El mito de la brujería en Santafé, más allá de la Plaza Mayor
En 1621, Lorenza de Acereto se encontró en el centro de un torbellino de acusaciones ante el Santo Oficio en Santafé. Los rumores de su vuelo como lechuza sobre la Plaza Mayor y sus reuniones en la penumbra del cerro de Monserrate la llevaron a ser denunciada por pactos demoníacos. Su expediente, perdido en los laberintos de los archivos coloniales, es solo uno de los cientos que la Inquisición procesó en lo que hoy es el centro de Bogotá.
Durante el siglo XVII, esta villa polvorienta albergaba a unos 3.000 habitantes, atrapados entre el fervor católico y el temor a lo sobrenatural. La Inquisición en América se convirtió en un aparato de control social, especialmente dirigido a mujeres, indígenas y esclavos. Y aunque muchos imaginan los juicios en la Plaza Mayor, en realidad se llevaban a cabo en la intimidad de conventos, casas particulares y capillas que hoy aún son parte del paisaje bogotano.
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En este recorrido, no solo quiero que conozcas los lugares donde se pronunciaron estas sentencias, sino que sientas la ciudad que permanece oculta entre las fachadas coloniales y el bullicio de los transmilenios. Las historias de aquellos juicios resuenan todavía en las calles empedradas de Bogotá, y se sienten como ecos de un pasado que nos invita a reflexionar.
Los escenarios reales: Casas y conventos donde se celebraron los juicios inquisitoriales
Cuando mencionamos "Inquisición en Bogotá", muchos piensan en torturas y castigos. Sin embargo, la verdad era más bien discreta. El Tribunal del Santo Oficio en Santafé operaba desde casas alquiladas y conventos, donde los juicios se llevaban a cabo en secreto, con los acusados arrodillados frente a tres inquisidores. Aunque las audiencias eran secretas, los rumores se esparcían rápidamente por la ciudad.
La Casa del Santo Oficio: El primer tribunal (hoy desaparecida)
La primera sede del Santo Oficio se instaló en la década de 1610, cerca de la actual Plazoleta del Rosario, en La Candelaria. Aunque la casa ya no existe, fue el escenario de los primeros procesos contra "brujas" y "hechiceras". Los inquisidores venían desde Cartagena, trayendo consigo sus hábitos dominicos y manuales de procedimiento. La casa albergaba una sala de audiencias y celdas, donde los destinos de muchos quedaron sellados.
Ahora, en ese mismo lugar, se alza la plazoleta y la iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Si te detienes a mirar los muros de las casas vecinas, quizás puedas imaginar el movimiento frenético de frailes y soldados escoltando a los acusados.
El Convento de Santo Domingo: El poder inquisitorial
En la carrera 7ª con calle 12, el Convento de Santo Domingo fue el bastión de la orden dominica y de la Inquisición en el Nuevo Reino de Granada. Aunque el convento original desapareció en el siglo XX, la Basílica de Nuestra Señora del Rosario que lo reemplazó conserva un aire de recogimiento, en contraste con la historia de los interrogatorios que allí ocurrieron.
Se dice que varias mujeres acusadas de brujería pasaron por los calabozos de este convento, esperando meses para escuchar su destino. Muchas salieron con la salud quebrantada, otras fueron desterradas, y unas pocas lograron salir libres por falta de pruebas.
El Palacio Arzobispal: Donde se decidía el destino de las almas
En la Plaza de Bolívar, el Palacio Arzobispal fue testigo de decisiones cruciales para el futuro de muchos. Aunque el palacio actual es del siglo XX, el solar original fue escenario de importantes juicios. El arzobispo tenía la autoridad para revisar sentencias, y se cuenta que fray Cristóbal de Torres, arzobispo entre 1635 y 1654, se destacó por su misericordia, salvando a varias mujeres de la hoguera.
Aquí, en la Plaza Mayor, se llevaban a cabo los autos de fe, aunque en Santafé eran menos espectaculares que en España. Era raro que se ejecutara la pena de muerte, siendo el último auto de fe público en 1723 más un espectáculo de reafirmación católica que un castigo real.
Las casas particulares: Los juicios "privados" de la élite
Muchos juicios se realizaban en casas de familias adineradas que prestaban sus salones para las audiencias. Este enfoque permitía a los inquisidores evitar la mirada pública y llevar a cabo interrogatorios más libres. Una de estas casas es la actual Casa de la Moneda, en la calle 11 con carrera 4ª, donde se realizaron audiencias secretas en la década de 1650.
Otra residencia relevante fue la del médico Sebastián de Belalcázar, quien prestó su casa en la calle 12 con carrera 5ª para varios juicios. Los vecinos contaban que desde la calle se escuchaban gritos y rezos, pero pocos se atrevían a intervenir.
Perfiles de los acusados: Mujeres, indígenas y esclavos en el banquillo
La Inquisición en Santafé no perseguía a herejes protestantes. Sus principales víctimas eran vulnerables: mujeres solteras o viudas, indígenas que mantenían sus rituales ancestrales y esclavos africanos que mezclaban sus creencias con el catolicismo. Estos perfiles dominaban los expedientes:
Las "brujas" mestizas y criollas
El estereotipo de la bruja en Santafé era una mujer mestiza o criolla de clase baja, conocedora de hierbas medicinales y capaz de hacer amuletos de amor. Muchas eran parteras o curanderas, y su falta de un título médico las hacía sospechosas. Juana García, acusada en 1636 de "amarrar" a los esposos, fue condenada a destierro y a usar un sambenito durante las misas.
María de Céspedes, por su parte, fue acusada en 1654 por su propia hija de haberla ofrecido al demonio cuando era niña. Su caso se extendió por cuatro años, terminando con su destierro a un pueblo de la costa, donde su rastro se perdió.
Indígenas: La persistencia de las creencias muiscas
Los muiscas, que habitaban la sabana de Bogotá, fueron perseguidos por mantener rituales a sus dioses de la naturaleza. En 1619, un grupo de indígenas de Bosa fue procesado por adorar una piedra sagrada en el río. Aunque la sentencia fue severa, la memoria de sus creencias perduró hasta bien entrado el siglo XVIII.
Esclavos africanos: La brujería como resistencia
Los esclavos africanos trajeron religiones como el vudú y el candomblé, vistas por los inquisidores como obra del diablo. En 1648, el esclavo angoleño Francisco fue acusado de liderar un aquelarre en una cueva del cerro de Guadalupe. A pesar de la tortura y su confesión, su historia se ha convertido en un recordatorio del control que la Inquisición ejercía sobre la población esclavizada.
Ruta contemporánea: Cómo visitar los sitios históricos y qué buscar en cada uno
Y aquí empieza la parte emocionante: rastrear estas historias en el Bogotá de hoy. Aunque la ciudad ha cambiado, los lugares permanecen, entremezclados con cafés, hostales y oficinas. Esta ruta puede tomar un día completo, así que lleva calzado cómodo y, por supuesto, agua.
Parada 1: Plaza de Bolívar y el Palacio Arzobispal
Empezar en la Plaza de Bolívar es como abrir un libro de historia. Frente a ti está el Palacio Arzobispal, a tu izquierda la Catedral Primada y a tu derecha el Capitolio Nacional. Aunque hoy es un espacio de manifestaciones y turistas, si llegas temprano (antes de las 9 a.m.), sentirás una tranquilidad que contrasta con el bullicio del resto del día.
Qué buscar: En la esquina nororiental del Palacio Arzobispal hay una placa discreta que menciona la historia del lugar. No hay nada sobre la Inquisición, pero si te acercas al lado sur de la catedral, descubrirás una pequeña puerta que solían usar los condenados para entrar a misa sin ser vistos.
Dato curioso: En 1650, una mujer acusada de brujería logró escapar saltando desde la ventana de una casa vecina a la plaza. Cayó sobre un puesto de verduras y se perdió entre la multitud. Nunca la volvieron a capturar.
Parada 2: La Candelaria y la Plazoleta del Rosario
Dirígete hacia el sur por la carrera 7ª y en menos de 10 minutos llegarás a la Plazoleta del Rosario, donde estuvo la primera casa del Santo Oficio. Hoy es un punto de encuentro vibrante con vendedores de empanadas y estudiantes de la Universidad del Rosario.
Qué buscar: La iglesia de Nuestra Señora del Rosario, del siglo XVII, tiene un altar dedicado a Santo Domingo, el santo patrono de la Inquisición. Si tienes suerte, un guía local te contará la leyenda de los túneles subterráneos que conectaban con el antiguo convento, usados para trasladar prisioneros sin ser vistos. Aunque no hay evidencia, la leyenda persiste.
Recomendación: Disfruta de un café en alguna de las tiendas de la plazoleta y observa a la gente pasar. La vida cotidiana sigue su curso, pero si cierras los ojos, puedes imaginar a los inquisidores caminando hacia el tribunal.
Parada 3: El Archivo General de la Nación
Para los verdaderos entusiastas de la historia, el Archivo General de la Nación (Calle 24 # 8-66) es una parada obligatoria. Aquí se conservan los expedientes originales de la Inquisición en Santafé. Aunque no es un destino turístico convencional, puedes visitarlo de lunes a viernes en horario laboral. La entrada es gratuita, pero debes registrarte con tu documento de identidad o pasaporte.
Qué buscar: En la sala de consulta, pide orientación sobre los documentos del Fondo Inquisición. No podrás tocar los originales, pero hay copias digitales. Busca los nombres de Lorenza de Acereto, Juana García y Francisco el angoleño. Leer esos testimonios es una experiencia inquietante que te conecta con voces olvidadas.
Dato práctico: El Archivo no ofrece guías turísticos, pero el personal es amable y puede ayudarte. Si no hablas español, lleva un traductor o utiliza una app. Los documentos están en español antiguo, así que incluso para hablantes nativos puede ser un reto, pero vale la pena el esfuerzo.
Parada 4: El Cerro de Monserrate y las cuevas de los aquelarres
Ninguna ruta de brujas en Bogotá estaría completa sin una visita al cerro de Monserrate. Las leyendas locales hablan de aquelarres en las cuevas, especialmente en la zona conocida como "El Cable". En el siglo XVII, los inquisidores realizaron varias expediciones, pero nunca encontraron pruebas concretas.
Hoy puedes subir en funicular o teleférico (precio de referencia de agosto de 2026: $25.000 COP ida y vuelta). Si prefieres una aventura, sube caminando por el sendero peatonal, gratuito pero solo abierto de lunes a sábado de 5 a.m. a 1 p.m. La caminata dura unos 45 minutos y las vistas son impresionantes.
Qué buscar: Al llegar al santuario, camina hacia el lado oriental. Allí hay una capilla dedicada a la Virgen de Monserrate, pero también puedes explorar miradores naturales y formaciones rocosas donde, según los lugareños, se hacían rituales. No esperes encontrar evidencias, pero el ambiente invita a la reflexión.
Dato curioso: En 2021, un grupo de arqueólogos aficionados afirmó haber encontrado restos de fogatas y huesos de animales en una cueva cercana al sendero. Aunque el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) no confirmó el hallazgo, la historia de estas investigaciones añade una nueva capa a la rica narrativa de Monserrate.
Orígenes
La historia de los aquelarres y juicios de la Inquisición en Bogotá no puede ser entendida sin conocer los orígenes de la ciudad misma. Fundada en 1538 por Gonzalo Jiménez de Quesada, Santafé de Bogotá se estableció como un centro administrativo y religioso del virreinato. Con la llegada de los españoles, se impusieron no solo nuevas estructuras políticas, sino también un régimen de creencias que relegaba lo indígena y lo africano a la sombra, creando un caldo de cultivo para la paranoia y la caza de brujas.
Las raíces de las acusaciones de brujería en la Colonia se encuentran en un contexto de miedo y superstición. A medida que la población crecía, también lo hacía el temor a lo desconocido. En un entorno donde la mezcla de tradiciones indígenas y africanas chocaba con el catolicismo, las prácticas espirituales no europeas eran vistas como una amenaza a la moral y la estabilidad social. Este ambiente propició que la Inquisición, establecida en 1569, se convirtiera en un aparato de control social que perseguía a quienes se apartaban de la norma.
Las historias de Lorenza de Acereto y otros acusados de brujería no son meras anécdotas, sino reflejos de un sistema que utilizaba el miedo como herramienta de dominación. En este contexto, la figura de la mujer era particularmente vulnerada, ya que muchas de las acusaciones recaían sobre mujeres que se apartaban de los roles tradicionales. La Inquisición, en su cacería, no solo buscaba a verdaderos herejes, sino que también servía para mantener el orden establecido.
Hoy en día, es posible rastrear estos ecos de la historia en diferentes lugares de Bogotá, donde la memoria de estos eventos persiste. Conocer estos sitios puede ofrecer una visión más profunda de cómo la historia ha moldeado la cultura actual de la ciudad.
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Personajes o hechos clave
Lorenza de Acereto
Lorenza fue una de las figuras más emblemáticas de los juicios de la Inquisición en Santafé. Su historia no solo refleja las tensiones sociales y religiosas de la época, sino también la misoginia que permeaba las acusaciones. Se la acusó de ser bruja y de volar como lechuza, un mito que aún resuena en la cultura local. Su caso es un recordatorio de cómo el miedo puede convertirse en un arma contra aquellos que son diferentes.
La Inquisición en Santafé
El Santo Oficio tenía un poder desmesurado en la vida de los bogotanos del siglo XVII. Los juicios eran más que simples procesos legales; eran espectáculos públicos que mantenían a la población atemorizada y obediente. Conocer el contexto de estos juicios permite entender mejor la historia de Bogotá y su desarrollo cultural. La Inquisición se enfocó en las prácticas indígenas y la religión popular, lo que llevó a la represión de muchas tradiciones locales.
Los aquelarres
Los aquelarres, reuniones secretas de brujas, eran temidos y perseguidos. Estas reuniones no solo eran vistas como un acto de herejía, sino también como una expresión de resistencia cultural. En la actualidad, algunos lugares en Bogotá, como el barrio La Candelaria, todavía conservan leyendas y mitos relacionados con estos encuentros. Es interesante explorar estos espacios para entender mejor la mezcla de creencias que conforma la identidad bogotana.
La Plaza de Bolívar
Un espacio icónico donde se celebraron muchas de las audiencias de la Inquisición. Hoy en día, la Plaza de Bolívar es el corazón político de la ciudad, pero también un lugar donde se pueden rastrear los ecos del pasado. Insider Tip: Visita la plaza temprano en la mañana para evitar multitudes y disfruta de los detalles arquitectónicos de la Catedral Primada, que fue testigo de muchos de estos juicios.
El Palacio del Inquisidor
Hoy en día, el antiguo Palacio del Inquisidor alberga el Museo de la Inquisición, donde se pueden ver documentos y objetos relacionados con estos oscuros episodios de la historia. Insider Tip: Participa en las visitas guiadas que ofrecen relatos detallados y anécdotas de época, que a menudo no se encuentran en las exposiciones permanentes.
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Estado actual
Hoy en día, la fascinación por los fantasmas y los aquelarres de la Inquisición sigue viva en Bogotá. Con un creciente interés por el turismo oscuro, varios espacios han surgido como puntos clave para quienes desean explorar esta parte oscura de la historia de la ciudad. Aquí te comparto algunos lugares que no te puedes perder si quieres profundizar en el pasado tenebroso de Santafé.
Casa del Florero
Este icónico edificio no solo es famoso por su papel en la historia de la independencia, sino que también es conocido por ser un lugar donde se rumorea que aparecen espíritus relacionados con la Inquisición. Insider Tip: Visita la casa al atardecer, cuando la luz se torna dorada y las sombras parecen cobrar vida; a menudo se organizan recorridos nocturnos que incluyen relatos de la Inquisición.
Palacio de Justicia
Antiguo sede de la Audiencia y el lugar donde se dictaban muchas de las sentencias del Santo Oficio. Algunos afirman que los ecos de los juicios aún resuenan en sus pasillos. Insider Tip: Si tienes la oportunidad, asiste a una de las charlas o exposiciones que a menudo se celebran allí; los guías suelen compartir anécdotas que no encontrarás en ningún libro.
Además, hay recorridos guiados que te llevan por los lugares más emblemáticos relacionados con la Inquisición en Bogotá. Estos tours, que suelen incluir paradas en iglesias y plazas donde se llevaban a cabo los juicios, son ideales para aquellos que buscan una experiencia auténtica. No olvides preguntar a los guías sobre las historias menos conocidas que rodean a personajes como Lorenza de Acereto.
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