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La biblioteca que huele a sal: qué se lee y quién escribe en Santa Marta más allá de la playa

Valentina Gómez
Valentina Gómez|Curadora de Arte, Festivales & Cultura
Actualizado el 28 de octubre, 2026
La biblioteca que huele a sal: qué se lee y quién escribe en Santa Marta más allá de la playa

Hay una escena que se repite cada tarde en el centro histórico de Santa Marta: alguien se sienta en las escalinatas de la Plaza de la Catedral con un libro en l

Santa Marta también se lee: una ciudad de letras entre el mar y la sierra

Hay una escena que se repite cada tarde en el centro histórico de Santa Marta: alguien se sienta en las escalinatas de la Plaza de la Catedral con un libro en la mano, el sol cae sobre el papel y el aire salado le da vuelta a las páginas antes de que termine el párrafo. Esa imagen dice mucho de una ciudad que los turistas rara vez buscan y que los samarios conocen bien: aquí la lectura no es un gesto aislado, es una costumbre de barrio, de sobremesa, de conversación que se alarga.

La Biblioteca Pública Gabriel García Márquez, adscrita a la Red Cultural del Banco de la República, es el corazón de esa vida lectora. Allí conviven más de 30.000 ejemplares en estanterías abiertas, salas de lectura, talleres y una programación cultural que se mueve todo el año. A pocas cuadras, la Universidad del Magdalena sostiene otra pata de la mesa con sus programas de literatura, sus revistas estudiantiles y sus encuentros de escritores. Y en el medio, librerías pequeñas, clubes de lectura y ferias que aparecen y desaparecen según el calendario.

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En esta guía verificada de Malokal encontrarás los precios actualizados de talleres y actividades; usa las tarjetas interactivas de cada lugar en malokal.com para consultar el mapa seguro por barrio (Locales vs. Extranjeros), horarios de festivos en vivo y reservar directo por WhatsApp. Los datos que verás aquí corresponden a octubre de 2026, cuando la ciudad entra en temporada de lluvias y la vida cultural se refugia en las salas de lectura.

De la crónica colonial a la poesía contemporánea: una historia de letras

Santa Marta es la ciudad más antigua de Colombia —fundada en 1525— y eso significa que lleva cinco siglos acumulando textos sobre sí misma. Las crónicas de la conquista, los diarios de viajeros del siglo XIX, los informes de la Comisión Corográfica y, más tarde, la narrativa del siglo XX configuraron un imaginario donde la ciudad aparece siempre como un lugar de paso, de calor y de frontera. Esa condición de puerto y de borde ha marcado también a sus escritores.

El nombre más grande que se asocia a la ciudad es, inevitablemente, Gabriel García Márquez. Aunque nació en Aracataca y vivió buena parte de su vida en otros lugares, su relación con Santa Marta fue constante: aquí estudió en el Liceo Celedón, aquí volvió muchas veces, y aquí está enterrado. La biblioteca pública que lleva su nombre no es un gesto decorativo: es una infraestructura cultural real, con colección, programación y usuarios que la frecuentan a diario.

Pero reducir la literatura samaria a García Márquez sería un error. Hay una generación de escritores y escritoras que trabajan desde la ciudad, que publican en editoriales independientes, que sostienen talleres y que participan en festivales. No es un circuito masivo —los lectores se reconocen entre sí en los mismos cafés y las mismas presentaciones—, pero tiene una constancia que se nota: se mueve principalmente alrededor de tres nodos, la universidad, la biblioteca y las librerías del centro.

Qué hacer: los espacios donde la ciudad escribe y lee

Biblioteca Pública Gabriel García Márquez

Entrar a esta biblioteca es entender cómo funciona la vida intelectual de Santa Marta. Está en el centro histórico, a pocas cuadras de la Catedral, y su colección supera los 30.000 ejemplares organizados en estanterías abiertas: puedes tomar un libro, sentarte en una de las mesas largas y quedarte ahí toda la tarde sin que nadie te apure. La sala general es luminosa, con aire acondicionado que se agradece en los mediodías de octubre, y tiene una hemeroteca con prensa local y nacional.

Lo que distingue a esta biblioteca no es solo su colección sino su programación. Hay talleres de escritura creativa, clubes de lectura para niños y adultos, presentaciones de libros, ciclos de cine y conversatorios con autores. Muchas de estas actividades son gratuitas y abiertas al público, aunque algunas requieren inscripción previa. La agenda cambia mes a mes, así que conviene revisar las redes de la Red Cultural del Banco de la República o preguntar directamente en la recepción. El espacio también tiene una sala infantil bien surtida, lo cual es útil si viajas con niños y necesitas una pausa cultural entre playa y playa.

Un detalle que pocos visitantes aprovechan: la biblioteca tiene acceso a bases de datos y recursos digitales que puedes consultar en sala. Si eres investigador, estudiante o simplemente curioso, el personal bibliotecario es amable y conoce bien el fondo local.

Universidad del Magdalena

El campus de la Universidad del Magdalena, en el sector de El Jardín, es otro punto de entrada a la vida literaria de la ciudad. La universidad tiene programas de pregrado y posgrado en áreas de humanidades y ciencias sociales, y sus estudiantes y profesores sostienen una actividad constante: revistas literarias, encuentros de escritores, talleres abiertos y publicaciones académicas que a veces trascienden el circuito universitario.

La universidad también organiza eventos abiertos al público, como ferias del libro, ciclos de poesía y conferencias. No siempre es fácil enterarse si no estás dentro del circuito, pero vale la pena seguir las redes de la facultad de humanidades o preguntar en la biblioteca central del campus. Si te interesa conocer qué se está escribiendo en la ciudad ahora mismo, este es uno de los mejores lugares para empezar: aquí conviven estudiantes de primer semestre con profesores que llevan años publicando, y esa mezcla se siente en los talleres.

Librerías del centro histórico

El centro de Santa Marta tiene varias librerías pequeñas que sobreviven entre el comercio y el turismo. No son grandes cadenas sino negocios familiares, con estanterías que mezclan textos escolares, novelas de bolsillo, libros de historia local y alguna que otra joya descatalogada. Caminar por la Carrera 3 y sus calles aledañas es la mejor manera de encontrarlas: no hay un mapa fijo porque abren y cierran según la temporada, pero las que llevan años en el mismo sitio suelen estar cerca de la Plaza de la Catedral y del Parque de los Novios.

En estas librerías se consiguen libros de autores locales que no están en las grandes cadenas: poesía, crónica, ensayo histórico sobre el Magdalena. Si buscas un souvenir que no sea un imán de nevera, este es el lugar. Los precios varían mucho según el título y la edición, pero suelen ser más económicos que en las librerías de cadena de las ciudades grandes.

Dónde comer o beber: leer también da hambre

La vida literaria de Santa Marta no ocurre solo en bibliotecas y aulas. Ocurre también en las mesas de los cafés del centro, donde los clubes de lectura se reúnen una vez al mes y donde los escritores locales escriben sus borradores entre taza y taza. El Parque de los Novios y sus alrededores concentran varios cafés con mesas amplias y wifi, aunque el ruido de la noche puede ser un problema si buscas concentración. Para eso, mejor el horario de la mañana.

La Plaza de la Catedral y sus calles aledañas tienen cafeterías más tranquilas, algunas con libros en las paredes y música baja. Son ideales para leer o escribir durante el día. Los precios de un café con leche rondan los $6.000–$10.000 COP, y un desayuno completo puede costar entre $15.000 y $25.000 COP. Son precios de referencia de octubre de 2026 y pueden variar.

Si lo que buscas es un lugar para una conversación literaria larga, los restaurantes del centro histórico con mesas en la calle funcionan bien después de las 6 p.m., cuando baja el calor. La oferta gastronómica del centro es variada y va desde comida de mar hasta cocina de autor, con precios que oscilan entre $25.000 y $60.000 COP por plato principal, dependiendo del lugar. Se recomienda verificar horarios antes de visitar, especialmente en temporada baja.

Cómo llegar y transporte

La Biblioteca Pública Gabriel García Márquez está en el centro histórico de Santa Marta, en una zona caminable desde la mayoría de los hoteles y hostales del sector. Si vienes desde El Rodadero o desde la zona de Bello Horizonte, lo más práctico es tomar un taxi o una moto-taxi hasta el centro; el trayecto puede tomar entre 15 y 25 minutos dependiendo del tráfico. Los taxis no usan taxímetro en Santa Marta, así que conviene acordar el precio antes de subir. Como referencia, un trayecto desde El Rodadero al centro suele costar entre $20.000 y $30.000 COP en taxi, aunque el precio es negociable y varía según la hora.

El transporte público local incluye buses y busetas que conectan el centro con los barrios periféricos y con El Rodadero. Son económicos pero pueden ser lentos y abarrotados en hora pico. Para moverse dentro del centro histórico, caminar es la mejor opción: las distancias son cortas y el clima, aunque caluroso, se lleva mejor a pie que esperando un bus.

La Universidad del Magdalena está en el sector de El Jardín, un poco más al norte del centro. Se puede llegar en taxi desde el centro en unos 10–15 minutos, o en bus si tomas una ruta que pase por la Avenida del Ferrocarril. Si vas en carro propio, el campus tiene parqueadero, aunque en horarios de clase puede llenarse rápido.

Tips locales: cómo entrarle a la escena literaria samaria

  • Pregunta en la biblioteca por la agenda del mes. La programación cultural cambia constantemente y no siempre se difunde bien en redes. El personal de recepción suele tener el calendario actualizado y puede decirte qué talleres tienen cupo.
  • Los clubes de lectura son abiertos, pero hay que inscribirse. Algunos se reúnen en la biblioteca, otros en cafés del centro. Si te interesa participar, pregunta directamente o revisa los tableros de anuncios de la universidad.
  • Compra libros de autores locales en las librerías del centro, no en las cadenas. Es la mejor manera de apoyar la escena y de llevarte algo que no encuentras en otro lado.
  • Octubre es temporada de lluvias. Si planeas caminar entre biblioteca y librerías, lleva paraguas o impermeable. Las tardes suelen despejarse después de las lluvias, así que el plan de lectura nocturna funciona bien.
  • No esperes una feria del libro permanente. Santa Marta no tiene una feria del libro estable como otras ciudades, pero sí tiene eventos puntuales a lo largo del año. Si vienes en temporada de festivales, pregunta en la biblioteca o en la universidad por actividades abiertas.
  • El calor es real. Las bibliotecas y cafés con aire acondicionado son refugios necesarios entre las 11 a.m. y las 3 p.m. Aprovecha esas horas para leer y deja las caminatas para la mañana temprano o el atardecer.

Preguntas frecuentes

¿La Biblioteca Pública Gabriel García Márquez es gratuita?

Sí, el acceso a la biblioteca y a la mayoría de sus actividades es gratuito. Algunos talleres o eventos especiales pueden requerir inscripción previa, pero no suelen tener costo. Se recomienda

Valentina Gómez

Valentina Gómez

Curadora de Arte, Festivales & Cultura

Gestora cultural y periodista de eventos. Recorre festivales, salas de teatro, galerías y carnavales locales para documentar la escena viva.

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