecido están bajo el actual Parque de los Gatos y la Avenida Colombia. Los cimientos de las casas, los pozos de agua y hasta las escaleras de piedra siguen allí, sellados bajo el concreto.
Los túneles de la vieja Cali: pasadizos bajo iglesias y casonas
El mito urbano más persistente de Cali es el de los túneles que conectan las iglesias del centro. No es pura leyenda: existen evidencias documentales y arquitectónicas de que varios edificios religiosos estaban conectados por pasadizos subterráneos. El más documentado es el que iba de la Catedral de San Pedro a la iglesia de La Merced, pasando por debajo de la Plaza de Caicedo.
Estos túneles no eran para escapar de invasiones ni para rituales secretos, como dicen las leyendas. Eran pasadizos funcionales que permitían a los sacerdotes y monjas moverse entre edificios sin tener que cruzarse con la plebe. También servían para transportar alimentos y mercancías desde las bodegas cercanas al río hasta los conventos, sin pagar impuestos en las plazas públicas.
En la década de 1980, cuando se construyó el Centro Administrativo Municipal (CAM), los obreros encontraron un túnel de ladrillo que corría paralelo a la Calle 11. Se documentó su existencia, pero se selló para no retrasar la obra. Algunos empleados del CAM aún cuentan historias de que en los sótanos del edificio se escuchan golpes y corrientes de aire inexplicables.
Otro punto clave es la iglesia de San Francisco, en la Carrera 4 con Calle 9. Bajo sus claustros, hoy convertidos en museo de arte religioso, hay criptas y pasillos que conectaban con el antiguo convento de Santo Domingo. Estos pasillos fueron usados durante la Guerra de los Mil Días (1899-1902) para esconder armas y refugiar a heridos. Hoy están sellados, pero el personal del museo confirma que existen y que algunos tramos aún son accesibles.
Si quieres ver un ejemplo visible de esta arquitectura subterránea sin necesidad de permisos especiales, camina por la Carrera 5 entre Calles 10 y 11. Ahí, en la acera occidental, hay rejillas de ventilación que dejan ver bóvedas de ladrillo a unos dos metros de profundidad. Son los restos de las bodegas de la antigua casa de los Caicedo, una de las familias más poderosas de la Colonia.
El río Cali: un actor histórico bajo el asfalto
El río Cali no es solo un accidente geográfico: es el origen de la ciudad y, también, una de sus mayores amenazas históricas. Antes de la construcción de los jarillones y muros de contención en los años 30 y 40, el río se desbordaba con frecuencia y cambiaba de cauce. Esas crecientes moldearon el trazado urbano de una manera que hoy es difícil de imaginar.
Uno de los barrios que desapareció por completo fue la llamada "Cali vieja", un asentamiento de pescadores y lavanderas que quedaba exactamente donde hoy está la Plazoleta de San Francisco. En 1926, una creciente arrasó con las casas de bahareque y mató a decenas de personas. La ciudad decidió no reconstruir el barrio y en su lugar creó un parque. Los escombros de esas casas se usaron para rellenar el terreno y elevar el nivel de la calle. Hoy, los cimientos de la Cali vieja están a unos tres metros bajo el nivel de la Calle 9.
El río también dejó su huella en la toponimia. La Calle Quinta, una de las más importantes de Cali, originalmente era un camino de herradura que seguía el cauce de una quebrada, la quebrada de La Chanca. Esa quebrada fue canalizada en los años 50 y hoy corre bajo el asfalto de la Quinta, desembocando en el río Cali a la altura del Puente Ortiz. Los ingenieros que han trabajado en reparaciones de la vía confirman que en algunos tramos la tubería de alcantarillado es en realidad el antiguo cauce natural, con las piedras del río aún visibles.
Otro dato curioso: el actual Boulevard del Río, ese sendero peatonal que va desde el Puente Ortiz hasta la Calle 5, fue construido sobre un antiguo brazo del río que se secó en los años 60. Los abuelos caleños recuerdan que ahí había un arenal donde los niños jugaban y las mujeres lavaban ropa. Hoy, ese arenal es un parque lineal con árboles y bancas, pero bajo la tierra aún están las arenas del antiguo cauce.
Restos de la Cali colonial que sobreviven en patios traseros y fachadas modernizadas
La Cali colonial no está completamente destruida. Hay que saber mirar. Muchas fachadas modernas del centro esconden, en sus patios interiores, restos de la arquitectura original. Un buen ejemplo es la casa ubicada en la Carrera 4 # 12-25, que hoy alberga una tienda de ropa. La fachada fue remodelada en los años 70, pero si logras entrar al patio trasero, verás una columna de piedra tallada y un arco de ladrillo que datan del siglo XVIII.
Otro lugar clave es el Palacio Nacional, en la Plaza de Caicedo. Este edificio, construido entre 1929 y 1935, fue levantado sobre las ruinas del antiguo Cabildo colonial. En el sótano del Palacio, que hoy funciona como parqueadero, aún se pueden ver los cimientos de la cárcel colonial que ocupaba el sitio. Los muros de piedra originales sirven como muros de contención del parqueadero.
La iglesia de La Merced, en la Carrera 4 con Calle 7, es otro punto clave. El templo actual fue reconstruido en el siglo XIX, pero el claustro contiguo conserva muros originales del siglo XVII. En el patio interior, que hoy es un restaurante, se pueden ver las vigas de madera originales y los muros de tapia pisada. Es uno de los pocos lugares donde puedes tocar la arquitectura colonial caleña sin que te miren raro.
Para el viajero que quiere hacer un recorrido autoguiado, aquí va una ruta de fachadas que esconden historia:
- Carrera 4 entre Calles 11 y 12: varias casonas tienen fachadas del siglo XIX pero patios interiores con arcos de ladrillo y pozos de agua coloniales. Algunas funcionan como oficinas y permiten la entrada si se pide permiso.
- Calle 10 entre Carreras 5 y 6: hay un edificio de apartamentos que fue construido en 1940 sobre una casona colonial. En el sótano del edificio, los residentes guardan bicicletas entre las columnas de piedra originales.
- Carrera 6 con Calle 9: la sede de una entidad bancaria conserva en su lobby un muro de tapia pisada del siglo XVIII, protegido por un vidrio. Es de los pocos lugares donde la historia colonial está "exhibida" como una pieza de museo.
La historia industrial silenciada: fábricas, trapiches y bodegas en la toponimia actual
La Cali industrial no empezó con la caña de azúcar en los años 50. Desde finales del siglo XIX, la ciudad tuvo un cinturón de fábricas y talleres que hoy han desaparecido, pero que dejaron su nombre en los barrios y calles.
El barrio San Nicolás, por ejemplo, fue el primer sector industrial de Cali. Ahí se instalaron las primeras fábricas de velas, jabones y cigarrillos a finales del siglo XIX. Una de las más famosas fue la Fábrica de Cerveza Andina, que funcionó entre 1912 y 1930 en la Carrera 5 con Calle 15. El edificio fue demolido, pero el sector aún se conoce como "La cervecería" entre los taxistas viejos.
El barrio El Hoyo, hoy conocido como barrio Obrero, fue el primer barrio industrial planificado de Cali. Se
Estado actual
La Cali actual es una mezcla vibrante de tradición y modernidad, donde las calles cuentan historias que a menudo pasan desapercibidas para el visitante casual. A medida que la ciudad se transforma, algunas de sus joyas ocultas han tomado un nuevo brillo, mientras que otras han desaparecido, dejando espacio para nuevas experiencias culturales y gastronómicas.
Hoy en día, la Cali profunda se manifiesta en sus festivales, su música y su gastronomía, pero también en la lucha por preservar su patrimonio. La ciudad enfrenta retos como la gentrificación, que amenaza con borrar algunos de sus espacios más auténticos, y la necesidad de revitalizar áreas históricas para que no caigan en el olvido.
La Plaza de Cayzedo
Insider Tip: Visitar esta plaza no solo te permite apreciar su arquitectura colonial, sino que también es un punto de encuentro para artistas y músicos locales. Acércate durante la tarde para disfrutar de presentaciones espontáneas y conoce a los creadores que dan vida a la cultura caleña.
El Barrio San Antonio
Insider Tip: Este barrio es conocido por sus calles empedradas y su ambiente bohemio. Busca las casas pintadas de colores vibrantes y no te pierdas el mirador, donde puedes disfrutar de una vista panorámica de la ciudad. Es un lugar ideal para disfrutar de un café mientras observas el atardecer.
Además, la revitalización de espacios como la Alameda y la promoción de eventos culturales en la Feria de las Flores son ejemplos de cómo Cali se esfuerza por mantener su esencia a pesar de los cambios. La ciudad sigue siendo un crisol de influencias que se reflejan en sus costumbres y su gente.
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