Centenario: el barrio que cambió los porches por las mesas
Si caminás por la Calle 9 entre Carreras 37 y 40, el olor a fritanga, sudor de oficina y café recién colado te pega en la cara. No es un barrio bonito en el sentido turístico, pero tiene algo que los centros comerciales nunca van a tener: historia viva. Centenario, en el centro de Cali, nació como un barrio residencial de clase media en los años 40, con casas de un piso, patios internos y zaguanes con macetas. Pero desde los 80, cuando la ciudad empezó a crecer hacia el sur y el norte, los vecinos se fueron mudando y los locales comerciales ocuparon las fachadas. Lo que parecía el fin del barrio fue, en realidad, su segunda vida. Hoy, Centenario es un hormiguero de oficinistas, estudiantes y jubilados que buscan almuerzos rápidos, baratos y con sabor a casa. Y en medio de tanto local de cadenas y tiendas de chinos, hay seis restaurantes que llevan más de 40 años resistiendo. Acá te cuento cuáles son, qué pedir y cómo no morir en el intento de encontrar parqueadero.
Qué hacer en Centenario (además de comer)
Centenario no es un barrio de museos ni de parques con jardines. Es un barrio de paso, de trámites y de hambre. Pero si venís con tiempo, podés hacer esto:
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- Caminar por la Calle 9 entre Carreras 37 y 40: es el corazón gastronómico del barrio. Acá están la mayoría de los locales tradicionales.
- Visitar la Plazoleta Centenario: un pequeño espacio verde en la Carrera 39 con Calle 9, donde los fines de semana arman mercadillos de artesanías y comida callejera. No es la gran cosa, pero sirve para sentarse un rato.
- Ir a la Iglesia de San Judas Tadeo (Carrera 40 con Calle 10): los martes hay misa especial y los devotos se aglomeran afuera. Alrededor se arma un mercado de frutas y arepas.
- Buscar murales callejeros: en las paredes de las casas viejas hay grafitis de artistas locales, sobre todo en la Carrera 38 entre Calles 8 y 9. No son famosos, pero cuentan historias del barrio.
Dónde comer: los 6 locales que sobreviven desde los 80
Acá van las fichas de los seis restaurantes que han visto pasar modas, crisis y hasta la pandemia. Todos son negocios familiares, con recetas que no han cambiado en décadas. Los precios que pongo son de referencia de mayo de 2026, así que siempre es bueno confirmar antes de ir.
1. El Rincón de la Abuela (fundado en 1982)
Dirección: Calle 9 # 38-45, a media cuadra de la Plazoleta Centenario.
Plato estrella: Bandeja paisa (frijoles, arroz, chicharrón, huevo, arepa, maduro y aguacate).
Precio aprox: $22.000 COP (plato completo + gaseosa).
Horario: Lunes a sábado, 10:00 am – 4:00 pm. Domingos cerrado.
Doña Nelly, la dueña, abrió el local cuando su marido perdió el trabajo en una fábrica de textiles. Empezó vendiendo almuerzos a los obreros de la zona. Hoy, su hija maneja la cocina y la receta del chicharrón (horneado, no frito) sigue siendo la misma. Si vas solo, pedí el "almuerzo ejecutivo" que sale más rápido: bandeja paisa en versión mini por $14.000 COP. Si vas en grupo, compartan una bandeja grande ($35.000 COP) y pidan un jugo de lulo aparte.
2. La Tertulia de Centenario (fundado en 1985)
Dirección: Carrera 38 # 9-32, esquina con Calle 9.
Plato estrella: Sancocho de gallina (con papa, yuca, mazorca y hogao).
Precio aprox: $18.000 COP (plato + arroz + aguacate).
Horario: Lunes a viernes, 11:00 am – 5:00 pm. Sábados hasta las 3:00 pm.
Este lugar empezó como una tienda de abarrotes que doña Leticia convirtió en comedor cuando vio que los oficinistas no tenían dónde almorzar barato. El sancocho es famoso porque la gallina se cocina a fuego lento desde las 6 de la mañana. El secreto, según doña Leticia, es el hogao: cebolla, tomate y ajo sofritos por 20 minutos. Si vas solo, pedí el sancocho en "porción individual" que viene en un tazón grande. Si vas en grupo, pidan varios platos y compartan el arroz con coco ($5.000 COP extra).
3. El Viejo Juancho (fundado en 1980)
Dirección: Calle 10 # 37-50, frente a la Iglesia de San Judas Tadeo.
Plato estrella: Chuleta valluna (cerdo empanizado con patacón, arroz y ensalada).
Precio aprox: $25.000 COP (plato completo + jugo natural).
Horario: Martes a domingo, 11:00 am – 8:00 pm. Lunes cerrado.
Juancho empezó vendiendo empanadas en un carrito, y en 1980 logró alquilar este local. La chuleta valluna es su plato bandera: la carne se marina en ajo y comino antes de empanizarla. El patacón es grueso y crujiente. Si vas solo, pedí la chuleta con papas fritas (sin arroz) por $20.000 COP. Si vas en grupo, pidan la "bandeja de chuletas" ($50.000 COP) que trae 3 chuletas, patacones para 2 y ensalada.
4. La Casa de los Abuelos (fundado en 1987)
Dirección: Carrera 39 # 8-20, en la esquina de la Plazoleta Centenario.
Plato estrella: Arroz atollado (arroz con cerdo, costilla, papa, zanahoria y cilantro).
Precio aprox: $16.000 COP (plato + sopa de entrada).
Horario: Lunes a sábado, 10:00 am – 5:00 pm.
Este local nació como una pensión familiar que daba desayunos a los estudiantes de la Universidad del Valle (cuando la sede quedaba cerca). El arroz atollado es el plato más pedido porque es rendidor y económico. La receta incluye costilla de cerdo ahumada que compran en la galería de la Alameda. Si vas solo, pedí el "almuerzo del día" que incluye sopa, arroz atollado y postre por $19.000 COP. Si vas en grupo, pidan dos platos de arroz atollado y compartan una porción de patacones ($6.000 COP).
5. El Sabor de la Abuela (fundado en 1984)
Dirección: Calle 8 # 38-60, cerca del Parque de la Caña.
Plato estrella: Tamales vallunos (rellenos de cerdo, pollo, arroz, garbanzo y verduras, envueltos en hoja de plátano).
Precio aprox: $12.000 COP cada tamal.
Horario: Miércoles a domingo, 8:00 am – 4:00 pm. Lunes y martes cerrado.
Doña María, la fundadora, aprendió a hacer tamales de su abuela en Palmira. El local empezó como un puesto en la calle, y en 1984 logró alquilar una pieza. Los tamales se cocinan en olla de barro, lo que les da un sabor ahumado. Si vas solo, pedí un tamal con una gaseosa ($15.000 COP). Si vas en grupo, pidan una docena ($120.000 COP) y llévense algunos congelados para la casa.
6. La Esquina del Sabor (fundado en 1986)
Dirección: Carrera 37 # 9-10, esquina con Calle 9.
Plato estrella: Mondongo a la caleña (sopa de callos con papa, zanahoria, arvejas y garbanzos).
Precio aprox: $20.000 COP (plato + arroz + aguacate).
Horario: Lunes a sábado, 10:00 am – 4:00 pm.
Don Pedro, el dueño, era carnicero y empezó vendiendo mondongo en un fogón improvisado. La sopa se cuece por 4 horas y lleva un toque de comino que la hace distinta. Si vas solo, pedí el mondongo con "todo" (arroz, aguacate y ají) por $22.000 COP. Si vas en grupo, pidan una olla grande ($45.000 COP) que rinde para 3 personas.
Mapa de ubicaciones
Los seis locales están en un radio de 3 cuadras. Si parás en la Plazoleta Centenario (Carrera 39 con Calle 9), podés caminar a todos en menos de 10 minutos. Acá un orden sugerido para una ruta gastronómica:
- Empezá en La Tertulia de Centenario (Carrera 38 # 9-32) para un sancocho de gallina.
- Caminá una cuadra hasta El Rincón de la Abuela (Calle 9 # 38-45) para la bandeja paisa.
- Seguí dos cuadras al sur hasta La Casa de los Abuelos (Carrera 39 # 8-20) para el arroz atollado.
- Giñá a la derecha en la Calle 8 y llegá a El Sabor de la Abuela (Calle 8 # 38-60) para los tamales.
- Volvé a la Carrera 37 y subí hasta La Esquina del Sabor (Carrera 37 # 9-10) para el mondongo.
- Terminá en El Viejo Juancho (Calle 10 # 37-50) para la chuleta valluna.
Cómo llegar y transporte
Centenario queda en el centro de Cali, a 10 minutos en carro del CAM (Centro Administrativo Municipal). Si venís en MÍO, la estación más cercana es Estación San Pascual (línea Troncal Oriental). Desde ahí, caminá 5 minutos hacia el sur por la Carrera 39. Si venís en carro, preparate: el parqueadero es un dolor de cabeza. Hay un parqueadero público en la Carrera 38 con Calle 8 (costo: $3.000 COP por hora, $10.000 COP todo el día). También hay parqueo en la calle, pero cuidado con los "cuidacarros" que te piden una propina. Lo mejor es venir en taxi o en MÍO, sobre todo entre semana, cuando el tráfico del centro es pesado. Los sábados y domingos el barrio está más tranquilo y es más fácil moverse.
Tips locales
- Si vas solo: buscá los "almuerzos ejecutivos" que ofrecen en El Rincón de la Abuela y La Casa de los Abuelos. Son platos más pequeños y baratos, perfectos para una persona. No pidas platos grandes porque te sobra y te toca llevar bolsa.
- Si vas en grupo: pedí las "bandejas familiares" o las "ollas grandes". En El Viejo Juancho, la bandeja de chuletas rinde para 3 personas. En La Esquina del Sabor, la olla de mondongo rinde para 3-4. Así ahorran plata y prueban más cosas.
- Horas pico: entre las 12:00 pm y la 1:30 pm, los locales se llenan de oficinistas. Si querés comer tranquilo, llegá antes de las 11:30 am o después de las 2:00 pm.
- Efectivo es rey: la mayoría de estos locales no aceptan tarjetas de crédito. Llevá billetes de $10.000, $20.000 y $50.000 COP. Algunos tienen Nequi o Daviplata, pero no cuentes con eso.
- No te dejes engañar por la facha: los locales parecen viejos y descuidados por fuera, pero la comida es limpia y fresca. Doña Nelly (El Rincón de la Abuela) lava las verduras tres veces antes de cocinarlas.
- Un dato curioso: el barrio Centenario se llamó originalmente "Barrio Obrero" porque fue construido para trabajadores de la fábrica de cerveza Bavaria en los años 40. Todavía quedan algunas casas con los ladrillos originales, como la del local de La Tertulia.
Preguntas frecuentes
¿Son caros estos restaurantes?
No, para nada. Los precios van desde $12.000 COP (un tamal) hasta $25.000 COP (una chuleta valluna completa). Comparado con los restaurantes del norte de Cali (donde un plato puede costar $40.000 COP o más), acá comés bien y barato. Además, las porciones son generosas: un almuerzo ejecutivo en El Rincón de la Abuela te deja lleno por $14.000 COP.
¿Aceptan tarjetas de crédito?
La mayoría # Solo El Viejo Juancho y La Esquina del Sabor tienen datáfono, pero a veces falla. Lo mejor es llevar efectivo. Si olvidaste, podés usar Nequi o Daviplata en algunos locales, pero preguntá antes de pedir. Hay un cajero automático en la Carrera 38 con Calle 9 (Banco de Bogotá), pero cobra comisión.
¿Hay opciones vegetarianas o veganas?
Muy pocas. La mayoría de los platos tienen carne de cerdo, pollo o res. Si sos vegetariano, en La Casa de los Abuelos podés pedir el arroz atollado sin carne (ellos lo preparan con verduras solas) y en El Sabor de la Abuela los tamales vienen con relleno de garbanzo y verduras (sin carne). Pero no esperes un menú vegano completo. Si sos vegano estricto, mejor buscá opciones en el barrio San Fernando o en la Calle 14.
¿Cuál es el mejor día para ir?
Los sábados al mediodía. El barrio está menos lleno, los locales tienen todos los platos disponibles y el tráfico es más ligero. Los domingos solo abren El Viejo Juancho y El Sabor de la Abuela, pero con horarios reducidos. Entre semana, evitá los lunes porque varios locales cierran (El Viejo Juancho y El Sabor de la Abuela descansan ese día).
¿Puedo llevar mi propia bebida?
En general, # Los locales venden gaseosas, jugos naturales y agua. Si llevás tu propia bebida, te pueden cobrar un "cargo por servicio" de $2.000 COP (como en La Tertulia). Lo mejor es pedir un jugo de lulo o de maracuyá, que son frescos y cuestan $4.000 COP.
CTA: compartí tu combo favorito
Si después de leer esto te animaste a visitar Centenario, no te vayás sin probar al menos dos de estos locales. Y cuando lo hagas, subí una foto de tu combo favorito a Instagram o TikTok con el hashtag #CentenarioComeBien y etiquetá al local (todos tienen página de Facebook o perfil de Instagram, aunque no sean muy activos). Los mejores combos los vamos a compartir en nuestra galería de Malokal. ¿Cuál es tu favorito: sancocho con tamal o chuleta con mondongo?
Introducción histórica o contextual
El barrio Centenario en Cali ha sido un punto de referencia gastronómico desde los años 80, cuando la ciudad empezó a diversificarse y los sabores locales comenzaron a fusionarse con influencias de otras regiones. Este sector, que no destaca por su estética, se ha caracterizado por su autenticidad y por ser un espacio de encuentro para trabajadores, estudiantes y familias que buscan sabores tradicionales a precios accesibles. La Calle 9, en particular, se ha convertido en un corredor de delicias donde el aroma a fritanga se mezcla con el café de oficina, creando una experiencia sensorial única.
A medida que el mundo se ha modernizado, muchos de estos locales han logrado adaptarse sin perder su esencia. Algunos sobreviven gracias a la lealtad de sus clientes, mientras que otros han encontrado en la innovación una manera de mantenerse relevantes. Al recorrer esta calle, no solo se trata de comer, sino de conectar con la historia de Cali y sus habitantes, quienes han forjado una cultura rica en sabores y tradiciones.
