La última esquina de Gaira: una fachada que se niega a desaparecer
En la calle 12 de Gaira, entre el ruido de los mototaxis y el olor a fritanga que viene del mercado, hay una casa que parece sacada de otro siglo. No tiene letrero, ni número visible, ni fachada de bloque y cemento. Es de bareque. Sí, de ese barro apisonado que usaban los indígenas y los primeros colonos para protegerse del sol y la humedad. Mientras a su alrededor crecen edificios de tres pisos con rejas metálicas y letreros de “Se vende”, esta casa sigue ahí, terqueando contra el tiempo.
Para mayo de 2026, Gaira ya no es el pueblo pesquero que muchos recuerdan. La Avenida del Ferrocarril se llenó de hostales, la calle 12 se convirtió en un corredor de comercio informal y el sonido de las obras nunca para. Pero en la esquina de la carrera 3 con calle 12, una fachada de barro y caña brava sigue contando una historia que pocos quieren escuchar. Esta guía no es solo para arquitectos o urbanistas: es para cualquiera que haya sentido que una ciudad se le escapa entre los dedos.
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¿Qué es una casa de bareque y por qué importa?
El bareque no es solo una técnica de construcción. Es una manera de entender el clima, los materiales y la vida en la costa Caribe. Se hace con una mezcla de tierra arcillosa, agua y fibras vegetales —generalmente caña brava o guadua— que se apisona dentro de un encofrado de madera. En Gaira, los constructores más viejos le agregaban un toque de agua salada para que el barro agarrara más dureza con el sol del mediodía.
Esta casa en particular, que los vecinos llaman “la casa de doña Matilde”, es un testimonio de cómo se vivía en Gaira antes de que el turismo lo cambiara todo. Sus muros tienen más de 80 años, según cuentan los nietos de la señora que la heredó de su abuela. Las paredes respiran: en diciembre, cuando el calor aprieta, el barro se mantiene fresco; en las lluvias de octubre, la humedad no traspasa.
Para un arquitecto aficionado, este lugar es una clase magistral de diseño pasivo. Para un viajero nostálgico, es un portal a un Caribe que ya casi no existe.
Qué hacer en la calle 12 y sus alrededores
Observar la fachada de bareque
Lo primero es pararse al frente, en la acera de enfrente, y mirar con calma. La fachada no es perfecta: tiene grietas, parches de cemento que intentaron tapar huecos, y un zócalo de pintura verde que se descascara. Pero ahí está la belleza. Fíjate en las esquinas redondeadas, típicas del bareque costeño, y en las vigas de madera que sostienen el techo de zinc. No hay dos casas iguales, porque cada constructor dejaba su huella en el encofrado.
Si tienes suerte y doña Matilde o alguno de sus hijos está en el patio, puedes pedir permiso para entrar. La familia es desconfiada, pero si explicas que te interesa la arquitectura tradicional, suelen abrir la puerta. Adentro, el piso es de tierra apisonada, y el olor a leña y café se mezcla con el del barro húmedo.
Caminar por la calle 12 y buscar otros vestigios
La calle 12 no es solo esta casa. Si caminas hacia el oriente, hacia la Troncal del Caribe, todavía ves algunas fachadas de bareque escondidas detrás de carteles de plástico y avisos de “Se alquila”. En la carrera 2, entre calles 11 y 12, hay una casa abandonada con un techo de palma que se está cayendo. Es triste, pero también es un recordatorio de lo que se pierde cuando el progreso no mira atrás.
Para el viajero nostálgico, recomiendo hacer este recorrido al atardecer, cuando la luz dorada pega contra el barro y las texturas se vuelven casi escultóricas. Lleva cámara, pero pregunta antes de fotografiar personas.
Visitar el mercado de Gaira
A dos cuadras de la casa de bareque, en la calle 10 con carrera 4, está el mercado de Gaira. No es el más grande de Santa Marta, pero es el más auténtico. Aquí se consigue pescado fresco, plátanos, yuca y el queso costeño que los locales usan para el desayuno. También hay ventas de fritos: arepas de huevo, empanadas y carimañolas. Un desayuno completo te sale por unos 8.000 a 10.000 COP (precios de referencia de mayo de 2026).
El mercado es un buen lugar para escuchar historias. Pregúntale a cualquier vendedor mayor de 50 años si recuerda las casas de bareque de antes. Te van a contar que casi todo Gaira era así, que no había una sola casa de bloque, y que el barro se traía del cerro de la Gloria.
Dónde comer o beber cerca de la calle 12
Comidas típicas en el mercado
En el mercado de Gaira, busca el puesto de “Doña Lola”. No tiene nombre escrito, pero todo el mundo lo conoce. Sirve sancocho de pescado los jueves y viernes, y arroz de lisa casi todos los días. Un plato grande cuesta alrededor de 15.000 COP. Lleva efectivo, porque no reciben tarjeta.
Restaurantes de comida tradicional en la zona
A tres cuadras de la casa, en la carrera 3 con calle 11, está “El Punto de Gaira”, un restaurante pequeño que abre de lunes a sábado, 11am a 8pm. Sirven bandeja paisa costeña (sí, con arroz de coco), y hay opciones vegetarianas. Los platos van de 12.000 a 18.000 COP.
Si prefieres algo más rápido, en la calle 12 misma hay varios puestos de jugos naturales y raspados. El jugo de corozo es el favorito de los locales: ácido, dulce y bien frío.
Bares y cervezas al caer la tarde
No esperes coctelería de autor por aquí. En la esquina de la calle 12 con carrera 2, hay una tienda llamada “La Esquina de la 12” que vende cerveza bien fría y ron con coco. Las sillas son de plástico y la música es vallenato a todo volumen. Es perfecto para sentarse a ver cómo la vida pasa. Una cerveza cuesta entre 3.000 y 4.000 COP.
Cómo llegar y transporte a la calle 12 de Gaira
Desde el centro de Santa Marta
La forma más fácil es tomar un bus urbano que diga “Gaira” o “Mercado”. Los buses pasan por la Avenida del Ferrocarril y te dejan en la calle 12. El pasaje cuesta 2.200 COP (mayo de 2026). También puedes tomar un mototaxi desde el centro: te cobran entre 5.000 y 7.000 COP, según negocies.
Desde el aeropuerto o Rodadero
Si vienes del aeropuerto Simón Bolívar, lo mejor es tomar un taxi hasta la calle 12 de Gaira. Son unos 15 minutos y te costará entre 15.000 y 20.000 COP. Desde el Rodadero, puedes tomar un bus que va hacia el centro y bajarte en la Troncal con calle 12, luego caminas unas tres cuadras hacia el oeste.
En carro particular
Si manejas, ten en cuenta que la calle 12 es angosta y suele estar congestionada, sobre todo en horas de mercado (7am a 10am). Hay parqueadero en la calle 10, cerca del mercado, pero no es vigilado. Mejor deja el carro en un parqueadero privado en la Troncal y camina.
Tips locales para aprovechar la visita
- Horarios: La casa de bareque no tiene horario de visita. Lo mejor es ir entre las 9am y las 11am, o después de las 4pm, cuando la familia está más tranquila y es más probable que te dejen pasar.
- Vestimenta: Usa ropa fresca, zapatos cerrados (el piso de tierra puede tener piedras o vidrios) y lleva repelente de mosquitos. En Gaira hay zancudos, sobre todo al atardecer.
- Idioma: En la calle 12 casi nadie habla inglés. Si no hablas español, lleva un traductor en el celular o aprende frases básicas como “¿Puedo tomar una foto?” y “Gracias”.
- Compra local: Si quieres apoyar a la comunidad, compra frutas o fritos en el mercado. Es mejor que dar dinero directamente a la familia de la casa de bareque, que a veces se siente incómoda con la caridad.
- No toques las paredes: El bareque es frágil, sobre todo cuando está seco. Si entras a la casa, evita apoyarte en las paredes o tocarlas con fuerza. Se pueden desmoronar.
- Dato curioso: Los constructores de bareque de Gaira usaban conchas de moluscos trituradas para mezclar con el barro. Eso le daba una textura especial y ayudaba a repeler insectos. Hoy casi nadie sabe hacerlo.
La amenaza de la modernización: ¿cuánto le queda a esta casa?
La casa de bareque de la calle 12 no es un monumento nacional, ni tiene placa, ni está protegida por ninguna ley. Es simplemente la vivienda de una familia que no ha tenido los recursos para demolerla y construir algo “moderno”. Pero eso está cambiando. En 2025, un inversionista ofreció comprar el lote por 80 millones de pesos. La familia dijo que no, pero la presión sigue. Los vecinos cuentan que ya han llegado ingenieros a medir el terreno, y que en la alcaldía hay planes para “embellecer” la calle 12 con fachadas uniformes de cemento.
Para un estudiante de urbanismo, este es un caso de estudio perfecto: cómo la gentrificación y el turismo masivo borran las huellas de la arquitectura vernacular. Para un viajero nostálgico, es una oportunidad de ver algo que quizás en cinco años ya no exista.
Si quieres hacer algo, lo más útil es documentar. Toma fotos, anota las coordenadas exactas (aproximadamente 11.2336° N, 74.2067° O) y súbelas a Google Maps con la etiqueta #CasaDeBarequeGaira. También puedes escribirle a la Secretaría de Cultura de Santa Marta para preguntar si hay planes de declarar esta casa como patrimonio. A veces, la presión ciudadana funciona.
Preguntas frecuentes
¿Se puede entrar a la casa de bareque o solo se ve desde afuera?
Generalmente solo se ve desde la calle, porque es una vivienda privada. Sin embargo, si llegas en un horario tranquilo y pides permiso con respeto, es posible que la familia te deje pasar unos minutos al patio. No insistas si te dicen que no.
¿Hay otras casas de bareque en Gaira o Santa Marta?
Sí, pero cada vez menos. En Gaira, además de la de la calle 12, hay restos de bareque en la carrera 2 con calle 11 (una casa abandonada) y en el sector de Mamatoco, al norte de la ciudad. En el centro histórico de Santa Marta, algunas casonas coloniales tienen muros de bareque, pero están recubiertas de cemento. La más conocida es la Casa de la Aduana, pero esa ya es un museo.
¿Vale la pena ir solo para ver esta casa si estoy de paso en Santa Marta?
Depende de lo que busques. Si te interesa la arquitectura tradicional, la historia local o la vida de barrio, sí. La casa es un detalle, pero el recorrido por la calle 12 y el mercado te da una experiencia auténtica de cómo vive la gente en Gaira. Si solo tienes un día y quieres playa, mejor quédate en el Rodadero. Pero si te gusta lo que no sale en las guías turísticas, esta es una parada obligada.
Introducción histórica o contextual
La Casa de Bareque, ubicada en la calle 12 de Gaira, es un testimonio viviente de la arquitectura tradicional de la región. Este tipo de construcción, que se caracteriza por el uso de bareque (una mezcla de barro y cañas), refleja la historia de un pueblo que ha sabido adaptarse y resistir el paso del tiempo. En Gaira, este estilo arquitectónico no solo se limita a la Casa de Bareque; también se puede observar en otras edificaciones que han permanecido intactas a lo largo de los años, ofreciendo un vistazo a la vida cotidiana de sus habitantes.
Gaira, que alguna vez fue un tranquilo pueblo de pescadores, ha evolucionado a lo largo de las décadas, pero su esencia permanece. El bullicio de los mototaxis y el aroma de la fritanga que emana del mercado son parte integral de la cultura local. Aquí, la gente se detiene a charlar, compartir anécdotas y disfrutar de platos típicos que han pasado de generación en generación.
Para quienes deseen conocer más sobre la historia de Gaira y su evolución, es recomendable visitar la Casa de Bareque no solo por su arquitectura, sino también por el ambiente que la rodea. La comunidad local es muy acogedora y siempre está dispuesta a compartir historias sobre sus tradiciones y costumbres.
