La ciudad de Cali, con su ritmo urbano y su calor característico, a veces nos hace olvidar que a pocos kilómetros se esconden paisajes que parecen sacados de otro mundo. Lugares donde el tiempo se detiene y la naturaleza reclama su espacio, invitándonos a desconectar del bullicio y reconectar con lo esencial.
Cascadas que enamoran
A solo 45 minutos de Cali, en el corregimiento de Pichindé, se encuentra la Cascada de Pichindé. El camino para llegar es una experiencia en sí misma: un sendero de aproximadamente 1.5 kilómetros que serpentea entre cafetales y bosques nativos. La caminata es de dificultad moderada, ideal para familias y principiantes. El sonido del agua golpeando las rocas anuncia tu llegada antes de que puedas verla. Cuando finalmente aparece, con sus 25 metros de caída libre, comprendes por qué vale la pena el esfuerzo.
Más al norte, a 1 hora y 20 minutos, está la Reserva Natural Anahuac. Aquí no encontrarás una sola cascada, sino todo un sistema de caídas de agua conectadas por senderos bien marcados. La Cascada de la Sirena es la más famosa, con su piscina natural donde puedes refrescarte después del trekking. La dificultad aquí varía de moderada a difícil, dependiendo del sendero que elijas. Recomiendo llevar zapatos con buen agarre y traje de baño.
Pueblos con alma
Dagua, a solo 50 minutos por la carretera Panamericana, es ese pueblo que parece haberse quedado en el tiempo. Los domingos su plaza principal se llena de campesinos que venden sus productos directamente de la finca. No te pierdas el sancocho de gallina en alguno de los restaurantes locales, y si tienes suerte, podrás ver a los artesanos trabajando la tagua, esa semilla que se convierte en joyas y botones.
Un poco más lejos, a 2 horas, está Buga. Muchos la conocen por su Basílica del Señor de los Milagros, pero Buga tiene más secretos. El Parque de la Guadua es un espacio donde la naturaleza y la cultura se encuentran. Caminar entre los guaduales, esos bambúes gigantes que se mecen con el viento, es una experiencia casi meditativa. Los fines de semana suelen haber muestras gastronómicas con productos de la región.
Senderos que curan
El Parque Nacional Natural Farallones de Cali ofrece algunas de las rutas más desafiantes y gratificantes. El sendero hacia el Pico de Loro es para aventureros experimentados: 6 horas de caminata con desniveles pronunciados, pero las vistas desde la cima hacen que cada gota de sudor valga la pena. La mejor época para hacerlo es entre diciembre y marzo, cuando las lluvias son menos frecuentes.
Para algo más accesible, el Sendero Ecológico de La Elvira, a solo 30 minutos del centro de Cali, es perfecto para una mañana de ejercicio. El camino es plano en su mayoría, rodeado de árboles nativos y con varios miradores naturales hacia la ciudad.
Logística práctica
La mayoría de estas excursiones son accesibles en transporte público. Para Pichindé y La Elvira, los buses salen frecuentemente desde la Terminal de Transportes. Para destinos más lejanos como Buga o los Farallones, recomiendo alquilar un carro o contratar un tour guiado.
El equipo básico incluye: zapatos cómodos para caminar, protector solar, repelente de insectos, suficiente agua y snacks energéticos. En temporada de lluvias (abril-mayo y octubre-noviembre), añade un impermeable y verifica que los senderos estén abiertos.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es la mejor época para visitar estos lugares? La temporada seca entre diciembre y marzo es ideal para senderismo y visitas a cascadas.
- ¿Necesito guía para estos recorridos? Para Pichindé y La Elvira no es necesario, pero para Farallones y rutas más complejas se recomienda guía local.
- ¿Hay opciones de alimentación en estos lugares? En los pueblos como Dagua y Buga sí, pero para las cascadas y senderos lleva tu propia comida.
- ¿Es seguro visitar estos lugares? Sí, son destinos turísticos establecidos, pero siempre viaja en grupo y sigue las recomendaciones locales.
Estas escapadas nos recuerdan que a veces las mejores aventuras no están al otro lado del mundo, sino a la vuelta de la esquina, esperando que tengamos el valor de salir a buscarlas.