Antes de los rascacielos: El Golf de los 80
Si caminas hoy por la Carrera 53 entre las calles 79 y 84, lo que ves son torres de vidrio, centros comerciales y filas interminables de carros. Pero hace cuarenta años, en los 80, El Golf era otra cosa. Era un barrio de casas bajas con techos de teja de barro, mangos maduros caídos en las aceras y una brisa que olía a tierra mojada después del aguacero. No había rascacielos. Había silencio, vecinos que se conocían por el nombre y una cancha de golf que le daba identidad al sector. Este artículo es un viaje a ese El Golf que ya no existe, pero que late en la memoria de quienes lo vivieron.
Introducción histórica o contextual
El barrio El Golf nació en la década de 1940 como un desarrollo residencial de clase alta, asociado al Country Club de Barranquilla y su campo de golf. Pero fue en los años 80 cuando el barrio alcanzó su madurez como un vecindario tranquilo, arbolado y familiar. Las calles eran de adoquín o pavimento sencillo, sin los enormes separadores viales de hoy. Los niños jugaban fútbol en la calle hasta que el sol se escondía, y las señoras barrían las aceras con escobas de paja. No había centros comerciales como el Buenavista; el comercio era de esquina: la tienda de Don Tuto, la panadería de la 79 con 55, el taller de bicicletas del señor Pedro. Todo cambió cuando empezaron a llegar los primeros edificios de oficinas a finales de los 80, pero la transformación más brutal ocurrió en los 2000, cuando la fiebre inmobiliaria borró casi todo rastro de esa vida de barrio. Hoy, en mayo de 2026, solo quedan unas pocas casas originales, como fantasmas de una época que se niega a desaparecer del todo.
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Qué hacer: un paseo por la memoria
Visitar El Golf hoy no es lo mismo que vivirlo en los 80, pero aún puedes rastrear las huellas de ese pasado. Aquí te cuento cómo hacerlo, paso a paso, como si fueras un explorador de la historia barrial.
La casa de la esquina de la 79 con 55
En la intersección de la Calle 79 con Carrera 55, donde hoy se levanta un edificio de oficinas de vidrio espejo, solía estar la casa de la familia Mendoza. Era una casona de dos plantas, con balcón de madera y un mango en el patio trasero que daba sombra a toda la cuadra. Los vecinos recuerdan que en las tardes, la señora Elvira sacaba una mecedora a la acera y se ponía a leer novelas mientras los niños jugaban "stop" en la calle. La casa fue demolida en 1998 para construir el primer edificio de oficinas del sector, un presagio de lo que vendría. Si pasas hoy, mira hacia arriba: el edificio actual tiene un mural en la fachada que intenta replicar el diseño de la casa original, pero es un remedo. La memoria verdadera está en los testimonios de quienes aún viven cerca.
La tienda 'Don Tuto' (donde ahora hay un café gourmet)
En la Carrera 53 con Calle 80, justo donde hoy funciona "Café del Golf", un local con mesas de madera y latte art, estaba la tienda de Don Tuto. Don Tuto era un señor bigotudo, siempre con una camiseta blanca y un delantal azul, que vendía de desde gaseosas Postobón en botella de vidrio hasta huevos criollos y pan de yuca. Los niños del barrio iban a comprar "chicharrones de pluma" (papas fritas) y los adultos, una cerveza Águila bien fría después del trabajo. La tienda cerró en 2005, cuando Don Tuto se jubiló. Hoy, el café gourmet que la reemplazó es popular entre ejecutivos, pero los antiguos vecinos dicen que el olor a café tostado no se compara con el olor a pan de bono recién horneado que salía de la tienda los domingos. Un dato curioso: Don Tuto nunca usó calculadora; hacía las cuentas en la cabeza y siempre le daba exacto.
El primer semáforo del barrio (mito o realidad)
Una historia que circula entre los viejos residentes es que el primer semáforo de El Golf se instaló en 1983 en la intersección de la Calle 79 con Carrera 53. Algunos dicen que fue un evento tan importante que los vecinos hicieron una fiesta con música de Billo's Caracas Boys. Otros aseguran que es un mito: que el primer semáforo fue en la 84 con 53, años después. Lo cierto es que hasta mediados de los 80, el tráfico en El Golf era tan escaso que los semáforos parecían innecesarios. Los carros eran pocos: un Renault 4, un Dodge Dart, alguna camioneta Chevrolet. Los niños cruzaban la calle sin mirar, y los conductores tocaban la bocina solo para saludar. La llegada del semáforo marcó el inicio del fin de esa tranquilidad. Hoy, las intersecciones están atascadas de carros, y el semáforo es solo un recordatorio de que el barrio creció demasiado rápido.
Testimonio de un vecino de 30 años
Don Alberto Pacheco, de 68 años, ha vivido en El Golf desde 1975. Lo entrevisté en la puerta de su casa, una de las pocas originales que quedan, en la Calle 82 con Carrera 54. Me contó: "Esto era un paraíso. Salíamos a las 6 de la tarde a tomar fresco en la esquina, y no había ruido, no había motos, no había edificios. La cancha de golf era nuestro parque, aunque no supiéramos jugar. Los domingos, después de misa, íbamos con mi papá a la tienda de Don Tuto a comprar el periódico. Ahora todo es plata y prisa. Pero yo no me voy. Aquí me quedo hasta que me muera, aunque construyan torres hasta el cielo". Su testimonio es un espejo de lo que muchos sienten: el progreso trajo cosas buenas, pero también se llevó la esencia.
Dónde comer o beber: sabores que sobreviven
Aunque la oferta gastronómica de El Golf hoy es moderna y global, aún hay lugares que conservan el espíritu de los 80, o que al menos rinden homenaje a esa época.
La Panadería El Golf (original)
En la Carrera 54 con Calle 78, una panadería que abrió en 1978 sigue funcionando, aunque con otro dueño. Aquí todavía puedes comprar pan de bono caliente, almojábanas y el famoso "pan de yuca" que Don Tuto vendía. Los precios en mayo de 2026 son módicos: un pan de bono cuesta alrededor de $2.000 COP. El local es pequeño, con olor a harina y mostrador de vidrio, y los fines de semana se llena de familias que llegan después de misa. No esperes un café de especialidad; aquí el café es tinto en vaso de plástico, como se tomaba en los 80.
La Sazón de la Abuela (Calle 80 con Carrera 53)
Este restaurante de comida típica costeña abrió en 2015, pero su menú es un homenaje a la cocina de los 80: sancocho de guandú, arroz de lisa, bollo de mazorca y patacón con hogao. La dueña, doña Carmen, es hija de una vecina del barrio que cocinaba para las fiestas familiares. "Mi mamá hacía estos platos desde los 70", me dijo. "Aquí la gente viene a recordar el sabor de antes". Los precios son accesibles: un almuerzo ejecutivo cuesta entre $15.000 y $22.000 COP. Se recomienda verificar horarios antes de visitar, porque a veces cierran temprano si se acaba la comida.
El Bar de la Esquina (Carrera 55 con Calle 79)
No confundir con un bar moderno. Este es un establecimiento que ha estado abierto desde 1982, aunque con reformas. Es un lugar sencillo, con mesas de formica y un televisor que siempre sintoniza partidos de fútbol. Aquí los viejos del barrio se reúnen a tomar cerveza y a recordar. El dueño, don Jairo, sirve "costillas de cerdo al carbón" los fines de semana, una receta que aprendió de su abuelo. Si quieres escuchar historias de El Golf de los 80, siéntate en la barra y pide una Águila Light. Los precios son de referencia de mayo de 2026: una cerveza cuesta unos $4.000 COP.
Cómo llegar y transporte
Llegar a El Golf hoy es fácil, pero en los 80 era otra historia. Te cuento cómo moverte ahora, y cómo se movía la gente entonces.
En los 80: a pie, en bicicleta o en bus
En los años 80, la mayoría de los residentes de El Golf se movían a pie. Las distancias eran cortas: la tienda, la panadería, la iglesia (la Parroquia San José, en la Calle 79 con Carrera 54) quedaban a pocas cuadras. Los niños iban caminando al colegio, como el Colegio Alemán o el Sagrado Corazón. Las bicicletas eran comunes, y los buses, como la ruta "El Golf – Centro", eran amarillos y destartalados, con olor a gasolina y asientos de cuero roto. No había Transmetro ni taxis de aplicación; los taxis se pedían por teléfono o se tomaban en la esquina de la 79 con 53, donde había una parada informal.
Hoy: en carro, Transmetro o taxi
El Golf moderno está bien conectado. Puedes llegar en Transmetro (estación "El Golf" en la Calle 79, a dos cuadras del Country Club). Los taxis y Uber son abundantes, pero el tráfico en horas pico es pesado, especialmente en la Carrera 53. Si vienes en carro, busca parqueadero en los centros comerciales cercanos (Buenavista, Miramar) porque las calles residenciales tienen parquímetros desde 2018. Un consejo: si quieres sentir la brisa de los 80, camina. El barrio sigue siendo peatonalmente amable, con aceras anchas y árboles que dan sombra.
Tips locales
Aquí van algunos consejos para que tu visita a El Golf sea un verdadero viaje en el tiempo, sin caer en trampas turísticas.
- Busca las casas originales: Quedan menos de diez casas de los 80 en El Golf. Están en la Calle 82 entre Carreras 53 y 55, y en la Calle 78 con Carrera 54. Son fáciles de identificar: techos de teja, ventanas de madera y jardines frontales. Toma fotos, pero con respeto: algunas siguen habitadas.
- Habla con los vecinos mayores: Si ves a un señor sentado en una mecedora en la acera, salúdalo. Pregúntale por Don Tuto o por el semáforo. Los barranquilleros mayores son amables y les gusta contar historias. No uses un tono periodístico; solo charla.
- Visita la cancha de golf del Country Club: No es pública, pero puedes verla desde la reja en la Carrera 53 con Calle 82. En los 80, los niños del barrio se colaban para recoger pelotas perdidas. Hoy es un campo impecable, pero la vista sigue siendo la misma.
- Evita las horas pico: Entre 7:00 y 9:00 am, y 5:00 y 7:00 pm, el tráfico es infernal. Mejor camina entre las 10:00 am y las 2:00 pm, cuando el barrio está más calmado y puedes imaginar cómo era antes.
- Lleva efectivo: Aunque muchos locales aceptan tarjetas, las panaderías y tiendas pequeñas prefieren efectivo. En los 80, todo era al contado; Don Tuto no aceptaba cheques.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama El Golf?
El nombre proviene del campo de golf del Country Club de Barranquilla, que ocupa una gran extensión de tierra en el centro del barrio. El desarrollo urbanístico comenzó en los años 40 alrededor de este campo, y el nombre se mantuvo incluso cuando el barrio se expandió. En los 80, la cancha era el corazón del vecindario, visible desde muchas casas.
¿Qué pasó con las casas antiguas de El Golf?
La mayoría fueron demolidas entre 1995 y 2010 para dar paso a edificios de apartamentos y oficinas. La presión inmobiliaria, impulsada por el crecimiento económico de Barranquilla, hizo que los terrenos se volvieran más valiosos que las casas. Hoy, solo unas cuantas propiedades resisten, protegidas por sus dueños o por declaraciones de patrimonio cultural (aunque no hay una protección oficial fuerte).
¿Es seguro caminar por El Golf hoy?
Sí, es uno de los barrios más seguros de Barranquilla, con vigilancia privada y policial. En los 80, la seguridad era más informal: los vecinos se cuidaban entre sí. Hoy, hay cámaras y guardias, pero sigue siendo un área tranquila, especialmente durante el día. Se recomienda evitar calles solitarias después de las 10 pm, como en cualquier ciudad.
¿Hay algún evento o celebración que recuerde los 80 en El Golf?
No hay un evento oficial, pero cada diciembre, algunos vecinos organizan una "novena de aguinaldos" en la Calle 82, con villancicos y buñuelos, que evoca las reuniones de los 80. También, el Country Club realiza torneos de golf que atraen a antiguos residentes. Si preguntas en la Parroquia San José, pueden darte información sobre misas conmemorativas.
El Golf de los 80 ya no existe en el mapa físico, pero sobrevive en las historias de quienes lo vivieron. Cada vez que un viejo vecino señala un edificio y dice "ahí antes había un mango", está reconstruyendo el barrio con palabras. Si tienes un recuerdo de esa época, escríbelo en los comentarios o mándanos tu foto de los 80 al DM. La memoria barrial no se construye sola: se comparte.
