Las escaleras eléctricas de Guayabal que nadie usa
En una ciudad obsesionada con las escaleras eléctricas como símbolo de inclusión social, existe un conjunto de ellas en Guayabal que parece un monumento a la contradicción. No están en una ladera empinada de la zona nororiental, sino escondidas en un costado de la Avenida Regional, casi en el límite con la 4 Sur. Fueron inauguradas con bombos y platillos, prometiendo conectar la parte alta del barrio con el sector plano, pero hoy, en agosto de 2026, la mayoría de los vecinos las evita. Algunos dicen que por el sol, otros que por los olores, y unos pocos, los que saben, las usan como atajo secreto hacia uno de los miradores más extraños de la ciudad. Esto es lo que encontré después de subirlas y bajarlas una docena de veces.
El proyecto de movilidad que prometió conectar la parte alta
Para entender por qué existen estas escaleras, hay que mirar a Guayabal como un barrio de dos caras. Hacia la Avenida Regional, todo es bodegas, talleres mecánicos y sedes de empresas de mensajería. Pero hacia el costado occidental, entre la carrera 77 y la carrera 78, el terreno empieza a inclinarse y aparecen casas de uno y dos pisos, pasajes estrechos y una vida de barrio que poco tiene que ver con el caos vehicular de la vía principal.
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A finales de la década de 2010, la administración municipal identificó que cientos de personas vivían en la parte alta —llamada coloquialmente "el hueco" o "el alto de Guayabal"— y que para bajar a tomar un bus o un taxi tenían que caminar casi 20 minutos por una pendiente agresiva. La solución, en lugar de un bus escalera o una mejora vial, fue instalar un sistema de escaleras eléctricas cubiertas, similar a las de la Comuna 13 pero mucho más modesto en escala.
El proyecto se inauguró alrededor de 2019, con un discurso que hablaba de "dignificar la movilidad" y "reducir los tiempos de desplazamiento". Las escaleras tienen una longitud de aproximadamente 120 metros, divididas en tres tramos, y terminan en una pasarela que da a la calle 48B. En teoría, un residente de la parte alta podría bajar en menos de tres minutos y llegar directo a un paradero de buses que va hacia El Poblado o el centro.
Pero algo salió mal. Los primeros meses fueron de euforia: la gente las usaba, los niños las subían y bajaban por diversión, y los medios locales publicaron fotos con titulares como "Guayabal se moderniza". Sin embargo, la novedad duró poco. Las quejas empezaron cuando los vecinos notaron que las escaleras no tenían mantenimiento constante, que los vidrios de la cubierta se opacaron con el smog de la Regional, y que en horas de la noche la iluminación era deficiente. Lo que parecía un proyecto estrella se convirtió en una infraestructura fantasma.
El diseño que no tuvo en cuenta la cultura local
Hay un detalle que los urbanistas de escritorio pasaron por alto: en Guayabal, la gente no confía en lo que no puede ver. Las escaleras eléctricas, al estar encerradas en una estructura de vidrio y metal, crean una sensación de túnel que muchos perciben como inseguro. "Uno no sabe quién está esperando arriba o abajo", me dijo un habitante del sector que prefiere subir por la calle a pie, aunque le tome el doble de tiempo. Esta desconfianza no es irracional: ha habido reportes de atracos en los tramos superiores, especialmente al final de la tarde, cuando la luz natural desaparece y las cámaras de seguridad, según denuncias locales, no funcionan.
Además, el mantenimiento ha sido irregular. En varias ocasiones las escaleras han estado detenidas durante semanas, obligando a los usuarios a subirlas como si fueran convencionales, lo cual es agotador. La administración local ha respondido con reparaciones temporales, pero la percepción de abandono persiste. Para agosto de 2026, al menos dos de los tres tramos funcionan la mayoría de los días, pero el tercero, el más cercano a la parte alta, tiene una falla recurrente que nadie parece poder resolver de manera definitiva.
Dónde están exactamente (calle 48B con carrera 77)
Si llegas a Guayabal y preguntas por "las escaleras eléctricas", la mayoría de la gente te mirará con cara de confusión. No son un punto de referencia conocido como el Parque de los Deseos o la estación San Antonio. Sin embargo, si mencionas "las escaleras del alto", los vecinos saben exactamente a qué te refieres.
La entrada inferior está en la calle 48B con carrera 77, a unos 300 metros al occidente de la Avenida Regional, justo después de un conjunto de bodegas de repuestos de carros. Es fácil pasarlas de largo si no sabes qué buscar: la fachada es gris, con un letrero pequeño de "Escaleras Eléctricas" que en 2026 apenas se lee por el desgaste. Hay un andén angosto y, a menudo, un par de motos parqueadas frente a la entrada, lo que dificulta el acceso.
La subida completa tiene tres tramos. El primero es el más corto, unos 30 metros, y te deja en una pequeña plataforma con vista a los techos de las bodegas. El segundo es el más largo, unos 50 metros, y es donde la pendiente se siente real. El tercero, que es el que a veces no funciona, son otros 40 metros que terminan en una pasarela de concreto que conecta directamente con la calle 48B superior, ya en pleno barrio residencial.
Desde la parte alta, la entrada es aún más discreta: un hueco en la pared de un pasaje, sin señalización clara. Si no fuera porque los vecinos han pintado una flecha amarilla en el piso (un gesto de apropiación comunitaria), sería imposible adivinar que ahí empieza una infraestructura pública valuada en miles de millones de pesos.
El contraste con las escaleras de la Comuna 13
Es inevitable comparar. En la Comuna 13, las escaleras eléctricas son un imán turístico, con filas de visitantes, vendedores de recuerdos y hasta guías locales que explican la historia de la transformación social. En Guayabal, no hay nada de eso. No hay vendedores, no hay guías, no hay filas. La única presencia constante es la de un par de perros callejeros que se han acostumbrado a dormir en los descansos de los tramos, y que los vecinos alimentan con sobras de la olla comunitaria del barrio.
Esta diferencia no es casualidad. Las escaleras de la Comuna 13 fueron acompañadas de un plan integral de intervención urbana: murales, iluminación artística, espacios públicos rediseñados y una estrategia de turismo comunitario. Las de Guayabal, en cambio, fueron pensadas como una solución puramente funcional, sin ningún componente estético ni social. El resultado es que cumplen su función técnica, pero no han logrado generar sentido de pertenencia.
Por qué la gente prefiere subir a pie
Pregunté a varios habitantes de la parte alta por qué no usan las escaleras. Las respuestas variaron, pero se pueden agrupar en cuatro razones principales:
- Riesgo de seguridad: La mayoría mencionó el miedo a los atracos, especialmente en horas de la mañana temprano (cuando la gente sale a trabajar) y al anochecer. "Uno sube por la calle porque ahí al menos hay casas y gente que te ve", me dijo una señora que carga un mercado pesado todos los sábados.
- Fallas mecánicas: Nadie quiere llegar a la base y encontrarse con las escaleras detenidas. Subir 120 metros de escalones fijos, con la pendiente que tienen, es un castigo que la gente evita a toda costa. Prefieren la caminata por la calle, que aunque es más larga, tiene un ritmo constante.
- Olor y ambiente: La estructura de vidrio atrapa el calor y los olores de la basura que algunos vecinos dejan en los costados. En días de lluvia, el agua se acumula en los descansos y forma charcos que nadie limpia. Es un ambiente poco agradable.
- Desconfianza cultural: Como mencioné antes, hay una reticencia a usar espacios cerrados y aislados. La gente de Guayabal está acostumbrada a la calle como espacio social, donde todos se conocen. Un túnel de vidrio rompe esa lógica.
El resultado es que las escaleras tienen un tráfico muy bajo. En una hora pico (7 a.m. a 8 a.m.), he contado un promedio de 8 a 12 usuarios, la mayoría adultos mayores que no tienen otra opción y jóvenes que van al colegio con prisa. El resto del día, es común verlas completamente vacías, con el motor zumbando en vano.
El costo energético de una infraestructura subutilizada
Un dato curioso que pocos conocen: las escaleras eléctricas de Guayabal consumen electricidad las 24 horas del día, incluso cuando no hay nadie usándolas. El sistema está programado para mantenerse en modo de espera activo, lo que significa que los motores giran a baja velocidad constantemente para evitar el desgaste de un arranque brusco. Según estimaciones de ingenieros consultados, el consumo mensual equivale al de unas 15 casas promedio en Medellín.
Este dato ha sido motivo de crítica por parte de algunos concejales que han pedido que se instale un sensor de movimiento o un botón de activación, como el que usan algunas escaleras en Europa. Hasta la fecha, la administración no ha tomado acción, y el despilfarro continúa. Es un ejemplo perfecto de cómo una buena idea puede convertirse en un problema si no se piensa en su operación a largo plazo.
El grafiti en el muro contiguo: firmas de bandas locales
Pero no todo es negativo. Hay un elemento que ha convertido a este lugar en un punto de interés para fotógrafos urbanos y curiosos: el muro contiguo al tramo superior de las escaleras. Es un muro de concreto de unos 40 metros de largo, que sirve como límite entre la pasarela y un lote baldío. Y está completamente cubierto de grafiti.
A diferencia de los murales comisionados por la Alcaldía en otros puntos de la ciudad, este muro es un lienzo libre, donde las firmas de bandas locales se superponen en un caos visual fascinante. Hay tags de crews de la zona sur, nombres de raperos del barrio, y algunas piezas más elaboradas que datan de 2021 y 2022. Es un archivo vivo de la cultura hip-hop de Guayabal, un barrio que históricamente ha sido cuna de talentos musicales pero que rara vez aparece en las guías turísticas.
Si eres fotógrafo, este muro es un tesoro. La luz de la mañana, entre 6:30 a.m. y 8:30 a.m., pega de lado y resalta las texturas de la pintura. En la tarde, el sol se oculta detrás del lote baldío y el muro queda en sombra, lo que permite jugar con contrastes. Lo único que debes tener en cuenta es que no hay un espacio amplio para alejarse y sacar una foto completa del muro; la pasarela es angosta, así que necesitas un lente gran angular o un ojo creativo para componer.
El riesgo de que el grafiti desaparezca
Varios vecinos me comentaron que, en 2023, la administración local anunció un plan para "embellecer" el muro con un mural institucional. La idea era contratar a un artista reconocido para que pintara una imagen de la biodiversidad antioqueña. El proyecto se cayó por falta de presupuesto, pero la amenaza sigue latente. Si visitas el lugar, verás que algunos tags tienen una capa de pintura gris encima, como si alguien hubiera intentado borrarlos a medias. Es una batalla constante entre la expresión espontánea y el orden institucional.
Para los interesados en la sociología urbana, este muro es un caso de estudio perfecto sobre cómo las comunidades marginalizadas reclaman espacio simbólico en infraestructuras que no fueron diseñadas para ellos. Las escaleras eléctricas fueron impuestas desde arriba; el grafiti, en cambio, nació desde abajo. Y aunque las escaleras están casi vacías, el muro está siempre vivo.
El mirador sin barandilla al final del recorrido
Si llegas al final del tercer tramo y sigues caminando unos 50 metros por la calle 48B superior, llegarás a un callejón sin salida que se abre a un vacío. Ahí, en el borde, está uno de los secretos mejor guardados de Medellín: un mirador informal sobre la Avenida 4 Sur.
No es un mirador oficial. No hay bancas, no hay iluminación, no hay señalización. Y lo más importante: no hay barandilla. Solo un borde de concreto de unos 30 centímetros de alto, y detrás de él, un barranco de unos 15 metros que cae directo a un lote de parqueaderos de trailers. Es un lugar peligroso, especialmente para niños o personas que hayan bebido, pero también es un lugar con una vista espectacular.
Desde aquí se ve la 4 Sur en toda su extensión, con el tráfico constante de camiones y buses intermunicipales. Hacia el oriente, se alcanza a ver la silueta de las torres de El Poblado y, en días despejados, el cerro de Las Palmas. Hacia el occidente, el sol se pone detrás de las montañas de San Cristóbal, pintando el cielo de naranja y rojo. Es un contraste brutal entre la ciudad formal y la informal, entre el progreso y el abandono.
Los vecinos conocen este lugar como "el balcón", aunque no tenga balcón. Es un punto de reunión para los adolescentes del barrio, que van a fumar o a tomar cerveza en las noches, y también para algunos adultos mayores que suben a ver el atardecer con un termo de café. En los últimos años, ha ganado cierta fama entre fotógrafos urbanos que buscan ángulos poco convencionales de la ciudad, pero sigue siendo un lugar marginal, sin ningún tipo de infraestructura turística.
El amanecer sobre la 4 Sur: la foto que debes tomar
Si eres fotógrafo y decides visitar este lugar, hay un momento exacto que debes buscar: el sábado a las 6 a.m. En esa hora, la 4 Sur todavía está tranquila, con solo unos pocos camiones circulando. El sol sale detrás de las torres de El Poblado, y la luz dorada ilumina la niebla que se levanta del río Medellín. Es una escena casi mística, muy diferente al caos que se vive horas después.
La recomendación es llegar con al menos 15 minutos de anticipación para encontrar la mejor posición. Lleva un trípode si quieres hacer una toma de larga exposición con el tráfico matutino, o una cámara compacta si prefieres la espontaneidad. No necesitas lente especial: un 35mm o un 50mm es suficiente para capturar la esencia del lugar.
Cómo llegar y transporte
Llegar a las escaleras eléctricas de Guayabal no es complicado, pero requiere algo de paciencia si no conoces la zona. Aquí van las opciones:
En metro y bus
La estación de metro más cercana es El Poblado (Línea A), que está a unos 2,5 kilómetros al oriente. Desde allí, puedes tomar un bus que vaya por la Avenida Regional hacia el sur (los que pasan por la 4 Sur) y bajarte en la intersección con la calle 48B. El trayecto en bus toma unos 10 minutos, dependiendo del tráfico. También puedes caminar, pero son 35 minutos a paso rápido por una vía con bastante smog.
Otra opción es la estación Industriales (Línea A), que está al norte de Guayabal. Desde allí, puedes tomar un bus que vaya por la Regional hacia el sur y bajarte en la misma calle 48B. Este trayecto es un poco más largo, pero el bus es directo.
En taxi o plataforma
Si vienes desde El Poblado o el centro, un taxi o un carro de plataforma (Uber, DiDi, inDrive) te dejará en la entrada inferior en unos 15 minutos, dependiendo del tráfico. El costo desde El Poblado es de aproximadamente 10.000 a 15.000 COP (precios de referencia de agosto de 2026). Pídele al conductor que te deje en "la calle 48B con carrera 77, frente a las bodegas de repuestos". Si el conductor no conoce el lugar, dile que es "al lado de la sede de Servientrega de la 4 Sur".
En carro particular
Si manejas, puedes parquear en la calle 48B inferior, pero ten en cuenta que el espacio es limitado y que hay restricciones de parqueo en horas pico. También puedes subir en carro por la calle 48B superior, pero la pendiente es empinada y el estrecho, así que no lo recomiendo si no estás acostumbrado a manejar en zonas de montaña.
Tips locales
Después de varias visitas al lugar, he recopilado una serie de consejos que te serán útiles:
- Ve un sábado a las 6 a.m.: Es el momento perfecto para la foto del amanecer y para tener el lugar casi vacío. Los domingos también son buenos, pero hay más movimiento de personas yendo a misa.
- No publiques la ubicación exacta en redes sociales: Este es un lugar que los vecinos aprecian por su tranquilidad. Si lo conviertes en un punto turístico masivo, perderá su esencia. Si compartes fotos, di que es "un mirador en Guayabal" y deja que la gente lo busque por su cuenta.
- Lleva agua y protector solar: La subida es corta, pero el sol en la parte alta es fuerte, especialmente al mediodía. No hay tiendas cerca del mirador, así que compra lo que necesites antes de subir.
- Respeta el grafiti: No pintes encima ni intentes "limpiar" el muro. Es parte del patrimonio cultural del barrio, aunque no sea oficial.
- Ten cuidado con tus pertenencias: No es un lugar peligroso, pero como en cualquier espacio público de Medellín, es mejor no exhibir cámaras caras o celulares de gama alta en horas de poca luz.
- Habla con los vecinos: Si ves a alguien en el mirador, salúdalo y pregúntale por la historia del barrio. Son personas amables que te contarán cosas que no encontrarás en ninguna guía.
Preguntas frecuentes
¿Las escaleras eléctricas de Guayabal están funcionando en agosto de 2026?
Sí, la mayoría del tiempo. Los tramos 1 y 2 funcionan de manera regular, pero el tramo 3 (el más cercano a la parte alta) tiene fallas intermitentes. Se recomienda verificar antes de ir, especialmente si planeas subir con carga pesada o con movilidad reducida. Si encuentras las escaleras detenidas, la caminata por la calle 48B es una alternativa viable
Introducción histórica o contextual
Las escaleras eléctricas de Guayabal forman parte de un proyecto más amplio que busca conectar comunidades de Medellín, facilitando el acceso a servicios y oportunidades. Sin embargo, su uso ha sido limitado, lo que plantea preguntas sobre su efectividad y la percepción de la inclusión social en la ciudad. En este contexto, es interesante explorar cómo se gestó esta iniciativa y cuáles han sido sus impactos reales en la comunidad.
Las escaleras eléctricas en Guayabal fueron inauguradas en 2016 como parte de un esfuerzo por transformar áreas de difícil acceso en la ciudad, siguiendo el modelo de otras intervenciones exitosas en Medellín. Aunque al principio generaron expectativas, muchos residentes no las utilizan, lo que refleja un desajuste entre la infraestructura creada y las necesidades de la población local.
El proyecto fue concebido como una solución para mejorar el transporte y la movilidad en zonas empinadas, pero la falta de conectividad con otras rutas de transporte público ha limitado su uso. Además, la percepción de seguridad y la falta de información sobre su funcionamiento han llevado a que muchos opten por caminos tradicionales.
Un aspecto relevante de la historia de las escaleras eléctricas de Guayabal es la participación comunitaria en su diseño y planificación. Sin embargo, la desconexión entre el proyecto y las expectativas de los habitantes ha generado un diálogo abierto sobre la inclusión y las verdaderas necesidades de la población.
Para quienes deseen conocer más sobre este tema, es recomendable visitar la zona para entender de primera mano las dinámicas que se han generado en torno a estas escaleras eléctricas y cómo interactúan con la vida cotidiana de los residentes de Guayabal.
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Qué hacer
Explorar el barrio Guayabal
Camina por las calles de Guayabal y descubre la mezcla de tradición y modernidad. Este barrio, menos conocido por los turistas, tiene una autenticidad que vale la pena explorar. Puedes encontrar pequeñas tiendas locales y cafeterías que no aparecen en las guías turísticas. Insider Tip: Pregunta a los habitantes sobre los platos típicos que ofrecen en los restaurantes familiares; a menudo, tienen recetas secretas que han pasado de generación en generación.
Visitar el Parque de Guayabal
Este parque es un punto de encuentro para la comunidad, ideal para disfrutar de una tarde tranquila. Aquí, los niños juegan y los adultos socializan. Insider Tip: Llega los fines de semana para disfrutar de actividades culturales y ferias de artesanías que suelen organizarse, donde puedes encontrar productos locales únicos.
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Dónde comer o beber
La Pampa
Un lugar conocido por su deliciosa carne a la parrilla y su ambiente acogedor. La Pampa ofrece una variedad de cortes de carne que son ideales para compartir. Además, su ubicación en el sector hace que sea un sitio perfecto para descansar después de una caminata por Guayabal.
Insider Tip: No te pierdas el chimichurri que acompaña las carnes, es una explosión de sabor que realza la experiencia.
Café de la Calle
Este pequeño café es un refugio para los amantes del buen café y la repostería. Ofrecen una variedad de granos locales y un ambiente relajado que invita a disfrutar de una buena conversación.
Insider Tip: Pregunta por el café de origen que tienen en especial cada semana; es una buena oportunidad para probar algo nuevo y apoyar a los cultivadores locales.
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