Castilla: el barrio donde las paredes hablan de memoria y resistencia
Si caminás por la comuna 5 de Medellín, específicamente por el barrio Castilla, te vas a encontrar con algo que no esperás: murales que no son simples decoraciones, sino archivos vivos de lo que pasó acá. En cada esquina, en cada fachada, hay una historia de resistencia, de lucha y de memoria. No es arte por arte: es un grito que quedó pintado. En abril de 2026, cuando recorrés estas calles, ves que el barrio sigue contando su propia versión de la historia, lejos de los discursos oficiales.
Castilla fue uno de los epicentros del conflicto armado en los 90 y 2000. Pandillas, paramilitares y el Estado se disputaron el control. Pero los vecinos, en vez de dejar que el miedo silenciara todo, agarraron brochas y aerosoles para convertir el dolor en memoria. Hoy, esos grafitis son un mapa visual de lo que no se debe olvidar.
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Qué hacer: un recorrido por los murales de la memoria
Lo primero que tenés que saber es que acá no hay una ruta turística oficial. El recorrido te lo armás vos, hablando con la gente y siguiendo las huellas de color. Pero hay lugares clave que no te podés perder si querés entender el arte urbano como testimonio.
Mural "Los niños de la guerra" (Calle 99 con Carrera 64)
Este mural es un golpe directo al estómago. Pintado por el colectivo Semillas de la Memoria, muestra a un grupo de niños con miradas perdidas, rodeados de escombros y armas. La técnica es mixta: aerosol y pincel, con detalles hiperrealistas en los rostros. Fue creado en 2019 como parte de un taller comunitario con jóvenes del barrio. Las coordenadas exactas son 6.2612° N, 75.5789° O. Si te parás frente a él, vas a notar que los ojos de los niños te siguen, como si te pidieran que no olvides.
Pared de las mariposas (Carrera 65 con Calle 98)
Un tributo a las víctimas de desaparición forzada. Son más de 50 mariposas amarillas, cada una con el nombre de una persona que nunca volvió. La técnica es esténcil y aerosol, con un estilo que mezcla realismo y simbolismo. Fue pintado por Mujeres Tejedoras de Memoria, un colectivo de madres y abuelas que buscan a sus hijos. Las mariposas no están fijas: cada año, el 30 de mayo, se agregan nuevas. Es un mural vivo, que crece con el dolor y la esperanza.
Mural "El grito de la tierra" (Calle 96 con Carrera 66)
Este mural es enorme: ocupa toda una fachada de tres pisos. Muestra a una mujer indígena con el puño en alto, rodeada de cultivos y ríos. Es un homenaje a los campesinos desplazados que llegaron a Castilla huyendo de la violencia. La técnica es muralismo tradicional con acrílico, y fue creado por Colectivo Raíces en 2021. Las coordenadas son 6.2635° N, 75.5812° O. Si te acercás, vas a ver que la mujer tiene una cinta en la cabeza con los colores de la bandera de Colombia, pero manchada de rojo.
Dónde comer o beber: paradas para recargar energía
Después de caminar y ver tanto, te va a dar hambre. Acá no hay restaurantes elegantes, pero sí puestos de comida que son parte del barrio. Probá la comida callejera, que es barata y honesta.
La Esquina de la Abuela (Calle 97 con Carrera 64)
Un puesto de empanadas y arepas que lleva 30 años. Doña Marta, la dueña, es una de las fundadoras del colectivo de memoria. Mientras te come una empanada de carne (2.500 COP cada una), te puede contar cómo pintaron el mural de la esquina. Abren de lunes a sábado, 6am a 8pm. No hay menú escrito: preguntá qué hay, y ella te dice.
La Trocha (Carrera 63 con Calle 99)
Un restaurante pequeño que vende bandeja paisa por 18.000 COP. Es el punto de encuentro de los artistas locales. Las paredes están llenas de bocetos y fotos de los murales. El dueño, Don Carlos, fue pintor en los 90 y te puede dar datos históricos que no encontrás en internet. Abren de martes a domingo, 11am a 9pm.
Helados Castilla (Calle 98 con Carrera 65)
Un carrito de helados artesanales que vende desde 3.000 COP. El dueño, Jairo, es miembro del colectivo Semillas de la Memoria. Los sabores tienen nombres como "Mariposa" (guanábana) o "Resistencia" (café con panela). Es perfecto para refrescarse después de caminar. Abre todos los días, 10am a 6pm.
Cómo llegar y transporte
Llegar a Castilla es fácil si usás el sistema de transporte público de Medellín. No necesitás taxi ni carro, a menos que quieras más comodidad.
- Metro: Tomá la línea A hasta la estación Universidad. Desde ahí, tomá un bus que diga "Castilla" o "Castañeda". El trayecto son unos 15 minutos. El pasaje del metro cuesta 2.800 COP (2026).
- Bus: Desde el centro, podés tomar la ruta Castañeda-Castilla que sale de la calle 44 con carrera 51. El pasaje cuesta 2.600 COP. Preguntale al conductor que te avise cuando llegues a la calle 98.
- Bicicleta: Si alquilás una bicicleta (hay estaciones de EnCicla en la estación Universidad), podés subir por la carrera 64. Es una subida empinada, pero vale la pena. El servicio es gratuito con registro previo.
- A pie: Si estás en el centro, podés caminar, pero son unos 40 minutos. Es seguro durante el día, pero no recomendado de noche si no conocés la zona.
Tips locales para entender el arte de Castilla
No es solo mirar. Es entender el contexto. Acá van algunos consejos de los mismos vecinos:
- Hablar con la gente: Los murales tienen historias que no están escritas. Si ves a alguien barriendo la entrada de su casa, preguntale. Te van a contar quién pintó qué y por qué. Los vecinos son los mejores guías.
- Llevar marcador o aerosol: En algunos murales, como en la Pared de las mariposas, hay espacios en blanco donde podés dejar tu mensaje. No es vandalismo, es parte de la tradición del barrio. Preguntá antes, pero si ves un lugar sin pintar, es probable que sea para eso.
- No tomar fotos sin permiso: Algunos murales tienen imágenes de personas reales que aún viven en el barrio. Si vas a tomar una foto de un retrato, preguntá a los vecinos si está bien. Es cuestión de respeto.
- Visitar los talleres comunitarios: Los sábados por la mañana, el colectivo Semillas de la Memoria organiza talleres de graffiti para jóvenes. Podés participar si llegás temprano. Llevá ropa que puedas manchar. El taller es gratuito, pero podés dejar una donación voluntaria (5.000-10.000 COP).
- Cuidado con el sol: Castilla está en una ladera, el sol pega fuerte. Llevá agua, bloqueador y un sombrero. Las caminatas pueden durar 2 o 3 horas.
Perfil de tres artistas comunitarios
Ana María "La Loba" (Colectivo Semillas de la Memoria)
Ana María tiene 34 años y empezó a pintar a los 15, cuando su hermano desapareció. "No sabía cómo canalizar la rabia, entonces un amigo me prestó un aerosol y pinté su nombre en la pared de mi casa". Hoy es la líder del colectivo y usa una técnica que mezcla esténcil con acrílico. Sus murales tienen siempre una figura femenina como protagonista. "La mujer es la que sostiene la memoria", dice. Sus obras están en la calle 97 con carrera 63 y en la calle 100 con carrera 66. Su mensaje principal: "No olvidar es resistir".
Carlos "El Muro" (Colectivo Raíces)
Carlos tiene 52 años y es un muralista autodidacta. Aprendió viendo a los grafiteros de los 80 en el centro de Medellín. Su especialidad son los murales de gran formato, con técnicas de acrílico y rodillo. "No uso aerosol, porque quiero que el color sea sólido, como la memoria", explica. Su obra más famosa es "El grito de la tierra", pero también tiene un mural en la fachada de la iglesia de Castilla (carrera 64 con calle 97) que muestra a la Virgen con un fusil roto. "La religión también se puede usar para la paz", dice. Vive en el barrio desde que nació.
Mariana "La Tejedora" (Mujeres Tejedoras de Memoria)
Mariana tiene 68 años y no es pintora profesional. Aprendió a hacer esténciles con sus nietos. "Ellos me enseñaron a recortar las figuras, yo solo sé pegar y pintar", dice entre risas. Su colectivo está formado por 12 mujeres, todas madres de desaparecidos. Ellas no solo pintan mariposas: también organizan marchas y talleres de memoria. "Cada mariposa que pintamos es un hijo que volvió a casa, aunque sea en el recuerdo", explica. Su técnica es simple: esténcil de cartón y aerosol negro. El resultado es poderoso.
Testimonios de vecinos: el impacto simbólico
No solo los artistas tienen voz. Los vecinos viven con estos murales todos los días. Acá algunos testimonios recogidos en abril de 2026:
Doña Rosa, 72 años, vive en la calle 98 desde 1985: "Cuando pintaron la Pared de las mariposas, yo lloré tres días. Mi hijo Juan está ahí, en una de esas mariposas. Antes, cuando pasaba por la esquina, sentía que él estaba perdido para siempre. Ahora, cuando veo la mariposa, sé que está aquí, conmigo. Eso es lo que hace el arte: traer de vuelta a los que se fueron".
Jorge, 28 años, dueño de una tienda en la carrera 64: "Yo crecí viendo cómo pintaban estos murales. Al principio, la gente se quejaba porque decían que era vagancia. Pero después, cuando empezaron a contar historias, todo cambió. Ahora los jóvenes vienen a tomar fotos, a preguntar. El barrio se volvió un museo al aire libre. Y lo mejor es que nadie nos lo impuso: lo hicimos nosotros".
Lucía, 19 años, estudiante y participante del taller de graffiti: "Antes, mi mamá no me dejaba salir a la calle porque decía que era peligroso. Pero cuando empecé a ir a los talleres de Semillas de la Memoria, ella vio que era diferente. Ahora, mi mural está en la calle 99. Es un rostro de una niña con una flor en la cabeza. Representa a mi hermana, que murió de cáncer. Para mí, pintar es sanar".
Dato curioso: el mural que cambió de noche
Hay un mural en la calle 100 con carrera 67 que tiene un detalle que pocos notan. Durante el día, muestra a un pájaro volando sobre un campo verde. Pero si lo ves de noche, con la luz de la luna, el pájaro se convierte en un guerrero con una lanza. Fue pintado por Carlos "El Muro" usando pintura fosforescente mezclada con acrílico. "Quería que el mensaje cambiara según la hora", dice. "De día, es esperanza. De noche, es lucha".
Preguntas frecuentes
¿Es seguro caminar por Castilla para ver los murales?
Sí, durante el día es seguro. El barrio es residencial y hay mucho movimiento de gente. Eso sí, evitá las calles solitarias después de las 7pm. Si vas en grupo, mejor. Los vecinos son amables y te pueden indicar el camino. No dejes objetos de valor a la vista y mantené tu celular guardado mientras caminás.
¿Puedo comprar un mural o encargar uno?
No es común, pero podés contactar a los colectivos a través de sus redes sociales (buscá "Semillas de la Memoria Castilla" en Instagram). Ellos hacen murales por encargo, pero solo si el mensaje está alineado con la memoria y la resistencia. Los precios varían, pero un mural de 2x2 metros puede costar entre 500.000 y 1.000.000 COP, dependiendo de la técnica y el artista.
¿Hay tours guiados por los murales?
No hay tours oficiales, pero el colectivo Semillas de la Memoria organiza caminatas gratuitas el primer sábado de cada mes. Salen a las 9am desde la esquina de la calle 98 con carrera 64. Durán unas 2 horas y terminan con un taller de esténcil. Llevá agua y calzado cómodo. No necesitás reservar, solo llegar puntual.
¿Los murales se mantienen o se borran con el tiempo?
Algunos se mantienen gracias al cuidado de los vecinos. La Pared de las mariposas, por ejemplo, se repinta cada año. Otros se han borrado por obras de la alcaldía o por el clima. Pero los colectivos luchan para que no desaparezcan. Si ves un mural en mal estado, podés reportarlo a los vecinos o al colectivo. A veces, ellos mismos lo restauran.
Al final, Castilla no es solo un barrio con grafitis. Es un testimonio de que la memoria no se borra con pintura. Cada aerosol, cada brocha, cada mano que se mancha de color, está diciendo: "Estuvimos aquí, resistimos y seguimos". Si vas, no solo mirés las paredes. Escuchá lo que tienen que decir. Y si encontrás un mensaje oculto, subilo con el hashtag #CastillaGraffiti. Tal vez otros también lo hayan visto.
Introducción histórica o contextual
El barrio Castilla en Medellín es un ejemplo de cómo el arte urbano puede servir como un vehículo de memoria y resistencia. Este sector, que ha enfrentado un pasado de violencia y marginación, ha encontrado en los grafitis una forma de expresión que narra las historias de sus habitantes. Desde la década de los 90, los muros de Castilla han sido testigos de la transformación social que ha vivido la comuna 5, convirtiéndose en un lienzo donde se plasman las luchas, sueños y esperanzas de una comunidad que se niega a ser silenciada.
Los grafitis en Castilla no solo embellecen el ambiente, sino que también son una forma de reivindicación del espacio público. A través de imágenes y mensajes, los artistas urbanos cuentan la historia de un barrio que ha sido estigmatizado, desafiando estereotipos y proponiendo una nueva narrativa. Esta forma de arte ha logrado conectar a la comunidad, fomentando un sentido de pertenencia y orgullo entre los vecinos.
Además, la influencia del arte urbano en Castilla ha atraído la atención de turistas y aficionados al arte, convirtiendo el barrio en un punto de encuentro para quienes buscan entender la historia reciente de Medellín a través de sus murales. Es importante conocer el contexto detrás de cada obra, ya que muchos de estos grafitis son el resultado de procesos colaborativos que incluyen a artistas locales y miembros de la comunidad.
