Malokal Logo
para:
Volver a Bogotá

Ruta del sabor: 5 talleres de cocina en casas macarenas

Camila Mendoza
Camila Mendoza|Cronista de Historia Urbana & Barrios
Actualizado el 11 de agosto, 2026
Ruta del sabor: 5 talleres de cocina en casas macarenas

Entre la carrera Séptima y los cerros orientales, La Macarena guarda un secreto que no se anuncia con vallas de neón ni aparece en los rankings internacionales

La Macarena: donde la olla hierve a fuego lento

Entre la carrera Séptima y los cerros orientales, La Macarena guarda un secreto que no se anuncia con vallas de neón ni aparece en los rankings internacionales de restaurantes. Es el aroma que sale de las ventanas de sus casas coloniales a eso de las cinco de la tarde: cebolla sofrita, comino, guiso cundiboyacense. Durante años, este barrio fue conocido por sus galerías de arte y sus bares de rock, pero desde hace un tiempo, un puñado de cocinas caseras abrió sus puertas para enseñar lo que muchas abuelas bogotanas hicieron toda la vida: cocinar con memoria.

Esta ruta no es un tour gastronómico de esos donde solo pruebas bocados. Es una invitación a arremangarse, picar cebolla hasta llorar y entender por qué el ajiaco no es una sopa cualquiera. Cada taller funciona en una casa tradicional, de esas con patio interior, pisos de madera que crujen y paredes que han visto pasar generaciones. Para agosto de 2026, la oferta se ha consolidado y estos son los cinco espacios que ningún foodie debería perderse.

📌 Transparencia

Este artículo contiene enlaces patrocinados/de afiliados. Podríamos recibir una pequeña comisión sin costo para ti.

¿Por qué La Macarena para aprender cocina local?

La Macarena tiene algo que otros barrios no: la densidad de historia por metro cuadrado. Aquí vivieron artistas, poetas y políticos; la Universidad Nacional está a pocas cuadras y el ambiente bohemio sigue intacto a pesar de la gentrificación. Las casas que hoy albergan talleres de cocina no fueron construidas para eso. Son casonas de principios del siglo XX, con muros de adobe y techos de teja de barro, que conservan una energía particular.

Cocinar en estas casas no es lo mismo que cocinar en un estudio moderno con encimeras de granito. Aquí se usa estufa de gas tradicional, ollas de aluminio grueso y, en algunos casos, fogones de leña para ciertas preparaciones. Los instructores no son chefs de alta cocina; son cocineras tradicionales, muchas de ellas nacidas en Boyacá o Cundinamarca, que aprendieron el oficio de sus madres y abuelas. Eso le da a la experiencia una autenticidad que difícilmente se encuentra en una escuela de cocina formal.

Además, el barrio es caminable. Puedes hacer un taller en la mañana, almorzar lo que preparaste, recorrer las galerías de arte en la tarde y cerrar con otro taller o con una cerveza en alguno de los bares tradicionales. La ruta se puede hacer en un solo día si eres intenso, aunque lo recomendable es distribuirla en dos o tres jornadas para disfrutar cada experiencia sin afán.

Taller 1: La olla de barro en Casa Macarena

El ambiente

Casa Macarena ocupa una casona de dos plantas en la calle 21 con carrera 4, pintada de amarillo ocre con zócalos verdes. Al entrar, un patio con plantas de interior y una fuente pequeña te recibe. Las paredes están decoradas con fotografías antiguas del barrio y utensilios de cocina colgados como si fueran obras de arte. El taller se hace en la cocina principal, que es amplia y tiene una mesa larga de madera donde todos los participantes se sientan a comer al final.

La casa pertenece a la familia Rodríguez desde 1952. Doña Lucía, la matriarca, es quien lidera el taller de ajiaco. Tiene 74 años y una paciencia infinita para explicar por qué la papa criolla se deshace y la pastusa no, o por qué la guasca se debe agregar al final. Su hija, Carolina, la ayuda con la logística y con las explicaciones en inglés cuando hay extranjeros en el grupo.

El menú y la experiencia

El taller estrella de Casa Macarena es el de ajiaco santafereño con guarniciones: arroz blanco, aguacate, alcaparras, crema de leche y mazorca. La sesión dura aproximadamente tres horas y media. Empieza con una introducción histórica sobre el origen del plato, que algunos atribuyen a la época precolombina y otros a la colonia, pero que todos coinciden en que es el plato más representativo de Bogotá.

Los participantes se dividen en estaciones: unos pelan y desgranan las mazorcas, otros lavan y cortan las papas (tres tipos distintos), otros preparan el guiso de base con cebolla, ajo y tomate. Doña Lucía supervisa cada paso y corrige con cariño: "No, mi reina, la cebolla se pica finita, así # Mire, así". Al final, cada quien sirve su propio plato y lo acompaña con jugo de mora o de lulo.

El costo es de 90.000 COP por persona, e incluye todos los ingredientes, la bebida y la comida. Los precios son de referencia de agosto de 2026 y pueden variar según la temporada. Se recomienda reservar con al menos dos días de anticipación, especialmente los fines de semana.

Cómo reservar

La reserva se hace por WhatsApp o por el perfil de Instagram de Casa Macarena. No tienen página web, pero responden rápido. Si vas solo, te pueden integrar a un grupo existente; si vas con más de seis personas, pueden organizar una sesión privada con menú personalizado. Se recomienda llegar diez minutos antes para tomar café mientras se arma el grupo.

Taller 2: El fogón de leña en La Casona del Fogón

El ambiente

En la carrera 5 con calle 22, una casa de fachada blanca y puerta azul esconde uno de los pocos fogones de leña que quedan en Bogotá dentro de una vivienda urbana. La Casona del Fogón es un proyecto familiar dirigido por los hermanos Moreno, que restauraron la casa de sus abuelos y decidieron compartir el espacio con viajeros curiosos.

El taller se desarrolla alrededor del fogón central, que es una estructura de ladrillo y barro con tres huecos donde se acomodan las ollas. El fuego se enciende con leña de eucalipto, que le da un sabor ahumado particular a las preparaciones. El espacio es rústico: no hay campana extractora, así que el humo se va por las ventanas altas. En invierno, esto es un lujo; en verano, puede ser un poco intenso, pero nadie se queja porque el resultado en la comida es espectacular.

El menú y la experiencia

Aquí el plato principal es el cocido boyacense, un guiso de carnes, verduras y habas que se cocina por horas. También enseñan a hacer arepas de chócolo con queso y, si el grupo lo pide, un postre de curuba con leche condensada. La sesión dura cuatro horas, porque el cocido requiere tiempo de cocción lenta y los participantes tienen que entender que la paciencia es parte de la receta.

Los hermanos Moreno cuentan historias mientras cocinan. Don Álvaro, el mayor, recuerda que su abuela preparaba este cocido en Semana Santa y que la receta cambió poco desde entonces. Señala las habas secas y explica cómo se remojan desde la noche anterior. Los participantes rotan entre alimentar el fuego, pelar verduras y revolver las ollas. No es un taller pasivo; aquí se trabaja.

El costo es de 110.000 COP por persona. Incluye el taller, la comida completa y una botella de vino tinto de producción nacional para compartir. Las sesiones son los jueves, viernes y sábados, con cupo máximo de ocho personas. Es el taller más íntimo de la ruta y el más difícil de reservar, así que conviene escribir con una semana de anticipación.

Cómo reservar

La Casona del Fogón toma reservas por correo electrónico y por teléfono. No tienen un sistema de reservas en línea, pero responden en menos de 24 horas. Si llueve, el taller se hace igual, pero con las ventanas cerradas el humo puede ser más intenso. Lleva ropa que no te importe que huela a leña.

Taller 3: La mesa dulce en Casa de las Flores

El ambiente

En la calle 20 con carrera 3, una casa rodeada de jardín y con una fachada llena de buganvilias alberga Casa de las Flores, un espacio dedicado a la repostería tradicional colombiana. La casa es más pequeña que las anteriores, pero tiene un encanto particular: las mesas de trabajo están ubicadas bajo un invernadero de vidrio que deja entrar luz natural durante todo el día.

La fundadora, la chef pastelera María Fernanda Duarte, estudió en Europa pero regresó a Bogotá para revalorizar los dulces de su infancia. Su taller no es una clase de cocina en el sentido estricto; es un viaje por la memoria dulce del país. Aquí se preparan postres como el dulce de brevas con arequipe, las cocadas, el manjar blanco, las natillas y los buñuelos (aunque estos últimos son más de diciembre, pero ella enseña la receta todo el año).

El menú y la experiencia

La sesión dura tres horas y se enfoca en dos o tres preparaciones según la temporada. En agosto de 2026, la especialidad son las brevas con arequipe y las cocadas de coco con panela. María Fernanda explica la técnica del punto de caramelo, la importancia de la panela como endulzante tradicional y cómo se hace el arequipe casero sin conservantes.

Los participantes trabajan en parejas o en tríos, y al final hay una degustación con café de la región. El taller es más relajado que los de sal, y hay tiempo para conversar mientras las preparaciones se enfrían o se cocinan a fuego lento. María Fernanda también regala a cada participante un frasco pequeño con alguna de las preparaciones para llevar a casa.

El costo es de 75.000 COP por persona, lo que lo convierte en la opción más económica de la ruta. Se realizan sesiones de martes a domingo, con dos horarios: 10am y 3pm. El cupo máximo es de diez personas por sesión.

Cómo reservar

La reserva se hace a través de la página web de Casa de las Flores, que tiene un sistema de pago en línea con tarjeta de crédito o débito. También aceptan reservas por WhatsApp. Si tienes alguna restricción alimentaria (como alergia al gluten o a los lácteos), avísalo al momento de reservar; María Fernanda suele tener alternativas.

Taller 4: Cocina callejera en El Rincón del Tinto

El ambiente

Este taller no se hace en una casa tradicional, sino en un local que funciona en la primera planta de una casona en la carrera 4 con calle 21. El Rincón del Tinto empezó como una tienda de café y empanadas, pero hace dos años sus dueños, los hermanos Páez, decidieron abrir un espacio para enseñar a hacer la comida callejera que ellos mismos venden.

El local es pequeño, con una barra alta y taburetes. Las paredes están forradas con recortes de periódicos sobre la historia de la empanada en Colombia y fotografías de las plazas de mercado de Bogotá. No hay mesas grandes ni un patio; aquí la idea es aprender de pie, como se hace en la calle, y luego salir a comer lo preparado en una plazoleta cercana.

El menú y la experiencia

El taller se centra en tres preparaciones: empanadas de carne (con el recado de carne desmechada, papa y condimentos), arepas de huevo (aunque son más de la costa, ellos han adoptado la versión bogotana) y limonada de coco. La sesión dura dos horas y media, y es la más rápida de la ruta.

Los hermanos Páez son personajes: hablan rápido, cuentan chistes y no se detienen a explicar teorías. "Mire, la masa tiene que quedar así, que no se pegue pero que no se desbarate. ¿Ve? Así". Los participantes aprenden a sellar las empanadas con los dedos, un truco que parece fácil pero que requiere práctica, y a freír en aceite bien caliente sin que se abran.

Al final, cada participante arma un plato con sus propias empanadas y se sienta en la plazoleta del barrio, a media cuadra del local, a comerlas con ají y limón. El costo es de 60.000 COP por persona, el más bajo de la ruta. Las sesiones son de lunes a sábado, a las 11am y a las 4pm. No se necesita reserva para grupos de menos de cuatro personas, pero es recomendable confirmar por redes sociales.

Cómo reservar

El Rincón del Tinto tiene un perfil activo en Instagram donde publican el calendario semanal de talleres. También aceptan reservas por mensaje directo. Si vas en grupo grande, pide la sesión privada, que incluye un recorrido por la plazoleta de La Macarena y una explicación sobre la historia de la comida callejera en el barrio.

Taller 5: La cocina de la abuela en Casa Vieja

El ambiente

La última parada de la ruta es Casa Vieja, una propiedad en la calle 22 con carrera 3 que parece congelada en el tiempo. La casa perteneció a una familia de la alta sociedad bogotana y conserva los muebles originales: vitrinas con vajillas de porcelana, cuadros de paisajes andinos y un comedor formal que se usa para las degustaciones finales.

Doña Rosa, de 82 años, es la anfitriona. Nació en Tunja, se mudó a Bogotá a los veinte años y ha vivido en esta casa desde 1975. Su taller no tiene una estructura fija; ella decide cada semana qué va a enseñar según lo que encuentre en el mercado y según el clima. En agosto de 2026, las opciones suelen ser mute santafereño, cuchuco de trigo con espinazo o changua (aunque la changua es más de desayuno, ella la prepara con gusto a cualquier hora).

El menú y la experiencia

La sesión dura cuatro horas e incluye una visita guiada por la casa mientras se cocina. Doña Rosa cuenta historias de su juventud, de los tranvías de Bogotá, de las fiestas de antaño. No es una clase estructurada; es más bien una conversación alrededor de la cocina donde ella va dictando las recetas mientras los participantes toman nota y ayudan.

Se cocina en una cocina antigua que fue modernizada solo en los electrodomésticos: hay nevera y horno, pero también hay un molino manual de maíz que Doña Rosa usa para las arepas. Los participantes aprenden a hacer el mute desde cero, incluyendo el remojo de los granos y la cocción lenta con las carnes.

El costo es de 120.000 COP por persona, el más alto de la ruta, pero incluye un almuerzo completo con postre y café, además de una copia impresa de las recetas para llevar. Las sesiones son solo los sábados, con cupo máximo de seis personas. Doña Rosa no tiene redes sociales ni página web; las reservas se hacen únicamente por teléfono o por recomendación.

Cómo reservar

Para reservar en Casa Vieja, lo mejor es preguntar en otros talleres de la ruta o en las galerías de arte cercanas, donde suelen tener la información de contacto. Es una experiencia exclusiva y personal, pero requiere más gestión. Se recomienda llamar al menos una semana antes, especialmente si quieres un sábado específico.

Cómo combinar varios talleres en un solo día

Si tienes poco tiempo, puedes combinar dos talleres en un día: uno en la mañana y otro en la tarde. La mejor combinación es El Rincón del Tinto (11am) seguido de Casa de las Flores (3pm), porque ambos son cortos y quedan a pocas cuadras. Terminarías con un almuerzo de empanadas y un postre dulce, con tiempo para caminar por el barrio entre uno y otro.

Si quieres una experiencia más profunda, combina Casa Macarena (mañana) con La Casona del Fogón (tarde). Ese día será intenso en cuanto a comida, pero tendrás la oportunidad de comparar técnicas de cocina con y sin leña, y de probar los dos platos más representativos de la cocina andina: ajiaco y cocido boyacense.

Para los que prefieren el dulce, Casa de las Flores en la mañana y Casa Vieja en la tarde (sábado) es una opción viable, aunque podría ser demasiado dulce para algunos paladares. En ese caso, mejor reemplaza Casa Vieja por El Rincón del Tinto para equilibrar.

¿Cuánto cuesta la ruta completa?

Si haces los cinco talleres, el costo total sería de aproximadamente 455.000 COP por persona (precios de referencia de agosto de 2026). Esto incluye toda la comida y las bebidas de cada sesión, así que no necesitarás gastar en almuerzos o cenas adicionales. De hecho, después de un día de taller, lo más probable es que no quieras comer nada más.

Algunos talleres ofrecen descuentos si reservas dos o más sesiones con ellos directamente. Casa Macarena, por ejemplo, tiene un descuento del 10% si reservas el taller de ajiaco junto con el de postres que ofrecen ocasionalmente. No hay un pase único para la ruta completa, así que tendrás que gestionar cada reserva por separado.

Recomendaciones para una visita exitosa

Primero, llega con hambre pero no en ayunas. Los talleres suelen durar varias horas y el momento de comer llega al final; si llegas con mucha hambre, será difícil concentrarte. Un café con una pieza de pan en alguna panadería del barrio antes de empezar es una buena idea.

Segundo, viste cómodo y con ropa que no te importe manchar. La mayoría de los talleres incluyen delantales, pero las mangas largas pueden ser un problema, especialmente en La Casona del Fogón. Usa zapatos cerrados y con suela antideslizante; las cocinas pueden tener pisos mojados o grasosos.

Tercero, pregunta antes de tomar fotos o grabar. En algunos talleres, especialmente en Casa Vieja, Doña Rosa prefiere que no se graben las recetas completas porque son parte de su patrimonio familiar. Las fotos de las preparaciones finales suelen estar permitidas, pero siempre es mejor preguntar.

Cuarto, si no hablas español, verifica que el taller tenga opción en inglés. Casa Macarena y Casa de las Flores ofrecen explicaciones bilingües cuando hay extranjeros. La Casona del Fogón y El Rincón del Tinto son solo en español, aunque con un poco de lenguaje de señas y buena voluntad, se entiende todo.

Quinto, ten en cuenta que los talleres son experiencias sociales. No esperes una clase magistral de técnica culinaria; espera una tarde de conversación, historias y comida. Los mejores momentos suelen ser los que no están planeados: una anécdota de Doña Lucía, un chiste de los hermanos Páez, una discusión sobre si el ajiaco lleva o no arroz.

Cómo llegar a La Macarena

La Macarena está en el centro-oriente de Bogotá, a pocas cuadras de la Universidad Nacional y del Parque de la Independencia. En transporte público, la estación más cercana del TransMilenio es la de Universidades, en la calle 26 con carrera 3. Desde allí, caminas

Introducción histórica o contextual

La Macarena es un barrio que refleja la esencia de Bogotá, una mezcla de tradición y modernidad que se ha consolidado a lo largo de los años. Originalmente, esta zona fue un espacio de descanso para los viajeros que llegaban a la ciudad, y su nombre proviene de la devoción a la Virgen de la Macarena, traída por los españoles durante la colonización. Con el paso del tiempo, se transformó en un centro cultural y artístico, donde la gastronomía juega un papel fundamental.

Hoy en día, La Macarena se destaca por su oferta culinaria, que incluye talleres de cocina en casas tradicionales, donde los chefs locales comparten sus recetas familiares y técnicas ancestrales. Estos talleres no solo son una oportunidad para aprender a cocinar platos típicos, sino también para sumergirse en la historia y la cultura bogotana.

Además, el barrio ha sido testigo de importantes movimientos artísticos y sociales, lo que ha contribuido a su carácter vibrante. Las calles están llenas de murales que cuentan historias y reflejan la vida cotidiana de sus habitantes, lo que hace que cada visita sea una experiencia enriquecedora.

Si estás interesado en explorar la gastronomía local y aprender de los expertos, La Macarena es el lugar perfecto para hacerlo. Aquí tienes algunos talleres recomendados:

...

Qué hacer

Casa de la Cultura La Macarena

Este espacio no solo ofrece talleres de cocina, sino que también integra el arte y la cultura local. Aquí puedes aprender a preparar platos tradicionales colombianos, como el ajiaco o el bandeja paisa, mientras disfrutas de una charla sobre la historia de la gastronomía bogotana.

Insider Tip: Pregunta por las actividades especiales que se realizan los fines de semana, como los mercados de productos locales donde puedes comprar ingredientes frescos y conocer a los productores de la región.

La Cocina de la Abuela

Un taller que se destaca por su enfoque en recetas familiares transmitidas de generación en generación. Aquí te enseñarán a cocinar platos típicos con un toque personal, y podrás degustar lo que prepares en un ambiente acogedor y familiar.

Insider Tip: No te pierdas la oportunidad de probar el postre del día, que siempre es una sorpresa y refleja la creatividad del chef. Además, lleva una libreta para anotar los secretos que te comparten.

...

Dónde comer o beber

El Jardín de los Andes

Este lugar es famoso por su enfoque en la gastronomía andina, donde los ingredientes locales son protagonistas. Su menú cambia según la temporada, así que siempre hay algo nuevo por probar. Además, el ambiente es acogedor y está decorado con arte local.

Insider Tip: Pregunta por el plato del día, que suele incluir ingredientes frescos de los mercados cercanos. No te vayas sin probar su chicha, una bebida tradicional que complementa perfectamente la experiencia.

La Fama

Un clásico en la Macarena, La Fama es conocida por sus arepas y empanadas. Este pequeño lugar tiene un ambiente familiar y es ideal para disfrutar de un almuerzo rápido o un snack. Las recetas son heredadas y mantienen un sabor auténtico.

Insider Tip: Visita durante la hora del almuerzo para disfrutar de su menú del día, que incluye opciones vegetarianas y siempre una sorpresa de la abuela. No olvides pedir la salsa de ají, ¡es imperdible!

Casa de la Cerveza

Un espacio perfecto para los amantes de la cerveza artesanal. Ofrecen una amplia variedad de cervezas locales y algunas importadas, acompañadas de platos sencillos pero deliciosos. El ambiente es relajado y frecuentado por locales, lo que le da un toque auténtico.

Insider Tip: Participa en las catas de cerveza que organizan semanalmente. Son una excelente forma de conocer más sobre la cultura cervecera en Colombia y hacer amigos en el proceso.

...

Preguntas frecuentes

¿Qué tipo de cocina se enseña en los talleres de La Macarena?

En La Macarena, los talleres abarcan una amplia variedad de cocinas, desde la tradicional cocina colombiana hasta innovaciones contemporáneas. Puedes esperar aprender sobre platos emblemáticos como el Ajiaco, la Bandeja Paisa y recetas de la costa caribeña, todo mientras exploras ingredientes locales.

¿Necesito experiencia previa para participar en los talleres?

No, la mayoría de los talleres están diseñados para todos los niveles. Desde principiantes que quieren aprender lo básico hasta cocineros experimentados que desean perfeccionar sus habilidades o explorar nuevas técnicas.

¿Son los talleres aptos para vegetarianos o veganos?

Muchos talleres en La Macarena ofrecen opciones vegetarianas y veganas. Es recomendable consultar con anticipación para asegurarte de que haya alternativas adecuadas disponibles.

¿Cómo puedo reservar un taller?

Las reservas se pueden hacer a través de las páginas web de los talleres o sus redes sociales. Se recomienda reservar con anticipación, especialmente durante los fines de semana o en temporada alta.

¿Qué otros lugares pueden complementar la experiencia culinaria en La Macarena?

La Candelaria

Insider Tip: Después de un taller, pasea por La Candelaria y aprovecha para visitar los mercados locales como el Mercado de las Flores o el Mercado de San Alejo. Aquí puedes encontrar ingredientes frescos y artesanías, además de disfrutar de un buen café colombiano en alguna de sus acogedoras cafeterías.

Calle del Cuento

Insider Tip: Conocida por su vibrante ambiente cultural, esta calle está llena de arte urbano y pequeños cafés. Después de cocinar, date una vuelta por aquí y disfruta de un postre local como el bocadillo veleño en una de sus heladerías artesanales.

...

Camila Mendoza

Camila Mendoza

Cronista de Historia Urbana & Barrios

Historiadora urbana y apasionada de la arquitectura colonial y republicana. Rescata la memoria barrial y los secretos de cada rincón.

Intensive Immersion

Spanish Bootcamp Online

The intensity of traveling abroad, from your home.
Super Intensive 15 hours/week (3h per day)
👥
Micro Groups Max 6 students
🎓
Expert Teachers 10+ years experience
😊
Happiness Method No boring textbooks
🌍 +2,000 students from 80+ countries have joined the future of education.

Explora más en Bogotá

Otras guías que podrían interesarte

Próximos eventos