Orígenes
Cuando cae la noche y el reloj marca las 11, el Parque de los Novios se transforma. Las luces de neón parpadean y los carritos de comida comienzan a ocupar las esquinas, marcando el inicio de la verdadera vida nocturna de Santa Marta, lejos de los restaurantes formales que ya han satisfecho a los turistas. Este parque, en el corazón del Centro Histórico, a un paso de la Catedral Basílica y el malecón, tiene una historia que pocos conocen.
Antes de adoptar el nombre de Parque de los Novios, este lugar era un punto de encuentro donde las parejas de la alta sociedad paseaban en las cálidas tardes samarias. Su apodo se forjó de manera natural: tantas parejas se citaban bajo sus árboles de almendro que el nombre se volvió parte del alma del lugar.
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Pero la historia que realmente nos interesa es la de los personajes que emergen cuando las parejas se despiden. Los vendedores de comida que han hecho de este parque el epicentro de la gastronomía nocturna no llegaron por arte de magia. Su presencia es el fruto de décadas de cambios urbanos, crisis económicas y la necesidad de subsistir en las horas en que la ciudad parece dormir.
Los primeros vendedores informales aparecieron a finales de los años noventa. La ola migratoria del interior del país y la escasez de empleo formal llevaron a muchos a establecerse en una ciudad cuyo motor estaba en el puerto y en un turismo aún en pañales. En esos días, el parque respiraba tranquilidad, con menos bares y más familias, y los primeros vendedores ofrecían café y pasteles a los trasnochadores que regresaban de las discotecas.
Con el auge del turismo en los 2000, el Parque de los Novios recibió una oleada de restaurantes formales. Pero, en lugar de desplazar a los vendedores ambulantes, esta competencia los fortaleció. Los restaurantes necesitaban esa oferta de comida rápida, barata y auténtica que solo los vendedores podían proporcionar. Así nació una relación curiosa que perdura hasta hoy.
Línea de tiempo o hitos históricos
Década de 1990: Los pioneros del café y el pastel
La historia de los vendedores en el Parque de los Novios comienza en 1994, con doña Carmen Rosa Martínez, quien llegó desde Ciénaga con su termo de café con queso y pasteles de yuca. Su primer cliente fueron los policías que vigilaban el parque, y con el tiempo se convirtió en la "señora del café con queso" para todos los locales.
2003-2008: La explosión gastronómica nocturna
La aparición de bares como Porthos Steakhouse & Pub convirtió el parque en un destino nocturno. Los primeros carritos de perros calientes y hamburguesas, adaptados al paladar costeño, comenzaron a proliferar. Fue en esta época cuando don José "Pepe" Guerra, un samario de 52 años, instaló su icónico carrito de huevos pericos con costilla en la esquina de la Calle 17 con Carrera 3, justo frente a Mi Viejo Gastro Bar.
2010-2015: La formalización parcial y el conflicto con el espacio público
La administración distrital intentó desalojar a los vendedores del parque, alegando que obstruían el paso peatonal. Las tensas negociaciones dieron lugar a la creación de "Los Parranderos del Parque", una asociación que logró un acuerdo con la Alcaldía para operar desde las 11:00 PM hasta las 4:00 AM, siempre manteniendo la limpieza y el uso de carbón o electricidad en lugar de gas.
2016-2020: La llegada de los food trucks y la diversificación
La moda de los food trucks llegó a Santa Marta, aunque no todos lograron permanecer. Sin embargo, doña Yolanda Pimienta, con su famoso sancocho de guandú, se ganó el corazón (y el estómago) de taxistas y trabajadores nocturnos, asegurando su lugar en el parque.
2021-2024: La pandemia y la reinvención
La llegada del COVID-19 fue un duro golpe. Con el parque cerrado, muchos vendedores no tuvieron ingresos. Pero algunos se adaptaron, ofreciendo domicilios improvisados. Al reabrir en 2022, el # de vendedores se redujo a la mitad, pero los que quedaron estaban más organizados. La Asociación Nueva Esperanza agrupa a 23 vendedores fijos y más de una docena de temporales que rotan según la temporada turística.
2025-2026: El renacimiento y la consolidación como destino gastronómico
En 2025, el Parque de los Novios fue incluido en varias guías internacionales de comida callejera, atrayendo a un nuevo tipo de turista a la búsqueda de experiencias auténticas. Los vendedores, respondiendo a la demanda, mejoraron sus estándares de higiene y comenzaron a ofrecer menús sencillos en inglés. Hoy, en septiembre de 2026, este parque es considerado el mejor lugar en Santa Marta para comer después de la medianoche, superando incluso a la tradicional Playa Blanca.
Personajes o hechos clave
Doña Carmen Rosa Martínez: La matriarca del café
Con 74 años y más de tres décadas en el parque, doña Carmen es la vendedora más antigua. Su carrito, pintado de verde, alberga un termo gigante de café tinto y una vitrina con pasteles de yuca y arepas de huevo. "He visto pasar tres generaciones de trasnochadores", dice mientras sirve un tinto humeante. En su carrito, no hay sillas, pero la gente encuentra su lugar en el borde de la jardinera, creando una escena que se ha vuelto icónica.
Don José "Pepe" Guerra: El rey de los huevos pericos
Pepe Guerra es una leyenda local. Su carrito, construido con partes de una bicicleta vieja, ha estado en la misma esquina desde 2004. Su famoso plato, el huevo perico con costilla, no se encuentra en ningún menú formal. Con su técnica precisa, dora la costilla con cebolla y tomate, mezcla con huevos revueltos y sirve con arepa. Un plato cuesta 12.000 pesos (aproximadamente 3 dólares), y Pepe suele vender alrededor de 80 platos en temporada alta.
Doña Yolanda Pimienta: La sancochera de la madrugada
Yolanda Pimienta, oriunda del barrio Pescaíto, es conocida por su sancocho de guandú. Preparado a fuego lento en una olla gigante sobre un fogón de leña, su plato es el más grande del parque y atrae a todos, desde taxistas hasta trasnochadores. "El sancocho no se puede apurar", dice mientras lo cocina con cariño. Su porción cuesta 15.000 pesos y es un manjar para quienes buscan sustento antes de terminar su jornada.
El incidente de la cuenta impagada
En 2024, un restaurante cercano fue escenario de un altercado cuando una pareja se negó a pagar la cuenta. Aunque el hecho fue aislado, sus repercusiones llevaron a los vendedores ambulantes a crear un sistema de "código rojo", una señal que se pasan entre ellos para alertar sobre clientes problemáticos. Ahora, la unión entre ellos se ha fortalecido, manteniendo la seguridad y la armonía en el parque.
El menú secreto: Platos que solo se sirven después de medianoche
La gastronomía nocturna en el Parque de los Novios tiene sus propios códigos. Sin cartas impresas ni menús digitales, la oferta se transmite de boca en boca y se adapta a la temporada, el clima y el estado de ánimo de los vendedores. Sin embargo, hay platos que se han convertido en clásicos y solo se pueden encontrar aquí después de las 11:00 PM.
Los huevos pericos con costilla de Pepe
El plato insignia del parque, con una mezcla de huevos revueltos y costilla de res, se sirve con arepa de maíz pelado y a veces con hogao. Es ideal para quienes buscan un bocado sustancioso para continuar la fiesta.
El sancocho de guandú con carne de cerdo de Yolanda
Este plato es un abrazo en forma de sopa, lleno de sabor y tradición. Con ñame, yuca, plátano verde y carne de cerdo, Yolanda lo sirve caliente y listo para reconfortar a los trasnochadores.
El "pica pollo" de la esquina del parque
Un vendedor conocido como "el Paisa" ofrece pollo frito crocante agitado con salsa de ajo. Sin nombre oficial, los locales lo llaman "pica pollo", y es el acompañamiento perfecto para compartir con amigos mientras disfrutan de una cerveza.
Las arepas de huevo de doña Carmen
Doña Carmen no solo vende café, sino que sus arepas de huevo, fritas y rellenas de huevo entero, son un must para quienes buscan un bocado rápido. Las acompaña con su famosa salsa de ajo, ¡un verdadero deleite!
El "perro caliente samario"
Una variante local que sorprende a los turistas por su mezcla de piña picada, papitas fritas trituradas y queso rayado. El carrito de don Gabriel Pineda, que opera desde 2015, es el lugar ideal para disfrutar de esta deliciosa combinación.
El arroz de lisa
Ocasionalmente, cuando el día de pesca lo permite, algunos vendedores ofrecen arroz de lisa, un plato tradicional de la región que se ha vuelto escaso en restaurantes. Este pescado de río se cocina con coco y especias, y su disponibilidad es una sorpresa que los conocedores esperan con ansias.
La logística de la noche
Cómo se organizan los vendedores
La Asociación Nueva Esperanza del Parque de los Novios tiene reglas claras: cada vendedor cuenta con un espacio asignado, en el que pagan una cuota mensual de 20.000 pesos para cubrir la limpieza y la seguridad nocturna. Los puestos se asignan por antigüedad, otorgando a los más veteranos las mejores esquinas.
La relación con los restaurantes es compleja, pero funcional. Algunos, como Mi Viejo Gastro Bar, han llegado a acuerdos informales con los vendedores: les permiten usar su agua a cambio de evitar vender cerveza. Otros, como Porthos Steakhouse & Pub, mantienen una competencia cordial, contribuyendo a la vibrante atmósfera del parque.
Precios y moneda
La comida callejera en el Parque de los Novios es notablemente más económica que en los restaurantes formales, con platos que oscilan entre 10.000 y 18.000 pesos (aproximadamente 2.50 a 4.50 dólares). Los acompañamientos suelen estar incluidos, y aunque la mayoría acepta efectivo, algunos ya están utilizando códigos QR para pagos digitales. Llevar efectivo en pequeñas denominaciones es recomendable para facilitar el cambio.
El horario de operación
La actividad comienza a calentarse alrededor de las 10:30 PM. El parque alcanza su mayor afluencia entre la 1:00 AM y las 3:00 AM, cuando los bares y discotecas cierran y la gente busca algo sabroso para reponer fuerzas. Así que, la próxima vez que estés por allí, recuerda: la mejor comida llega después de medianoche.
Estado actual
La vida nocturna en el Parque de los Novios ha evolucionado en los últimos años, adaptándose a las nuevas dinámicas del turismo y las preferencias locales. A pesar de la pandemia, que puso en pausa a muchos vendedores, el parque ha recuperado su esencia vibrante, aunque con ciertas transformaciones. Actualmente, se observa una mezcla de carritos tradicionales y nuevas propuestas gastronómicas que reflejan la diversidad cultural de Santa Marta.
Los carritos de comida continúan siendo el alma del parque, ofreciendo desde arepas rellenas hasta el famoso ajiaco santafereño. Sin embargo, la competencia ha crecido y los vendedores han comenzado a innovar en sus menús para atraer a un público más amplio. Esto ha llevado a que algunos carritos se especialicen en fusión de sabores, combinando ingredientes locales con técnicas de cocina internacional.
El ambiente nocturno también se ha visto enriquecido por la música en vivo, un atractivo adicional que invita a los visitantes a disfrutar de una experiencia más completa. Los fines de semana, es común encontrar artistas locales que tocan en el parque, creando una atmósfera festiva y acogedora.
Aquí algunos tips de insider para disfrutar al máximo de la experiencia en el Parque de los Novios:
1. Arepas de Huevo de Doña Chucha
Insider Tip: Este carrito es famoso por su arepa de huevo, un clásico que no puedes dejar de probar. Ve temprano para evitar las largas colas, especialmente los fines de semana.
2. Tacos de Pescado de La Playa
Insider Tip: Si buscas algo diferente, los tacos de pescado de este carrito son una excelente opción. No olvides pedirles la salsa de mango; le da un toque especial que te hará querer más.
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