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Las Nieves: Crónicas de la cuadra donde nació la radio

Camila Mendoza
Camila Mendoza|Cronista de Historia Urbana & Barrios
Actualizado el 23 de agosto, 2026
Las Nieves: Crónicas de la cuadra donde nació la radio

Antes de que Google Maps existiera, antes de que el streaming llegara a los celulares, hubo un momento en que la esquina de la Calle 19 con Carrera 3 en Bogotá

Las Nieves: Crónicas de la cuadra donde nació la radio

Antes de que Google Maps existiera, antes de que el streaming llegara a los celulares, hubo un momento en que la esquina de la Calle 19 con Carrera 3 en Bogotá era el centro del universo sonoro de Colombia. Ahí, en un edificio que hoy pasa desapercibido entre talleres de mecánica y panaderías, nació la HJN, la primera emisora del país, en 1929. Los vecinos de Las Nieves no solo vieron pasar la historia: la escucharon en vivo, con la radio pegada a la ventana. Este barrio, que hoy parece dormido entre el bullicio del centro, guarda capas de historias que pocos conocen. Esta guía es para quienes quieren caminar por una Bogotá distinta, la de los sonidos, los cables y las voces que construyeron la identidad nacional.

Introducción histórica: el barrio que susurraba al oído de la ciudad

Las Nieves es uno de los barrios más antiguos de Bogotá, fundado a finales del siglo XVI como un sector de transición entre el centro colonial y los cerros orientales. Durante siglos fue un paso obligado para quienes subían a Monserrate o venían de los pueblos del norte. Pero su momento de gloria llegó en el siglo XX, cuando se convirtió en el epicentro de la vida bohemia, intelectual y, sobre todo, radial de la capital.

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La HJN (Hertziana Juventud Nacional, aunque algunos dicen que las siglas eran un homenaje a la estación de radio de la época) comenzó a transmitir desde un estudio en la Calle 19 con Carrera 3 en 1929. Fue la primera emisora comercial de Colombia, y su señal recorría la ciudad a través de ondas de amplitud modulada que se metían en las casas, los cafés y las plazas. Las Nieves se convirtió en el punto de referencia para locutores, periodistas, músicos y curiosos que querían ver de cerca cómo funcionaba esa "caja mágica".

El barrio también fue testigo de la transformación urbana de Bogotá: los tranvías pasaban por sus calles, los teatros se llenaban de gente, y las imprentas y talleres de encuadernación daban trabajo a cientos de familias. Hoy, cuando caminas por la Carrera 3, es difícil imaginar que ahí se escribieron los primeros guiones de radio, se grabaron los primeros jingles y se improvisaron las primeras transmisiones deportivas. Pero si sabes dónde mirar, los restos de esa historia siguen ahí.

En agosto de 2026, Las Nieves sigue siendo un barrio de contrastes: vendedores ambulantes, estudiantes de la Universidad Distrital, talleres de mecánica que conviven con cafés de especialidad y hostales para viajeros. Pero para el oído atento, hay un eco que no se ha ido. Esta guía te lleva por los 5 puntos exactos donde puedes rastrear esa memoria sonora, y te cuenta cómo encontrar el estudio fantasma que hoy es un taller de encuadernación.

Qué hacer: mapa de 5 puntos exactos para rastrear la memoria radial

Olvídate de los tours tradicionales que pasan por la Candelaria y se van. Las Nieves se recorre con calma, con los oídos abiertos y un poco de imaginación. Aquí están los 5 puntos que no te puedes perder si quieres entender por qué este barrio es la cuna de la radio colombiana.

Punto 1: La esquina de la Calle 19 con Carrera 3 – La cuna de la HJN

Este es el lugar sagrado. En la esquina de la Calle 19 con Carrera 3, en un edificio que hoy alberga un local de repuestos y una papelería, funcionó el estudio original de la HJN. No hay placa conmemorativa, no hay museo, no hay nada que te diga que ahí nació la radio colombiana. Pero si te paras en la esquina y cierras los ojos, puedes imaginar los cables que bajaban desde la azotea, la antena que se levantaba entre los tejados, y a los técnicos subiendo y bajando con cajas de válvulas termoiónicas.

El edificio actual no conserva la fachada original, pero la estructura es la misma. Fíjate en los balcones del segundo piso: ahí estaban las ventanas del estudio, que se abrían en verano para ventilar el calor de los equipos. Los vecinos cuentan que en las noches de transmisión, la música salía por esas ventanas y se escuchaba en toda la cuadra. Era una radio que no necesitaba parlantes: la ciudad era el altavoz.

Dato curioso: La primera transmisión de la HJN incluyó un discurso del entonces presidente Miguel Abadía Méndez, que habló desde un teléfono conectado al estudio. Los técnicos tuvieron que improvisar un sistema de amplificación con bocinas de teatro porque no había parlantes comerciales disponibles en Colombia.

Punto 2: La antigua sede de la HJN en la Carrera 7 con Calle 20

Cuando la radio creció, la HJN se mudó a una sede más grande en la Carrera 7 con Calle 20, a solo dos cuadras del primer estudio. Ese edificio, que hoy es un estacionamiento con locales comerciales en el primer piso, fue el centro de operaciones durante los años 30 y 40. Ahí se grabaron los primeros radioteatros, se transmitieron las primeras transmisiones de fútbol en vivo y se lanzaron las carreras de locutores que luego se volvieron celebridades nacionales.

Si caminas por la Carrera 7 hacia el norte, vas a encontrar una placa pequeña, casi invisible, que conmemora el paso de la radio por esa cuadra. No es fácil de ver, así que presta atención. Está pegada a la pared de un local de fotocopias, a la altura del semáforo. Es la única señal oficial de que ahí pasó algo importante.

Hoy, el lugar es un ir y venir de buses, vendedores de jugo y oficinistas que no tienen idea de que están pisando el suelo donde se grabó el primer noticiero radial del país. Pero si te quedas un rato, puedes escuchar el eco de las voces que pasaron por ahí: periodistas como Arturo Abella, locutores como Otto Greiffenstein, y músicos que llegaban a tocar en vivo para llenar los espacios entre programas.

Punto 3: La casa del periodista y el mural perdido

A media cuadra de la sede de la Carrera 7, en la Calle 20 con Carrera 4, hay una casa de dos pisos que hoy es un hostal. Pero en los años 40, esa casa fue el hogar de uno de los periodistas más influyentes de la radio colombiana: un hombre que firmaba sus crónicas como "El Cronista de las Nieves" y que cada noche transmitía sus impresiones de la ciudad desde la ventana de su habitación.

La casa conserva la fachada original, con sus balcones de madera y sus ventanas altas. Si entras al hostal y preguntas, los dueños te pueden mostrar el cuarto que ocupaba el periodista, que hoy es una habitación compartida para mochileros. En la pared del fondo, hay un mural que data de los años 50, pintado por un artista local que trabajaba en la radio. El mural representa una onda de sonido que se convierte en un río, y en el río flotan barcos de papel con los nombres de los programas más famosos de la época.

El mural está muy deteriorado, pero todavía se pueden distinguir los colores originales: azul, rojo y amarillo. Los dueños del hostal lo han querido restaurar, pero no tienen los fondos. Mientras tanto, lo protegen con un vidrio y una nota que pide a los huéspedes no tocarlo. Es un tesoro escondido que pocos conocen, y que vale la pena ver antes de que el tiempo lo borre por completo.

Punto 4: El taller de encuadernación donde está el estudio fantasma

Este es el punto más difícil de encontrar, pero el más fascinante. En la Calle 19 entre Carrera 4 y Carrera 5, hay un taller de encuadernación que lleva más de 50 años funcionando. El dueño, un señor de 70 años que aprendió el oficio de su padre, no tiene idea de que su taller está construido sobre los restos del segundo estudio de la HJN, el que se usó entre 1935 y 1945.

Para llegar, tienes que buscar el letrero amarillo que dice "Encuadernación El Arte" y tocar la puerta. El señor, que se llama don Álvaro, es amable pero desconfiado. Si le explicas que estás interesado en la historia de la radio, te va a dejar pasar. En el fondo del taller, detrás de las máquinas de coser papel y las pilas de libros viejos, hay una puerta de madera que da a un cuarto oscuro. Ese cuarto era la cabina de grabación.

Las paredes están cubiertas de un material acústico que parece cartón de huevos, pero que es en realidad fibra de vidrio prensada de los años 30. En el techo, hay un gancho del que colgaba el micrófono, y en una esquina, un pedestal de concreto que sostenía la consola de mezclas. No hay equipos, no hay cables, pero la acústica del cuarto sigue siendo perfecta: si hablas en voz baja, se escucha como si estuvieras en una catedral. Don Álvaro dice que a veces, en las noches, escucha voces que no son de nadie. "Será la radio", dice con una sonrisa, y se encoge de hombros.

Nota: Don Álvaro no cobra por la visita, pero agradece si le compras un cuaderno o un block de notas. El taller está abierto de lunes a viernes, de 9am a 5pm. Se recomienda llamar antes (no damos el # para evitar problemas de privacidad, pero puedes preguntar en la papelería de la esquina).

Punto 5: La azotea del edificio de la Carrera 3 con Calle 20

El último punto de la ruta es una azotea que no está abierta al público, pero que se puede ver desde la calle. En el edificio de la Carrera 3 con Calle 20, que hoy es un conjunto de oficinas, hay una estructura metálica en la azotea que algunos confunden con una antena de telecomunicaciones. En realidad, es el mástil original de la antena de la HJN, que se mantuvo en pie hasta los años 60.

Para verla bien, camina por la Carrera 3 hacia el sur y busca el edificio de ladrillo rojo con ventanas blancas. La antena se ve desde la esquina de la Calle 19, especialmente si el sol está a tu espalda. Es una estructura simple, de unos 15 metros de alto, que hoy sostiene cables de internet y luces de navidad. Pero si sabes lo que estás viendo, es un monumento a la perseverancia: esa antena transmitió las voces que unieron al país durante décadas.

Si quieres una mejor vista, sube al café de la esquina (Café de la Niebla, en la Calle 19 con Carrera 3) y pide una mesa en la terraza del segundo piso. Desde ahí, la antena se ve perfecta, y puedes tomar fotos sin molestar a nadie. El café tiene un menú económico (tinto desde $2.500 COP) y wifi gratis, así que puedes quedarte un rato a planear el resto de tu recorrido.

Entrevista a un locatario: 40 años de ruido, voces y memoria

Para entender Las Nieves de verdad, hay que hablar con quienes han vivido la transformación del barrio en carne propia. Don Alberto Gaitán tiene 62 años y lleva 40 viviendo en la misma casa de la Calle 20 con Carrera 4. Es dueño de una ferretería que heredó de su padre, y se acuerda perfectamente del ruido de las cabinas de radio.

"Cuando yo era niño, esto era otra cosa", dice Don Alberto, mientras organiza un estante de tornillos. "Mi papá tenía la ferretería desde los años 50, y yo crecí escuchando la radio a todo volumen. No en mi casa, sino en los estudios. Las ventanas de la HJN daban a esta cuadra, y cuando transmitían programas en vivo, la música salía por los altavoces que ponían en la fachada. Era como tener un concierto gratis todos los días".

Don Alberto recuerda los personajes que pasaban por la cuadra: locutores con gabardinas y sombreros, músicos con instrumentos a cuestas, y un hombre que vendía empanadas en la esquina y que se sabía todos los guiones de memoria. "Ese señor era famoso en el barrio. Se llamaba Don Efraín, y cuando no había programa, se ponía a recitar los diálogos de los radioteatros en voz alta. La gente lo rodeaba para escucharlo. Era mejor que la radio misma".

La ferretería de Don Alberto es un museo improvisado: en las paredes tiene fotos viejas del barrio, recortes de periódicos de los años 60 y 70, y una radio de válvulas que todavía funciona. "Esta radio la compró mi papá en 1962", dice, señalando un aparato de madera con perillas de baquelita. "La usábamos para escuchar las noticias del asesinato de Kennedy, del Mundial de fútbol, de todo. Cuando la HJN cerró, en los 70, fue como si se muriera alguien de la familia".

Don Alberto no es nostálgico, pero sí consciente de lo que se perdió. "Ahora todo es internet, streaming, podcasts. Pero la radio de antes tenía algo especial: era comunidad. La gente se reunía a escuchar, comentaba los programas, discutía. Las Nieves era el centro de eso. Aquí se hacía la radio, pero también se vivía la radio".

Si lo visitas, Don Alberto te va a contar historias durante horas, y no te va a cobrar nada. Solo te va a pedir que le compres algo en la ferretería, aunque sea un paquete de clavos. "Así mantengo el negocio", dice con una sonrisa. "Y así sigo contando historias".

Dónde comer o beber: sabores con historia en Las Nieves

Después de caminar por los puntos de la ruta, vas a necesitar reponer energías. Las Nieves no es la zona gastronómica más famosa de Bogotá, pero tiene opciones con carácter, lugares que han visto pasar la historia y que siguen sirviendo platos que saben a tradición.

La Panadería El Sol: el desayuno de los locutores

En la Calle 20 con Carrera 5, La Panadería El Sol lleva más de 60 años funcionando. Es un local pequeño, con mesas de fórmica y un mostrador de vidrio donde se apilan almojábanas, pan de yuca y pasteles de pollo. Durante los años dorados de la radio, los locutores de la HJN desayunaban aquí antes de entrar al estudio. El dueño actual, nieto del fundador, conserva una foto enmarcada de un grupo de locutores posando frente a la panadería, con sus tazas de café en la mano.

El desayuno típico cuesta alrededor de $12.000 COP e incluye un tamal, chocolate, pan y queso. Si tienes prisa, pide una almojábana con café ($4.500 COP) y te la comes de pie, como hacían los locutores en los años 40.

El Café de la Niebla: la terraza con vista a la antena

Ya lo mencionamos antes, pero merece su propio espacio. El Café de la Niebla, en la Calle 19 con Carrera 3, es el lugar perfecto para hacer una pausa y ver la antena de la HJN desde la terraza. El café tiene una estética industrial, con paredes de ladrillo expuesto y lámparas de filamento. Sirven café de origen colombiano (desde $5.000 COP), sándwiches ($14.000 COP) y postres caseros ($8.000 COP).

El nombre del café no es casualidad: los dueños, dos jóvenes emprendedores de la zona, investigaron la historia del barrio y decidieron rendirle homenaje a la radio con un nombre que evoca la neblina de los cerros y la estática de las ondas. En la pared del fondo, tienen una vitrina con radios antiguas que la gente les ha regalado. Es un mini museo informal que vale la pena ver.

La Fonda de Las Nieves: almuerzos caseros de verdad

En la Carrera 4 con Calle 21, La Fonda de Las Nieves es un restaurante de almuerzos que no aparece en Google Maps. Lo conocen los vecinos y los trabajadores de la zona, y sirve comida casera colombiana: bandeja pausa, ajiaco, sancocho y sobrebarriga. El almuerzo ejecutivo cuesta $15.000 COP e incluye sopa, plato principal, jugo y postre. Es de esos lugares donde la señora de la cocina sale a preguntar si querés más arroz.

La Fonda no tiene relación directa con la radio, pero su dueña, Doña Rosa, de 75 años, se acuerda de la época en que "las calles estaban llenas de artistas". "Aquí venían los músicos de la radio a tomarse una cerveza después de los programas", dice. "Eran buena gente, alegres. Siempre dejaban propina". Si le preguntas, Doña Rosa te cuenta historias de esos años mientras te sirve un jugo de lulo recién hecho.

Bares y cervecerías: la noche sonora

Las Nieves no es conocida por su vida nocturna, pero hay un par de lugares que mantienen viva la tradición bohemia. El Bar El Tranvía, en la Calle 20 con Carrera 6, es un local pequeño con música en vivo los jueves y viernes. No es lujoso, pero tiene un encanto rústico, con mesas de madera y una vitrina con fotos de artistas que han pasado por ahí. La cerveza cuesta desde $8.000 COP, y la entrada a los conciertos es gratuita (aunque se agradece una propina para los músicos).

Si prefieres algo más tranquilo, La Cervecería de la 19, en la Calle 19 con Carrera 4, ofrece una selección de cervezas artesanales colombianas (desde $10.000 COP) y tablas de quesos y embutidos ($18.000 COP). El lugar es pequeño, con una barra de madera y estantes llenos de botellas. El dueño, un señor de unos 50 años, colecciona radios antiguas y las tiene exhibidas en las paredes. Es un buen lugar para cerrar el recorrido y comentar lo que viste.

Cómo llegar y transporte: moverse por Las Nieves

Las Nieves está en el centro de Bogotá, a 15 minutos a pie de la Plaza de Bolívar y a 10 minutos de la estación de TransMilenio de la Avenida Jiménez. Es un barrio que se recorre mejor a pie, pero hay varias opciones para llegar.

En TransMilenio

La estación más cercana es Universidades (línea A, por la Avenida Jiménez), que queda a 5 minutos a pie del punto de partida de la ruta (Calle 19 con Carrera 3). También puedes bajarte en Las Nieves (línea B, por la Calle 26), aunque esa estación está un poco más lejos, a unos 15 minutos caminando.

Tips locales

La Casa de la Radio

Este es un lugar emblemático que lleva la esencia de la historia radial de Bogotá. Aunque no está en las guías turísticas, es un punto de referencia para los amantes de la radio. Insider Tip: Si tienes la oportunidad, pregunta por las visitas guiadas que ofrecen; suelen compartir anécdotas fascinantes sobre los inicios de la radio en el país.

Café San Alberto

Ubicado cerca de la zona, este café es famoso por su café de origen colombiano. Es un espacio donde la tradición cafetera se mezcla con la cultura local. Insider Tip: Prueba su café filtrado en la mesa, una experiencia que te conecta con el proceso de preparación y resalta los sabores únicos del café colombiano.

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Preguntas frecuentes

¿Qué hay para ver en Las Nieves?

Además de la rica historia de la radio, puedes explorar murales que reflejan la cultura local y la evolución del barrio. Las calles tienen un aire bohemio, perfecto para pasear y descubrir talleres de artistas y cafés con encanto.

¿Dónde puedo comer cerca de Las Nieves?

Prueba en El Gato Gris, un café que combina arte y gastronomía. Su menú es diverso, pero no te pierdas el ajiaco, un plato típico que te hará sentir en casa. Insider Tip: Pregunta por las actividades culturales que suelen realizar, es una buena forma de conocer más del barrio.

¿Qué eventos culturales se realizan en la zona?

Las Nieves es un punto de encuentro para diferentes eventos culturales. La Feria del Libro se realiza anualmente, y es un excelente momento para disfrutar de la literatura y las actividades al aire libre. Insider Tip: Visita las librerías locales que hacen parte de la feria, encontrarás ediciones especiales y autores locales.

¿Es seguro caminar por Las Nieves?

En general, el barrio es bastante seguro durante el día. Sin embargo, como en cualquier ciudad, es recomendable estar atento a tus pertenencias, especialmente en horas pico. Insider Tip: Visita las zonas más concurridas y evita caminar solo por calles muy solitarias al caer la noche.

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Camila Mendoza

Camila Mendoza

Cronista de Historia Urbana & Barrios

Historiadora urbana y apasionada de la arquitectura colonial y republicana. Rescata la memoria barrial y los secretos de cada rincón.

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