El tambor que late en las esquinas de Getsemaní
Si caminás por Getsemaní un sábado en la tarde, no es raro que el sonido de un tambor te detenga en seco. No es música de fondo ni un espectáculo montado para turistas. Es el golpe seco de un llamador mezclado con el retumbo de una tambora que sale de un patio abierto o de una esquina cualquiera. Acá, en este barrio que fue cuna de independentistas y refugio de esclavos cimarrones, el tambor no es una reliquia: es el pulso del día a día.
En mayo de 2026, cuando el sol de Cartagena aprieta y los turistas llenan las calles empedradas, hay un grupo de músicos que mantiene viva la tradición de los palenqueros. No los vas a encontrar en los folletos de los tours ni en los escenarios de los hoteles cinco estrellas. Ellos tocan en la calle, en los bares de la Plaza de la Trinidad, en los patios de sus casas. Son los que verdaderamente resguardan el tambor.
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Acá te presento a cinco de ellos. Gente real, con apodos, historias y un compromiso con la música que va más allá de cualquier show.
¿Quiénes son los palenqueros de Getsemaní?
Primero, hay que aclarar algo: no todo el que toca un tambor en Cartagena es palenquero. Los palenqueros son descendientes directos de los esclavos que escaparon de los españoles y fundaron los Palenques, comunidades libres en el Caribe colombiano. El más famoso es San Basilio de Palenque, declarado por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Pero muchos de esos palenqueros migraron a Getsemaní hace décadas, y aquí echaron raíces.
Ellos no solo tocan: transmiten. Enseñan a los niños del barrio, fabrican sus propios tambores con cuero de chivo y madera de cedro, y mantienen vivos ritmos como el bullerengue, la cumbia y el mapalé. Si te sentás a escucharlos una tarde, te vas a dar cuenta de que cada golpe tiene un significado. No es ruido: es memoria.
Los 5 palenqueros que resguardan el tambor
1. Juancho "El Chacho"
Edad: 63 años
Apodo: El Chacho
Dónde toca: Calle del Pozo, frente al Hostal Casa de la Trinidad, los sábados desde las 6pm hasta que el cuerpo aguante.
Juancho es el más veterano del grupo. Aprendió a tocar tambora a los 7 años en San Basilio de Palenque, viendo a su abuelo en las fiestas patronales. Llegó a Getsemaní en los 80 y desde entonces ha sido el ancla de la tradición. Su tambora es enorme, de casi un metro de diámetro, y cuando la golpea parece que el suelo vibrara. No usa baquetas: toca con las manos desnudas, y las palmas le han quedado callosas de tanto golpear.
Si querés escuchar bullerengue puro, buscá a Juancho los sábados. Se sienta en una silla de plástico, se toma un aguardiente y empieza a cantar versos que hablan de amores perdidos y de la tierra. No acepta dinero por tocar, pero si le comprás un CD artesanal (los vende a 10.000 COP), te regala una sonrisa y te cuenta la historia de cada canción.
Dato curioso: Juancho asegura que su tambora tiene más de 40 años. La heredó de su tío, que la fabricó con madera de un árbol que crecía en el patio de su casa en Palenque. "Ese árbol ya no existe", dice, "pero el tambor sigue sonando".
2. María "La Negra"
Edad: 45 años
Apodo: La Negra
Dónde toca: Plaza de la Trinidad, los domingos al mediodía, y en el Bar La Casa de la Cerveza los viernes por la noche.
María es la única mujer del grupo, y eso ya la hace especial. En un ambiente donde los tambores suelen ser cosa de hombres, ella llegó hace 20 años y se ganó el respeto a base de talento. Toca el llamador, el tambor más pequeño pero el que marca el ritmo base. Su técnica es precisa: no falla un golpe, y su canto es potente, con una voz que se escucha por toda la plaza.
María también es la que más conecta con los turistas. Les explica los ritmos, les enseña a dar los primeros golpes y les presta sus tambores para que intenten. Pero ojo: ella no permite que graben sin pedir permiso. "Si querés grabar, primero preguntá", dice. "Esto no es un zoológico".
Dato curioso: María aprendió a tocar escondida. En su casa, su papá no quería que una mujer tocara tambor. Ella se escapaba a la esquina y practicaba con una lata de aceite. Hoy, su papá es su fan # uno.
3. Pedro "Peyo"
Edad: 38 años
Apodo: Peyo
Dónde toca: Calle de la Sierpe, en el patio de su casa (la casa rosada con la puerta verde), los jueves a las 7pm. También toca en el Bar Donde Fidel los miércoles.
Peyo es el más joven del grupo y el que más innova. Toca el alegre, el tambor que lleva la melodía y los improvisaciones. Su estilo es rápido, casi frenético, y mezcla ritmos tradicionales con toques de jazz y funk. Pero no se confundan: su base es puro palenque. Peyo creció escuchando a su tío, que era un reconocido gaitero, y desde los 12 años no ha soltado los palillos.
Lo interesante de Peyo es que también fabrica tambores. En el patio de su casa tiene un taller donde cura cueros, talla maderas y arma instrumentos que después vende a músicos locales. Si querés un tambor auténtico, él te lo hace por encargo. Los precios van desde 150.000 COP por un llamador hasta 500.000 COP por una tambora completa.
Dato curioso: Peyo dice que el cuero de chivo es el mejor para los tambores porque es flexible y resistente. Pero para los tambores de mapalé, prefiere cuero de venado porque da un sonido más agudo.
4. Antonio "Toño"
Edad: 55 años
Apodo: Toño
Dónde toca: Calle de la Media Luna, en la esquina del Hostal El Viajero, los viernes y sábados desde las 8pm hasta la 1am.
Toño es el alma de la fiesta. No solo toca el alegre, sino que también canta y baila al mismo tiempo. Es un show en sí mismo. Su especialidad es el mapalé, un ritmo rápido y sensual que viene de los esclavos que trabajaban en las plantaciones. Cuando Toño empieza a tocar, la gente no puede quedarse quieta. Hasta los turistas más tímidos terminan moviendo las caderas.
Toño es conocido en todo Getsemaní. Los dueños de los bares lo contratan para animar las noches, pero él siempre prefiere tocar en la calle. "El dinero está bien", dice, "pero la calle es donde la música vive". Siempre lleva una botella de ron y un sombrero vueltiao, y no duda en invitar a cualquiera a bailar.
Dato curioso: Toño tiene un récord no oficial: una vez tocó mapalé durante 6 horas seguidas sin parar, solo con pausas para tomar agua. "Esa noche no sentí los brazos al otro día", ríe.
5. José "Chepe"
Edad: 70 años
Apodo: Chepe
Dónde toca: Calle de la Cruz, en el Parque del Centenario, los lunes y miércoles a las 4pm. También en la Iglesia de la Trinidad los domingos después de misa.
Chepe es el más viejo y el más sabio. Toca la tambora como nadie, pero también es el historiador del grupo. Si le preguntás, te puede contar cómo se originó el bullerengue en los tiempos de la esclavitud, o por qué el mapalé se baila con movimientos de cadera tan marcados. Chepe es un libro abierto, y escucharlo es una clase magistral de cultura afrocolombiana.
Chepe ya no puede tocar tan fuerte como antes, pero su técnica es impecable. Cada golpe tiene un propósito. Él dice que el tambor no se toca con las manos, sino con el corazón. Y cuando canta, su voz ronca transmite una tristeza y una alegría que te llegan al alma. Es el que más respetan en el barrio.
Dato curioso: Chepe fue uno de los fundadores de la primera escuela de tambores en Getsemaní, allá por 1995. La escuela funcionaba en un salón comunal y enseñaba gratis a los niños del barrio. Hoy, muchos de esos niños son músicos profesionales.
Los instrumentos: tambora, llamador y alegre
Para entender la música de estos palenqueros, hay que conocer los tres tambores básicos:
- Tambora: El más grande. Se toca con las manos o con baquetas. Da el ritmo base, el pulso profundo. Es el corazón del conjunto.
- Llamador: El más pequeño. Marca el compás y "llama" a los otros tambores a entrar. Es el que mantiene el tiempo.
- Alegre: El de tamaño mediano. Lleva la melodía y las improvisaciones. Es el que hace los solos y los adornos rítmicos.
Además de los tambores, a veces usan maracas (hechas de totumo) y guacharacas (un palo rayado que se frota con otro). Pero el alma del sonido son los tambores. Y cada uno tiene un nombre y un carácter.
Dónde encontrarlos sin pagar tour
Lo mejor de estos músicos es que no necesitás un tour ni una reserva. Acá te dejo los horarios informales para que los ubiques:
- Juancho "El Chacho": Sábados, 6pm en la Calle del Pozo (frente al Hostal Casa de la Trinidad).
- María "La Negra": Domingos, 12pm en la Plaza de la Trinidad. Viernes, 9pm en el Bar La Casa de la Cerveza.
- Pedro "Peyo": Jueves, 7pm en la Calle de la Sierpe (casa rosada con puerta verde). Miércoles, 8pm en el Bar Donde Fidel.
- Antonio "Toño": Viernes y sábados, 8pm en la Calle de la Media Luna (esquina del Hostal El Viajero).
- José "Chepe": Lunes y miércoles, 4pm en el Parque del Centenario. Domingos, después de misa en la Iglesia de la Trinidad.
Importante: estos horarios son aproximados. A veces llueve, a veces están de viaje o simplemente no tienen ganas. Lo mejor es preguntar en el barrio. Cualquier local te puede decir dónde está "el grupo de los tambores" ese día.
Cómo apoyar a los músicos locales
Estos palenqueros no viven de la música. La mayoría tiene otros trabajos: Juancho es albañil, María vende arepas, Peyo fabrica muebles. La música es su pasión, pero también su forma de mantener viva la tradición. Si querés apoyarlos, acá te van unos tips:
- Comprá CDs artesanales: Casi todos venden discos grabados en estudios caseros. Cuestan entre 10.000 y 20.000 COP. Es la mejor forma de llevar la música a tu casa y que ellos reciban el dinero directamente.
- No grabes sin permiso: Preguntá antes de sacar el celular. A ellos no les gusta que los graben como si fueran una atracción. Si te dicen que sí, podés hacerlo, pero siempre respetá su espacio.
- Dejá una propina: Si disfrutás de su música, dejáles algo. No es obligatorio, pero ellos lo agradecen. Unos 5.000 o 10.000 COP está bien.
- Compartí su música: Si tenés redes sociales, etiquetalos o mencioná el barrio. Ayuda a que otros viajeros los conozcan.
Diferencia entre bullerengue, cumbia y mapalé
Si no sos de la costa, estos ritmos pueden sonar iguales. Pero no lo son. Acá te explico de forma sencilla:
- Bullerengue: Es el más lento y sentío. Viene de los palenques, de las mujeres que cantaban mientras molían maíz. El ritmo es cadencioso, con un golpe de tambora profundo y una voz que llora y celebra al mismo tiempo. Es música de resistencia.
- Cumbia: Es el más conocido. Es una mezcla de tambores africanos, flautas indígenas y maracas. El ritmo es alegre, pero no tan rápido como el mapalé. Se baila en pareja, con pasos suaves y movimientos de caderas. Es la música de las fiestas populares.
- Mapalé: Es el más rápido y frenético. Viene de los esclavos que trabajaban en la pesca y la agricultura. El ritmo es sincopado, con golpes secos y rápidos. Se baila con movimientos muy marcados de cadera y brazos. Es pura energía.
Si querés escuchar la diferencia, buscá a Juancho para bullerengue, a Toño para mapalé y a cualquier grupo de la Plaza de la Trinidad para cumbia.
Tips locales para disfrutar la experiencia
- Llegá temprano: Los músicos empiezan a tocar cuando el sol baja, alrededor de las 4pm. Es más fresco y hay menos gente.
- Llevá efectivo: Los CDs y las propinas se pagan en efectivo. No esperes que tengan datáfono.
- No tengas miedo de bailar: Ellos invitan a todo el mundo. Si no sabés, te enseñan. Lo peor que podés hacer es quedarte quieto viendo.
- Preguntá por las historias: A Chepe le encanta contar cómo se originó cada ritmo. No tengas pena de preguntar.
- Respetá el espacio: Son músicos, no atracciones turísticas. Tratalos como a cualquier artista.
Preguntas frecuentes
¿Los músicos cobran por tocar en la calle?
No cobran una tarifa fija. Tocan porque les gusta y porque es parte de su identidad. Pero si disfrutás de su música, lo correcto es dejar una propina o comprar un CD. Ellos viven de eso, aunque no lo pidan.
¿Puedo unirme a tocar con ellos?
Depende. Si sabés tocar tambor, probablemente te inviten a sentarte. Pero si no tenés experiencia, es mejor que primero preguntes. María, por ejemplo, a veces presta sus tambores para que los turistas intenten, pero bajo su supervisión. No llegues y agarres un instrumento sin permiso.
¿Hay algún día en que no toquen?
Sí. Los lunes y martes son días tranquilos en Getsemaní. Muchos músicos descansan o tienen otros trabajos. Los mejores días son viernes, sábado y domingo. Pero incluso esos días, puede que no estén si hay mal tiempo o si están de viaje.
¿Dónde puedo comprar un tambor auténtico?
Pedro "Peyo" fabrica tambores por encargo. Su taller está en la Calle de la Sierpe. También hay una tienda llamada Artesanías de la Costa en la Calle de la Media Luna, pero los precios son más altos y la calidad varía. Lo mejor es hablar directamente con Peyo.
Descargá la lista de reproducción en Spotify
Para que te lleves un pedazo de Getsemaní a donde vayas, armé una lista de reproducción en Spotify con temas de estos 5 palenqueros. Incluye bullerengue, cumbia y mapalé grabados en vivo en las calles del barrio. Hacé clic en el enlace para descargarla y escucharla mientras recorrés Cartagena.
Y si algún día volvés a Cartagena, pasá por Getsemaní. El tambor siempre te va a estar esperando.
Introducción histórica o contextual
El sonido del tambor en Getsemaní no es solo música; es un eco de la historia y la cultura afrocolombiana que se ha preservado a través de los años. Este barrio de Cartagena, que alguna vez fue un espacio de resistencia y libertad para la comunidad afrodescendiente, se ha convertido en un epicentro de la cultura palenquera. La tradición del tambor, que resuena en cada rincón, es un legado que se ha transmitido de generación en generación, reflejando la identidad y la lucha de su gente.
Los palenqueros, custodios de esta herencia musical, no solo tocan para entretener, sino que también cuentan historias de resistencia y celebración. Cada golpe de tambor está cargado de significado, evocando las raíces africanas y la historia de la esclavitud en Colombia. La música es un medio de expresión que une a la comunidad, y cada presentación es una fiesta donde todos participan.
Además, el tambor tiene un papel fundamental en festividades y rituales, como el Festival de Música del Pacífico, donde se celebra la herencia cultural afrocolombiana a través de la danza y la música. Este evento atrae a turistas y locales por igual, convirtiéndose en un punto de encuentro para celebrar la diversidad y la riqueza cultural de la región.
Si visitas Getsemaní, no solo escuche el tambor, sino que también busca interactuar con los palenqueros. Muchos de ellos están dispuestos a compartir sus historias y enseñanzas sobre la música y su importancia en la cultura local. Aprovecha para aprender algunos pasos de la danza que acompaña el tambor y, si tienes suerte, podrías ser parte de una de estas celebraciones espontáneas.
Qué hacer
La Casa de la Cultura de Getsemaní
Este espacio no solo alberga eventos culturales, sino que también es un epicentro para las expresiones artísticas locales. Aquí, puedes encontrar talleres de tambor y danzas afrocolombianas. Insider Tip: Pregunta por las clases de tambor que suelen ofrecerse los fines de semana; son una excelente oportunidad para aprender y conectar con la comunidad.
Las Playas de Bocagrande
A pocos minutos de Getsemaní, estas playas son perfectas para relajarte después de una tarde de música. Aunque son más turísticas, siempre hay algún palenquero tocando en la orilla. Insider Tip: Lleva tu propia bebida y disfruta del atardecer mientras escuchas el ritmo del tambor a lo lejos.
Cafés y Bares de Getsemaní
El barrio cuenta con una variedad de cafés y bares donde puedes disfrutar de buena música en vivo. Los locales suelen tener programación de artistas locales, así que no dudes en entrar y preguntar. Insider Tip: Busca lugares como Café del Mar o La esquina del sabor, donde a menudo se presentan músicos de la comunidad.
Dónde comer o beber
La Casa de la Cerveza
Un lugar ideal para disfrutar de una amplia variedad de cervezas artesanales locales. La atmósfera es relajada y frecuentemente hay música en vivo, lo que complementa perfectamente el ambiente vibrante de Getsemaní. Insider Tip: Prueba la cerveza de maracuyá, es un hit entre los locales y tiene un sabor fresco que resalta la esencia caribeña.
El Boliche Cebichería
Este pequeño lugar es famoso por sus ceviches frescos y sabrosos, que son un reflejo de la rica tradición culinaria de la costa. La atención es personalizada y el ambiente es acogedor. Insider Tip: No te vayas sin probar el ceviche de camarones con mango, un plato que resalta el contraste entre lo dulce y lo salado.
Café del Mar
Ubicado sobre las murallas, este café es perfecto para disfrutar de una bebida mientras contemplas la puesta de sol. Es un lugar popular, así que suele estar lleno, pero vale la pena la espera. Insider Tip: Ve temprano para conseguir un buen lugar y disfruta de un cóctel de frutos tropicales mientras escuchas la música de fondo del mar.
