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El entrenamiento de los martes en el Cerro El Picacho: la loma que los ciclistas de Robledo suben antes de que abra la

Sebastián Restrepo
Sebastián Restrepo|Guía de Aventura, Naturaleza & Senderismo
Actualizado el 25 de octubre, 2026
El entrenamiento de los martes en el Cerro El Picacho: la loma que los ciclistas de Robledo suben antes de que abra la

Son las 5:40 de la mañana de un martes y en la base de la ladera de Robledo ya parpadean más luces rojas que carros hay en la vía. El Cerro El Picacho se volvió

La loma que se sube antes de que abra la ciudad

Son las 5:40 de la mañana de un martes y en la base de la ladera de Robledo ya parpadean más luces rojas que carros hay en la vía. El Cerro El Picacho se volvió el gimnasio de desnivel gratuito de los ciclistas del noroccidente de Medellín, y el martes es el día de mayor convocatoria. Aquí no hay torniquete ni parqueadero con celador: se sube por la vía que bordea el cerro, se sufre, se baja, y a las 7:00 a.m. ya estás desayunando mientras el resto de la ciudad abre las persianas.

En esta guía de Malokal vas a encontrar los precios actualizados de lo poco que cuesta esta rutina (casi todo son cero pesos) y puedes usar las tarjetas interactivas de cada lugar en malokal.com para consultar el mapa seguro por barrio (Locales vs. Extranjeros), horarios de festivos en vivo y reservar por WhatsApp cuando necesites una bicicletería o un sitio de arepas a mitad de ruta. Los puntos de referencia que vas a leer —el Parque de Robledo, la Estación Universidad del Metro, el Mirador de San Félix y el Cerro El Volador— son reales, verificables y forman parte del circuito que muchos rodadores usan para calentar, reagruparse o rematar el entrenamiento. Un tinto, una arepa de huevo o un bidón de agua en la ladera se mueven entre los $2.000 y $8.000 COP en este octubre de 2026, y siempre conviene confirmarlos en el momento porque cambian con la inflación de barrio.

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Por qué esta loma y no otra

Medellín está rodeada de montañas, y eso es una bendición para quien pedalea. Pero no todas las lomas sirven para entrenar de madrugada: unas tienen demasiado tráfico pesado, otras quedan lejos del metro, otras se vuelven peligrosas con la oscuridad. El Cerro El Picacho, ubicado en el corregimiento de San Cristóbal y con acceso natural desde Robledo y Castilla, ofrece una combinación difícil de igualar: desnivel real, vía pavimentada en buena parte del recorrido y una cercanía al casco urbano que te permite salir de la casa a las 5:15 y estar de vuelta antes de las 8:00.

Robledo, el barrio que sirve de puerta de entrada a la mayoría de estas rutas, nació como corregimiento y creció pegado a la ladera noroccidental. Su parque es el corazón logístico del sector: allí se compra el agua, se ajusta la cadena, se espera al compañero que se durmió. La cultura ciclística de la zona no es folclor de fin de semana; es gente que trabaja en el centro, en la industria o en la construcción y entrena martes y jueves antes del turno porque es el único hueco que les queda. Termo de agua, luces de emergencia y a darle.

Un dato de contexto que vale la pena tener claro: el Cerro El Picacho es un cerro tutelar de la ciudad, con zonas de reserva y senderos que se usan para caminata y ciclismo de montaña. No es un parque de atracciones ni tiene infraestructura turística masiva. Lo que hay es vía, monte, miradores naturales y una comunidad de ciclistas que se autorregula. Si vienes de afuera, entiende esto: la loma la sostienen quienes la habitan todos los martes, y eso es justamente lo que la hace buena.

Qué hacer: la rutina del martes, hora por hora

De 5:30 a 6:00 a.m.: el arranque y la luz que todavía no llega

La primera media hora es la más silenciosa y la más técnica. A las 5:30 la temperatura en la ladera ronda los 14-16 °C, el aire está limpio porque el tráfico aún no cuaja, y la luz es un azul grisáceo que obliga a llevar luces traseras y delanteras encendidas. Los grupos se arman en la base con saludos cortos y revisión rápida de frenos. Aquí no hay calentamiento largo: la loma empieza a picar casi de inmediato, así que los primeros diez minutos se hacen a ritmo conversacional, con el plato pequeño y la cadencia alta.

Si sales solo, este es el mejor horario para hacerlo. La vía está vacía, los perros del sector todavía duermen y puedes escuchar tu propia respiración. Si sales en grupo, la regla no escrita es reagrupar en el primer punto ancho de la vía, donde el carril se ensancha y hay espacio para que los más rápidos esperen sin estorbar.

De 6:00 a 6:40 a.m.: el corazón del entrenamiento

Entre las 6:00 y las 6:40 la loma cambia de carácter. Empieza a subir el sol por el oriente, la temperatura sube dos o tres grados y aparecen los primeros vehículos de carga y las motos de reparto. Es la ventana ideal para las repeticiones fuertes: tramos de 3 a 5 minutos a umbral, recuperación bajando suave y vuelta a subir. Los ciclistas de Robledo suelen usar como referencia visual los postes de energía y las curvas marcadas para cronometrar sus intervalos, porque no hay señalización deportiva.

Aquí conviene ser honesto: la vía no está cerrada al tráfico. Se comparte con carros, motos y camiones pequeños que suben a los barrios altos. La norma es simple y no admite discusión: se rueda por la derecha, en fila, y en las curvas ciegas se baja la velocidad. El descenso es donde ocurren los sustos, no la subida. Y ojo con dos cosas que se repiten en la zona: los robos a mano armada en los tramos altos y solitarios, sobre todo cuando alguien sube solo y con audífonos, y los accidentes por frenadas bruscas en pavimento húmedo. Si subes solo, avisa a alguien tu ruta y tu hora de regreso; no te quedes parado en las curvas ciegas; y en la bajada mantén distancia de al menos dos bicicletas del que va adelante.

De 6:40 a 7:00 a.m.: el reagrupamiento y la bajada

La última media hora es la del reencuentro. Los grupos se juntan en los puntos altos, se comentan los tiempos, se revisa quién pinchó y se decide si se baja por la misma vía o se busca una variante. A las 7:00 el sol ya está arriba, el tráfico se intensifica y la loma deja de ser un gimnasio para volverse una vía más de la ciudad. Ese es el momento de bajar con cabeza fría: frenadas progresivas, distancia de seguridad y cero afán.

Cerro El Picacho

El Picacho es el objetivo principal y el nombre que todos mencionan cuando alguien pregunta "¿y ustedes para dónde suben?". Vegetación cerrada en varios tramos, aire fresco y miradores naturales donde se ve el valle de Aburrá extenderse hacia el sur. No esperes cafetería ni baños públicos en la cima; lo que hay es monte, viento y silencio. Lleva agua suficiente porque los puntos de abastecimiento son escasos y dependen de tiendas de barrio que abren tarde. En días de lluvia el pavimento se pone traicionero en las curvas y la visibilidad baja, así que el martes se cancela sin drama y se corre para el jueves.

Parque de Robledo

Este es el punto de encuentro natural de la zona. Alrededor del parque hay panaderías, tiendas y talleres que abren temprano, y es común ver ciclistas tomando tinto antes de arrancar o después de bajar. Es el lugar donde se llena el bidón, se compra una arepa y se resuelve un ajuste mecánico básico. Sillas plásticas, radio encendida y conversación de ciclistas que se conocen de años. Si vienes de visita, este es el sitio para preguntar por el estado de la vía antes de subir.

Estación Universidad - Metro de Medellín

La Estación Universidad, en la línea A del Metro, es la referencia de llegada y salida para muchos ciclistas que viven en el centro oriente o en el sur y quieren evitar el tráfico de la ciudad antes de llegar a la ladera. Desde allí se pedalea hacia el noroccidente y se entra a la ruta por Robledo. La estación tiene un área de gran confluencia de rutas y movimiento estudiantil, así que en horas de la mañana el flujo de bicicletas es alto. Ojo: el Metro tiene normas específicas para el ingreso de bicicletas, y conviene revisarlas antes de planear un viaje combinado.

Mirador de San Félix

San Félix es una referencia clásica del noroccidente para quien busca altura y vista. El mirador es un punto de paso y de reagrupamiento, no un parque con servicios. La subida hasta allí exige piernas y la recompensa es una panorámica amplia de la ciudad. Es un buen lugar para hacer la foto del martes y para esperar al grupo sin estorbar la vía. Si vas con alguien que recién empieza, este puede ser el punto de giro: se sube hasta el mirador, se descansa y se baja, sin necesidad de llegar más arriba.

Cerro El Volador

El Cerro El Volador es otro de los cerros tutelares de Medellín y funciona como alternativa de entrenamiento corto o como complemento de la semana. Tiene senderos y zonas verdes, y es una opción para quienes no quieren enfrentar el tráfico de la ladera de Robledo un día entre semana. No es la misma exigencia del Picacho, pero sirve para mantener las piernas activas y para rodar en un entorno más controlado. Verifica horarios de apertura y normas del parque antes de ir, porque el acceso puede variar.

Dónde comer o beber: abastecimiento real en la ladera

La verdad incómoda del entrenamiento en El Picacho es que la oferta gastronómica en la ruta es limitada y cambia de un mes a otro. No hay un restaurante de referencia en la cima ni una cadena de café a mitad de subida. Lo que hay son tiendas de barrio, panaderías y carritos que abren según el día. Por eso el rodador local desayuna antes de salir o lleva algo en el bolsillo.

En el Parque de Robledo y sus alrededores encuentras panaderías que abren temprano, con tinto, arepas y pan recién horneado. Un desayuno básico de tinto y arepa de huevo se mueve en un rango económico, y los precios de referencia de este octubre de 2026 están entre los $3.000 y $8.000 COP según el tamaño y el sitio. Para el bidón, las tiendas del sector venden agua embotellada y bebidas isotónicas; no esperes variedad de marcas. Si necesitas una comida más completa después de bajar, la zona de Robledo tiene opciones de comida corriente y menú del día que abren hacia el mediodía.

Mi recomendación de senderista que también pedalea: no planees tu nutrición alrededor de la ladera. Lleva dos bidones, un par de arepas o fruta, y deja el desayuno fuerte para después de bajar. El cuerpo agradece la previsión y el bolsillo también.

Cómo llegar y transporte

La logística depende de dónde vivas. Si estás en el noroccidente, la salida es directa: ruedas desde tu casa hasta la base de la ladera y listo. Si vienes del centro, del sur o del oriente, la combinación más eficiente es Metro hasta una estación cercana al corredor del noroccidente y pedaleo desde allí. La Estación Universidad es una referencia útil para quien viene del centro oriente, y la red de Metro permite conectar con el sistema de bicicletas públicas en varios puntos de la ciudad.

Para quienes llegan en carro, el parqueadero en la ladera es informal y limitado. No hay un estacionamiento grande y seguro en la base; lo que existe son espacios en vías locales y parqueaderos de barrio que cobran por hora. Si vas a dejar el carro, hazlo en

Introducción histórica o contextual

La subida al Picacho no nació como entrenamiento. Nació como necesidad. Durante décadas, los habitantes de Robledo y Castilla usaron los caminos de la ladera para bajar a la ciudad y para subir leña, arena o materiales de las canteras que operaban en la parte alta. Los ciclistas llegaron después, cuando el pavimento y el tráfico convirtieron la vía a Bello en un corredor hostil para rodar en bici antes del amanecer.

El Picacho es, geológicamente, parte del mismo sistema de lomas que sostiene a Medellín por el noroccidente. Su silueta se ve desde casi toda la ciudad y por eso muchos la confunden con un cerro tutelar menor. No lo es: es un corredor de conexión entre el valle y el altiplano, con una historia de ocupación informal que explica por qué la vía que hoy usan los ciclistas tiene tantos accesos laterales, escaleras y callejones sin salida.

La tradición ciclística del sector se consolidó en los años 2000, cuando grupos de vecinos de Robledo empezaron a subir en bicicleta de montaña antes de ir a trabajar. No había app, ni grupo de WhatsApp, ni segmentos de Strava. Había una hora acordada —5:30, 5:40— y un punto de encuentro en la base. Esa costumbre es la que hoy sostiene el entrenamiento de los martes.

Insider tip: el ascenso tiene dos variantes. La principal, por la vía al Picacho, es la más rodada y la que usan los grupos grandes. La segunda, por los callejones de Robledo, es más corta y más dura, y suele estar reservada para quienes ya conocen el terreno. Si es tu primera vez, sube por la vía principal y pregunta en la base por el grupo de las 5:40; los martes hay gente casi todas las semanas.

Un dato de contexto: la ladera ha cambiado rápido en la última década. Obras de contención, nuevos conjuntos residenciales y la pavimentación de tramos antes destapados han modificado el trazado que los primeros grupos usaban. Por eso los ciclistas veteranos insisten en algo que suena obvio pero no lo es: el Picacho de hoy no es el mismo de hace diez años, y conviene subir con alguien que haya rodado la versión actual.

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Tips locales

  • Sube por la calle 64B, no por la 65. La 65 es la ruta obvia y por eso se congestiona de ciclistas y motos desde las 5:30. Los que llevan años subiendo los martes toman la 64B, que empalma más arriba con menos tráfico y mejor asfalto en el primer tramo. El desvío suma unos 400 metros pero se agradece cuando hay que cruzar el flujo de carros que baja hacia la carrera 80.
  • El punto de encuentro real es la tienda de la esquina de la carrera 80 con 64B. Ahí se arma el grupo entre 5:20 y 5:40. No hay letrero ni pancarta: es la tienda que abre temprano para vender agua y arepas a los que bajan. Si llegas después de las 5:45, el pelotón ya arrancó y toca subir solo.
  • No subas con luces intermitentes en el tramo de curvas. Entre la base y el primer mirador hay curvas ciegas donde los carros que bajan no ven el parpadeo. Los locales usan luz fija trasera y delantera; el intermitente solo se usa en el descenso por la vía principal.
  • Los martes de lluvia el grupo se reduce a la mitad, pero no se cancela. Si está lloviendo a las 5:30, igual aparece gente: el asfalto del Picacho drena bien y el tramo de tierra se vuelve resbaloso, así que muchos bajan antes del mirador alto. Lleva chaqueta y no estrenes llantas ese día.
  • Respeta el horario de cierre del parque. El acceso al cerro abre temprano pero los guardabosques cierran el paso vehicular y de bicicletas en ciertos horarios de la mañana; los grupos de martes suelen estar de vuelta en la base antes de las 7:30 para no quedarse por fuera. Confirma el horario vigente con la línea de atención de la Alcaldía de Medellín antes de subir en grupo grande.
  • Después del entrenamiento, el desayuno es en la panadería de la 80. Los ciclistas no se quedan en la loma: bajan y se sientan en las panaderías de la carrera 80 a tomar chocolate y arepa. Es ahí donde se cierran los pactos de rodadas del fin de semana y donde te enteras de qué grupos suben el jueves.

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Preguntas frecuentes

¿A qué hora arranca el grupo y hasta qué hora puedo llegar?

La cita es a las 5:40 a.m. en la base de la ladera de Robledo, y el pelotón sale puntual a las 6:00. Si llegas a las 6:05, ya no alcanzas el bloque principal: los primeros en subir van a ritmo fuerte y no esperan. Los martes de lluvia el grupo se reduce a la mitad, pero no se cancela; la gente del barrio sube igual con chaqueta impermeable. Si es tu primera vez, ubícate en la parte de atrás del grupo y avisa que eres nuevo: siempre hay alguien que te marca el ritmo.

¿Necesito una bicicleta especial para subir El Picacho?

# En el grupo ves desde MTB rígidas hasta gravels y ciclocross; lo que sí importa es el desarrollo de los piñones. La subida tiene rampas sostenidas y tramos de tierra suelta donde un piñón grande (34T o más) te salva las piernas. Los locales recomiendan llantas de 35 mm mínimo para la parte destapada, sobre todo en temporada de lluvias cuando el terreno se pone resbaloso. Revisa frenos antes de salir: el descenso por la misma vía es más exigente que la subida.

¿Es seguro subir solo o hay que ir en grupo?

La ladera de Robledo es zona de barrio con presencia constante de ciclistas desde hace años, pero los martes el grupo es la mejor garantía. Salir solo a las 5:40 a.m. por la vía que sube al Cerro El Picacho implica tráfico de motos y vehículos de carga temprano. Los que repiten la rutina coinciden en dos cosas: ir siempre con luces traseras encendidas y avisar en el grupo de WhatsApp de la rodada si vas a llegar tarde o subir por otra ruta. El descenso se hace en bloque hasta la base, no cada uno por su lado.

¿Hay dónde dejar la bici o tomar agua cerca de la base?

En la base de la ladera hay tiendas de barrio que abren desde las 5:30 a.m. y te llenan el bolso de hidratación por unos pesos; también hay una panadería donde el grupo se reúne después del descenso. No hay bicicleteros formales ni parqueadero vigilado en el punto de encuentro, así que la bici no se deja sola: cada uno sube con la suya y la asegura en el mirador. Lleva al menos un litro de agua; arriba no hay fuentes ni ventas.

¿Qué pasa si no aguanto el ritmo del grupo?

Nadie te va a dejar botado, pero el grupo se parte en dos o tres bloques naturales según el ritmo. La regla no escrita es que el último bloque siempre tiene un "barrido" que cierra la fila y espera en los cruces. Si sientes que te quemas, avisa al que va contigo y baja a tu ritmo por la misma vía; el descenso es seguro y conocido. Varios ciclistas de Robledo empezaron sin poder completar la subida y hoy son los que marcan el paso: la loma se domestica con constancia, no con prisa.

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Sebastián Restrepo

Sebastián Restrepo

Guía de Aventura, Naturaleza & Senderismo

Senderista y fotógrafo de naturaleza. Experto en parques naturales, rutas de ecoturismo y exploración al aire libre.

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