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Comer por $15.000: la ruta de los corrientazos de La Candelaria

Camila Mendoza
Camila Mendoza|Cronista de Historia Urbana & Barrios
Actualizado el 4 de septiembre, 2026
Comer por $15.000: la ruta de los corrientazos de La Candelaria

Antes de hablar de dónde comer, hablemos de qué es esto. El corrientazo no es solo un plato de comida; es un pacto social entre el bolsillo y el estómago. Nació

El corrientazo: más que un almuerzo, una institución bogotana

Antes de hablar de dónde comer, hablemos de qué es esto. El corrientazo no es solo un plato de comida; es un pacto social entre el bolsillo y el estómago. Nació en las décadas de los 60 y 70 en los talleres y fábricas del centro de Bogotá, cuando las cocineras de barrio empezaron a ofrecer un menú completo por un precio que cupiera en el jornal de un obrero. El nombre viene de una mezcla entre "corriente" (comida de diario, sin pretensiones) y el sufijo "-azo" que en Colombia usamos para darle valor a las cosas: un golpe de comida contundente.

La estructura clásica es sagrada: primero una sopa (generalmente de pastas, verduras o cuchuco), luego el seco (proteína con arroz, papa o plátano y ensalada) y un jugo natural para bajar todo. En septiembre de 2026, el precio promedio en Bogotá oscila entre $8.000 y $15.000 COP. En La Candelaria, ese plato se convierte en un acto de resistencia cultural y económica, porque estás comiendo en el corazón histórico del país, a pasos de donde se firmó la independencia, pero con el presupuesto de un estudiante de la Universidad Externado o de la Distrital.

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He visto a más de un mochilero europeo entrar a estos locales con cara de susto y salir con la sonrisa del que acaba de descubrir que el mejor restaurante de Bogotá no está en una zona rosa, sino en un local con sillas plásticas y mantel de hule. Aquí no hay carta: hay un menú del día escrito en un tablero acrílico, y si llegas después de la 1:30 pm, te arriesgas a que se acaben las dos o tres opciones de seco. Esa es la gracia y la tragedia del corrientazo.

En este recorrido no voy a recomendarte los lugares turísticos de la Plaza de Bolívar, que te cobran $25.000 por un plato "típico" que sabe a nostalgia industrial. Te voy a llevar a los comedores reales, esos donde los domingos cierran porque la dueña descansa, y donde el menú cambia cada día de la semana. Aquí no hay reservas: hay llegar temprano, hacer fila con los oficinistas del Palacio de Justicia y ganarte el puesto.

Qué hace especial a La Candelaria para comer barato

La Candelaria no es un barrio residencial típico. Es un centro administrativo, universitario y turístico al mismo tiempo. Eso significa que la demanda de almuerzo económico es altísima, pero también que la oferta es competitiva. Los restaurantes de corrientazo aquí sobreviven por rotación: atienden a cientos de personas entre las 11:30 am y las 2:30 pm, y luego cierran. No pagan rentas de centros comerciales, sino de casas coloniales recicladas, así que el precio se mantiene bajo.

Otra ventaja: la densidad de universidades. La Universidad del Rosario, la Universidad Externado de Colombia, la Universidad de América y varias sedes de la Distrital están a menos de 15 minutos caminando. Eso crea un ecosistema donde los restaurantes compiten por el estudiante que paga con billetes de diez mil y espera que le devuelvan monedas para el bus. Si un local cobra $17.000, se queda vacío. La ley del mercado candelario es implacable.

Además, hay un fenómeno cultural reciente. En 2026, la Alcaldía Local y la Secretaría de Cultura impulsaron rutas gastronómicas como "Distrito Insaciables, Corrientazo Sabroso", donde 45 restaurantes del centro compiten por el título del mejor corrientazo. Eso ha elevado el nivel sin subir los precios, porque los dueños saben que el premio es la fidelidad del comensal. Algunos de los lugares que te voy a mencionar han participado en esas rutas, así que no es solo mi opinión: hay un reconocimiento institucional detrás.

Y aquí va un dato curioso que pocos saben: la palabra "corrientazo" aparece en el Diccionario de Colombianismos desde 2013, pero su origen se atribuye a los restaurantes populares de la calle 19 con carrera 7, donde los obreros de la construcción pedían "un corriente" para referirse al menú del día. Con el tiempo, el sufijo "-azo" le dio ese matiz de exageración que los bogotanos usamos para "llegué a las 12 en punto y me di un corrientazo de esos que quitan el hambre hasta el día siguiente".

Qué hacer: la ruta de los 6 corrientazos imprescindibles

He caminado La Candelaria durante años, probando cada local que anuncia "menú ejecutivo" o "almuerzo casero". Descarté los que usan sobrecitos de sazón artificial, los que sirven el arroz recalentado de ayer y los que te miran feo si pides más agua. Los seis lugares que siguen son los que resisten el escrutinio del comensal exigente que paga poco pero no está dispuesto a comer mal.

1. Restaurante Doner Eje Ambiental (Calle 11 # 6-04)

Este es un híbrido interesante: se llama "Doner" porque originalmente vendían kebab, pero la presión del vecindario los obligó a incluir corrientazo. Hoy, su menú del día es uno de los más completos del sector. Por $13.000 COP (precio de referencia de septiembre de 2026) te dan sopa de verduras con pasta, seco a elegir entre pechuga guisada, carne desmechada o filete de pescado los viernes, y jugo natural de maracuyá o lulo.

La porción es generosa: el arroz viene en un plato aparte y la ensalada es fresca, no esa mezcla de repollo marchito que sirven en otros lados. El local queda sobre el Eje Ambiental de la Avenida Jiménez, así que puedes comer viendo pasar a la gente entre los árboles. La atención es rápida: en menos de 10 minutos tienes tu bandeja. Pero ojo: el local es pequeño, con capacidad para unas 20 personas, así que entre 12:15 pm y 1:00 pm se llena de oficinistas del IDU y estudiantes del Externado. Mi estrategia: llegar a las 11:45 am, cuando apenas están destapando las ollas, y comer tranquilo antes de la avalancha.

2. El secreto de la Calle del Sol (Calle 12b con Carrera 2)

Este no tiene nombre en la fachada, solo un letrero amarillo que dice "Almuerzos". Es el típico local de casa colonial adaptada, con patio interior y lavandería a la vista. La señora Martha lleva 22 años cocinando aquí. Su corrientazo cuesta $11.000 COP e incluye sopa de cuchuco de cebada con costilla los lunes y miércoles, que es, sin exagerar, la mejor sopa del barrio. El seco varía: lunes ajiaco de pollo (sí, lo sirven como seco), martes carne de res sudada, jueves sobrebarriga en salsa y viernes pescado frito con patacón.

Lo que hace especial a este lugar es que la señora Martha cocina como para su familia: nada de aceite reciclado, las verduras las compra en la Plaza de Las Nieves los martes y el jugo es de fruta natural exprimida en el momento. No hay carta escrita: ella anuncia el menú de viva voz cuando llegas. Eso asusta a algunos turistas, pero es parte de la experiencia. Consejo: si eres vegetariano, avísale un día antes y te prepara un seco de lentejas o garbanzos sin costo adicional. Ella entiende de dietas porque su hijo mayor es vegano.

El local abre de lunes a viernes de 11:30 am a 2:30 pm. No aceptan tarjeta, solo efectivo o transferencia por Nequi. Y no hay WiFi: la consigna es "aquí se viene a comer, no a mirar el celular".

3. La esquina del Palacio (Carrera 6 # 10-30)

Este es el favorito de los empleados de la Rama Judicial. Queda a media cuadra del Palacio de Justicia, en una esquina donde siempre hay fila. El corrientazo cuesta $12.000 COP e incluye sopa de pastas con pollo, seco de carne asada a la plancha con papa criolla y ensalada de lechuga con tomate y cebolla, y jugo de guanábana (cuando hay, porque la guanábana es estacional).

La carne es la estrella: la compran entera y la cortan en el momento, no es esa carne procesada que parece cartón. El asador está a la vista, así que ves cómo se cocina tu almuerzo mientras haces fila. El local tiene dos pisos: el primero es para los que van rápido, el segundo tiene mesas más amplias y ventiladores. El servicio es eficiente: te dan un #, te sientas, y en 5 minutos te sirven la sopa. Cuando terminas, llevas la bandeja al mostrador y pagas a la salida.

El problema: la fila. Entre 12:00 pm y 1:00 pm se forman colas de hasta 15 minutos. Mi recomendación es ir a las 11:30 am o después de la 1:30 pm, cuando ya bajó la marea. Los jueves hay sobrebarriga en lugar de carne asada, y es el día más concurrido porque es el plato favorito de los abogados. No preguntes por qué, pero es así.

4. La cocina de la Tía Elena (Calle 9 # 2-45, cerca de la Iglesia de la Candelaria)

Este es un descubrimiento reciente. La Tía Elena (que en realidad es la abuela de una amiga que estudia en la Rosario) abrió hace tres años en su casa, usando el garaje como comedor. Solo tiene 8 mesas y atiende de lunes a viernes de 12:00 pm a 2:00 pm. El menú cuesta $10.000 COP, el más barato de esta lista, e incluye sopa de verduras (cambia a diario: lunes espinacas, martes caldo de costilla, miércoles crema de auyama, jueves sopa de lentejas, viernes sancocho de pescado) y seco con dos opciones de proteína.

Lo que la hace especial es que la Tía Elena cocina con productos de su huerta. Tiene un pequeño patio trasero donde cultiva cilantro, cebolla larga, tomates y hasta algunas matas de ají. El arroz es integral la mayoría de los días, algo inusual en los corrientazos tradicionales. No hay jugo natural incluido, pero por $2.000 COP adicionales te prepara un limonada de hierbabuena que es espectacular.

El ambiente es familiar: la Tía Elena te saluda por tu nombre si vas dos veces, y si llegas tarde y ya no hay seco, te ofrece un "tinto" mientras esperas a que termine de freír un huevo. No tiene redes sociales ni publicidad: solo existe por recomendación boca a boca entre estudiantes. Para encontrarlo, busca la casa con fachada amarilla y una maceta de geranios en la puerta. Si ves flores, estás en el lugar correcto.

5. El corrientazo del Externado (Calle 12 # 1-17 Este)

Este local no tiene nombre oficial, pero todos los estudiantes del Externado lo conocen como "Donde la Gorda". Queda en la entrada oriental del campus, en una casa que parece que se va a caer pero que está llena de vida. El menú cuesta $12.500 COP e incluye sopa de cebada con garbanzos, seco de pollo guisado con papa y zanahoria, arroz con coco los viernes y jugo de mora. La porción es generosa: si eres de buen comer, pide "doble arroz" y no te cobran extra.

La gracia de este lugar es que se convirtió en un punto de encuentro informal de la comunidad universitaria. Aquí ves a profesores de Derecho Constitucional comiendo al lado de estudiantes de primer semestre, discutiendo política o hablando de parciales. La Gorda (que en realidad se llama Lucía pero nadie le dice así) tiene una memoria prodigiosa: recuerda el pedido de cada cliente habitual. Si vas dos veces, a la tercera ya sabe que no te gusta la cebolla o que prefieres el jugo de guayaba.

El local abre de lunes a sábado, de 11:30 am a 3:00 pm. Los sábados el precio baja a $10.000 COP porque no hay tanta demanda. Ese día suele haber seco de carne desmechada con patacón, que es mi favorito. Consejo: si vas a las 2:30 pm, probablemente ya no quede sopa, pero te descuentan $1.000 COP del precio. Es un trato justo.

6. El patio de la Jiménez (Carrera 4 # 12-45, segundo piso)

Este es el más "instagrameable" de la lista, aunque no lo parezca. Está en un segundo piso de una casa colonial restaurada, con un patio interior lleno de plantas y una fuente que ya no funciona pero que le da ambiente. El corrientazo cuesta $14.000 COP, el más caro de mi selección, pero la calidad lo justifica. Incluye sopa del día (crema de champiñones los martes, que es imperdible), seco a elegir entre tres opciones: pechuga grillé con salsa de mostaza y miel, lomo de cerdo en salsa BBQ o filete de trucha (viernes), y jugo natural de la fruta que consigan ese día en la plaza.

Lo que lo diferencia es el pan: te sirven una arepa pequeña de choclo recién hecha, que es un detalle que no encuentras en otros corrientazos. La ensalada es más elaborada: mezcla de lechugas, tomates cherry y un toque de vinagreta balsámica. El lugar es gestionado por una cooperativa de mujeres emprendedoras que antes trabajaban en el restaurante de un hotel cercano y decidieron independizarse. La atención es cálida y conocen a sus clientes por nombre.

El único problema es que el local es pequeño y las mesas son compartidas. Si vas solo, te sientan con desconocidos, lo cual puede ser incómodo para algunos. Pero también es una oportunidad para socializar: he conocido a viajeros interesantes mientras comparto mesa. El horario es de lunes a viernes de 12:00 pm a 3:00 pm. No aceptan reservas: es llegar y esperar si no hay espacio.

Comparativa rápida de los seis corrientazos

Para que no tengas que leer todo el artículo de nuevo, aquí va una tabla mental que te resume lo esencial:

  • Más barato: La cocina de la Tía Elena ($10.000 COP) pero sin jugo incluido.
  • Mejor sopa: El secreto de la Calle del Sol (el cuchuco de los lunes es legendario).
  • Mejor carne: La esquina del Palacio (cortan la carne al momento).
  • Más saludable: El patio de la Jiménez (arroz integral y ensaladas frescas).
  • Más rápido: Restaurante Doner Eje Ambiental (te sirven en 5 minutos).
  • Mejor ambiente: El corrientazo del Externado (vida universitaria pura).
  • Más porción: La esquina del Palacio (los platos son generosos).
  • Más opciones vegetarianas: La cocina de la Tía Elena (avísale con anticipación).

En términos de relación calidad-precio, mi favorito personal es El secreto de la Calle del Sol. Los $11.000 COP que cuesta se sienten como una ganga cuando pruebas esa sopa de costilla que te reconforta el alma. Pero si eres de los que necesitan ver el lugar antes de entrar, el Restaurante Doner Eje Ambiental tiene la fachada más presentable y está en una zona más transitada.

Dónde comer: más allá del corrientazo tradicional

Si bien este artículo se enfoca en el corrientazo clásico, La Candelaria ofrece alternativas económicas que vale la pena mencionar para variar la rutina. Los lunes, muchos restaurantes cierran porque los dueños descansan después del fin de semana turístico. Es el día más difícil para encontrar almuerzo barato. Mi recomendación para los lunes es buscar los puestos de comida de la Plaza de Bolívar, donde por $8.000 COP encuentras un ajiaco o un tamal con chocolate.

Otra opción son las panaderías que sirven almuerzos "exprés" entre 12:00 pm y 2:00 pm. Varias en la Calle 10 y la Carrera 5 ofrecen un plato del día por $9.000 COP (sin sopa, solo seco y gaseosa). No son la gran experiencia gastronómica, pero sacan del apuro cuando el tiempo apremia. La calidad varía mucho, así que no te puedo recomendar una específica sin arriesgarme a darte una mala referencia.

Para los que prefieren algo más informal, los "piqueteaderos" de la Calle del Cartucho (ahora llamada Calle de la Vergüenza, pero que nadie usa ese nombre) ofrecen picadas mixtas para compartir desde $25.000 COP. No son corrientazos, pero si vas con dos o tres personas, pueden armar un almuerzo comunitario con papas, plátano, carne y chorizo por menos de $10.000 por cabeza. Eso sí, no esperes un ambiente refinado: son locales ruidosos, con música popular y olor a fritanga.

Y si estás dispuesto a caminar 10 minutos más, el barrio vecino de Santa Fe tiene corrientazos desde $7.000 COP. La calidad es inferior, pero el precio es innegable. La zona es menos segura, así que ve con cuidado y solo de día. Prefiero no dar direcciones específicas allá porque no quiero que un turista se pierda en un sector complicado. Quédate en La Candelaria, que es más que suficiente.

Cómo llegar y transporte

La Candelaria es el corazón de Bogotá, así que llegar es fácil pero puede ser caótico. El sistema TransMilenio tiene dos estaciones cercanas: Museo del Oro (línea B, en la Jiménez con Carrera 4) y Las Aguas (línea B, en la Calle 19 con Carrera 3). Desde ambas, caminarás entre 5 y 15 minutos hasta cualquiera de los restaurantes que mencioné. El pasaje en septiembre de 2026 cuesta $3.100 COP en hora pico y $2.900 COP en hora valle, aunque el gobierno municipal ha anunciado posibles ajustes.

Si vienes desde el norte (Zona Rosa, Chapinero), puedes tomar un SITP (bus azul) que baje por la Carrera 7 hasta la Calle 12. La ruta más común es la 18-3, que pasa cada 10 minutos en hora pico. El pasaje cuesta lo mismo que TransMilenio y te deja en la esquina de la Universidad del Rosario. Desde ahí, caminas hacia el oriente y encuentras fácilmente los locales.

Para los que prefieren el transporte particular, mi consejo es no venir en carro entre semana. El parqueo en La Candelaria es caro ($5.000 a $7.000 COP

Tips locales

El arte de disfrutar un corrientazo en La Candelaria va más allá de solo elegir un lugar. Aquí van algunos tips locales para que tu experiencia sea auténtica y sabrosa:

Restaurante La Puerta Falsa

Insider Tip: Este es uno de los corrientazos más tradicionales y emblemáticos de Bogotá. No te pierdas la oportunidad de probar su famosa arepa de choclo y el chocolate con queso. Ve temprano, pues los locales suelen llenarse durante la hora del almuerzo.

El Gato Gris

Insider Tip: Con un ambiente acogedor y una decoración llena de arte, este lugar ofrece un menú rotativo que incluye platos típicos como el ajiaco. Pregunta por las opciones vegetarianas, que suelen ser sorprendentes y sabrosas. Además, el café que sirven es de origen local, lo que le da un plus a tu visita.

Restaurante El Tambor

Insider Tip: Conocido por su buen sazón, aquí puedes disfrutar de un almuerzo corrientazo acompañado de música en vivo. Asegúrate de probar su bandeja paisa, una opción que no siempre encuentras en los corrientazos y que es un verdadero festín. Ideal para aquellos que buscan un ambiente más animado.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es un corrientazo?
El corrientazo es un almuerzo típico en Colombia que combina un plato del día, sopa y bebida a un precio accesible. Es ideal para quienes buscan una opción rápida y deliciosa sin romper el presupuesto.

¿Dónde puedo encontrar los mejores corrientazos en La Candelaria?
La Candelaria está llena de opciones, pero algunos de los más recomendados son:

Restaurante La Puerta Falsa

Insider Tip: Este lugar es conocido por su ajiaco, pero no te pierdas el corrientazo del día. Llega temprano para evitar las filas y disfruta de un café de la casa para acompañar tu comida.

Casa de la Cerveza

Insider Tip: Además de su excelente selección de cervezas, el corrientazo aquí es muy popular entre los locales. Pregunta por la sopa del día, que siempre tiene un toque especial de la casa.

¿Cuánto cuesta un corrientazo?
Generalmente, los corrientazos en La Candelaria están entre $10.000 y $15.000, dependiendo del lugar y la opción del día. Es una excelente relación calidad-precio.

¿Es seguro comer en corrientazos?
Sí, en su mayoría son lugares bien establecidos y frecuentados por locales. Sin embargo, siempre es bueno observar la limpieza del lugar y la afluencia de clientes antes de decidir dónde comer.

¿Puedo pedir opciones vegetarianas?
Algunos corrientazos ofrecen menús vegetarianos, pero no todos. Pregunta siempre por las opciones disponibles y no dudes en consultar si pueden hacer algo especial por ti.

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Camila Mendoza

Camila Mendoza

Cronista de Historia Urbana & Barrios

Historiadora urbana y apasionada de la arquitectura colonial y republicana. Rescata la memoria barrial y los secretos de cada rincón.

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